El 17 de marzo, la Comisión Europea propuso un “Pasaporte Verde” digital para facilitar la libre circulación segura de los ciudadanos dentro de la UE durante la pandemia de COVID-19.

Los certificados “interoperables”, capaces de compartir datos entre diferentes sistemas informáticos, proporcionaría evidencia de que una persona ha sido vacunada o ha dado negativo en las pruebas de COVID. El pase incluiría información sobre la marca de la vacuna, la fecha y el lugar de inoculación y el número de dosis administradas, así como información de un laboratorio u hospital que confirme los resultados negativos de las pruebas.

Los titulares del certificado (un código QR en una aplicación de teléfono o en papel) estarían exentos de la cuarentena y otras restricciones. El documento sería común a todos los ciudadanos de la UE, pero serán los países miembros los que decidan cómo utilizarlo.

La comisión también está trabajando con la Organización Mundial de la Salud y la Organización de Aviación Civil Internacional para garantizar que el Pase Verde sea reconocido internacionalmente. Mientras tanto, el pasaporte permitiría los acuerdos bilaterales entre los países de la UE y los Estados no miembros, siempre que la Comisión los apruebe.

Los países tienen reacciones diferentes según sus necesidades y su índice de confianza en la vacunación. Grecia y España están deseando utilizar el pasaporte para reabrir sus economías turísticas, mientras que Francia tiene una baja aceptación de la vacuna, con cerca de la mitad de la población indecisa.

Muchos también consideran que no hay suficientes datos sobre las vacunas y que es demasiado pronto para emitir dicho certificado. Además, sigue habiendo incertidumbre sobre si la vacuna puede realmente impedir la propagación de la enfermedad.

Varios países europeos están restableciendo los confinamientos y las restricciones por temor a una tercera oleada. La vacunación y el Pase Verde se presentan como la “única salida” a la pandemia. El Pase Verde se promueve como una solución temporal, pero muchos creen que seguirá vigente mucho después de que la pandemia haya terminado.

El Parlamento Europeo y los Estados miembros se apresuran a votar la propuesta esta semana. Uno sólo puede maravillarse de cómo los legisladores pueden decidir, sin debate, sobre un asunto tan importante que viola los principios fundamentales del Tratado de la Unión Europea y atenta contra los derechos individuales.

Senta Depuydt, presidenta de ‘Children’s Health Defense Europe’, y Robert F. Kennedy, Jr., presidente de ‘Children’s Health Defense’, han expresado su preocupación en esta carta al Parlamento Europeo

Depuydt y Kennedy instan a otros a ponerse en contacto con los miembros del Parlamento Europeo en las redes sociales, por correo electrónico o por teléfono para expresar su opinión sobre este asunto crítico.