NOTA DEL EDITOR: Tras la reunión del 26 de octubre del Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados (VRBPAC) de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), “Children’s Health Defense” argumentó que es hora de rechazar a los individuos – e instituciones – que están vendiendo a los niños de Estados Unidos sin ni siquiera una pizca de conciencia. Al final de este artículo sobre los miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (“Advisory Committee on Immunization Practices”, ACIP por sus siglas en inglés) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (“Centers for Disease Control and Prevention”, CDC por sus siglas en inglés), reiteramos nuestra lista de sugerencias para rechazarles.

El 2 de noviembre, los miembros del ACIP votaron por 14 a 0 para recomendar la vacuna COVID de Pfizer con autorización de uso de emergencia (“Emergency Use Authorization”, EUA por sus siglas en inglés) para niños de 5 a 11 años.

Los miembros del Comité votaron rápidamente “sí” a pesar de las muchas incógnitas sobre la seguridad a largo plazo, incluida la falta total de datos sobre el riesgo de problemas cardíacos como los que experimentaron algunos adolescentes que recibieron las vacunas COVID.

Ni la votación, vergonzosamente poco científica, ni el rápido apoyo de la directora de los CDC, Rochelle Walensky, fueron una sorpresa. Aunque se les califica de “independientes”, los 14 miembros del ACIP -al igual que los 17 miembros del VRBPAC de la FDA que votaron en el mismo sentido la semana anterior- tienen profundos vínculos con las farmacéuticas, con carreras profesionales que dependen de la promoción y aprobación de la destructiva agenda de vacunación de Estados Unidos.

Describiendo las reuniones del VRBPAC y del ACIP como “una farsa total“, la presidenta de “Children’s Health Defense”, Mary Holland, dijo: “Tristemente, la aprobación de estos comités no significa nada en términos de seguridad.”

El politólogo Toby Rogers estuvo de acuerdo, afirmando que la reunión del ACIP “no fue una revisión científica. Fueron burócratas banales anunciando planes para una guerra relámpago y las batas blancas compradas los animaban”.

Con su voto a favor de administrar a los niños pequeños las peligrosas inyecciones, los miembros del ACIP señalaron que ellos también merecen ser rechazados, junto con las poderosas instituciones a las que están afiliados. Entre estos últimos se encuentran las mejores universidades del país y los principales hospitales pediátricos.

Sin excepción, todas las universidades en las que hay miembros del ACIP -Brown, Drexel, Harvard, Michigan State, Ohio State, Stanford, University of Maryland, University of Washington, Vanderbilt y Wake Forest- han impuesto las vacunas COVID.

Los hospitales pediátricos, por su parte, están desempeñando un papel de primera línea como centros de vacunación contra la COVID. Al promover la inyección para los niños de 5 años, la Primera Dama, Jill Biden, visitó directamente el “Texas Children’s Hospital”, y aplaudió al hospital por las 39.000 citas de vacunas pediátricas que ya había programado.

También son dignos de rechazo los 20.000 proveedores de vacunas individuales que fueron prepuestos para “ponerse en marcha a toda velocidad” y “poner vacunas en los pequeños brazos“.

A los dos días de los veredictos del ACIP y de Walensky, estos proveedores habían administrado la vacuna a miles de niños de 5 a 11 años, y en la primera semana; según la Casa Blanca, se había inyectado a 900.000 niños.

Emergen nuevos peligros

Los centros de vacunación comunitarios, como las farmacias y las clínicas emergentes, han atraído recientemente la atención por los graves errores de administración de vacunas en niños pequeños:

  • En Texas, una clínica emergente administró dosis para adultos de la vacuna de Pfizer a niños de 6 y 7 años “dos días antes de que se aprobara una dosis adecuada de la vacuna para ese rango de edad”.
  • En Virginia, una farmacia (a la que posteriormente se le ordenó que dejara de administrar las vacunas) administró a 112 niños del grupo de edad de 5 a 11 años la formulación incorrecta de la vacuna COVID.
  • Un consultorio pediátrico de California también administró a 14 niños una dosis incorrecta de la inyección de Pfizer, sin revelar “si los niños recibieron demasiado o demasiado poco”.
  • Además, las farmacias han administrado “por error” vacunas COVID para adultos a niños menores de 5 años cuyos padres habían solicitado la vacuna contra la gripe.

Con la censura rampante, muchos padres pueden no ser conscientes de estas transgresiones. Es posible que tampoco sepan que el producto experimental que la FDA y los CDC están lanzando a los niños está siendo cada vez más criticado por los denunciantes de Pfizer.

El mismo día de la votación del ACIP, The BMJ publicó el espeluznante relato de una denunciante sobre los “problemas de integridad de los datos” en los ensayos clínicos de Pfizer. Según Brook Jackson -una auditora de ensayos clínicos capacitado- “Ventavia Research Group” (una de las organizaciones de investigación subcontratads por Pfizer) “falsificó datos, no mantuvo el ensayo a doble ciego e informó a los pacientes, empleó a vacunadores inadecuadamente capacitados y fue lento en el seguimiento de los eventos adversos.” El personal de control de calidad, informó además Jackson, estaba “abrumado por el volumen de problemas que encontraba”.

Cuando Jackson compartió sus preocupaciones tanto con Ventavia como con la FDA en septiembre de 2020, Ventavia la despidió. La FDA ignoró sus advertencias y concedió el estatus de EUA a la inyección de Pfizer en diciembre.

Melissa Strickler McAtee, hasta hace poco empleada de control de calidad en la planta de Pfizer en McPherson, Kansas, describió, en una entrevista con “Project Veritas”, los esfuerzos de Pfizer por engañar al público sobre el uso de líneas celulares fetales en la creación de la inyección de COVID.

De manera igualmente inquietante, Strickler McAtee dijo a otros periodistas que la vacuna de Pfizer exhibe un inusual brillo azul fluorescente, afirmando que “ni una sola vez [antes] había visto nada que hiciera eso, ni siquiera que se acercara a ello” durante sus 10 años de carrera inspeccionando “cientos de miles de unidades” de vacunas. [previously] También informa de que a sus compañeros de trabajo en la planta se les está ocultando de forma inaudita cuáles son los ingredientes de la vacuna.

Pfizer tiene un largo historial de problemas de control de calidad, además de un modelo de negocio basado en el fraude habitual. La planta de Kansas, que Pfizer adquirió cuando compró estratégicamente la empresa de fármacos inyectables Hospira en 2015, ha sido repetidamente “señalada”por la FDA por problemas de falta de calidad y limpieza, y de contaminación.

