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07-03-2022 News

COVID

La directora de los CDC afirma que las autoridades sanitarias confiaron demasiado en las vacunas como “panacea”

La Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, admitió que los funcionarios de salud confiaron demasiado en las vacunas como una especie de “panacea” para el COVID, y dijo que los fabricantes de vacunas no advirtieron a la agencia que las vacunas serían menos eficaces contra las variantes potenciales.

La Dra. Rochelle Walensky se ha convertido en la última funcionaria destacada en contradecir aspectos clave de la narrativa oficial de COVID-19 de los últimos dos años.

La Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (“Centers for Disease Control and Prevention”, CDC por sus siglas en inglés), se convirtió en la última funcionaria destacada en contradecir aspectos clave de la narrativa oficial del COVID-19 de los últimos dos años.

En una comparecencia el 3 de marzo en la Universidad de Washington en San Luis (Misuri), Walensky fue entrevistada por el Dr. William G. Powderly, codirector de la División de Enfermedades Infecciosas de la institución.

Durante la entrevista, Walensky dijo que se enteró de la eficacia de las vacunas COVID viendo la CNN. También admitió que los funcionarios de salud confiaron demasiado en las vacunas como una especie de “panacea” para el COVID, y dijo que los fabricantes de vacunas no advirtieron a la agencia que las vacunas serían menos eficaces contra las variantes potenciales.

También admitió que la ciencia, lejos de estar “asentada”, es “gris” en lugar de “blanca y negra”.

Walensky dijo:

“Puedo decir dónde estaba cuando llegó la noticia de la CNN de que la vacuna era efectiva en un 95%. Muchos de nosotros queríamos tener esperanza, muchos de nosotros queríamos decir, vale, este es nuestro billete de salida, bien, ahora se ha terminado. Así que creo que quizás tuvimos poca precaución y demasiado optimismo ante algunas cosas buenas que se nos presentaron. De verdad que sí. Creo que todos nosotros queríamos que esto se acabara.

“Nadie dijo ‘menguante’, cuando ya sabes, decían: ‘Oh, esta vacuna va a funcionar’. Oh, bueno, tal vez funcione – (risas) o se le pasará el efecto.

“Nadie dijo qué pasa si la siguiente variante no, no, si no es tan potente contra la siguiente variante”.

La declaración de Walensky de que se enteró de la eficacia de la vacuna por “la transmisión de la CNN” se produjo apenas unos días después de que se revelara que el presidente Joe Biden y otras figuras políticas clave recibieron “temas de debate” relacionados con la COVID de la firma de encuestas y relaciones públicas, “Impact Research”, que también realizó encuestas para la campaña presidencial de Biden en 2020.

Algunos de los temas de debate se incluyeron recientemente en el discurso de Biden sobre el Estado de la Unión.

En respuesta a las declaraciones de Walensky, el escritor y comentarista Alex Berenson, antiguo reportero del New York Times, escribió: “[n]adie podía haber sabido que las variantes podrían ser un problema”, en referencia a un tuit que él publicó el 20 de enero de 2021, donde afirmaba:

“Las vacunas probablemente no funcionan contra al menos una nueva variante y van a querer que te vacunes de nuevo el próximo otoño”.

Más adelante Twitter expulsó a Berenson, en 2021, por publicar “información errónea sobre COVID“, lo que le llevó a presentar una demanda federal contra la plataforma.

En abril de 2021, “The Atlantic” caracterizó a Berenson como el “hombre más equivocado de la pandemia”, afirmando que “en un campo abarrotado de errores, una persona destaca: Alex Berenson”.

Ahora, los principales funcionarios de salud pública están haciendo abiertamente el mismo tipo de declaraciones por las que Berenson -y muchos otros periodistas y personas- fueron suspendidos o expulsados de plataformas de medios sociales y organizaciones de noticias.

De “hay que seguir lo que dice la ciencia” a decir que la ciencia es “gris”

En otra sorprendente admisión, Walensky afirmó que “la ciencia” no es, de hecho, infalible, una afirmación que contradice la narrativa predominante de “hay que seguir lo que dice la ciencia” pronunciada repetidamente por funcionarios públicos y numerosos medios de comunicación en los últimos dos años.

Walensky dijo:

“He dicho con frecuencia que vamos a liderar con información científica, la ciencia va a ser la base de todo lo que hagamos. Eso es totalmente cierto.

“Creo que el público oyo en eso que la ciencia es infalible. La ciencia es blanca y negra. La ciencia es inmediata, y obtenemos la respuesta y tomamos una decisión basada en la respuesta”.

En cambio, según Walensky, “la ciencia es gris”.

Walensky añadió:

“[l]a ciencia no siempre es inmediata. Y a veces se tarda meses y años en encontrar la respuesta. Pero hay que tomar decisiones en una pandemia antes de tener esa respuesta”.

Esta afirmación contradice la narrativa predominante de “la ciencia está asentada” que se escucha con frecuencia desde 2020, que no deja lugar a ningún cuestionamiento de “la ciencia” dentro de la esfera pública.

De hecho, en junio de 2021, el colega de Walensky, el Dr. Anthony Fauci, dijo a los medios de comunicación:

“Mucho de lo que estáis viendo como ataques contra mí, francamente, son ataques a la investigación científica, porque todas las cosas de las que he hablado sistemáticamente desde el principio, se han basado fundamentalmente en la ciencia”.

