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09-11-2023 News

COVID

Más de 80 demandas en el Reino Unido alegan que la vacuna COVID de AstraZeneca causó muertes y daños graves

Dos demandas que se están tramitando en el sistema judicial del Reino Unido podrían determinar el destino de una demanda colectiva presentada contra AstraZeneca por más de 80 personas que alegan que ellas o un miembro de su familia sufrieron daños a causa de la vacuna COVID-19 de la empresa farmacéutica.

UK astrazeneca covid vaccine lawsuits feature

Dos demandas que se están tramitando en el sistema judicial del Reino Unido podrían determinar el destino de una demanda colectiva presentada contra AstraZeneca por más de 80 personas que alegan que ellas o un miembro de su familia sufrieron daños a causa de la vacuna COVID-19 de la empresa farmacéutica.

Las dos demandas se están tramitando como casos de prueba para la demanda colectiva de mayor envergadura.

Uno de los casos de prueba fue presentado ante el Tribunal Superior del Reino Unido por Jamie Scott, padre de dos hijos que sufrió una lesión cerebral permanente como consecuencia de los coágulos sanguíneos provocados por la vacuna en abril de 2021.

“The Telegraph”, que informó el miércoles sobre el caso Scott, señaló que la vacuna COVID-19 de Oxford-AstraZeneca fue “tachada de ‘defectuosa‘” y que el caso “sugerirá que las afirmaciones sobre su eficacia fueron ‘enormemente exageradas’.”

El segundo caso de prueba fue presentado por el viudo de Alpa Tailor, de 35 años, que murió tras recibir la vacuna de AstraZeneca.

Estas “son las primeras demandas presentadas en Inglaterra y Gales por una reacción adversa a una vacuna COVID-19, según los registros judiciales a disposición del público”, informó Reuters.

Según “The Telegraph”, “Los casos de prueba podrían allanar el camino para hasta 80 demandas por daños y perjuicios por un valor estimado de 80 millones de libras esterlinas [98,3 millones de dólares] por una nueva afección conocida como Trombocitopenia Inmune y Trombosis inducida por vacunas (“vaccine-induced Immune Thrombocytopenia and Thrombosisa”, VITT por sus siglas en inglés) que fue identificada por especialistas a raíz del lanzamiento de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca”.

Alex Mitchell acogió con satisfacción la noticia de que las demandas siguen adelante. Recibió su primera y única dosis de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca el 20 de marzo de 2021. Se desplomó en su casa pocas semanas después, el 4 de abril. Hoy tiene una pierna amputada y padece VITT.

“Como uno de los participantes en una de las demandas colectivas del Reino Unido, puedo decir que han sido casi tres años de espera para que por fin llegara un día como éste”, declaró a “The Defender”.

“Al principio no me dieron ninguna esperanza de sobrevivir cuando me desplomé el 4 de abril de 2021 y pasé siete horas y media en un quirófano en una operación a la que no se esperaba que sobreviviera”, declaró Mitchell a “The Defender”. “Luego pasé una semana en aislamiento antes de que me amputaran por encima de la rodilla el 11 de abril de 2021. Tengo daños cerebrales y problemas de vista, entre otros síntomas del VITT”.

Los 80 demandantes se unieron para formar el “VITT Litigation Group” y han lanzado una campaña de recogida de fondos (“crowdfunding”), afirmando que “AstraZeneca no puede seguir ignorando las circunstancias en las que su vacuna ha causado daños y pérdidas devastadoras. Nuestro caso legal buscará que AstraZeneca rinda cuentas”.

“Los demandantes siguen una estrategia doble: emprender acciones legales contra la Ley de Protección de los Consumidores de 1987 y reclamar un pago en virtud del Plan de Pago por Daños Causados por las Vacunas (“Vaccine Damage Payment Scheme”), gestionado por el gobierno”, que está limitado a pagos de 120.000 libras (147.000 dólares) por demanda, informó “The Telegraph”.

