La junta de supervisión de la empresa matriz de Facebook, Meta, recomendó el jueves al gigante de los medios sociales “mantener su normativa actual” de eliminar la “información errónea” sobre la COVID-19 de su plataforma hasta que la Organización Mundial de la Salud declare el fin de la pandemia mundial.
La junta hizo la recomendación a pesar de la protesta generalizada contra la censura en las redes sociales después de que los archivos de Twitter y varias demandas en curso revelaran la connivencia entre empleados estatales y empresas de redes sociales para censurar opiniones discrepantes e información objetiva que contradijese las narrativas oficiales, incluidas las relacionadas con la pandemia COVID-19.
La recomendación responde a una petición formulada por Meta en julio para que la junta de supervisión, un grupo independiente de expertos técnicos y jurídicos seleccionados por Meta para opinar sobre cuestiones de normativa de contenidos- evalúe si “un enfoque menos restrictivo” de la censura de la información errónea podría “alinearse mejor con sus valores y responsabilidades en materia de derechos humanos”.
La actual normativa sobre la información errónea de Meta establece distintas categorías de daños que pueden causar los contenidos, razón por la que éstos pueden ser eliminados. Los contenidos se censuran si la plataforma considera que contribuyen al “riesgo de daño físico inminente”, pueden causar “interferencia” en el funcionamiento de procesos políticos o contienen “ciertos medios manipulados altamente engañosos”.
Pero la junta no encontró incoherencia entre la “normativa de información errónea” de Meta y sus “valores y responsabilidades en materia de derechos humanos”. En cambio, afirmó que las actuales “medidas excepcionales” de Meta para eliminar la desinformación están “justificadas”.
El consejo también instó a Meta a “iniciar un proceso” para reevaluar qué “afirmaciones engañosas” elimina, a ser más transparente sobre las solicitudes de información de los gobiernos, a considerar la posibilidad de hacer más localizadas sus normativas de “información errónea” y a investigar cómo la arquitectura de la plataforma facilita la difusión de información errónea.
Meta dijo el jueves que responderá públicamente a las recomendaciones no vinculantes del consejo en un plazo de 60 días.
Suzanne Nossel, miembro del consejo y directora ejecutiva de PEN America, declaró a “The Washington Post” que las recomendaciones del consejo no sólo son pertinentes para COVID-19, sino que podrían configurar el enfoque de Meta ante futuras emergencias sanitarias mundiales.
“La decisión quizá no se refiera tanto a la pandemia de COVID en sí o exclusivamente como a … la forma en que Meta debe asumir sus responsabilidades en el contexto de una emergencia de salud pública de rápida evolución”, declaró.
Cómo Facebook e Instagram censuran la “información errónea” sobre la COVID
La recomendación evaluaba específicamente la normativa de “información errónea sobre salud durante emergencias públicas” de Meta, en virtud de la cual elimina 80 claras “afirmaciones de información errónea sobre COVID-19” publicadas en sus plataformas, como afirmar que el enmascaramiento o el distanciamiento social carecen de eficacia o que las vacunas pueden tener efectos secundarios graves.
Entre marzo de 2020 y julio de 2022, Facebook e Instagram, también propiedad de Meta, eliminaron 27 millones de casos de “información errónea” sobre la COVID-19, 1,3 millones de los cuales fueron restaurados tras una apelación.
El gigante de las redes sociales también designa un segundo tipo de “información errónea” sobre la COVID-19, que no cumple el estándar para ser eliminado, pero sigue siendo objeto de manipulación por parte de la plataforma.
Por ejemplo, la información de esa categoría se somete a una “verificación de datos”, en la que se califica de “falsa” o “falta de contexto”, y luego se enlaza a un artículo de verificación de datos. A continuación, esos contenidos también se degradan para que aparezcan con menos frecuencia y prominencia en los ‘feeds’ de los usuarios.
Meta también trató otro tipo de información con lo que denomina “etiquetas neutras”, en las que rotulaba los mensajes con afirmaciones como “algunos tratamientos no aprobados para la COVID-19 pueden causar daños graves” y luego dirigía a la gente al centro de información sobre COVID-19 de Meta, que proporciona información aprobada por las autoridades de salud pública.
El pasado mes de julio, la empresa declaró que había puesto a más de 2.000 millones de personas de 189 países en contacto con “información fidedigna” a través del portal. Pero decidió dejar de utilizar las etiquetas neutras en diciembre de 2022, para garantizar que seguirían siendo eficaces en otras emergencias sanitarias, según el informe de la junta de supervisión.
La base para determinar qué es información errónea es si la información se ajusta a lo que las autoridades de salud pública consideran cierto, según la recomendación de la junta y la página de normativa de Facebook.
Pero a lo largo de la pandemia, las autoridades de salud pública han tenido que reconocer que se equivocaban en algunas cosas -y que mentían en otras- que antes habían declarado como hechos respaldados por la ciencia.