En los tres años anteriores a su adquisición por parte de Pfizer, Hospira tuvo que realizar más de 40 retiradas, y Pfizer/Hospira ha seguido siendo un infractor frecuente en la lista de retiradas de la FDA desde 2015, recibiendo otra carta de advertencia de la FDA en 2017.

Sin embargo, el aviso de la FDA a Pfizer representa claramente una reprimenda vacía, tal y como se desprende de la solicitud de la FDA de esta semana a un juez federal: La FDA pide 55 años para hacer públicos los datos y la información en los que se basó para autorizar la vacuna COVID-19 de Pfizer.

Estos y otros tejemanejes de ensayos clínicos insinúan con fuerza que “los datos en los que la FDA y los CDC han pretendido basar sus decisiones durante el último año, son ficción.”

A continuación figuran los miembros del ACIP que aprobaron la vacuna pediátrica de Pfizer y sus conflictos de intereses.

Presidenta del ACIP, Grace Lee

La Dra. Grace Lee (gmlee@stanford.edu) presidió las deliberaciones del ACIP de noviembre. Lee ha sido directora médica asociada para la innovación de la práctica en “Stanford Children’s Health” y profesora de pediatría en la Escuela de Medicina de Stanford desde 2017, después de haber pasado dos décadas en Harvard y en hospitales del área de Boston.

Además de la labor política centrada en las recompensas y sanciones económicas para remodelar el rendimiento de los hospitales, Lee ha forjado su reputación reforzando la pretensión de que el país cuente con un sistema de vigilancia de la seguridad de las vacunas que funcione.

Lee fue investigadora principal del Vaccine Safety Datalink (VSD) de los CDC, una gran base de datos que incluye registros médicos y de vacunación longitudinales completos de dos millones de niños y siete millones de adultos. Aunque los análisis de la VSD tienen el potencial de permitir comparaciones esclarecedoras de los resultados sanitarios entre vacunados y no vacunados, los CDC son los únicos que tienen acceso a los datos.

En palabras del Dr. Brian Hooker, director científico de CHD, los CDC han “cerrado [VSD] como una fortaleza, a pesar de estar financiado por los contribuyentes”.

En las publicaciones basadas en VSD -algunas de las cuales incluyen a su compañero de la ACIP Matthew Daly- Lee ha tomado la costumbre de restar importancia a los riesgos de las vacunas. Por ejemplo, anima a las mujeres a vacunarse contra la Tdap (tétanos-difteria-tos ferina acelular) durante el embarazo, a pesar de que los datos muestran un mayor riesgo de infección de la placenta y del líquido amniótico entre las mujeres embarazadas que se vacunan.

También ha blanqueado los riesgos de las vacunas contra la gripe en los niños menores de 5 años, a pesar de haber encontrado “una aparente dosis-respuesta para la vacuna y reacciones alérgicas en la ventana de riesgo de 1 a 3 días”. Desestima los riesgos de anafilaxia tras la vacunación como “poco frecuentes”, aunque los prospectos de la mayoría de las vacunas del calendario infantil señalan de forma destacada la anafilaxia como efecto adverso.

Otro estudio de VSD, del que es coautor Lee, documentó una señal de seguridad para las convulsiones febriles vinculadas a la vacunación contra la gripe de los niños en sus primeros cinco años, en particular si se administra junto con la vacunación neumocócica; manipulando la conclusión preocupante utilizando el doble lenguaje de la vacuna, Lee y sus colegas propusieron colocar sus hallazgos “en un marco de riesgo-beneficio para asegurar que los beneficios de salud de la población se maximizan.”

Mientras estuvo en Boston, Lee fue directora asociada del Proyecto Mini-Sentinel, financiado por la FDA, uno de los nuevos mecanismos de vigilancia de la seguridad de las vacunas que se han puesto en marcha en la última década.

Como señaló el presidente de CHD, Robert F. Kennedy, Jr. en una carta a David Kessler, asesor de Biden, en diciembre de 2020, los estudios publicados con los datos de Sentinel -todos ellos de autoría del mismo pequeño grupo de iniciados- se centran en un subconjunto extremadamente estrecho de resultados adversos y reflejan decisiones metodológicas “que podrían limitar fácilmente la capacidad de los investigadores para detectar resultados de interés.”

Cuando un estudio de Sentinel sobre las dos vacunas contra el rotavirus que se administran rutinariamente a los niños estadounidenses identificó un “riesgo significativo” de invaginación intestinal después de la dosis 2, una complicación intestinal que obligó a los CDC a revocar su recomendación de una vacuna anterior contra el rotavirus – Lee y los coautores desplegaron más doble lenguaje, una vez más aconsejando al público que considere el riesgo “a la luz de los beneficios demostrados de la vacunación contra el rotavirus”.

Al hablar de la miocarditis el pasado mes de junio, Lee admitió que “la presentación clínica de los casos de miocarditis tras la vacunación ha sido distinta, y se produce con mayor frecuencia en la semana siguiente a la segunda dosis, siendo el dolor torácico la presentación más común.”

Esto no impidió que Lee se uniera a otros funcionarios de salud pública para hacer pasar la miocarditis como “un efecto secundario extremadamente poco frecuente” y afirmar que es probable que los jóvenes “se recuperen por sí solos o con un tratamiento mínimo.”

Muchos profesionales de la salud con experiencia, como el Dr. Ryan Cole, el Dr. Aaron Kheriaty y el Dr. Steven Pelech, se oponen ferozmente a la noción de miocarditis “leve”.

También hay que tener en cuenta:

  • En septiembre de este año, Lee fue coautora de un estudio en JAMA admitiendo tardíamente que un gran segmento de la población (“las mujeres y las personas con antecedentes de reacciones alérgicas”) corre un “riesgo elevado” de experimentar reacciones alérgicas a las vacunas COVID de ARNm debido a la presencia en las inyecciones de polietilenglicol (PEG). CHD emitió advertencias urgentes sobre la PEG y sus riesgos de anafilaxia totalmente predecibles un año entero antes, en septiembre de 2020.
  • Stanford recibe una amplia financiación para vacunas de la Fundación Gates, incluso para el desarrollo de parches de microagujas para vacunas impresas en 3D (una estrategia que permitiría “vacunar sin inyectar”).
  • Stanford es la segunda universidad más beneficiada por la financiación de la Fundación David y Lucile Packard, que financia activamente la vacunación contra el COVID de los latinos en Estados Unidos.
  • Stanford no sólo exige que todos los estudiantes estén vacunados contra el COVID, sino que también insta a la vacunación de los hijos de los estudiantes.

Lynn Bahta

Lynn Bahta, RN, MPH (lynn.bahta@state.mn.us) es consultora clínica del programa de inmunización del Departamento de Salud de Minnesota, con una carrera profesional de 25 años centrada en la promoción de la vacunación.