“El pago en virtud del plan no excluye una reclamación por daños personales ante los tribunales. Quienes emprendan acciones en virtud de la Ley de Protección de los Consumidores deben demostrar que la vacuna no era tan segura como el público tenía derecho a esperar.”

“La vida con VITT consiste en no saber qué va a ser de mí, ya que por el momento sólo pueden mantener mi sangre estable y hasta ahora son incapaces de revertir el anticuerpo PF4 [anti-platelet factor 4]“, dijo Mitchell, que ahora tiene 59 años.

“Mi día a día es intentar curar lo que se puede curar y lidiar con lo que siento. La salud mental es un gran problema y, por desgracia, tener ahora un trastorno de estrés postraumático no ayuda”, añadió.

“The Telegraph” citó cifras de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido que muestran que al menos 81 muertes en el Reino Unido “se sospecha que han estado relacionadas con la reacción adversa que causó la coagulación en personas que también tenían las plaquetas bajas”. Según los mismos datos, casi una de cada cinco personas que la padecían falleció a consecuencia de ella.

Hasta el 6 de marzo, el Plan de Pago de Daños por Vacunas del Reino Unido había recibido 4.017 reclamaciones por daños causados por la vacuna COVID-19, de las cuales 622 estaban relacionadas con la vacuna de AstraZeneca, según datos citados por “The BMJ”.

El Dr. Joel Wallskog es un cirujano ortopédico de Wisconsin que ya no ejerce como consecuencia de los daños que sufrió a causa de la vacuna Moderna COVID-19. En la actualidad, es copresidente de REACT19, un grupo de defensa sin ánimo de lucro que representa a las víctimas de daños por vacunas.

Wallskog dijo a “The Defender” que acogía con satisfacción las demandas de AstraZeneca:

“Siento empatía por los demandantes que sufrieron daños graves y permanentes a causa de sus pinchazos de COVID-19. Soy cautelosamente optimista en cuanto a que este tipo de litigios para algunos países dará lugar a una mayor concienciación social sobre los daños causados por los pinchazos y a una presión sobre sus funcionarios electos para que proporcionen una compensación justa y equitativa.”

La otra cofundadora de REACT19, Brianne Dressen, que resultó dañada por la vacuna de AstraZeneca que recibió durante un ensayo clínico, declaró: “Estos casos son un paso importante para arrojar luz sobre el grave impacto humano de la mala gestión de los daños de las vacunas.”

Dressen es ahora parte de dos demandas relacionadas con sus daños causados por vacunas, ambas “presentadas en un tribunal federal”, según ella. Los avances legales en el Reino Unido “desgraciadamente no afectan a mis demandas, pero me anima mucho ver que mis compañeros dañados por AstraZeneca buscan justicia”, dijo, añadiendo:

“No deberíamos tener que demandar. Si el sistema funcionara como debe, estaríamos atendidos y no nos veríamos obligados a buscar justicia en los tribunales. Las protecciones estadounidenses son el patrón oro para las empresas farmacéuticas, de las peores a nivel mundial en cuanto a protección del consumidor debido a la Ley PREP [Public Readiness and Emergency Preparedness]“.

Pierre Kory, M.D., MPA, presidente y director médico de la Alianza de Cuidados Críticos de Primera línea COVID-19 (“Front Line COVID-19 Critical Care Alliance”), compartía una visión más optimista, declarando a “The Defender”: “Este caso podría ser el primero de muchos que podrían afectar a EE.UU. La justicia avanza lentamente, pero parece ir en la dirección correcta”.

Kory también expresó su “esperanza de que el resultado de este caso suponga un cambio para los millones de personas que sufren tras la vacunación con COVID-19. No hay sustituto para su salud, pero espero que este caso cree un precedente que permita a los perjudicados por la vacuna recibir algo de justicia por su sufrimiento.”

Charlene Bollinger, fundadora y directora general de La verdad sobre las vacunas (“The Truth About Vaccines”) y La verdad sobre el cáncer (“The Truth About Cancer”), también acogió con satisfacción la noticia.

