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01-09-2023 Big Food News

Big Chemical

Microbios del suelo modificados genéticamente podrían tener “consecuencias irreversibles”, según un nuevo informe

Un plan organizado por las grandes empresas agroquímicas para desarrollar microbios del suelo modificados genéticamente para que actúen como pesticidas y fertilizantes es un “experimento genético al aire libre que puede tener consecuencias irreversibles”, según un informe publicado el martes por Amigos de la Tierra.

genetically modified soil microbes feature

Un plan de las principales empresas agroquímicas para desarrollar microbios del suelo modificados genéticamente (“genetically engineered”, GE por sus siglas en inglés), incluidas bacterias y hongos, para que actúen como pesticidas y fertilizantes está suscitando preocupación por los riesgos desconocidos y potencialmente desastrosos asociados a los nuevos organismos, según un informe publicado el martes por Amigos de la Tierra (“Friends of the Earth”).

‘Bayer-Monsanto’, Syngenta y BASF son algunos de los gigantes de la industria química de los que se sabe que están desarrollando los microbios que, según el informe, son fundamentalmente diferentes de los ya polémicos organismos modificados genéticamente (OMG) que existen desde hace décadas.

Los microbios GE son organismos vivos que comparten fácilmente su material genético con otras especies y recorren grandes distancias en el viento. Y como son microscópicas, su número es enorme.

“Una aplicación de bacterias transgénicas podría liberar aproximadamente 3 billones de organismos modificados genéticamente cada media hectárea, lo que equivale aproximadamente a la cantidad de plantas de maíz transgénico que hay en todo Estados Unidos”, declaró Dana Perls, responsable de alimentación y tecnología de Amigos de la Tierra, en un comunicado de prensa.

La introducción de microbios modificados genéticamente en la agricultura representa un “experimento genético al aire libre sin precedentes”, según el informe. “La escala de liberación es mucho mayor, y las probabilidades de contención son mucho menores que para otros cultivos transgénicos”.

Los científicos comprenden el papel y la función de menos del 1% de los miles de millones de especies de microbios o “biológicos” existentes.

Sin embargo, las empresas biotecnológicas y agroquímicas se lanzan a la carrera por desarrollar, modificar y patentar nuevos microbios para hacerse con una parte del mercado de productos biológicos, cuyo valor se triplicará hasta alcanzar los 29.310 millones de dólares en 2029.

Al menos dos microbios transgénicos, ‘Proven’ de ‘Pivot Bio’ y ‘Poncho Votivo’ de BASF, ya están siendo utilizados por los agricultores estadounidenses en millones de acres de tierras de cultivo.

“Las empresas de OMG están incorporando microbios modificados genéticamente al medio ambiente abierto, y sin embargo nadie tiene la menor idea de los riesgos que esto puede suponer”, declaró a ‘The Defender’ Claire Robinson, codirectora de ‘GMWatch’. “Y no hay absolutamente ninguna necesidad de correr estos riesgos ni ninguna prueba de que los microbios transgénicos funcionen realmente de la forma que se afirma”.

“Los últimos datos científicos demuestran que la ingeniería de organismos puede dar lugar a contratiempos genéticos involuntarios”, afirmó la doctora Kendra Klein, subdirectora científica de Amigos de la Tierra y autora del informe. “Y hay riesgos poco frecuentes pero potencialmente desastrosos de crear una especie invasora o un nuevo patógeno humano”.

Klein añadió: “La liberación de microbios transgénicos en millones de hectáreas de tierras de cultivo es un experimento genético al aire libre que puede tener consecuencias irreversibles. Una vez liberados, los microbios transgénicos no pueden retirarse”.

El informe ofrece un contexto histórico para comprender la nueva tecnología, detalla una serie de tendencias futuras y preocupaciones potenciales y formula recomendaciones políticas urgentes para evaluar y regular los microbios transgénicos.

La gran agricultura, ‘Big Ag’: ¿Los líderes de la agricultura regenerativa “alimentan al mundo”?

En los últimos años, un número creciente de científicos y agricultores han estudiado la relación entre el microbioma, que es el conjunto de microbios que viven en el suelo, y la salud del suelo.

Estos diminutos microorganismos desempeñan un papel fundamental en el crecimiento saludable de las plantas, la construcción de la estructura del suelo, la movilización de nutrientes, la inmunidad de los cultivos frente a plagas y enfermedades, y la fijación del carbono y el nitrógeno. Y forman relaciones simbióticas con otras especies, como las plantas.

Con ese conocimiento, la agricultura regenerativa ha surgido como un movimiento centrado en mejorar la salud del suelo, de las plantas y de los ecosistemas para contrarrestar los daños causados por la agricultura industrial y construir un sistema más resistente.

El agricultor regenerativo Gail Fuller explicó la filosofía que subyace a sus prácticas agrícolas. Durante miles de años, dijo Fuller, “plantas, animales y microbios vivieron en armonía”, pero el ser humano alteró esa dinámica.

