Nota del editor: Este es el segundo de una serie de artículos sobre la mesa redonda celebrada el lunes en el Senado de EE.UU. titulada “Las agencias sanitarias federales y el cártel COVID: ¿Qué ocultan?”, organizada por el senador Ron Johnson (republicano de Wisconsin). Lea la cobertura anterior aquí.
Funcionarios gubernamentales encubrieron los orígenes del COVID-19 y “forzaron” la vacunación de millones de personas en todo el mundo para “proteger la integridad de la industria de armas biológicas”, según un investigador científico especializado en epidemiología de enfermedades crónicas de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale.
Harvey Risch, M.D., Ph.D., que también es profesor emérito de Yale, ofreció el lunes un testimonio convincente sobre lo que él cree que explica la “presión aplastantemente obsesiva para COVID-vacunar a toda persona viviente en el planeta”.
Risch fue uno de los expertos médicos, científicos, abogados, cargos electos, periodistas, defensores de la seguridad de las vacunas y denunciantes que participaron el lunes en la mesa redonda del Senado sobre “Lasagencias federales de salud y el cártel COVID: ¿Qué ocultan?” (“Federal Health Agencies and the COVID Cartel: What Are They Hiding?”)
La mesa redonda, organizada por el senador Ron Johnson, se centró en la seguridad de las vacunas, la corrupción de las agencias de salud pública y los gobiernos mundiales, y la censura llevada a cabo por los medios de comunicación y las grandes tecnológicas, “Big Tech“.
A lo largo de la pandemia, las voces disidentes fueron silenciadas.
He intentado dar a esas voces disidentes una plataforma para ser escuchadas.
Aquí tiene un enlace al evento completo, de cuatro horas de duración:
📲 https://t.co/tyx48tIOdv pic.twitter.com/UGQECnGu6U– Senador Ron Johnson (@SenRonJohnson) 27 de febrero de 2024
Las pruebas apuntan “abrumadoramente” al laboratorio de Wuhan como fuente del virus
Risch destacó la evidencia circunstancial de que COVID-19 “se filtró desde el Instituto de Virología de Wuhan” (WIV) en China en otoño de 2019.
Dijo al panel Risch que hay pruebas de que el virus contiene una secuencia genética única “que también existe en las patentes de Moderna de 2017“, mientras que la inteligencia ha indicado “abrumadoramente” al WIV como la fuente del virus.
Según Risch, “este trabajo y la filtración del WIV fue lo que considero fruto de nuestra industria de armas biológicas, que ha estado llevando a cabo un desarrollo secreto y nefasto de armas biológicas durante los últimos 70 años.”
Risch señaló que gran parte de estas investigaciones se prohibieron en 1975, con la promulgación de la Convención de las Naciones Unidas sobre Armas Biológicas, que prohibió el desarrollo de armas biológicas ofensivas. Sin embargo, una excepción en el tratado permite “desarrollar pequeñas cantidades de armas biológicas ofensivas… con el fin de investigar sobre contramedidas vacunales”.
“Esta fue la premisa y la motivación de las diversas solicitudes de subvención en virología como [Project] DEFUSE” que apoyaron la polémica investigación de ganancia de función en laboratorios como WIV, financiada por el Departamento de Defensa de EE.UU., los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), dijo Risch.
Esta “laguna jurídica”, como la llamó Risch, creaba “una justificación permitida para el desarrollo de armas biológicas ofensivas, en el sentido de que llevaría a trabajar en contramedidas vacunales”.
Risch cuestionó el valor de dicha investigación en cuanto al cumplimiento de su objetivo declarado.
“Avance rápido hasta 2019: Muchos miles de millones de dólares gastados en la industria de armas biológicas en las últimas décadas para todo este trabajo sobre armas biológicas ofensivas. Dónde están las vacunas comerciales exitosas para demostrarlo?”.
Para Risch, la falta de vacunas comerciales de éxito surgidas de la investigación sobre armas biológicas sirvió de impulso para el desarrollo de las vacunas COVID-19, los posteriores mandatos de vacunación y el “encubrimiento del origen del virus” que le siguió.
Explicó:
“Las propias vacunas COVID proporcionaron la defensa contra la acusación de que la industria de armas biológicas no era en realidad de doble uso, sino sólo ofensiva, violando el tratado de 1975. Así que las vacunas tuvieron que adelantar dramáticamente su lanzamiento para ser la solución universal que demostrara que la industria de las armas biológicas estaba realmente trabajando por el bien público.
