En Noruega, los funcionarios de salud han “modificado su recomendación” después de notificar que 23 personas mayores murieron poco después de recibir vacunas COVID-19,según la Associated Press (AP) y otros medios de comunicación.

Algunos funcionarios dijeron a AP que “no están alarmados” por las muertes y continuarán apoyando el programa de vacunación del país, aunque ahora recomendarán que los pacientes de edad avanzada consulten a sus médicos antes de recibir la vacuna.

Hasta la fecha, la Agencia Noruega de Medicamentos sólo ha evaluado 13 de las 23 muertes notificadas. Las 13 ocurrieron en personas mayores de 80 años que vivían en residencias de ancianos, y se determinó que todas estaban directamente relacionadas con la vacuna, dijo la agencia a Norway Today.

La agencia no reveló qué vacunas se administraron a los fallecidos, pero según Bloomberg,la vacuna Pfizer-BioNTech, aprobada a finales del año pasado en Noruega, y la vacuna de Moderna, aprobada a principios de este mes, son las dos que se administran en el país.

Mientras tanto, en los Estados Unidos, los Centros para la Prevención de Enfermedades y Control ( Centers for Disease and Control Prevention, CDC por sus siglas en inglés) presionaron esta semana para abrir las vacunas a las personas de 65 años o más, siguiendo la recomendación que realizaron a mediados de diciembre de llevar las vacunas rápidamente a los trabajadores de primera línea y a las personas de 74 años en adelante.

“Esto es tan inquietante”, dijo Lyn Redwood, RN, MSN presidente de Children’s Health Defense (CHD). “Tenemos esta población de ancianos que tienen el mayor riesgo de contraer COVID,y ahora descubrimos que son los que también tienen el mayor riesgo de muerte por tener una reacción fatal a la vacuna”.

Redwood dijo que la razón científica está clara: los ancianos tienen sistemas inmunes más débiles,por lo que son más susceptibles a COVID en primer lugar.

“Sabemos por informes de efectos secundarios adversos en los Estados Unidos, que estas vacunas están dando un buen golpe a los adultos jóvenes y sanos”, dijo Redwood. “Es lógico que esos efectos secundarios, algunos de los cuales son debilitantes, resulten ser mucho peores en los ancianos frágiles.”

Redwood sugirió que una mejor manera de ayudar a los ancianos sería promover los protocolos terapéuticos eficaces actualmente disponibles desarrollados por la Alianza de cuidados intensivos para COVID 19 de primera línea (‘Front Line COVID-19 Critical Care Alliance’) que se pueden utilizar tanto para la prevención como para el tratamiento de las infecciones por COVID, en vez de imponer las vacunas.

‘Muy poco riesgo, con una pequeña excepción’

Según la AP, Steinar Madsen, director médico de la Agencia Noruega de Medicamentos, dijo a la emisora noruega NRK que los funcionarios de salud “no están alarmados” por las muertes entre los residentes de hogares de ancianos de Noruega, y a su juicio: “Está bastante claro que estas vacunas tienen muy poco riesgo, con una pequeña excepción para los pacientes más frágiles”.

Los sentimientos de Madsen se hacían de los expresados por los funcionarios del Instituto Noruego de Salud Pública, que dijeron a principios de la semana que “cualquier efecto secundario de la vacuna se verá compensado por un menor riesgo de enfermarse gravemente con COVID-19 para personas mayores y frágiles”.

Pfizer y BioNTech están trabajando con el regulador noruego para investigar las muertes en Noruega. Pfizer le dijo a Bloomberg en un correo electrónico que la Agencia Noruega de Medicamentos encontró que “el número de incidentes hasta ahora no es alarmante, y está en línea con las expectativas”.

Noruway Today citó a Sigurd Hortemo, el médico jefe de la agencia, que dijo: “Los informes podrían indicar que los efectos secundarios comunes de las vacunas de ARNm,como la fiebre y las náuseas, pueden haber llevado a la muerte en algunos pacientes frágiles”.

Además de las muertes, la agencia informó que 21 mujeres y ocho hombres experimentaron efectos secundarios, incluyendo nueve que tuvieron efectos secundarios graves sin una consecuencia fatal, y siete que experimentaron efectos secundarios menos graves. Los nueve pacientes tuvieron reacciones alérgicas, molestiasfuertes y fiebre alta, mientras que los efectos secundarios menos graves incluyeron dolor intenso en el lugar de la inyección.

Desde finales de diciembre, unas 30.000 personas han recibido la primera inyección de la vacuna Pfizer o Moderna coronavirus en Noruega, según múltiples informes de prensa citando el informe oficial de la agencia.

Las muertes relacionadas con vacunas en ancianos son fáciles de descartar

En los Estados Unidos, los CDC, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos y algunas agencias estatales están investigando efectos secundarios adversos, incluyendo reacciones alérgicas graves. Algunos, pero no todos, están siendo notificados a través del Sistema de Notificación de Eventos Adversos de Vacunas (Vaccine Adverse Event Reporting System, VAERS por sus siglas en inglés).

Los CDC y el médico forense de Florida también están investigando la muerte de un médico “perfectamente sano” de 56 años que murió de un raro trastorno autoinmune 15 días después de recibir la vacuna Pfizer.

Como The Defender informó a principios de esta semana, a pesar de la declaración de Pfizer de que no hay razón para creer que la vacuna causó la muerte del médico de Florida, un científico de Johns Hopkins dijo que es “una certeza médica” que sí la hay.

Pero no todos los efectos secundarios, o incluso las muertes, están siendo investigados. Como escribió el presidente de Children’s Health Defense, Robert F. Kennedy, Jr. esta semana, hay un patrón creciente de descartar las muertes o las condiciones médicas experimentadas por las personas en cuestión de días o semanas de recibir la vacuna como mera “coincidente”.

Es especialmente fácil descartar el vínculo entre las vacunas y las muertes en poblaciones de edad avanzada, dijo Kennedy, quien citó un informe de noticias de Syracuse.com que sugiere que las vacunas COVID-19 podrían estar vinculadas a un número escandaloso de muertes adicionales en los ancianos en Nueva York.

Según la página web de noticias, en un solo asilo de ancianos en el norte del estado de Nueva York vacunaron a 193 residentes a partir del 22 de diciembre y posteriormente notificaron 24 muertes en el lapso de un par de semanas.

Aunque la residencia ha atribuido las muertes a un “brote” de COVID-19, no hubo muertes por COVID-19 en ningún asilo de ancianos en todo el condado “hasta que las tres primeras muertes … se notificaran el 29 de diciembre”, informó Syracuse.com.

Puntualizando que 24 muertes entre 193 residentes vacunados equivalen a una tasa de mortalidad del 12,4%, un observador señaló que esto refleja un “aumento de 124 veces de la mortalidad, muy por encima de la tasa de mortalidad por COVID-19 para la población en general”.

No asuma que su efecto secundario será notificado

Redwood dijo que le preocupa que muchos efectos secundarios y muertes relacionados con la vacuna no sean notificados, a menudo porque la gente cree que sus médicos u hospitales presentarán esos informes.

“Los trabajadores sanitarios están abrumados en este momento”, dijo Redwood. “No podemos suponer que notificarán los efectos secundarios de la vacuna”.

Redwood instó a todos los que experimentan efectos secundarios, o sospechan cualquier muerte relacionada con la vacuna, a ir al sitio web de VAERS y presentar un informe allí.