La “mayoría” de los niños de Estados Unidos ya han sido infectados por el COVID-19, según ha informado hoy “The Washington Post”, tras revisar los datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (“Centers for Disease Control and Prevention”, CDC por sus siglas en inglés).

El informe del Post plantea una pregunta: Si tantos niños tienen inmunidad natural al virus y, como se informó el lunes, las vacunas no son muy efectivas en niños de 5 a 11 años, ¿por qué los funcionarios de salud pública, las escuelas, las empresas y otros presionan para vacunar a los niños?

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Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Durante una conferencia sobre seguridad celebrada en Múnich el 18 de febrero, Bill Gates dijo:

“Lamentablemente, el propio virus, en particular la variante llamada Omicron, es [un] tipo de vacuna -es decir, crea inmunidad tanto de células B como de células T- y ha hecho un mejor trabajo para llegar a la población mundial que nosotros con las vacunas”.

¿Admitió realmente Gates que la inmunidad natural de Omicron está teniendo éxito donde las vacunas han fracasado, y que está “triste” por ello?

Gates no es el único que habla de la inmunidad natural estos días.

Eric Topol, vicepresidente ejecutivo de Scripps Research, abogó el mes pasado por incluir una opción de inmunidad natural en la definición de “totalmente vacunado”.

Incluso el Dr. Paul Offit, defensor de las vacunas, director del Centro de Educación sobre Vacunas y miembro del comité asesor sobre vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU., se muestra partidario de reconocer la inmunidad natural contra el COVID.

Durante una reunión del 25 de enero Offit describió una reunión con el Dr. Francis Collins, entonces director de los Institutos Nacionales de Salud, Dr. Anthony Fauci,director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, la Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Dr. Vivek Murthy, cirujano general de EE.UU., donde se le preguntó a Offit, junto con otros tres, si creía que la inmunidad natural debía contar como una vacuna.

Offit y otra persona dijeron que sí, que la inmunidad natural debería contar. Pero fueron superados por los votos en contra, lo que llevó a las autoridades sanitarias estadounidenses a decidir que la inmunidad natural no debía ser reconocida en Estados Unidos, como alternativa al mandato de vacunación.

Hasta el día de hoy, los CDC mantienen esta posición en sus orientaciones oficiales para el público, a pesar de que los propios estudios de la agencia demuestran que la inmunidad natural contra el COVID es superior a la inmunidad proporcionada por las vacunas contra el COVID.

Algunos legisladores estadounidenses creen que los CDC están equivocados, como demuestra la presentación de dos leyes, la “Natural Immunity Is Real Act” (Ley la inmunidad natural es real), en el Senado (S.2846) y en la Cámara (H.R. 5590).

Los proyectos de ley requerirían que “todas las agencias federales reconozcan y consideren la inmunidad natural al COVID-19 cuando promulguen cualquier regulación relacionada con la emergencia de salud pública del COVID-19”.

Pero por ahora, al menos en Estados Unidos, los estados, las empresas y las escuelas que exigen una “prueba de vacunación contra el COVID” no hacen excepciones para las personas -incluidos los niños- que se han recuperado del COVID y, por tanto, tienen inmunidad natural.

Los datos del Reino Unido muestran que la mayoría de los niños no vacunados ya tienen inmunidad natural

Lamentablemente, los CDC no proporcionan datos actualizados sobre la seroprevalencia de los niños en Estados Unidos, pero los datos del Reino Unido pueden arrojar luz sobre los niños y la inmunidad natural.

La Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido (“Office of National Statistics”; ONS por sus siglas en inglés) comunicó a principios del mes pasado estos datos basados en un muestreo de la población:

“En la semana que comenzó el 10 de enero de 2022, el porcentaje que habría dado positivo a los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 osciló entre el 90,2% y el 93,3% para los niños de 12 a 15 años y entre el 63,3% y el 72,7% para los de 8 a 11 años en todo el Reino Unido. Las estimaciones muestran que el porcentaje de niños que dieron positivo en las pruebas de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 fue igual o superior a 42 ng/ml”.