Durante la pandemia, Bahta ha impartido charlas sobre “la indecisión ante las vacunas en la época del COVID”, ofreciendo “estrategias de comunicación clave para generar confianza entre los indecisos”.

Sin embargo, la “indecisión” ante las vacunas parece haber sido su especialidad mucho antes de la COVID, y sus publicaciones sugieren un interés particular en persuadir a las poblaciones de inmigrantes, migrantes y refugiados de Minnesota para que aumenten las tasas de vacunación.

Fiel a la fraudulenta línea del partido de los CDC que niega cualquier relación entre la vacuna triple vírica (sarampión-paperas-rubéola) y el autismo, Bahta ha publicado artículos en los que tacha de “desinformación” las fundadas preocupaciones sobre el autismo de la comunidad somalí de Minnesota.

Los niños somalíes de Minneapolis sufren la mayor tasa conocida de autismo grave del mundo. Los padres somalíes alegan que la reacción de los funcionarios de salud pública como Bahta ha sido de indiferencia.

Al hablar de las vacunas COVID, Bahta afirma que la “gran mayoría, normalmente más del 90%” de las reacciones adversas “no son graves”.

De hecho, mientras afirma que “nunca está en desacuerdo con las personas que creen haber sufrido daños por las vacunas porque es difícil saberlo”, se pone claramente del lado de los funcionarios de salud pública al considerar que los “informes no verificados” del Sistema de Notificación de Efectos Adversos de las Vacunas (VAERS) son “malinterpretados por el público y explotados por los escépticos de una manera que está socavando los esfuerzos de inmunización contra el COVID-19”.

Bahta opina con poca sinceridad que “la gente asocia de forma natural pero incorrecta las lesiones con los acontecimientos recientes”.

También hay que tener en cuenta:

  • El de Bahta fue uno de los principales votos a favor de recomendar la inyección de COVID de Moderna el pasado diciembre.
  • Cuando el ACIP deliberó sobre las vacunas de refuerzo de COVID en septiembre, Bahta estaba dispuesta a recomendar las vacunas de refuerzo para los adultos de 50 años o más y para las personas con enfermedades subyacentes, pero no para algunos grupos de adultos más jóvenes. En ese momento, Bahta defendió la necesidad de “quedarse con la ciencia”, afirmando: “No creo que tengamos los datos”.
  • En noviembre, Bahta aparentemente no estaba preocupada por la escasez de datos de seguridad disponibles para el grupo de edad de 5 a 11 años, declarando: “Sabemos más de lo que no sabemos”.

Beth Bell

Beth Bell, M.D., MPH (bzb8@uw.edu) es profesora clínica del Departamento de Salud Global de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington (UW). Hasta 2017, Bell pasó la mayor parte de su carrera profesional en los CDC, incluso como directora del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas [animal/insect-to-human].

En la UW, Bell forma parte del profesorado de la Alianza de la UW para la Preparación ante las Pandemias (antes llamada, hasta el otoño de 2020, MetaCentro para la Preparación ante las Pandemias y la Seguridad Sanitaria Global), que “aprovecha los Grandes Datos, big data y las estrategias con visión de futuro para idear enfoques más unificados ante los riesgos actuales y futuros para la seguridad sanitaria”.[es]

“Seguridad sanitaria” y bioseguridad son las palabras de moda que los tecnócratas mundiales están utilizando para impulsar el control total de la “capacidad de las personas para trabajar, socializar, viajar, hacer negocios, acceder a los servicios públicos y comprar bienes y servicios esenciales”.

Como muchas de las personas que se abren paso en los comités de la FDA y los CDC, Bell comenzó su carrera en los CDC como funcionaria del Servicio de Inteligencia de Epidemias (EIS), una rama que el periodista Jon Rappoport ha bautizado como la “CIA médica“.

Como señala Rappoport, el hecho de que los graduados del EIS ocupen “puestos clave en el cártel médico general” proporciona una “oportunidad sin precedentes” para controlar la información, y difundir la desinformación.

Durante la COVID, Bell se ha posicionado como defensora de la “equidad” en la vacunación, afirmando que “si nos tomamos en serio la valoración de la equidad, tenemos que tenerla en cuenta desde el principio del proceso de vacunación.”

Los comentarios de Bell sobre su deseo de asegurarse de que las comunidades “socialmente vulnerables” y las personas de color tengan acceso a las vacunas COVID se hacen eco de los preocupantes comentarios de carácter racial realizados por Melinda Gates al principio de la pandemia. Ubicada en el patio trasero de Gates, la UW no sólo se beneficia de los estrechos vínculos con la Fundación Gates y de su amplia financiación -una organización manchada por acusaciones de experimentación médica y una ideología eugenista subyacente-, sino que también disfruta de un amplio apoyo de Microsoft.

También hay que tener en cuenta:

  • Como coautora de un documento de los CDC que resume la recomendación de mayo del ACIP de que los jóvenes de 12 a 15 años reciban la vacuna de Pfizer, Bell y sus colegas argumentaron de forma inexacta que “el COVID-19 en los adolescentes es un importante problema de salud pública” y que los “efectos deseables de [la vacuna]” superan “cualquier efecto indeseable en la mayoría de los entornos”. [vaccine] Los autores no mencionaron a los adolescentes que mueren de paro cardíaco después de la vacunación.
  • En cuanto a las vacunas de refuerzo de COVID, Bell declaró en primer lugar que “me preocupa que parezca que estamos recomendando vacunas a personas que no creo que las necesiten”; sin embargo, más tarde estuvo de acuerdo en que “seguir adelante con las recomendaciones tiene sentido en aras de la claridad”.
  • En cuanto a las vacunas COVID para niños pequeños, Bell afirmó, tras la votación de noviembre, que “si tuviera un nieto, lo vacunaría lo antes posible”.

Oliver Brooks

Oliver Brooks, M.D. (oliver.brooks@wattshealth.org) es director médico y miembro del equipo ejecutivo de “Watts Healthcare Corporation” en Los Ángeles. “Watts Healthcare” presta servicios de atención primaria en el marco del Departamento de Salud y Servicios Humanos (“Health and Hman Services”, HHS por sus siglas en inglés) y también recibe financiación federal para otros servicios, incluidos los relacionados con el VIH/SIDA.

Brooks es el ex presidente inmediato de la Asociación Médica Nacional (“National Medical Association”, NMA por sus siglas en inglés), a la que describe como “la mayor y más antigua organización que representa a los médicos afroamericanos y los guardianes de la salud de los afroamericanos”. Como tal, Brooks -al igual que Beth Bell- hizo de la “equidad sanitaria” su carta de presentación, siendo la vacunación de los grupos minoritarios uno de sus objetivos principales como presidente de la NMA.

