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septiembre 28, 2020

La entretejida historia de la mielitis y las vacunas

Por el equipo de Children’s Health Defense (Defensa de la salud infantil)

Aunque 38 vacunas contra el Covid-19 se están sometiendo ahora a evaluación clínica, (1) un puñado de candidatos ha estado a la cabeza del pelotón desde el principio, incluida la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en colaboración con el gigante biofarmacéutico británico AstraZeneca. También echó una mano la enorme infusión de $1.2 mil millones (2) de los contribuyentes estadounidenses y los $750 millones (3) de dos organizaciones de salud globales respaldadas por Bill Gates, y además el avance asertivo de Oxford hacia el estatus de líder ha sido reforzado por unos medios de comunicación favorables, como por ejemplo la reciente declaración en la CBS de que la vacuna de Oxford “ se percibe mayoritariamente (4) como uno de los contendientes más fuertes, si no el más fuerte, entre las docenas de vacunas contra el coronavirus en varias etapas de prueba ”[énfasis añadido].

Aunque parezca mentira, CBS brindó este sonoro respaldo poco después de que Oxford y AstraZeneca detuvieran temporalmente sus ensayos clínicos en cinco países. La breve suspensión fue motivada por la notificación de una de las participante del Reino Unido, después de su segunda dosis de vacuna, de un evento adverso grave: (5) una enfermedad desmielinizante llamada mielitis transversa (6) (MT) que se asocia con dolor, debilidad muscular, parálisis y problemas intestinales y de vejiga. Dos tercios (7) de los que sufren MT quedan permanentemente discapacitados. Tardíamente, AstraZeneca también reveló que la pausa de septiembre fue en realidad la segunda pausa en dos meses. El primer incidente, que inicialmente no se hizo público, ocurrió en julio cuando otro participante del Reino Unido experimentó MT después de una dosis de vacuna y terminó con un nuevo diagnóstico de esclerosis múltiple (8) (EM). La MT es bien conocida por ser a veces “el primer síntoma de una enfermedad autoinmune o inmunomediada (9) como la esclerosis múltiple”.

En los Estados Unidos, los medios de comunicación y los principales funcionarios de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) se apresuraron a dar la vuelta a la situación y considerar las dos pausas como controles de seguridad rutinarios y por ello, prueba de que se está teniendo cuidado, a la vez que sugieren que los incidentes podrían perfectamente ser una coincidencia.

Según el New York Times, AstraZeneca no solo “no informó de inmediato al público (10) sobre los problemas neurológicos de ninguno de los dos participantes”, sino que además no dijo nada públicamente hasta que “la información fue filtrada y notificada por STAT”. Dadas las circunstancias, la decisión de reiniciar los ensayos clínicos sólo unos días después de la pausa de septiembre provocó la desaprobación de más de uno, pero aún así el Secretario de Salud británico inmediatamente elogió la decisión como “una buena noticia para todos“. (11) Sí, especialmente para AstraZeneca, que vio cómo el precio de sus acciones se recuperó en gran medida tras una abrupta caída de 11.300 millones de dólares (12) en el valor de mercado tras la segunda pausa. En los Estados Unidos, los medios de comunicación y los principales funcionarios de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) se apresuraron a dar la vuelta a la situación y considerar las dos pausas como “controles de seguridad” (13) rutinarios y por ello, prueba de que “se está teniendo cuidado” (14), a la vez que sugieren que los incidentes podrían perfectamente ser “una coincidencia.” (15) Sin embargo, queda por ver si los 18.000 participantes del ensayo clínico encontrarán estos consoladores pronunciamientos lo suficientemente tranquilizadores, especialmente teniendo en cuenta la tergiversadora hoja de información de los participantes (16) de Oxford (con fecha del 11 de septiembre), que establece que los incidentes de MT y MT-con-MS “o bien se consideró improbable que estuvieran asociados con la vacuna o bien no había pruebas suficientes para decir con certeza si las enfermedades estaban o no relacionados con la vacuna “.

 

… enfermedades que entrañan desmielinización y parálisis… se encuentran entre las principales lesiones por vacunas por las cuales los estadounidenses (principalmente adultos) han presentado demandas ante el Programa Nacional de Compensación por Lesiones por Vacunas (NVICP).