En el Reino Unido, las vacunas aún no están disponibles para los menores de 12 años (excepto los que tienen un riesgo muy alto). Por lo tanto, el 63,3 al 72,7% se debe mayoritariamente a la inmunidad natural y no a la vacunación.

Además, como señala la ONS, los individuos que se someten a pruebas por debajo del nivel umbral también pueden tener inmunidad natural, presumiblemente en forma de células T y B, donde los anticuerpos han disminuido. Por lo tanto, estos datos pueden subestimar la verdadera inmunidad de la población.

El gobierno del Reino Unido había informado previamente:

“Se estima que más del 85% de todos los niños de entre 5 y 11 años habrán tenido una infección previa por SARS-CoV-2 a finales de enero de 2022, y que aproximadamente la mitad de estas infecciones se deben a la variante Omicron. La inmunidad natural derivada de la infección previa contribuirá a la protección contra la futura infección y la enfermedad grave.”

El 22 de diciembre de 2021, el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (“Joint Committee on Vaccination and Immunisation”, JCVI por sus siglas en inglés) del Reino Unido autorizó la vacuna sólo para los niños de alto riesgo de 5 a 11 años.

Sin embargo, a pesar de los datos alentadores sobre la inmunidad natural en este grupo de edad, el 16 de febrero, en una guía actualizada, amplió sus recomendaciones para incluir una “oferta no urgente” de la vacuna a los niños que no están en un grupo de riesgo clínico.

Para ser claros, el gobierno del Reino Unido autorizó una vacuna de ARNm para la cepa original del SARS-CoV-2, que estará disponible en abril, para un grupo de 5 millones de niños pequeños sanos, de los cuales se espera que el 85% o más tengan inmunidad natural.

Como dijo el doctor John Campbell, si alguna vez llega una futura ola de COVID, cualquier posible efecto beneficioso de estas inyecciones probablemente habrá disminuido.

Los estudios pueden explicar por qué los niños están protegidos del SARS-COV2

Un estudio realizado en 2020 informó de que la inmunidad celular cruzada y la inmunomodulación de las anteriores vacunas infantiles existentes pueden proporcionar protección contra las infecciones por COVID.

Un estudio más reciente realizado en niños de tan sólo 3 años de edad midió las respuestas de las células T específicas de la espiga o pico y descubrió que eran dos veces más altas que las de los adultos. Los autores sugieren que esto se debe en parte a las respuestas cruzadas preexistentes a los coronavirus estacionales.

Un estudio de enero de 2022 demostró un efecto protector de los altos niveles de células inmunitarias preexistentes generados por otros coronavirus como el del resfriado común, que atacan las proteínas del interior del virus (nucleocápside), en lugar de la proteína de espiga o pico del virus.

Según el autor principal del estudio:

“La proteína de espiga o pico está sometida a una intensa presión inmunitaria por parte de los anticuerpos inducidos por la vacuna, lo que impulsa la evolución de los mutantes de escape de la vacuna. En cambio, las proteínas internas a las que se dirigen las células T protectoras que hemos identificado mutan mucho menos.

“En consecuencia, están muy conservadas entre las distintas variantes del SARS-CoV-2, incluida la omicron. Esto sugiere que las células T reactivas cruzadas existentes pueden proporcionar una mejor protección que una vacuna de ARNm que se centra sólo en la proteína de espiga o pico de la variante original.”

A pesar de estos estudios, de los últimos datos sobre el número de niños que probablemente tienen inmunidad porque se han recuperado del COVID y de la teoría científica bien establecida de que la inmunidad natural a un patógeno es superior a la inmunidad inducida por la vacuna, lugares como la ciudad de Nueva York siguen exigiendo una prueba de vacunación a todos los niños de 5 años o más para que puedan participar en actividades escolares extracurriculares, visitar museos, zoológicos, teatros, gimnasios y restaurantes.

Para obtener la lista más completa de 150 artículos de investigación sobre la inmunidad natural, visite el Instituto Brownstone.