Los CDC celebran las “funciones de liderazgo de Brooks centradas en las disparidades en las tasas de cobertura de las vacunas“.

Brooks habla con frecuencia “sobre la ciencia y la perspectiva de aplicación de la utilización de las vacunas”, es miembro de la junta directiva y ex presidente de la Coalición de Inmunización de California, presidente de la Coalición para la inmunización de las familias de LA y miembro del Panel de Liderazgo nacional para la Iniciativa de Inmunización de los Adolescentes.

Durante la pandemia, “Watts Healthcare” ha recibido millones de fondos de Kaiser Permanente para promover la vacunación contra el COVID en las comunidades hispanas y afroamericanas de Los Ángeles.

En marzo de 2021, Watts Healthcare también recibió 4,3 millones de dólares a través del Plan de Rescate Americano para aumentar la “capacidad del centro de salud calificado federalmente para pinchar más vacunas en más brazos.” La organización sin ánimo de lucro está además en deuda con el gobierno federal por un préstamo de 5,18 millones de dólares relacionado con el coronavirus y aprobado en abril de 2020.

Brooks copresidió el Grupo de Trabajo de la Vacuna COVID-19 de California, que trabaja para “distribuir la vacuna más rápidamente” a través de “más puntos de distribución”. Al principio del despliegue de la vacuna, uno de esos “puntos de distribución” en San Diego se vio obligado a interrumpir la administración de la vacuna cuando numerosos receptores sufrieron graves reacciones alérgicas.

Desde 2014, Brooks ha recibido 118.439 dólares (350 pagos generales principalmente por consultorías o charlas) de empresas biofarmacéuticas que incluyen a Pfizer, así como a Sanofi Pasteur, Novartis, Seqirus, Gilead, GlaxoSmithKline, Merck, Meda, AbbVie y Theratechnologies.

También hay que tener en cuenta:

  • Con más de 271.000 dólares, el salario anual de Brooks sólo es superado por el del director general de “Watts Healthcare”.
  • Watts Healthcare y otra organización sin ánimo de lucro del sur de Los Ángeles recibieron 3 millones de dólares en fondos relacionados con COVID de la “Oprah Winfrey Charitable Foundation” en julio de 2020. La magnate de los medios de comunicación -que fue miembro (junto con Bill Gates, Warren Buffett, George Soros, David Rockefeller, Ted Turner y otros) de un “club”de élite de filántropos multimillonarios- insta a cumplir con los mandatos de la mascarilla y utiliza su influyente plataforma para decir a quienes no se vacunan que “lo reconsideren”.

Wilbur Chen

El doctor Wilbur Chen(wchen@som.umaryland.edu) es profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, y se interesa por la investigación “en el desarrollo de vacunas contra patógenos que afectan a los países de ingresos bajos y medios”, así como en el desarrollo de vacunas para las personas mayores. Chen ha dirigido los ensayos de vacunas contra los virus de la gripe, los patógenos entéricos y los “agentes del bioterrorismo”.

Chen es coinvestigador de dos entidades financiadas por el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (“National Institute of Allergy and Infectious Diseases”, NIAID) dirigido por Anthony-Fauci: la Unidad de Tratamiento y Evaluación de Vacunas (compuesta por 10 centros académicos de todo Estados Unidos) y los Centros de Colaboración para la Innovación de la Vacuna contra la Gripe (una red de centros de investigación que desarrollan “nuevos candidatos a vacunas y plataformas de administración”).

Antes de la votación de la ACIP sobre el grupo de edad de 5 a 11 años, CHD se unió a numerosos ciudadanos para argumentar (sin éxito) que Chen fuera retirado del comité por flagrantes conflictos de intereses financieros. Solo en 2020, Chen aceptó 437.251 dólares de los fabricantes de vacunas GlaxoSmithKline (GSK) y “Emergent BioSolutions”, un hecho “investigado y expuesto por los ciudadanos de a pie” y no divulgado por los CDC. Los pagos de Chen desde 2014 suman más de 476.880 dólares e incluyen dinero de Janssen, Seqirus, MedImmune, Astellas Pharma, Valneva Austria y BioFire Diagnostics, además de las dos empresas ya mencionadas.

Chen también recibe fondos de investigación de la Fundación Gates y de la organización de salud mundial PATH, con sede en Seattle. El antiguo director general de PATH, Christopher Elias, es ahora presidente de la División de Desarrollo Global de la Fundación Gates, y dirige los esfuerzos en áreas como la distribución de vacunas y la planificación familiar; Elias fue uno de los principales participantes del Evento 201.

También hay que tener en cuenta:

  • Además de ser miembro con derecho a voto del ACIP, Chen es miembro principal de la Junta Consultiva de Datos y Seguridad del NIAID.
  • Durante el COVID, Chen ha sido un firme defensor de “las medidas de control y de intervención agresiva no farmacológica”, incluyendo “el reconocimiento agresivo y el aislamiento y el confinamiento de casos y contactos”.
  • A pesar de los riesgos y fracasos bien documentados de la vacunación contra la gripe, Chen sigue insistiendo en que “la vacunación es, con mucho, el mejor método para prevenir y controlar la gripe.”
  • Chen votó recientemente a favor de hacer obligatoria una vacuna contra el ébola, la cual es altamente reactogénica, para el personal sanitario, los trabajadores de laboratorio y el personal de apoyo de las instalaciones que manipulan especímenes de ébola, argumentando que no se debe dejar que los trabajadores tomen sus propias decisiones de riesgo-beneficio.

Sybil Cineas

Sybil Cineas, M.D. (sybil_cineas@brown.edu), graduada de la Facultad de Medicina de Harvard, es profesora asociada de medicina, pediatría y ciencias médicas en la Universidad de Brown, y, como directora asociada del programa combinado de Brown, programa de residencia en medicina interna y pediatría, está “muy implicada en la formación de residentes y estudiantes de medicina”.

Según los CDC, Cineas tiene “más de 20 años de experiencia en la enseñanza y promoción de la vacunación.”