“Por fin se está rompiendo el dique de las mentiras y por fin se va a hacer justicia a quienes cometieron estos crímenes contra la humanidad”, declaró Bollinger. “Pero, por desgracia, muchos inocentes han tenido que pagar el precio con su vida antes de que la verdad llegara a los tribunales superiores”.

El Dr. Peter McCullough, cardiólogo, ha criticado abiertamente las vacunas COVID-19. Le dijo a “The Defender”:

“Las vacunas de AstraZeneca/Oxford y Janssen [Johnson & Johnson] son fabricadas por el mismo contratista de biodefensa, “Emergent Biosolutions”. Ambas son vacunas adenovirales de ADN que liberan en el cuerpo humano el gen que codifica la proteína de espiga SARS-CoV-2 potencialmente letal.

“No hay controles sobre la cantidad y duración de la proteína de espiga. El perfil de efectos secundarios, incluidos los acontecimientos adversos graves no mortales y mortales, son similares para las vacunas adenovirales de ADN y ARNm COVID-19.”

Lesión cerebral “permanente y debilitante” tras recibir una vacuna de AstraZeneca

Jamie Scott presentó una demanda por responsabilidad civil de producto contra AstraZeneca el 21 de agosto, después de que le diagnosticaran VITT, según informó Reuters en agosto.

Según “The Telegraph”, Scott, que entonces tenía 44 años, “estuvo a punto de morir tras recibir la vacuna”. Sufrió “una hemorragia cerebral catastrófica y los médicos llamaron tres veces a su mujer, Kate, para decirle que fuera al hospital a despedirse de él”.

Según el “VITT Litigation Group”, “antes de su vacunación, Jamie era un comprometido padre de dos niños pequeños, un marido maravilloso para su esposa Kate y un especialista en informática de alto rendimiento que ganaba un buen sueldo para su familia.”

“A los pocos días de recibir la vacuna COVID-19 de AstraZeneca, sufrió múltiples coágulos sanguíneos que le provocaron daños cerebrales permanentes y debilitantes”, y se confirmó que fueron “causados por la vacuna COVID-19 de AstraZeneca”, añadió el grupo.

“The Telegraph” informó de que los abogados de Scott argumentaron que había sufrido “daños personales y pérdidas consecuentes” como consecuencia del VITT. Su demanda legal alega que la vacuna era “defectuosa” y argumenta que la información sobre el producto de la vacuna no incluía ninguna advertencia sobre el riesgo de VITT.

La esposa de Scott, Kate Scott, declaró a “The Telegraph”: “No podemos soportar la injusticia. Llevamos 18 meses presionando al Gobierno para obtener una indemnización justa por los daños causados por la vacuna.”

“El gobierno nos dijo que la vacuna era segura y eficaz, pero lo que le ha ocurrido a Jamie le ha cambiado la vida y la vacuna [AstraZeneca] ha sido la causante”, añadió.

En una declaración compartida por el “VITT Litigation Group”, Kate Scott dijo: “Debido a la insuficiencia del Plan de Pago de Daños por Vacunas del Gobierno y la falta de voluntad de AstraZeneca para hablar con nosotros, y mucho menos para resolver estas reclamaciones sin luchar, nuestro grupo no tiene más remedio que buscar una compensación a través de los tribunales”, dijo.

“AstraZeneca y el Gobierno británico, que nos animó a todos a dar un paso adelante en la vacunación, no han reconocido ni ofrecido una compensación adecuada a quienes han sufrido daños o han perdido a un ser querido a causa de la VITT”, añadió.

“Se entiende que AstraZeneca, en su respuesta legal, niega haber causado las lesiones del Sr. Scott”, informó “The Telegraph”.

Estos desmentidos no sorprenden a Mitchell, quien declaró a “The Defender” que “dado el comportamiento de AstraZeneca como empresa hasta ahora, y su propio pasado como una de las empresas más multadas de la historia, no espero menos de ellos”.