Estos “datos” incluyen, por ejemplo, el cambio drásticos de opinión sobre las mascarillas, la hipótesis de las fugas de laboratorio, la eficacia de la inmunidad natural y numerosas afirmaciones sobre la eficacia de las vacunas, incluida la de que detienen la transmisión.
Eso significa que las plataformas eliminaron y degradaron datos e informaciones que eran ciertos. Incluso la CNN admitió que “la empresa había adjudicado etiquetas a una amplia gama de afirmaciones tanto verdaderas como falsas sobre vacunas, tratamientos y otros temas relacionados con el virus.”
“Este tipo de abuso de poder debería hacer que todos sintiéramos terror”.
Las recomendaciones del consejo no mencionan los acontecimientos que han llevado a Meta a plantearse un cambio de normativa: la polémica suscitada por las recientes revelaciones sobre el modo en que los funcionarios del gobierno coaccionaron a las empresas de medios sociales para que se plegaran a la línea del gobierno.
En 2021, el Presidente Biden criticó directamente a Facebook y a otras plataformas, afirmando que permitían la difusión de “información errónea sobre vacunas” y contribuían a las muertes causadas por la COVID-19.
Dijo que estaban “matando gente” y que la pandemia sólo se daba “entre los no vacunados”.
Reportero: “¿Cuál es su mensaje para plataformas como Facebook?”
Presidente Biden: “Están matando gente” pic.twitter.com/jrAvQpG7i0
– The Hill (@thehill) 16 de julio de 2021
La acusación de Biden vino acompañada de amenazas de medidas reguladoras por parte de altos cargos de la administración -entre ellos la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jennifer Psaki, el Director General de Salud Pública, Dr. Vivek Murthy, y el Secretario del Departamento de Seguridad Nacional (“Department of Homeland Security”, DHS por sus siglas en inglés), Alejandro Mayorkas- si las empresas de redes sociales no obedecían la normativa.
Psaki dijo que funcionarios del gobierno estaban en contacto regular con las plataformas de medios sociales, diciéndoles qué -y en algunos casos a quién- censurar, informó Jenin Younes.
El DHS incluso creó un vídeo en 2021, retirado de youtube desde entonces, en el que animaba a los niños a denunciar a sus propios familiares a Facebook por “desinformación” si desafiaban las narrativas del gobierno estadounidense sobre COVID-19.
En un artículo publicado este mes en “Tablet Magazine”, Jenin Younes, abogada defensora de las libertades civiles, relataba la historia de un grupo de apoyo en Facebook para personas que habían sufrido efectos adversos relacionados con las vacunas COVID-19, que fue cerrado por difundir “información errónea” perjudicial.
El mes pasado, en el comunicado de “Twitter Files” sobre el “Virality project” de la Universidad de Stanford, Matt Taiibbi reveló que Stanford, con el respaldo de varias agencias gubernamentales, había creado un sistema de entradas digitales multiplataforma que procesaba las solicitudes de censura de todas las plataformas de medios sociales, incluida la de Meta.
El “Virality project” afirmó que su objetivo “es detectar, analizar y responder a incidentes de narrativas falsas y engañosas relacionadas con las vacunas COVID-19 en los ecosistemas en línea.”
Taibbi dijo que el “Virality project” estaba “definiendo cosas verdaderas como desinformación o información errónea o mala información”, lo que según él significa “una nueva evolución del proceso de desinformación que se aleja de intentar averiguar qué es verdad y qué no lo es y se dirige directamente a la narrativa política”.
Esto refleja la política de Meta de censurar como “información errónea” las declaraciones que no se ajustan a la doctrina oficial de las autoridades de salud pública.”
Las normativas de Meta no mencionan los consejos e indicaciones que recibe de las agencias gubernamentales sobre información errónea.
El senador Rand Paul (republicano de Kentucky) publicó el martes un artículo de opinión en “The Hill” en el que pedía el fin de las prácticas de censura, señalando que hubo declaraciones sobre el COVID-19 realizadas en plataformas como Facebook que fueron marcadas como desinformación aunque ahora están respaldadas por pruebas .
“Declaraciones, incluidas las realizadas por mí, que nuestro Gobierno calificó en su día de ‘desinformación’, como la eficacia de las mascarillas, la inmunidad adquirida de forma natural y los orígenes del COVID-19, están ahora respaldadas por pruebas”, afirmó.
“En realidad, la fuente de desinformación más importante durante la pandemia, con mayor influencia y mayor impacto en la vida de la gente, fue el gobierno de Estados Unidos”, añadió.
Rand se refirió a las críticas a las “prácticas abusivas” del DHS por parte de organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (“American Civil Liberties Union”) y destacó un informe del Centro Brennan para la Justicia publicado el mes pasado que descubrió al menos 12 programas del DHS para rastrear lo que dicen los estadounidenses en Internet.
“Este tipo de abuso de poder debería hacer que todos sintiéramos terror, independientemente del bando al que pertenezcamos”, afirmó.