Al igual que otros miembros del ACIP, Beth Bell y Oliver Brooks, Cineas cita con frecuencia la equidad sanitaria para justificar sus votos sobre las vacunas. Por ejemplo, como miembro del Grupo de Trabajo sobre Hepatitis del ACIP, que recientemente recomendó las vacunas contra la hepatitis B para todas las personas de 59 años o menos, mientras que emitió una recomendación más cualificada basada en el riesgo para los adultos de 60 años o más, Cineas quería recomendar la vacunación universal contra la hepatitis B para todas las edades. Argumentó que “una simplificación de esta recomendación llegaría a más individuos en riesgo… y promovería la equidad sanitaria”.[would]

También hay que tener en cuenta:

  • Los CDC han concedido a los investigadores de Brown 4,9 millones de dólares para estudiar la eficacia de la vacuna COVID en las personas mayores; los investigadores afirman que “la investigación, que se necesita con urgencia, servirá para fundamentar las recomendaciones sobre las vacunas de refuerzo para los residentes enlos hogares de ancianos.”

Matthew Daley

Matthew Daley, M.D. (matthew.f.daley@kp.org) es investigador principal y pediatra en ejercicio en Kaiser Permanente Colorado, descrito por los CDC como poseedor de “una amplia experiencia de investigación en las áreas de seguridad de las vacunas, dudas de los padres sobre las vacunas y prestación de servicios de inmunización.”

Los estudios publicados por Daley sobre la “indecisión” ante las vacunas abarcan temas como las intervenciones en los medios sociales para aumentar la aceptación de las vacunas, los obstáculos a la vacunación de los adolescentes contra el virus del papiloma humano (VPH), las pautas de vacunación y la confianza entre padres y proveedores. (En un estudio, los padres afirmaron confiar en los pediatras en temas como la nutrición, pero “no creían que su pediatra les proporcionara una información “equilibrada” sobre los beneficios y los riesgos de la vacunación”).

Daley también lleva a cabo estudios del Vaccine Safety Datalink (VSD) sobre diversos temas, como la seguridad de las vacunas recién autorizadas, la seguridad de las vacunas durante el embarazo y, según los CDC, la seguridad del calendario de vacunación infantil.

Después de que el Instituto de Medicina reconociera que los estudios “para examinar los efectos a largo plazo del número acumulado de vacunas u otros aspectos del calendario de vacunación “no se ha llevado a cabo” – e identificó el VSD como “un recurso importante para llevar a cabo esta investigación” – Daley y los coautores de los CDC escribieron un libro blanco para describir cómo podría hacerse, pero envuelve sus observaciones en tantas advertencias sobre la “complejidad inherente” de los posibles estudios que hace que su viabilidad parezca muy dudosa.

Los estudios de Daley sobre la VSD, algunos de ellos realizados junto con su colega del ACIP, Grace Lee, han identificado posibles señales de seguridad, pero en cada caso, Daley y sus coautores han encontrado razones para rechazar o enmascarar sus propias conclusiones.

Los ejemplos incluyen atribuir una asociación estadísticamente significativa entre la vacunación contra la hepatitis A durante el embarazo y el nacimiento de bebés pequeños para la edad gestacional a la “factores de desviación no medidos”; presentando la “estacionalidad” como el probable contribuyente a una señal estadística para la Parálisis de Bell en adultos de 25 años o más tras la vacunación contra la gripe H1N1; y desestimar como “poco frecuentes” dos tipos de eventos adversos (anafilaxia y desmayos) significativamente asociados a la vacunación contra la gripe viva atenuada en niños de 2 a 17 años de edad.

También hay que tener en cuenta:

  • Tras la votación en la que se recomendaba la aplicación de las vacunas COVID a los niños más pequeños, Daly declaró no estar sorprendido por las dudas de los padres, afirmando que éstos “pueden tener más aversión al riesgo de su hijo”. Sin embargo, aunque el ensayo clínico de Pfizer en niños fue demasiado corto y pequeño para evaluar el riesgo de miocarditis, Daley afirmó con seguridad que “los niños más pequeños tienen un mayor riesgo de desarrollar miocarditis tras una infección por COVID que por la vacuna”.
  • Un estudio actual de VSD/CDC realizado por Daley está evaluando los “factores asociados a la vacunación o no vacunación contra el COVID” en la población general y entre las mujeres embarazadas.

Camille Kotton

Camille N. Kotton, M.D. (ckotton@partners.org) es directora clínica de Trasplantes y Enfermedades Infecciosas del Huésped Inmunocomprometido en el Hospital General de Massachusetts y profesora asociada de la Facultad de Medicina de Harvard. Los CDC describen a Kotton como “experta nacional en vacunación y enfermedades infecciosas zoonóticas en personas inmunodeprimidas”, incluidos los receptores de trasplantes de órganos sólidos.

Desde 2014, Kotton ha recibido más de 304.000 dólares en pagos generales y financiación de investigación asociada de empresas como Merck, GSK, Roche, Quiagen Sciences, Oxford Immunotec, Astellas Pharma, Shire, Takeda Pharmaceuticals, BeiGene y Biotest.

Al votar a favor de administrar a los niños más pequeños las inyecciones de COVID, Kotton declaró que “los datos de seguridad en los niños parecían muy buenos” y añadió que “se sentiría cómoda vacunando a sus propios hijos si estuvieran en ese grupo de edad”.

Aunque son pocos los niños que padecen los efectos del COVID-19, Kotton sostiene que hay que vacunar a los niños “tanto para evitar la muerte como para prevenir los principales efectos a largo plazo de tener esta devastadora infección”.

También hay que tener en cuenta:

James Loehr

James Loehr, M.D. (staff@cayugafamilymedicine.com) es propietario de Cayuga Family Medicine en Ithaca, Nueva York. Según los CDC, durante 30 años Loehr ha aconsejado a los pacientes “todos los días sobre los beneficios de las vacunas.” Loehr fue miembro del grupo de trabajo sobre la gripe del ACIP durante más de 10 años.

En 2015, Loehr fue autor de un artículo con instrucciones detalladas en las que decía a los médicos cómo “minimizar los costes y maximizar el reembolso” para “hacer rentables las vacunas.”

Al describir cómo Cayuga Family Medicine “disfruta de unos ingresos constantes gracias a las inmunizaciones, con un reembolso por las vacunas que a veces supera al del resto de la visita”, Loehr esbozó una serie de estrategias para mejorar la viabilidad financiera de la consulta a través de la vacunación, entre las que se incluyen convertirse en un “comprador de vacunas inteligente”, aprovechar los descuentos de los fabricantes y hacer “un poco de trabajo adicional” al codificar el servicio para obtener un reembolso extra por el “breve asesoramiento” y los múltiples componentes de las vacunas.

En una reunión del ACIP celebrada en octubre y centrada en los refuerzos de Moderna que, según Stat, fue impulsada por una “sensación de inevitabilidad del resultado”, Loehr declaró: “Probablemente hay muchas personas que van a recibir un refuerzo de Moderna que no lo necesitan.[the] Sin embargo, dada la situación de que ya hemos aprobado una [dosis de refuerzo de] Pfizer y hay suficientes personas que buscan una dosis de refuerzo, me inclino, a regañadientes, a seguir adelante y recomendar un patrón similar para el refuerzo de Moderna.” [booster]

Loehr se mostró igualmente indeciso el mes anterior cuando declaró: “Yo… siento que nos estamos adelantando demasiado y que tenemos demasiadas esperanzas puestas en estos refuerzos.”

