Un nuevo informe publicado el lunes por “GreenMedInfo” revela nueve de las fuentes de dinero negro que financian el Centro para la lucha contra el odio digital (“Center for Countering Digital Hate”, CCDH por sus siglas en inglés), una influyente organización sin ánimo de lucro que supuestamente se confabuló con plataformas de medios sociales y la Casa Blanca para censurar a “Children’s Health Defense” (CHD), Robert F. Kennedy Jr. presidente en excedencia de CHD y otros por difundir “desinformación”.
El informe identificaba a los financiadores de CCDH principalmente como organizaciones filantrópicas con sede en el Reino Unido, cuyos directores y fideicomisarios están afiliados a organizaciones de medios de comunicación heredadas, al gobierno del Reino Unido y a importantes organizaciones filantrópicas mundiales como la Open Society Foundations y la Fundación Ford.
A pesar de las afirmaciones de Imran Ahmed, director general y fundador de CCDH, de que la organización “nunca ha recibido dinero del gobierno”, el informe también descubrió que al menos uno de sus financiadores ha recibido fondos del gobierno británico.
“Parece que el CCDH puede ser una operación de fachada “astroturf” (falsos grupos de base) tanto de la ONG [organización non-gubernamental] como del gobierno del Reino Unido para interferir y atacar directamente los derechos constitucionales de los ciudadanos estadounidenses, y esto debería preocupar a todos los estadounidenses”, declaró a “The Defender” el autor del informe, Sayer Ji.
El CCDH elaboró una famosa lista de la llamada “Docena de la desinformación“, que incluía a Kennedy el Dr. Joseph Mercola, los fundadores de los sitios web La verdad sobre las vacunas (“The Truth About Vaccines”) y La verdad sobre el cáncer (“The Truth About Cancer”), Ty y Charlene Bollinger, y Ji, fundador del sitio web de salud natural “GreenMedInfo”.
El CCDH afirmaba en su informe que sólo 12 cuentas producían la mayor parte de la “desinformación antivacunas” en las redes sociales.
Facebook investigó y desestimó el informe, emitiendo un comunicado en el que afirmaba que “no hay ninguna prueba” que respalde sus afirmaciones y que la pequeña muestra utilizada en el análisis de CCDH no era “en modo alguno representativa de los cientos de millones de publicaciones que la gente ha compartido sobre las vacunas COVID-19.”
“No hay justificación para que [CCDH] afirme que sus datos constituyen una ‘muestra representativa’ de los contenidos compartidos en nuestras aplicaciones”, declaró Facebook.
Sin embargo, el informe fue utilizado por la Casa Blanca y Twitter para censurar a esas personas y por medios de comunicación heredados como NPR, “The Guardian” e innumerables otros para desacreditar a las personas de la lista.
A pesar de sus afirmaciones infundadas, el informe fue extremadamente eficaz, dijo Ji.
Ji comentó a “The Defender”:
La campaña sin fundamento de CCDH fue amplificada y difundida en todo el mundo por cientos de medios de comunicación confabulados, hasta el punto de que hoy en día se pueden encontrar más de 3.400 artículos de noticias en línea que citan de forma acrítica su constructo difamatorio sobre la “docena de la desinformación”.
“Esto ha causado un profundo daño a nuestra reputación, y ha reducido drásticamente nuestra capacidad de compartir nuestro mensaje, dado que más de 2 millones de nuestros seguidores han sido eliminados, tras los esfuerzos de eliminar de las plataformas (“deplatforming”) realizados por los que difunden estas mentiras.”
En el testimonio de Kennedy ante una Audiencia en la Cámara de Representantes de EE.UU. organizada por el Subcomité Selecto sobre la Utilización como un Arma del Gobierno Federal (“Select Subcommittee on the Weaponization of the Federal Government”) la semana pasada, citó su inclusión en la lista del CCDH como parte de una “nueva forma de censura, que se llama ‘propaganda dirigida’, en la que la gente aplica peyorativos como ‘anti-vacunas’… para silenciarme”.
Los últimos “Archivos de Twitter” publicados el 18 de julio por el periodista de investigación Paul D. Thacker detallan cómo Twitter y la Casa Blanca utilizaron el informe “Docena de desinformación” del CCHD como justificación para censurar a las personas de la lista.
Thacker también presentó el perfil de Ahmed, que anteriormente trabajó para Merrill Lynch y fue agente político del Partido Laborista británico, y es coautor de “La nueva servidumbre: El triunfo de las ideas conservadoras y cómo derrotarlas…” . Ahmed surgió durante la pandemia como un “experto en vacunas y desinformaciónaunque carece de toda experiencia que le cualifique como tal”, informó Thacker.