“Una vez que el público en general comprendiera el comportamiento temerario y arrogante de esta industria que ha operado bajo una falsa y tergiversada pretensión de desarrollo de vacunas que nunca se ha realizado comercialmente con éxito, clamaría por el cierre de la industria.”
Esto condujo a esfuerzos concertados para silenciar la existencia de tratamientos alternativos para la COVID-19, como la ivermectina y la hidroxicloroquina, según Risch.
Risch dijo:
“Durante la época de la represión del tratamiento precoz con hidroxicloroquina y más tarde con ivermectina, pensé que era para proteger el mercado de las vacunas, de otros medicamentos o de las vacunas que acabarían saliendo.
“Pero ahora, teniendo en cuenta lo que he dicho, creo que la represión se debió a que si esos medicamentos resolvían la pandemia, entonces las vacunas no habrían sido necesarias y entonces el tratado sobre armas biológicas volvería a entrar en vigor y no habría razón para pensar que las vacunas eran el producto final de la investigación sobre armas ofensivas. Así que hubo que reprimirlas por la misma razón”.
En respuesta al testimonio de Risch, Johnson citó datos de “El encubrimiento de Wuhan: Y la aterradora carrera armamentística de las armas biológicas” (“The Wuhan Cover-Up: And the Terrifying Bioweapons Arms Race”), escrito por Robert F. Kennedy Jr, presidente en excedencia de “Children’s Health Defense” (CHD).
Johnson dijo:
“Hay un gráfico muy interesante en … “El encubrimiento de Wuhan” … He hablado de los correos electrónicos de [Dr. Anthony] Fauci, donde financió a la “EcoHealth Alliance” de Peter Daszak por una suma de entre 15 y 16 millones de dólares.
“Lo que no sabía es que el Departamento de Defensa financió a la “EcoHealth Alliance” por valor de 42 millones de dólares, y a USAID, que según [Kennedy] es más o menos el recorte de la CIA -no lo discuto- lo financió por valor de 53,6 millones de dólares”.
Las vacunas contribuyeron a la “evolución de cepas víricas más resistentes a los anticuerpos”
El Dr. Robert Malone aprovechó su intervención en la mesa redonda para criticar las vacunas COVID-19.
Pionero y experto en vacunas y terapias con ARNm y ADN -y coorganizador de la Cumbre Internacional sobre la Crisis que tuvo lugar la semana pasada-, Malone testificó sobre lo que denominó “hechos incómodos” acerca de las vacunas y los esfuerzos del gobierno y las grandes farmacéuticas, “Big Pharma“, “por oscurecer y negar” estos hechos.
“La experiencia de la investigación clínica ha revelado una serie de problemas con la vacuna genética”, afirmó. Una de ellas, dijo, es que las vacunas son terapias génicas y deben regularse como tales.
También dijo que cree que las vacunas exacerbaron la pandemia en lugar de acabar con ella.
Las vacunas “no impidieron la replicación de la infección ni la propagación del SRAS-CoV-2, y la administración masiva e indiscriminada de estos productos contribuyó a la evolución de cepas víricas más resistentes a los anticuerpos”, afirmó.
Malone dijo que, contrariamente a las comunicaciones oficiales del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., las vacunas “se distribuyen por todo el cuerpo después de la inyección y no se localizan en el lugar de la inyección… Esta amplia distribución contribuye a la toxicidad y el riesgo del producto.”
Agregó:
“La proteína viral de espiga o pico que estos productos hacen que fabriquen los organismos de los pacientes es una toxina modificada genéticamente. La formulación de nanopartículas lipídicas utilizada para administrar el ARNm modificado tiene toxicidad intrínseca en humanos.
“Estos productos no suministran ARN mensajero natural, sino una forma sintética modificada químicamente con estabilidad prolongada, que hace que el cuerpo produzca proteínas no naturales no deseadas por cambio de marco, además de la proteína de espiga”.
Malone también abordó las revelaciones de que las vacunas COVID-19 están contaminadas con fragmentos de ADN plasmídico no revelados previamente, “que también se administran en tejidos y células de los pacientes, y que pueden dañar el genoma de los pacientes”, afirmó.
Según Malone, las vacunas se difundieron ampliamente a pesar de que las cuestiones que él abordaba no fueron investigadas por las agencias de salud pública y los organismos reguladores.