Y añadió: “Sin embargo, dicho esto, no debemos dejar que lo perfecto se interponga en el camino de lo bueno. Y si podemos hacer un poco de bien dando refuerzos a los mayores de 65 años, estoy a favor”.

Loehr fue miembro en materia de vacunas de la Academia Americana de Médicos de Familia (“American Academy of Family Physicians”, AAFP por sus siglas en inglés). En nombre de la AAFP, Loehr ha señalado que el grupo comercial médico “no apoya las medidas políticas de exención de inmunización no médica“. La AAFP sí apoya el mandato de la vacuna COVID-19 para los trabajadores de la salud y de la atención a largo plazo, y el pasado agosto también comenzó a presionar a la FDA para que autorice las vacunas para los niños menores de 12 años.

También hay que tener en cuenta:

  • Como la mayoría de sus colegas del ACIP, Loehr se promociona a sí mismo como un experto en “estrategias para abordar y superar las dudas sobre las vacunas”, afirmando que “la mayoría de los pacientes… no son realmente resistentes a la inmunización”, sino que sólo quieren “aclaración y tranquilidad”.

Sarah Long

La doctora Sarah Long es profesora de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Drexel y médica del Hospital Infantil St. Christopher de Filadelfia. Además de su papel en el ACIP, Long ha sido miembro del VRBPAC y del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Americana de Pediatría (AAP).

Long fue ampliamente citada en la prensa tras su voto afirmativo a las inyecciones de COVID para niños. Aunque expresó varias preocupaciones y votó “no” en septiembre respecto a los refuerzos de Pfizer para el personal sanitario, Long ” apoyó plenamente la recomendación pediátrica”.

Plenamente consciente de que “los CDC no han podido realizar un análisis completo de la relación beneficio-riesgo de la miocarditis después de la vacunación en este grupo de edad”, Long les dice a las madres que los riesgos de la vacuna son preferibles a la miocarditis que podría provocar la enfermedad del COVID.

Sin citar ninguna prueba, Long afirma que “los eventos relacionados con la vacuna son completamente diferentes, y mucho menos graves, que la miocarditis típica”, y añade que “preferiría tratar a muchas personas con miopericarditis asociada a la vacuna que un solo caso de miocarditis viral”.

Afirmando que “nadie ha muerto de miopericarditis, y los niños están muriendo de coronavirus”, Long ha concluido que “por supuesto que es una relación beneficio-riesgo que sale en dirección a la vacunación.”

Los cientos de adolescentes que han padecido miocarditis después de la vacunación -algunos ya muertos- podrían discrepar.

Irónicamente, la biografía de Long incluye numerosos “premios y honores por su destacado trabajo para mejorar la salud y el bienestar de los niños”. Tras el “sí” a las inyecciones de COVID, bromeó: “Aunque no lo crea, no tengo ninguna pregunta. Sólo tengo un comentario: Estoy muy a favor de esta recomendación en toda su extensión, como un ‘debería’, no un ‘puede’, para todos los niños de este grupo de edad.”

Long continuó: “Creo que los datos respaldan que tenemos una vacuna más que salva vidas de niños, y que deberíamos estar muy seguros de emplearla al máximo para que haga lo que debe hacer, sin preocupaciones significativas de eventos adversos graves. Así que no podría ser más partidaria”.

También hay que tener en cuenta:

  • La Universidad de Drexel recibió medio millón de dólares de la Fundación Gates en junio de 2020 “para evaluar el uso de una plataforma de salud digital para hacer más accesible la atención al COVID a las poblaciones marginadas.”
  • La Fundación Gates también apoya el trabajo de otros investigadores de Drexel en áreas como el desarrollo de pruebas de diagnóstico.

Verónica McNally

Veronica V. McNally, JD (valent29@law.msu.edu) es profesora de Derecho y decana adjunta de la Universidad Estatal de Michigan. McNally es la “representante de los consumidores” del ACIP.

Tras haber perdido un bebé a causa de la tos ferina, McNally se describe a sí misma como “defensora de la salud pública”, además de abogada.

Es fundadora y presidenta de la Fundación Franny Strong, que tiene como misión “promover la concienciación sobre la tos ferina e impulsar las tasas de inmunización infantil para todas las enfermedades prevenibles mediante vacunación”, y fundó la Campaña “Yo Vacuno“, que el 16 de noviembre, con entusiasmo informó de que “casi un millón de niños de entre 5 y 11 años recibirán sus primeras vacunas COVID a finales de hoy”.

Al parecer, McNally no es consciente de los numerosos fracasos de un programa de vacunación contra la tos ferina que, según se reconoce ampliamente, hace que los niños vacunados sean más susceptibles a la tos ferina a lo largo de su vida, en lugar de menos.

También hay que tener en cuenta:

  • McNally es una de las favoritas de los CDC, ya que fue nombrada “Campeona de la Inmunización Infantil” para Michigan en 2018, el mismo año en que fue nombrada para su mandato de cuatro años en el ACIP.

Katherine Poehling

Katherine A. Poehling, M.D., MPH (kpoehlin@wakehealth.edu) es profesora de pediatría y epidemiología en la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest de Carolina del Norte. Los CDC citan su experiencia “en el impacto comunitario de las vacunas, específicamente las neumocócicas y las de la gripe”.

Como miembro del ACIP, Poehling ha dirigido anteriores presentaciones del ACIP sobre las vacunas neumocócicas.

Poehling ha publicado sobre “ética y pediatría académica“, pero aparentemente no ve ningún conflicto en sentarse en ACIP mientras recibe, según Open Payments, más de 523.000 dólares en pagos generales y financiación de investigación asociada de MedImmune y AstraZeneca desde 2014.

Poehling respalda la asombrosa afirmación sin base en los datos que hacen los CDC de que la COVID ha causado “mucha más miseria que otras enfermedades infantiles”, y afirma que “esa información le ayudó a convencerla de que apoyara firmemente las vacunas COVID-19 para los niños de la escuela primaria”.

Poehling también se cree la afirmación no basada en pruebas de Long de que la enfermedad COVID-19 es responsable de más problemas cardíacos que la vacuna. Durante una revisión de los datos de Moderna en mayo, Poehling se mostró entusiasta a favor de poner a disposición múltiples vacunas, para “aumentar el acceso”.