La MT no es nueva

Las búsquedas en Internet de “mielitis transversa” se dispararon (17) tras la noticia de que los ensayos clínicos de Oxford / AstraZeneca se habían detenido, pero el término “mielitis” no es nada nuevo. La mielitis, que se refiere a un proceso de enfermedad inflamatoria (18) que afecta a la médula espinal, es un componente no solo de la MT, sino también de la encefalo mielitis y encefalomielitis diseminada aguda (EMDA), que involucra tanto la inflamación del cerebro como de la médula espinal, así como la mielitis flácida aguda (MFA) y, por supuesto, la poliomielitis. Los expertos se refieren a estas afecciones como formas de “lesión de la médula espinal que no se deben a un trauma” (19).

Según el análisis de la información publicada en el sitio web (20) de la Corte de Reclamaciones Federales de Estados Unidos, las afecciones que conllevan desmielinización y parálisis (MT, EMDA, síndrome de Guillain-Barré (SGB) y polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica (PDIC)) se encuentran entre las principales lesiones por vacunas (21) por las que los estadounidenses (principalmente adultos) han presentado demandas ante el Programa Nacional de Compensación por Lesiones causadas por Vacunas (NVICP). El SGB es actualmente la segunda lesión causada por vacunas que más ha sido compensada por del NVICP. De las 330 peticiones relacionadas con MT adjudicadas hasta la fecha, el programa ha otorgado aproximadamente $150 millones en daños a 266 demandantes (incluidas anualidades estimadas), mientras que desestimó 55 demandas y quedan 9 aún pendientes.

En años anteriores, la mayoría de los solicitantes de NVICP relacionaron su MT con las vacunas contra la hepatitis B, pero en años más recientes, las vacunas contra el tétanos, la difteria y la tos ferina (Tdap) y las de la gripe se han convertido en los principales sospechosos. Una revisión sistemática de los informes de casos de MT recopilados entre 1970 y 2009 corrobora estas reclamaciones, identificando 37 casos de MT asociados con múltiples vacunas (22) administradas a bebés, niños y adultos (incluidas hepatitis B, sarampión, paperas, rubéola y DTP) y muestra que los síntomas de la MT pueden presentarse en cualquier momento desde varios días hasta varios meses y posiblemente varios años después de la vacunación. Un informe más reciente realizado por algunos de los mismos investigadores también describe un caso de MT después de la vacunación contra la gripe H1N1. (23) Los autores concluyen: (24)

[L]a inducción de mielitis transversa después de la inmunización es plausible en vista de la creciente frecuencia de informes de casos en la literatura médica que demuestran este fenómeno, así como la creciente evidencia biológica de una patogénesis autoinmune posterior a la vacunación.

Señales adicionales de mielitis

Es importante recordar que los informes históricos de enfermedades mielíticas siguen de cerca las tendencias de vacunación pediátrica y el aumento simultáneo de la práctica misma de la inyección. Al describir una epidemia de poliomielitis en 1949, por ejemplo, un investigador australiano notificó “una relación, en varios casos, entre una inyección de un agente inmunizante (25) y el desarrollo posterior de poliomielitis paralítica”. De hecho, los médicos de esa época acuñaron los términos “poliomielitis de provocación” y “parálisis de provocación” para describir los casos de poliomielitis que siguieron a las inyecciones pediátricas. (26) En la década de 1990, las observaciones de la parálisis posvacunación en África y la India (MFA y parálisis flácida aguda (PFA)) despertaron un nuevo interés (27) en las enfermedades “similares a la poliomielitis” y el fenómeno de la provocación y, durante la última década, los investigadores africanos e indios (aunque no investigadores estadounidenses) han continuado señalando a las vacunas y a las inyecciones como probables causas de PFA.