En particular, las declaraciones de Walensky coinciden con las realizadas recientemente por el blog político Axios, que escribió:

La idea de “hay que seguir lo que dice la ciencia” ha simplificado en exceso lo que en realidad es un complejo conjunto de factores que los responsables políticos deben sopesar a la hora de formular una respuesta.

“La ciencia ha sido convertida en un arma una y otra vez para justificar o defender posiciones tanto de los responsables políticos como de los expertos en salud pública… La ciencia no es absoluta: los datos pueden venir con incertidumbres e incógnitas”.

Esta narrativa unilateral de “hay que seguir lo que dice la ciencia” proveniente de las agencias de salud pública y de los medios corporativos en los últimos dos años fue descrita por el profesor de la Universidad Johns Hopkins, Dr. Marty Makary, como “el uso de la ciencia como propaganda política”. Makary dijo que “los peores” estudios provenían de los CDC.

Walensky también se refirió a las innumerables consecuencias para la salud derivadas de las restricciones relacionadas con el COVID, como los mandatos de mascarillas y vacunas y los confinamientos, y admitió que los funcionarios de salud pública no reconocieron ni destacaron lo suficiente esas consecuencias.

Como declaró Walensky, hay “muchas otras cosas que estamos contando y que no aparecen en los titulares”, como “las muertes por opioides, los problemas de salud mental, las pruebas de detección del cáncer, las cirugías electivas diferidas”.

Estos efectos adversos también fueron citados con frecuencia por los críticos de las restricciones y mandatos draconianos relacionados con el COVID, incluidos, en particular, los firmantes de la Declaración de Great Barrington – la cual anteriormente había sido descrita como “peligrosa“, “fascista“, y una “pesadilla ética”, junto con la implicación añadida de que se anteponga la economía a la salud pública.

Walensky pregona la transparencia, a pesar de los recientes ejemplos de lo contrario

Walensky también declaró durante su comparecencia en la Universidad de Washington que estaba “orgullosa de nuestra capacidad para difundir los datos”, refiriéndose a la difusión de los datos relacionados con las vacunas al público.

Según Walensky, los CDC aplicaron un sistema de análisis y asimilación de datos “a toda máquina”, lo que llevó a que los datos sobre la eficacia de las vacunas se publicaran, de media, cada 48 horas.

Walensky dijo:

“Gracias a ello, ahora podemos, en un plazo de cuatro semanas, observar la eficacia de la vacuna para los casos y las muertes de dos tercios de Estados Unidos.

“Podemos estratificar por edad, podemos estratificar por fecha de vacunación, podemos estratificar por la vacuna que recibió”.

Sin embargo, estos comentarios contradicen varias revelaciones recientes sobre los CDC y la transparencia de los datos sobre vacunas.

Tal como informó “The New York Times” el 28 de febrero, los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) sabían que las vacunas COVID sólo tenían un 12% de efectividad en niños menores de 5 años, pero ocultó esta información al público antes de una reunión de expertos que había sido programada para el 15 de febrero. La FDA canceló la reunión en el último momento.

Según “The Times”:

“Los expertos temían que la noticia disuadiera aún más a los padres que estaban indecisos sobre vacunar a sus hijos.

“Algunos científicos federales presionaron para que los datos se hicieran públicos antes de la reunión de expertos de la F.D.A. prevista para el 15 de febrero, por considerarlos muy relevantes para el debate sobre la dosificación en niños menores de 5 años, dijeron funcionarios federales y otras personas familiarizadas con sus respuestas al respecto.”

En “The New York Times” otro artículo de unos días antes (20 de febrero), la portavoz de los CDC, Kristen Nordlund, respondió a las revelaciones de que los CDC habían ocultado con frecuencia una gran cantidad de datos, incluyendo las estadísticas relativas a la eficacia de las dosis de refuerzo, las cifras derivadas de la vigilancia de las aguas residuales y las hospitalizaciones por COVID-19 por edad, raza y estado de vacunación.

Nordlund dijo que una de las razones por las que esa información se ocultó con frecuencia al público es que “podría ser malinterpretada” y “porque básicamente, a fin de cuentas, [los datos] aún no están listos para el horario de máxima audiencia”.

Según un funcionario federal citado anónimamente por “The Times”, “la agencia se ha mostrado reacia a hacer públicas esas cifras… porque podrían interpretarse erróneamente como que las vacunas son ineficaces”.

El mismo informe de “The Times” hacía referencia a preocupaciones similares, que ya habían sido expresadas por los funcionarios de salud pública de Escocia, que anunciaron que dejarían de publicar los datos sobre hospitalizaciones y muertes por COVID según el estado de vacunación “debido a temores similares de que las cifras fueran tergiversadas por los grupos antivacunas.”

Sin embargo, según la epidemióloga Jessica Malaty Rivera, que ayudó a manejar el Proyecto de Seguimiento de Covid (“Covid Tracking Project”) hasta que dejó de funcionar en marzo de 2021, “[t]enemos un riesgo mucho mayor de que se malinterpreten los datos si hay vacíos de información, que si compartimos los datos con la investigación científica, la comunicación y las advertencias adecuadas.”

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