También hay que tener en cuenta:

  • Al respaldar los refuerzos de COVID para los inmunodeprimidos, Poehling declaró que “los beneficios son enormes y los posibles efectos negativos son mínimos, por lo que estoy de acuerdo en que debemos recomendarlos”.
  • Muchas de las publicaciones de Poehling parecen destinadas a abordar la carga de enfermedades como la gripe, para las que luego se pueden promover “soluciones” vacunales. Parece probable que sus artículos publicados sobre el virus respiratorio sincitial (VRS) sirvan para sentar las bases de una vacuna de ARNm contra el VRS.

Pablo Sánchez

Pablo J. Sánchez, M.D. (sanchez.940@osu.edu) es profesor de pediatría en la Universidad Estatal de Ohio desde 2013 y dirige la Investigación Clínica y Traslacional en Neonatología en el Nationwide Children’s Hospital de Columbus. Anteriormente, Sánchez ocupó cargos en el Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern.

El currículo autocomplaciente de Sánchez, de 80 páginas, revela que es un consumado conocedor que se mueve con fluidez entre el mundo académico, las agencias de salud pública y la industria privada. Las participaciones y conferencias de Sánchez incluyen apariciones en organismos de salud pública como los CDC, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS); grupos comerciales promotores de la vacuna COVID como la AAP y “March of Dimes”; y empresas biofarmacéuticas como AbbVie, GSK (antes Smithkline Beecham), ICN Pharmaceuticals, Inhibitex, MedImmune y Ross Laboratories.

Sánchez también enumera los cientos de miles de dólares que ha recibido en concepto de investigación de estas mismas entidades.

Desde la década de 1990, Sánchez ha recibido financiación de Abbott Laboratories, American Lung Association, BioStar, Biosynexus, Burroughs Wellcome, CDC, F. Hoffman-La Roche, Gerber Foundation, MedImmune, NIAID, NICHD [National Institute of Child Health and Human Development], Pediatric AIDS Foundation, Ross Laboratories y Smithkline Beecham/Glaxo/GSK.

Según Open Payments, desde 2014, Sánchez se ha embolsado unos 221.000 dólares en pagos generales y financiación de investigaciones asociadas de AbbVie, AstraZeneca, F. Hoffmann-La Roche, MedImmune, Medtronic, Merck, Novartis, Sanofi Pasteur, Seqirus y Sobi.

La base de datos incluye a AstraZeneca, MedImmune y Merck como las “principales empresas que realizan pagos asociados”, con notables pagos de Merck en otoño de 2020.

En junio, Sánchez se refirió al tema de las vacunas COVID y la miocarditis. Aunque declaró que los beneficios de la vacunación son mayores que los riesgos de miocarditis, también señaló que “tenemos que ser muy francos en cuanto a mencionar esto como un riesgo potencial de la vacunación con ARN mensajero COVID. Esperemos que los padres y los pacientes sean conscientes de ello antes de la vacunación”.

Sánchez no repitió estas observaciones en la reunión de noviembre, cuando aprobó el pinchazo para los niños de 5 años.

También hay que tener en cuenta:

  • En 2010, Sánchez fue “profesor visitante de Pfizer”.
  • Sánchez formó parte del VRBPAC entre 2007 y 2010, así como del Comité Asesor Pediátrico de la FDA, centrado en las vacunas, entre 2010 y 2012. En Texas, presidió el Comité de Enfermedades Infecciosas e Inmunizaciones de la Sociedad de Pediatría de Texas de 2004 a 2009 y formó parte del comité de 1995 a 2013.
  • Muchas de las publicaciones de Sánchez se centran en ampliar la preocupación por las enfermedades atribuidas a los virus -como el citomegalovirus, el herpes simple, el VRS y el Zika-, para las que Moderna y otras empresas prevén ahora desarrollar vacunas de ARNm.

Helen Keipp Talbot

Helen Keipp Talbot, M.D., MPH (keipp.talbot@vumc.org) es profesora asociada de medicina en la Universidad Vanderbilt de Nashville, donde ha ocupado varios puestos desde 2002. La investigación y las publicaciones de Talbot (a veces en coautoría con su colega Poehling, miembro del ACIP) se centran en la vacunación de adultos, la vacunación contra la gripe, los coronavirus humanos y los ensayos de vacunas para enfermedades respiratorias como el VRS. El interés por los coronavirus es anterior a COVID; entre 2007 y 2009, Talbot fue investigadora principal de un estudio financiado por los NIH sobre la “epidemiología de los coronavirus humanos”.

Según el currículo de Talbot, su reciente financiación de la investigación procede tanto del gobierno federal (CDC, Institutos Nacionales de Salud [NIH]) como de Sanofi Pasteur, principalmente para el estudio de la preparación ante una pandemia (en 2015) y la vacunación contra la gripe. Sanofi y MedImmune han sido financiadores recurrentes desde 2009, junto con AstraZeneca, Gilead, Protein Sciences, VaxInnate y Wyeth (desde entonces adquirida por Pfizer).

Open Payments enumera la recepción de Talbot de aproximadamente 1,4 millones de dólares en pagos de investigación y financiación de investigación asociada desde 2014 (417 pagos totales) de estas empresas, junto con 29 pagos generales por un total de 17.000 dólares.

En diciembre de 2020, Talbot fue la “única disidente” que se opuso a la recomendación del ACIP de que los residentes de cuidados de larga duración “estuvieran en primera línea” para las vacunas COVID. En ese momento, Talbot argumentó que la vacunación de los residentes de cuidados de larga duración era “arriesgada” porque “tienen una alta tasa de eventos médicos que podrían confundirse como efectos secundarios de la vacunación y socavar la confianza en las vacunas.”

Talbot declaró: “Y creo que vas a tener una reacción muy llamativa de: ‘Mi abuela se vacunó y falleció'”. Talbot profundizó: “Temo una pérdida de confianza en la vacuna …. Habrá eventos asociados temporalmente y la gente tendrá miedo de usar la vacuna”.

Talbot no mostró ningún escrúpulo al votar a favor de administrar las vacunas COVID a los niños pequeños. El mismo día del “sí”, Talbot dijo a la prensa: “He vacunado a mis hijos” (que, presumiblemente, tenían al menos 12 años en el momento de la inyección).

También hay que tener en cuenta:

  • En 2008, Talbot recibió una beca de viaje del curso avanzado de vacunología de Sanofi Pasteur.
  • Talbot forma parte del consejo editorial de la revista “Vaccine”.

Y … Rochelle Walensky

Ninguna visión general del ACIP estaría completa sin señalar los conflictos de intereses que rodean a la directora de los CDC, Rochelle Walensky, que utilizó el voto del ACIP para dar luz verde inmediatamente a la vacunación de los niños más pequeños.