Una vacuna de AstraZeneca habría utilizado una tecnología “arriesgada”

El segundo caso de prueba ante el Tribunal Superior del Reino Unido se refiere a la muerte de Alpa Tailor, que falleció en abril de 2021, menos de un mes después de recibir la vacuna de AstraZeneca. Según “The Telegraph”, “una investigación realizada en septiembre de 2021 determinó que murió a causa de coágulos sanguíneos y hemorragias cerebrales” provocados por el VITT.

Su marido, Anish Tailor, presentó la demanda el 4 de agosto, informó Reuters. Según “The Telegraph”, la demanda, presentada también como una reclamación de responsabilidad por productos defectuosos al amparo de la Ley de Protección de los Consumidores, solicita una indemnización por daños y perjuicios de hasta 5 millones de libras (6,14 millones de dólares).

En su sitio web, el “VITT Litigation Group” destaca las historias de varios otros demandantes que forman parte de la demanda colectiva pendiente contra AstraZeneca.

Lisa Shaw era periodista radiofónica de la BBC, esposa y madre. Recibió la vacuna COVID-19 de AstraZeneca en abril de 2021 y “poco después, murió a causa de coágulos de sangre que se desarrollaron en su cerebro.” El certificado de defunción confirmó que su muerte se debió a complicaciones derivadas de la vacunación.

Su marido, Gareth Eve, declaró al “VITT Litigation Group”:

“Mi hijo Zach (de 8 años) y yo vivimos con la pérdida de Lisa cada día. Nuestra casa es ahora un lugar silencioso. Los días no tienen el mismo brillo. El dolor lo ensombrece todo. El vacío que queda en nuestras vidas es inmenso. Perder a un cónyuge pone la vida patas arriba. Todo cambia. No tenía que haber sido así”.

A Jane Wrigley se le diagnosticó trombosis del seno venoso cerebral el 30 de marzo de 2021, “y fue sometida a una intervención quirúrgica de urgencia para evacuar múltiples coágulos sanguíneos.” Los médicos atribuyeron estos coágulos sanguíneos a “VITT causada por la vacuna de AstraZeneca”.

“Jane era una abuela muy activa y solidaria. Le gustaba correr y las actividades al aire libre, que lamentablemente ahora están muy limitadas”, escribió el “VITT Litigation Group”, añadiendo que ahora, “Jane ya no puede cuidar de sí misma y tiene una movilidad extremadamente limitada.”

Ben Hollobone tenía 37 años y gozaba de buena salud cuando recibió la vacuna de AstraZeneca, pero 17 días después “murió solo en el hospital”. El certificado de defunción de Hollobone confirmó que la causa de su muerte fue VITT.

Daniel Harris, padre de un niño de 2 años, murió a los 32 años, aunque antes era “un joven sano y en forma”. Según una investigación, escribió el “VITT Litigation Group”, “la causa de su muerte fue un accidente cerebrovascular con hemorragia cerebral derecha y trombosis asociada a la vacuna con trombocitopenia, una reacción adversa a la vacuna COVID-19″.

A los 32 años, el Dr. Stephen Wright era psicólogo clínico senior en el Great Ormond Street Hospital del Reino Unido y dirigía su propia consulta privada. Según la BBC, Wright, que era padre de dos hijos pequeños, murió en enero de 2021, 10 días después de recibir la vacuna de AstraZeneca.

Su esposa, Charlotte Wright, declaró al “VITT Litigation Group”: “La pérdida de Stephen ha tenido un impacto devastador en toda la familia, tanto emocional como económicamente. Mis hijos tendrán que crecer sin su padre desde una edad muy temprana, lo que ha tenido un profundo efecto en sus vidas y en su desarrollo, y el efecto a largo plazo es insondable.”

“Seguimos sufriendo traumas emocionales luchando para que se nos escuche y para que las familias afectadas por la vacuna y sus deudos obtengan por fin justicia”, añadió.

Neil Miller, padre de dos hijos, falleció el 1 de mayo de 2021, a los 50 años, debido a complicaciones de la vacuna de AstraZeneca. En mayo, su esposa, Kam Miller, declaró al “Daily Mail” que no había recibido ninguna compensación ni ayuda del gobierno británico, lo que la había dejado luchando con su salud mental y la había obligado a vender la casa de su familia.