Fuller declaró a ‘The Defender’:

“Hemos pasado los últimos miles de años intentando conquistar, matar y controlar, todo en nombre de ‘alimentar a las masas’. Hemos erosionado gran parte de nuestra capa superficial del suelo y matado a muchas de las especies que creíamos que no tenían importancia.

“En algún momento, algunos agricultores empezaron a darse cuenta de que habíamos ido demasiado lejos y empezaron a buscar un camino mejor. Aprendimos a sembrar sin labranza. Nos dimos cuenta de que el suelo estaba lleno de microbios y empezamos a estudiarlos y comprenderlos. Vimos lo que la madre naturaleza ha estado tratando de mostrarnos todo el tiempo. La belleza de la vida.

“Una vez que aprendemos a dejar de conquistar y trabajamos con la naturaleza, vemos que la vida vuelve con toda su fuerza y que el valor nutritivo de los alimentos que cultivamos, en declive desde hace décadas, empieza a subir.

“Cuando aprendemos a centrarnos en la vida y empezamos a trabajar con el sistema (diversidad de cultivos, cultivos de cobertura, ganado, etc.) vuelven los microbios y la vida salvaje. Podemos cultivar fácilmente suficientes alimentos sin fertilizantes sintéticos, ni productos químicos, ni cultivos o microbios transgénicos “.

Mientras agricultores regenerativos como Fuller buscan en el microbioma nuevas formas de agricultura sostenible y recuperan relaciones dinámicas clave en la naturaleza, otros han reconocido su potencial para obtener grandes beneficios.

Inversores multimillonarios como Bill Gates financian la investigación biotecnológica en empresas de ‘Big Ag’ como ‘Ginko Bioworks’ y ‘Pivot’, de ‘Bayer-Monsanto’, que trabajan “para diseñar la biología -diseñar microbios, diseñar plantas- para que sea capaz de hacer lo que queramos”.

En una serie de artículos publicados en ‘Nature’ se argumenta que, dada la interconexión entre los microbiomas del suelo, las plantas y los seres humanos, los microbios del suelo deben regirse por “Una sola salud”, el vago proyecto de bioseguridad de la Organización Mundial de la Salud que, según los críticos, pretende vigilar y controlar todos los aspectos de la vida.

Esto se debe a que los microbios sustentan la seguridad alimentaria e hídrica mundial, pero también a que “el suelo es una reserva de peligros microbianos“, argumentan los defensores de “Una sola salud”.

Los microbios naturales que desempeñan funciones críticas en el microbioma pueden aislarse, formularse y desarrollarse como fertilizantes, lo que puede ser una herramienta fundamental para los agricultores, pero también abre la puerta a las patentes y la ingeniería.

Según el informe, cientos de microbios de origen natural ya se venden a los agricultores y miles de millones de microbios naturales aún no se han explorado, lo que plantea la cuestión de por qué las empresas necesitan modificarlos genéticamente.

En los últimos años, cinco grandes empresas agroquímicas, Syngenta (ChemChina), BASF, Bayer-Monsanto, FMC Corp y Corteva (DowDuPont) han adquirido la mayoría de las empresas biológicas existentes.

Son las mismas empresas que controlaron la creación y distribución de los cultivos transgénicos en el pasado.

Tienen “un largo historial”, según el informe, de ignorar las repercusiones medioambientales y sanitarias de sus productos, perjudicar sistemáticamente a los pequeños agricultores, obstruir el proceso regulador y ocultar la verdad sobre sus productos.

Fuller advirtió: “Cuando decidimos que podíamos ayudar al sistema modificando genéticamente los cultivos, se produjeron casi instantáneamente malas hierbas resistentes, ya que la Madre Naturaleza contraatacó. Lo mismo ocurrirá con los microbios modificados genéticamente. No necesitamos nada modificado genéticamente. Lo que necesitamos es comprender el sistema”.

Al comercializar los microbios, las empresas se apropian de la etiqueta “agricultura regenerativa”, afirmando ser líderes del movimiento.

Pero venden sus microbios como parte de “plataformas integradas”, lo que significa que los agricultores que buscan microbios también deben comprar las semillas manipuladas, los pesticidas y otros productos patentados de las empresas, que se sabe que dañan el suelo, en contra de los principios de regeneración que promueven agricultores como Fuller.

Las empresas también invocan “tópicos desacreditados” sobre la necesidad de aumentar el rendimiento para “alimentar al mundo”, según el informe.

Fuller afirmó que durante años se ha dicho a los agricultores que deben aumentar el rendimiento para “alimentar al mundo“, pero:

“Esto no es más que una patraña de la industria para vender a los agricultores productos que no necesitan. Llevamos mucho tiempo cultivando lo suficiente para alimentar al mundo y, si duplicamos la producción este año, gran parte del mundo seguirá pasando hambre.