Explicó:
“Se deberían haber investigado una serie de cosas con arreglo a los protocolos y procedimientos normales de la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.], entre las que no es la menor la caracterización de la contaminación o adulteración de los fragmentos cortos de ADN, que son intrínsecos al proceso de fabricación y que en normativas anteriores de la FDA siempre se han considerado un riesgo de una forma de toxicidad genómica llamada mutagénesis insercional“.
Kevin McKernan, director científico y fundador de “Medicinal Genomics” -y uno de los científicos clave que descubrió la contaminación por ARNm de la vacuna COVID-19- se hizo eco de las preocupaciones de Malone.
“Tenemos pruebas preliminares, aunque esto requiere replicación en otros laboratorios, de que este ADN puede integrarse en el genoma”.
Agregó:
“Como se esperaba que estas vacunas sólo contuvieran ARNm, nunca se evaluaron para estudios de genotoxicidad. Por tanto, estos estudios se realizaban en ciudadanos estadounidenses usados como cobayas”.
Como resultado, dijo, “asistimos a un aumento sin precedentes de las ventas de medicamentos contra el cáncer desde que se lanzaron las vacunas”.
David Gortler, doctor en Farmacia y académico del Centro de Ética y Política Pública de Washington D.C., especializado en la supervisión y seguridad de los medicamentos por parte de la FDA, afirmó que las nanopartículas lipídicas utilizadas en las vacunas COVID-19 son “bastante nuevas” y, como tales, carecen de pruebas de su seguridad.
“No tenemos pruebas… que hablen de la seguridad independiente de las nanopartículas lipídicas”, dijo. “Incluso desviaciones muy pequeñas en cualquier estructura molecular pueden significar la diferencia entre un fármaco y un veneno”.
Según Gortler, esto se ha visto agravado por un encubrimiento gubernamental.
“Desgraciadamente, alrededor del 70% del documento de 127 páginas que explica la metodología para realizar el control de calidad de las inyecciones de ARNm está expurgado”, dijo.
“Senador, la gente muere”
La inmunóloga y bioquímica Jessica Rose, Ph.D., afirmó durante la mesa redonda del lunes que la falta de seguridad de las vacunas COVID-19 resulta evidente al examinar los datos.
Refiriéndose a una medida conocida como “ratio de notificación proporcional” (“proportional reporting ratio”, PRR por sus siglas en inglés), que según ella se utiliza “para evaluar si un acontecimiento adverso concreto se notifica con más frecuencia en el contexto de un medicamento concreto”, Rose dijo que cualquier PRR superior a uno indica un efecto causal entre un medicamento y los acontecimientos adversos.
“El cálculo del PRR de muerte del VAERS [Sistema de Notificación de Efectos Adversos de las Vacunas] en el contexto de las vacunas COVID-19 utilizando los datos actuales del VAERS es de 3,6″, dijo. “Esta señal era suficiente como para no sólo para impulsar una investigación, sino para detener el despliegue de los pinchazos COVID-19”.
La Dra. Jessica Rose habla en nombre de los afectados por las vacunas a través de los datos del VAERS
“En 2021… se produjo un AUMENTO del 1.417% en las notificaciones [de eventos adversos de las vacunas], por el que el 93% de estas notificaciones se produjeron en el contexto de los productos Covid-19.“@JesslovesMJK
Este clip es de la mesa redonda de Ron Johnson… pic.twitter.com/afyDfyfCnz
– Vigilant News (@VigilantNews) 26 de febrero de 2024
“Los productos inyectables COVID-19 se asocian a un aumento de 26 y 100 veces el total de acontecimientos adversos y muertes, respectivamente, cuando se comparan por millón de dosis con las vacunas contra la gripe en el mismo periodo de tiempo”, añadió Rose.
Los participantes en la mesa redonda del lunes afirmaron que no recibieron respuesta cuando se pusieron en contacto con los organismos gubernamentales de salud pública para exponerles esos datos y sus preocupaciones.
“Como me dijo el ex director de los NIH, Francis Collins, cuando le pregunté por todas las muertes que se notifican en el VAERS: ‘Senador, la gente muere'”, dijo Johnson.
“De hecho, intenté comunicar a la FDA y a Peter Marks [director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica de la FDA] mis preocupaciones y el significado de los datos y el aparente uso de un método poco sensible para analizar la distribución, y me desestimaron con indiferencia”, afirmó Malone.