Peter Todd, abogado de Scott-Moncrieff & Associates, un bufete de abogados que se ocupa de las reclamaciones de las víctimas de la vacuna de AstraZeneca, declaró a “The BMJ” que las complicaciones de sus clientes “incluían derrames cerebrales, insuficiencias cardíacas y amputaciones de piernas.” También describió la tecnología utilizada por la vacuna de AstraZeneca como “arriesgada”.

Sarah Moore, socia de Hausfeld, otro bufete de abogados que representa a muchas de las víctimas y sus familias, escribió en “The Telegraph”: “Es manifiestamente, objetivamente inexacto afirmar que las vacunas no hacen daño, dada la experiencia de nuestro grupo de clientes”.

“Al iniciar una batalla legal contra AstraZeneca, los heridos y los deudos de los afectados por la vacuna utilizarán la ley para exigir responsabilidades e indemnizaciones por la muerte de sus seres queridos y por los daños que han cambiado la vida de muchos miembros del grupo”, añadió Moore.

Moore declaró anteriormente a “The BMJ” que el pago de 120.000 libras ofrecido a las víctimas de daños por vacunas en el Reino Unido no era “nada”, ya que “muchos eran padres y muchos eran cuidadores”.

“The Telegraph” citó cifras oficiales del gobierno del Reino Unido obtenidas a través de una solicitud de libertad de información, que muestran que el Plan de Pago de Daños por Vacunas ha realizado 148 pagos, de los cuales “al menos 144 fueron a parar a receptores de la vacuna de AstraZeneca“.

Mitchell dijo que es “la primera persona viva a la que se concede el Plan de Pago por Daños de Vacunas del Reino Unido”. Describió la experiencia de navegar por este programa como “horrible e inhumana” y dijo que “necesita una reforma completa que evite que la gente corriente tenga que litigar”.

¿Conocía el gobierno británico los riesgos de las vacunas de AstraZeneca?

Según “The Telegraph”, las demandas “plantearán preguntas sobre lo que sabían las autoridades del Reino Unido acerca de las preocupaciones sobre la vacuna y cómo se gestionaron.”

“The Telegraph” citó una declaración de Sir John Bell catedrático de Medicina de la Universidad de Oxford y antiguo asesor del Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización del Reino Unido, quien afirmó que “la vacuna de AstraZeneca supone un riesgo similar al de un asteroide. Existe el riesgo de ser alcanzado por un asteroide, pero no es muy grande”.

“The Telegraph” también citó revelaciones de los “Archivos del confinamiento”, que ahora están siendo examinados por la Investigación Covid-19 del Reino Unido, que indican que el gobierno del Reino Unido estaba al tanto de los problemas con la vacuna de AstraZeneca apenas “unas semanas después de su despliegue”.

Un documento revelaba que Bell dijo a un funcionario de sanidad que AstraZeneca “juzgó mal algunas cosas, como los datos de los ensayos clínicos y la fabricación”.

Sin embargo, en enero de 2021, el entonces Secretario de Sanidad del Reino Unido, Matt Hancock, declaró ante el Parlamento británico sobre la vacuna de AstraZeneca: “Me gustaría subrayar que los datos obtenidos hasta la fecha sobre esta vacuna sugieren que no habrá reacciones adversas y, por tanto, sin responsabilidad”, una afirmación a la que ahora hacen referencia los abogados que representan a los demandantes en los casos contra AstraZeneca.

Hancock pidió una indemnización para AstraZeneca, según “The Telegraph”, en el “caso muy inesperado de cualquier reacción adversa que no se hubiera podido prever a través de los sólidos controles y procedimientos que se han puesto en marcha”.

“The BMJ” afirma que esta protección legal está en vigor, escribiendo que “aunque la demanda legal es contra AstraZeneca, el contribuyente británico tendrá que pagar cualquier compensación concedida, en virtud de una indemnización legal que el gobierno dio a la compañía al principio de la pandemia”.