Thacker se preguntó quién financiaba el CCDH y se puso en contacto con la organización para investigar, pero no obtuvo respuesta.
6. PREGUNTA 2: ¿Quién dirige Imran Ahmed y @CCDHate? ¿Son los gobiernos? ¿Son intereses farmacéuticos?
pregunté. Imran Ahmed no responde.
– Paul D. Thacker (@thackerpd) 18 de julio de 2023
El informe de Ji publicado el lunes ofrece una respuesta parcial a esa pregunta, tratando de “contribuir al esfuerzo colectivo para arrojar una luz esterilizadora sobre la oscura agenda encabezada por falsas organizaciones de base (“astroturfing”) como CCDH”, escribió en el informe.
Los financiadores de CCDH son principalmente organizaciones sin ánimo de lucro internacionales pero con sede en el Reino Unido.
Aunque el CCDH no pone a disposición del público a sus financiadores y no respondió a las preguntas de Thacker, Ji pudo identificar a algunos de ellos examinando el sitio web público de información sobre subvenciones “360 GrantNav”, junto con otros sitios de acceso público, incluido el sitio web 2020 del CCDH archivado en “Wayback Machine”.
Las fundaciones identificadas son principalmente organizaciones benéficas con sede en el Reino Unido, algunas de las cuales operan a escala mundial y suelen contribuir a una amplia variedad de causas que giran en torno a cuestiones de medio ambiente y pobreza, más que de salud o ciencia.
Según el informe, la Fundación Paul Hamlyn concedió en 2021 al CCDH una subvención de 100.000 libras destinada a “hacer crecer la presencia digital y el impacto del ‘Center for Countering Digital Hate’.” Entre los patronos de la fundación figuran el antiguo director general de la BBC, Tony Hall, barón Hall de Birkenhead, y Sir Anthony Saltz, antiguo miembro del consejo de administración de la BBC.
La Fundación Esmée Fairbairn, una gran organización benéfica del Reino Unido con una dotación de 1.500 millones de libras, cuya misión es “mejorar el mundo natural, crear un futuro más justo y fortalecer los lazos comunitarios en el Reino Unido”, dio a CCDH 200.000 libras en octubre de 2021 para apoyar un salario en la organización y para “interrumpir la propagación del odio y la información errónea en línea.” En enero de este año concedió a CCDH una segunda subvención de 13.333 libras.
El Joseph Rowntree Reform Trust, que, según el informe, es una sociedad anónima con sede en el Reino Unido, no una organización benéfica y, por tanto, tiene la posibilidad de financiar causas políticas, donó al CCDH 53.400 libras en 2020.
CCDH también está financiada por la “Oak Foundation”, una fundación ecologista global que concedió a CCDH 100.000 dólares para ayudarla a arrojar “luz sobre las plataformas digitales de información errónea que contaminan el discurso público”.
El CCDH informó en su sitio web de que había recibido una cantidad de dinero no revelada del “Barrow Cadbury Trust”, cuya misión es “abordar males sociales profundos, como la delincuencia juvenil y la pobreza urbana.”
La “Pears Foundation”, una organización benéfica del Reino Unido que, según el informe de Ji, se centra en “proyectos relacionados con Israel”, donó a la CCDH 250.000 libras a lo largo de tres años. Según el informe, la fundación está financiada por el grupo William Pears y el gobierno británico.
“Hopewell Fund” es una organización estadounidense 501(c)(3) gestionada por una consultora filantrópica con sede en Washington D.C. y dedicada a financiar “proyectos innovadores de cambio social”. En 2021 concedió al CCDH una pequeña subvención de 15.000 dólares.
“Unbound Philanthropy”, el último donante identificado por el informe, es una organización sin ánimo de lucro 501(c)(3) con sede en Nueva York cuya directora ejecutiva, Taryn Higashi, también forma parte del consejo asesor de la “Open Society Foundations” de Soros y que anteriormente trabajó en la Fundación Ford.
Pero ésta es sólo una lista parcial, y en su informe, Ji apelaba al público para que siguiera investigando el “dinero oscuro” que hay detrás de la organización.
Ji también invitó a los lectores a actuar en el sitio web de la campaña “Stand for Health Freedom” “para enviar el mensaje de que es inaceptable que se señale a ciudadanos estadounidenses para eliminar ilegalmente una expresión protegida”.
“The Defender” examinó el 990 de CCDH, el formulario de impuestos que las organizaciones sin ánimo de lucro deben presentar anualmente al IRS, del año fiscal 2021, donde la organización informó haber recibido 1.471.247 dólares en contribuciones y subvenciones y enumeró 860.457 dólares en activos totales.