     La aparición de no uno, sino dos casos de MT, una condición que normalmente se considera ‘rara’, debería servir de seria advertencia… 

Otra razón para cuestionar los hipócritas intentos de Oxford de impedir que se relacionen los dos informes de MT con su vacuna tiene que ver con la información que es fácilmente disponible en los prospectos de las vacunas. Los prospectos (28) de las vacunas en el mercado de Estados Unidos vinculan la MT, ya sea a través de datos de ensayos clínicos o de datos posteriores a la comercialización, con 11 vacunas diferentes, incluidas vacunas que conllevan distintas variedades de combinaciones de varicela, hepatitis B, virus del papiloma humano, influenza, sarampión y meningitis. Para las afecciones etiquetadas como “mielitis”, “encefalomielitis” y “EMDA”, los prospectos los relacionan con algunas de las mismas vacunas y otras seis (incluidas las que se usan contra la hepatitis A y la difteria, el tétanos y la tos ferina). Veintiún prospectos de diferentes vacunas enumeran el síndrome de Guillain-Barré (SGB, también caracterizado por debilidad muscular y parálisis) como un evento adverso.

La aparición de no uno, sino dos casos de MT, una condición que normalmente se considera “rara”, debería servir de seria advertencia porque la vacuna Covid-19, según han reconocido sus propios creadores, es altamente reactogénica. El informe de julio (29) de los investigadores de Oxford en The Lancet (publicado aproximadamente al mismo tiempo que el primer incidente de MT) indicó que una sola dosis de la vacuna Oxford / AstraZeneca tenía un mayor “perfil de reactogenicidad” (una respuesta inflamatoria más fuerte) que la vacuna contra la meningitis con la que se está comparando. Eso es decir mucho, dado que el tipo de vacuna contra la meningitis que se utiliza como comparación es tristemente célebre en sí misma por producir reacciones adversas graves, incluida la MT. Al comentar sobre este punto, un observador que es favorable al impulso de una vacuna Covid-19 pero cuestiona la decisión del grupo de Oxford de no usar un placebo de solución salina inerte, ha declarado, “comparando una vacuna COVID-19 experimental que hasta ahora ha demostrado causar una buena cantidad de reacciones físicas. . . con una vacuna contra la meningitis que también puede causar estos efectos secundarios temporales ciertamente pintará una imagen más amable (30) de la vacuna COVID “.

Lo que los sitios web no mencionan es el patrón de AstraZeneca de ocultar de forma consciente y sistemática información negativa sobre sus productos y pagar millones en multas y acuerdos por afirmaciones falsas.

¿Un patrón peligroso? 

En una crítica sorprendentemente mordaz de la mala gestión (31) de Oxford y AstraZeneca de los dos incidentes de MT, el New York Times señaló recientemente que “encontrar incluso un caso entre miles de participantes en los ensayos de las vacunas podría ser una seria señal de alerta” y agregó que “[m]ultiples casos confirmados. . . podría ser suficiente para detener por completo la oferta de vacunas de AstraZeneca”. En las palabras igualmente contundentes de un experto en vacunas entrevistado por el Times, “Si aparece un tercer caso de enfermedad neurológica en el grupo de la vacuna, entonces esta vacuna puede estar acabada”.

En el momento de la pausa del ensayo clínico de septiembre, el sitio web de inversiones The Motley Fool señaló que AstraZeneca está en una carrera reñida (32) con sus competidores “para estar entre las primeras empresas occidentales en desarrollar con éxito una vacuna COVID-19”. Al señalar que se “espera que la primera ronda de vacunas Covid-19 sean productos de alto valor para sus fabricantes”, el sitio de inversión especuló que la pausa del ensayo clínico podría dar a Pfizer y Moderna “una importante ventaja competitiva”. Por otro lado, el sitio declaró que “esta única vacuna no es un producto decisivo para esta importante empresa farmacéutica [AstraZeneca]”.

Lo que los sitios web como The Motley Fool no mencionan es el patrón de AstraZeneca de ocultar “consciente y sistemáticamente” (33) información negativa sobre sus productos y pagar millones en multas y acuerdos por afirmaciones falsas. Como señaló Jeremy Loffredo en un comentario (34) en Children’s Health Defense, este patrón de comportamiento debe tenerse en cuenta al considerar si Oxford / AstraZeneca tomó la decisión correcta al apresurarse a relanzar los ensayos clínicos. En palabras de un antiguo profesor de la Escuela de Medicina de Harvard: “Los peligros para el público por tomar una vacuna sin probar y poco ensayada son [ya] abrumadores”, y el “velo opaco” (35) que limita la transparencia del proceso de ensayo clínico y aprobación de la vacuna solo convierten una mala situación en una peor.

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