Detrás de cada estadística, “hay una familia o un ser humano pasando por un infierno”.

A finales de 2020, Boris Johnson, entonces primer ministro del Reino Unido, calificó la vacuna de “triunfo de la ciencia británica”. Sin embargo, según “The Telegraph”, “en los meses siguientes al despliegue, los científicos identificaron el grave efecto secundario del pinchazo de AstraZeneca.”

Sin embargo, “The Telegraph” también informó de que “estudios independientes demuestran que la vacuna de AstraZeneca fue increíblemente eficaz a la hora de atajar la pandemia, salvando más de seis millones de vidas en todo el mundo durante el primer año de despliegue.”

Sin embargo, según “The BMJ”, en 2021, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido descubrió una posible relación entre la vacuna y el VITT.

En abril de 2021, el Reino Unido dejó de administrar la vacuna a los menores de 30 años y, al mes siguiente, a los menores de 40, según informó “The Telegraph”.

En marzo de 2021, Alemania dejó de administrar la vacuna de AstraZeneca a los menores de 60 años por el riesgo de “coágulos sanguíneos poco frecuentes”, mientras que al mes siguiente, Dinamarca retiró la vacuna por completo debido al vínculo con los coágulos sanguíneos.

También en marzo de 2021, la Junta de Supervisión de Datos y Seguridad de EE.UU. sugirió que AstraZeneca podría haber facilitado “información obsoleta” a las autoridades estadounidenses, lo que proporcionó “una visión incompleta” de los resultados de sus ensayos clínicos.

A pesar de estos peligros conocidos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó en diciembre de 2021 que la vacuna de AstraZeneca era “excelente”, y añadió que “no hay ninguna indicación para no utilizarla.” La OMS reiteró estas afirmaciones en junio de 2022, afirmando que la vacuna de AstraZeneca es “segura y eficaz para todas las personas mayores de 18 años.”

Sin embargo, en julio de 2022, la Autoridad del Código de Prácticas de Medicamentos de Prescripción dictaminó que AstraZeneca había violado su código al referirse repetidamente a la vacuna COVID-19 como “segura” en un comunicado de prensa de diciembre de 2020 y que sus afirmaciones “se basaban en la reducción relativa del riesgo … y no reducción absoluta del riesgo… que era una cifra mucho menor”.

La vacuna de AstraZeneca nunca se ofreció públicamente en EE.UU., y hoy en día ya no se administra en el Reino Unido.

En respuesta al litigio en curso, AstraZeneca dijo a “The Telegraph” en un comunicado “La seguridad del paciente es nuestra máxima prioridad y las autoridades reguladoras tienen normas claras y estrictas para garantizar el uso seguro de todos los medicamentos, incluidas las vacunas. Nuestro pésame a todos los que han perdido a seres queridos o han informado de problemas de salud.”

“A partir del conjunto de pruebas en ensayos clínicos y datos del mundo real, Vaxzevria [la vacuna COVID-19 de AstraZeneca] ha demostrado continuamente tener un perfil de seguridad aceptable y los organismos reguladores de todo el mundo afirman sistemáticamente que los beneficios de la vacunación superan los riesgos de posibles efectos secundarios extremadamente poco frecuentes”, añadió la empresa.

Wallskog declaró a “The Defender” que “se desconoce la incidencia de los efectos adversos, debido a la falta de estudio y transparencia en relación con los mismos”, mientras que Dressen afirmó que “AstraZeneca debería ser retirada de los mercados mundiales. Incluso en los ensayos clínicos, tuvo una tasa de acontecimientos adversos graves 2,5 veces superior a todas las demás vacunas”.

Mitchell, que apareció en el documental “Segura y eficaz: Una segunda opinión”(“Safe and Effective: A Second Opinion”), dijo que “se propuso hace dos años y medio concienciar sobre el VITT y la falta de ayuda y apoyo”, y añadió: “Detrás de cada estadística y dato que lea, por favor, recuerde que hay una familia o un ser humano pasando por un infierno”.

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