Como informó el medio de comunicación independiente “RedState” (pero no los principales medios de comunicación), el marido de Walensky, Loren Walensky, se convirtió en cofundador científico y miembro del consejo de la empresa de biotecnología en fase inicial “Lytica Therapeutics” en octubre de 2019.

En diciembre, el gobierno de Biden anunció el nombramiento pendiente de Rochelle Walensky como directora de los CDC, y en febrero de 2020, Lytica recibió el primer tramo (5,3 millones de dólares) de una subvención de 16,9 millones de dólares del HHS, que representa la “única financiación que esta nueva empresa [had] ha recibido hasta la fecha, casi dos años después de su fundación”.

Incluso antes de convertirse en directora de los CDC, Walensky había estado “directamente asociada con el HHS durante más de una década”, incluyendo una estrecha participación en comités y paneles con Anthony “Tony” Fauci. Según la exposición de “RedState”, “cuando los ‘enterados’ se sorprendieron de que Walensky fuera elegida [como cabeza de los CDC], se reveló que Fauci tuvo mucho que ver con su nombramiento”. [to head CDC]

Leal a Fauci, Walensky ha escrito artículos de opinión para los principales medios de comunicación “sobre cómo distribuir de forma justa y eficaz el Remdesivir“, el ineficaz, caro y peligroso medicamento promovido por el NIAID y Fauci como prácticamente la única opción de tratamiento para los pacientes de COVID hospitalizados.

Un antiguo colega de Walensky en Boston afirmó que la directora de los CDC “tiene mucho de Tony”, incluida la “capacidad de tomar información compleja y transmitirla en mensajes claros y concisos”.

El rechazo y Nuremberg 2.0

Por muy malas que hayan sido las decisiones del ACIP (y del VRBPAC), los observadores conscientes del riesgo de las vacunas están aún más sorprendidos de que los CDC y la FDA permitan “alegremente” que la inyección de Pfizer se administre a niños y adolescentes con otras vacunas al mismo tiempo.

Como dijo “Informed Choice” Washington el pasado mes de mayo en relación con la autorización para niños a partir de 12 años:

“Por muy poco ético que sea exponer a los niños a productos en investigación libres de responsabilidad que han visto niveles sin precedentes de reacciones adversas a las vacunas y muertes reportadas … cuando el ACIP abrió las inyecciones para ser co-administradas con otras vacunas, incluyendo aquellas con adyuvantes, entraron de lleno en los crímenes contra la humanidad. No se ha realizado ni un solo ensayo clínico administrando las inyecciones de COVID-19 con ninguna otra vacuna. Hay cero datos de seguridad”.

Otros observadores están de acuerdo con esta apreciación, argumentando que “cada una de las personas relacionadas con la reunión del ACIP de hoy debe ser juzgada por crímenes contra la humanidad en Nuremberg 2.0”. Algunos también piden un segundo juicio de Nuremberg por “la perpetración de las políticas de respuesta al COVID que condujeron a confinamientos forzosos, empresas destruidas, familias empobrecidas, vidas rotas y un aumento de las tasas de suicidio”.

Mientras tanto, es hora demostrar rechazo a los miembros de la ACIP. Y como es inconcebible que los miembros de la ACIP se comporten de forma tan corrupta sin la aprobación y el visto bueno de sus instituciones, las acciones de rechazo deben extenderse necesariamente también a las universidades y otras instituciones que cubren las espaldas de estos individuos.

  • Enviar una notificación de responsabilidad a cada miembro de la ACIP – ver ejemplos en la página web de “Doctors for Covid Ethics”.
  • Compruebe las contribuciones a la campaña de los miembros de la ACIP en “OpenSecrets.org”. Si hacen donaciones a un político que representa a su estado o distrito del Congreso, llame o escriba a su representante y pregúntele por qué aceptan donaciones de personas que están seriamente comprometidas con la industria farmacéutica y que perjudican a nuestros niños.
  • Absténganse de nombrar a miembros de la ACIP en las Juntas Directivas de las organizaciones comunitarias – o revocar sus actuales nombramientos en las Juntas Directivas. Este tipo de puestos de “buen ciudadano” no deberían ofrecerse a personas que no se comportan como “buenos ciudadanos”.
  • Todas las universidades se benefician de las asignaciones estatales y locales; póngase en contacto con sus legisladores, explique que las operaciones académicas de estas universidades están apoyando claramente la corrupción federal y exija a los legisladores que revoquen las asignaciones.
  • Escriba al consejo de administración o a la persona que gestiona la dotación de la universidad. Exija que revelen sus inversiones en empresas que están perjudicando a nuestros hijos y explique cómo estas inversiones apoyan la participación activa en la corrupción federal de los afiliados a la universidad.
  • Deje de donar a las universidades y departamentos académicos en cuestión y hágales saber por qué. Cuando el grupo de ex alumnos de su universidad le pida una actualización, solicite que le eliminen de la lista de correo electrónico y de la base de datos de ex alumnos, y explique que ha dejado de hacer donaciones a la universidad como consecuencia de su apoyo a la corrupción federal.
  • Cancele sus abonos y otras participaciones en eventos deportivos y culturales de la universidad. Explique por qué.
  • Si se dedica a la contratación de personal para su empresa, elimine estas universidades de sus listas de contratación. Escriba a la oficina de colocación de la universidad para explicar el motivo.
  • Pida a los periódicos locales que publiquen copias de las cartas que escriba a los funcionarios de la universidad. Organice apoyo a los miembros de los medios de comunicación independientes para que investiguen y publiquen información sobre los conflictos de intereses de los miembros de la ACIP, así como los conflictos de intereses de las universidades que comprometen los recursos intelectuales y las actividades de las instituciones en materia de ciencia, medicina y tecnología.
  • Escriba al capellán de la universidad y pida oraciones para que la universidad se libere del espíritu de corrupción. Proporcione los detalles.
  • Identifique los bancos que participan en la gestión de las cuentas bancarias, los activos financieros, la dotación y los fondos de pensiones de la universidad; en su caso, exija saber por qué la universidad hace negocios con bancos que han comprometido las cuentas de nuestro gobierno federal y están financiando medidas políticas a nivel federal que perjudican a nuestros hijos.
  • No compre ni tenga acciones de empresas con las que los miembros de la ACIP estén relacionados.
  • No compre productos o medicamentos que los miembros del ACIP hayan desarrollado o patentado.
  • Deje claro – a través de cartas al editor y cartas a las instituciones – que no olvidará la decisión de los miembros del ACIP de permitir el daño innecesario a los niños pequeños.