La lista de colaboradores estaba marcada como “restringida” y no se facilitó más información. Sí declaró haber gastado 12.633 dólares en “actividades de grupos de presión”.
Aunque “The Defender” sólo pudo encontrar el único formulario federal 990 de 2021, sí localizamos el formulario de información financiera del Reino Unido de CCDH para el año fiscal 2022 (que finaliza el 31 de octubre de 2022), que muestra que la organización recibió 904.452 dólares de donaciones en 2022 y 638.499 dólares en 2021.
Los archivos financieros también revelan las afiliaciones de los miembros del consejo de CCDH
El informe 990 de Estados Unidos, los estados financieros del Reino Unido y el servicio de información empresarial de este país también revelaron los frecuentes cambios en el consejo de administración de miembros y directores de CCDH, muchos de los cuales tienen estrechos vínculos con organizaciones gubernamentales y de medios de comunicación.
Entre las figuras más destacadas se encuentra Simon Clark, presidente del consejo, que fue investigador senior residente en el Laboratorio de Investigación Forense Digital del “Atlantic Council”. El “Atlantic Council” es un grupo de reflexión (“think tank”) financiado por la OTAN, la industria armamentística y las monarquías del Golfo Pérsico.
Antes de trabajar en el “Atlantic Council”, Clark fue investigador principal en el “Center for American Progress”, donde dirigió el trabajo que sirvió de base a la Estrategia Nacional de Lucha contra el Terrorismo Doméstico –(“National Strategy for Countering Domestic Terrorism”) de la Casa Blanca de Biden.
Ji consideró “poco sorprendente” que “los puntos retóricos del CCDH llegaran a aparecer en varios boletines sobre terrorismo del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. que equiparan la libertad de expresión y el debate abierto sobre la seguridad y eficacia de las vacunas de ARNm, o los orígenes de Covid, con posibles nuevas formas de terrorismo interno“.
Otra directora del CCDH, Kirsty McNeill, también ha trabajado como directora ejecutiva de Política, Incidencia y Campañas de “Save the Children” desde 2016, periodo en el que la Fundación Bill y Melinda donó más de 40 millones de dólares a la organización.
“Save the Children” también se ha asociado con Gavi, la Alianza para las Vacunas. Gavi mantiene una asociación básica con la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial.
McNeill trabajó anteriormente como asesor especial y redactor de discursos para el ex Primer Ministro Gordon Brown. Ella es miembro del grupo de reflexión (“think tank”) llamadoConsejo Europeo de Relaciones Exteriores, financiado por entidades como la “Open Society Foundations”, las Naciones Unidas y la Fundación Gates.
Aleen Keshishian y Zack Morgenroth son miembros de la junta directiva del CCDH y trabajan en “Lighthouse Management & Media”, una agencia de management de Hollywood que representa a grandes estrellas, como Jennifer Aniston, que recibió atención mediática cuando cortó lazos con sus amigos no vacunados.
Damian Noel Thomas Collins, que se incorporó al CCDH en 2022, es un político del Partido Conservador británico que ocupó el cargo de Ministro de Tecnología y Economía Digital en el Departamento de Digital, Cultura, Medios de Comunicación y Deporte.
El CCDH intentó acallar las voces que eran “más eficaces” a la hora de advertir a la población
Además de sus conexiones con el gobierno, las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales, el CCDH se ha asociado con la empresa de “verificación de datos,” ‘NewsGuard’, concretamente con su producto “HealthGuard”, descrito como “una vacuna contra la información médica errónea” y contra las críticas dirigidas al sector sanitario y a las autoridades mundiales de salud pública.
Según un artículo de Off-Guardian, el CCDH afirmó que la pandemia de COVID-19 “sólo se superará con el programa de vacunación más ambicioso de la historia de la humanidad” y que quienes cuestionan este programa tienen “opiniones marginales y extremistas”, que “no deberían permitirse y, de hecho, deberían prohibirse”.
También han abogado por el encarcelamiento de los “anti-vacunas”.
Ji dijo a “The Defender” que la campaña específica del CCDH ponía de manifiesto la validez de las ideas de quienes pretendía eliminar de las plataformas (“deplatform”).
Explicó:
“George R. R. Martin dijo una vez: ‘Cuando le arrancas la lengua a un hombre, no estás demostrando que es un mentiroso, sólo le estás diciendo al mundo que temes lo que pueda decir’.
“Creo que la campaña del CCDH pretendía silenciar a aquellos de nosotros que ellos creían que éramos más eficaces a la hora de advertir al público sobre los verdaderos peligros del despliegue de la vacuna ARNm y sobre cómo este experimento masivo violaba el principio de ética médica del consentimiento informado.”