“El hambre es el resultado de la política y la logística, no de la producción. Nunca podremos alimentar al mundo hasta que dejemos de alimentar los bolsillos de las industrias y aprendamos a cultivar alimentos en sistemas diseñados para vivir, en lugar de sistemas diseñados para matar.”

¿Qué podría salir mal?

El informe también advierte de las “lagunas de conocimiento”: científicos y agricultores apenas empiezan a comprender las diversas funciones ecológicas que desempeñan los microbios.

Los últimos avances científicos demuestran que la ingeniería genética, incluidas las nuevas tecnologías de edición de genes como CRISPR, puede producir errores genéticos involuntarios, como inserciones y supresiones accidentales de genes en organismos vivos.

La solicitud de patente de ‘Pivot Bio’ para su microbio modificado genéticamente ‘Proven’, comercializado como fertilizante nitrogenado, enumera 29 genes diferentes junto con muchas proteínas y enzimas que pueden manipularse para “interrumpir” y “cortocircuitar” la capacidad del microbio para detectar los niveles de nitrógeno en su entorno y “engañarlo” para que produzca nitrógeno en exceso.

Los científicos de la empresa también publicaron un estudio en el que mostraban su sorpresa al descubrir que la eliminación de genes mejoraba el nitrógeno, ya que podría haberlo reducido con la misma facilidad.

“Que juguemos con los procesos de regulación genética no significa que comprendamos la complejidad del sistema”, escribió Klein en un artículo de opinión en ‘Food Tank’.

‘Pivot’ lanzó ‘Proven’ en 2019. La empresa, respaldada por grandes inversores en biotecnología como la Fundación Bill y Melinda Gates, recaudó más de 600 millones de dólares en capital privado basándose en su promesa de “alterar” la agricultura reduciendo la necesidad de nitrógeno sintético y sustituyéndolo por “nitrógeno limpio” procedente de microbios modificados genéticamente.

Pero sus propios estudios científicos no muestran ninguna reducción en el uso de nitrógeno por parte de los agricultores cuando se aplica el microbio transgénico, dice el informe.

El tratamiento de semillas ‘Poncho Votivo’ 2.0 de BASF incluye una bacteria BT modificada genéticamente y también contiene un insecticida conocido por causar graves daños a los organismos del suelo, los polinizadores y los ecosistemas acuáticos.

Según los críticos, el “vacío de conocimientos” en torno a los microbios hace que los riesgos sean casi incalculables.

La amplia distribución geográfica de los microbios transgénicos, según el informe, podría cambiar las relaciones genéticas interespecíficas con las malas hierbas y las plagas, a una escala órdenes de magnitud mayor que con los cultivos transgénicos actuales, “con consecuencias imprevistas y potencialmente irreparables.”

Por ejemplo, si un nuevo tratamiento microbiano se establece de forma permanente como especie invasora en la naturaleza, podría influir en las relaciones de otras especies o incluso en la estructura de todo el ecosistema.

Los microbios del suelo también podrían convertirse en patógenos humanos o animales, y con el potencial de entrar en contacto con los consumidores a través del suministro de alimentos, “plantea posibles preocupaciones por los impactos en el bioma humano” también, según el informe.

Un marco normativo confuso y opaco

Según el informe, estos microbios se comercializan a través de un sistema regulador confuso, opaco y anticuado. El Departamento de Agricultura de EE.UU. y la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (“Environmental Protection Agency”, EPA por sus siglas en inglés) tienen jurisdicción sobre distintos tipos de microbios, respectivamente, y ninguno de ellos ha elaborado normativas específicas para la naturaleza única de los microbios transgénicos.

La EPA afirma en su página web que tiene registrados ocho microbios modificados genéticamente, pero no hay información pública disponible sobre cuáles son o si están actualmente en el mercado.

Los investigadores no pueden encontrar esa información, porque las empresas pueden ocultar la mayoría de los detalles sobre sus productos de sus expedientes reglamentarios alegando que se trata de “información comercial confidencial”, escribieron los autores.

Una vez que estos productos se liberan en el medio ambiente, no se requiere vigilancia posterior a la comercialización ni pruebas de seguridad.

Esto significa que el sistema regulador actual está preparado para dar luz verde fácil y rápidamente a un número desconocido de nuevos microbios modificados genéticamente que la industria agroquímica está desarrollando sin una evaluación exhaustiva de los riesgos únicos que pueden suponer para la salud humana y medioambiental.

Amigos de la Tierra reclama un nuevo marco normativo adecuado a la naturaleza específica de estos nuevos organismos. Para ello, las agencias tendrían que reconocer los microbios transgénicos como “innovadores” y exigir una revisión y evaluación independientes de los posibles riesgos para la salud y el medio ambiente.

También dicen que estos organismos deben regularse mediante el principio de precaución y una cuidadosa supervisión, y que debe haber más transparencia.

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