En una carta a 100.000 abogados, Robert F. Kennedy, Jr., presidente de Children’s Health Defense (CHD) y asesor legal jefe, insta a sus compañeros abogados a leer“Proteger los derechos individuales en la era del COVID-19”, un informe especial preparado por el equipo de CHD.

El informe explora los derechos legales al consentimiento informado, a la integridad corporal, el derecho a rechazar intervenciones médicas no deseadas, a la expresión religiosa y a la autonomía. Todos estos derechos serán “dramáticamente restringidos” si los empleadores, los estados y/o el gobierno federal imponen mandatos de vacuna.

Estimado colega,

La pandemia COVID-19 ha demostrado ser una conveniente oportunidad para los elementos totalitarios que han puesto los derechos y libertades individuales en todo el mundo bajo asedio. Un cártel médico compuesto por la industria farmacéutica,los reguladores gubernamentales, las casas financieras y los multimillonarios de telecomunicaciones e Internet están destruyendo sistemáticamente la libertad de expresión y de reunión, el culto religioso, los derechos de propiedad, el juicio con jurado, el debido proceso y, en última instancia, la democracia ejemplar de Estados Unidos.

Es por eso que les envío este nuevo Informe Especial,“Proteger los derechos individuales en la era de COVID-19.”

Como compañero abogado que ha ejercido en los tribunales de nuestro país durante más de 40 años, me alarma el creciente poder de las corporaciones globales para abrumar nuestro sistema de justicia, destruir nuestra libertad constitucional y destruir la salud pública. A lo largo de mi carrera como litigante, profesor de derecho, defensor público y autor, he trabajado para hacer a los gigantes corporativos y a las instituciones gubernamentales responsables de rendir cuentas. El trabajo de mi vida me ha proporcionado una perspectiva única sobre nuestros derechos individuales a tener aire limpio, agua limpia, acceso sin obstáculos a los bienes comunes y nuestros derechos a tomar nuestras propias decisiones sobre nuestros cuerpos.

Como presidente y asesor jurídico principal de Children’s Health Defense (CHD), ahora me he dedicado a proteger la salud de los niños poniendo fin a las dañinas exposiciones ambientales que sufren con la intención de poner fin a la epidemia de enfermedades crónicas que ha debilitado a más de la mitad de los niños estadounidenses nacidos después de 1989, y a hacer que los responsables rindan cuentas de sus actos.

Un estudio del Departamento de Salud y Servicios Humanos (Department of Health and Human Services, HHS por sus siglas en inglés) de 2006 encontró que el 54% de los niños de Estados Unidos hoy en día tienen problemas de salud crónicos: alergias, TDAH, autismo, eczema, asma, obesidad, afecciones autoinmunes y más. Cuando yo estaba creciendo, la mayoría de estas enfermedades eran raras o desconocidas. Cuando yo era niño, me pusieron tres vacunas. Hoy en día, los niños reciben 72 dosis obligatorias de 16 vacunas, antes de los 18 años. Una montaña de estudios revisados por pares señala a las vacunas como el principal culpable de esta calamidad de salud pública. Eso no impide que nuestras autoridades sanitarias exijan que los niños se pongan vacunas cada vez más ampliamente subvencionadas, mal probadas y que tienen responsabilidad cero. Nuestro programa de seguridad de vacunas está peligrosamente por debajo de lo que nuestros hijos merecen.

La pandemia COVID-19 ha permitido a los reguladores corporativos cautivos mantener a la población como rehén para justificar la transferencia de 45.000 millones de dólares de dinero de los contribuyentes a las compañías farmacéuticas para financiar una fiebre del oro de nuevas vacunas.

Proteger los derechos individuales en la era de COVID-19 es esencial

Les insto a que lean este breve expediente jurídico ,“Proteger los derechos individuales en la era de COVID-19”,con una mente abierta y a que saquen su propia conclusión sobre las implicaciones jurídicas y éticas de los mandatos de vacunas iguales para todos, que tienen cero responsabilidad, y que se trata de vacunas obligatorias fuertemente subvencionadas.

Los mandatos actuales de las vacunas ahora exigen que la mayoría de los niños en edad escolar se pongan entre 50 y 75 vacunas sólo para asistir a la escuela. Un niño lesionado por una vacuna, o un adulto, no puede demandar al proveedor de atención médica o al productor de la vacuna, sino que debe acudirse a un programa nacional de compensación de lesiones amañado para demandar al mismo gobierno que ordenó la conformidad con la vacuna en primer lugar. Después de estudiar este tema durante años, estoy más horrorizado que nunca por la corrupción generalizada del sistema.

Dada la legislación federal vigente y los precedentes judiciales, es casi imposible hacer que los fabricantes de vacunas o los proveedores de atención médica se responsabilicen y rindan cuentas por las lesiones vacunales Las lesiones causadas por las vacunas no son raras: los propios estudios del HHS muestran que las afirmaciones de la agencia de que las lesiones por las vacunas sólo ocurren “una vez entre un millón” es un bulo mentiroso. La verdadera tasa de lesiones es en realidad 1 de cada 39 vacunas,según la Agencia Federal de Calidad de la Investigación Sanitaria.

Los problemas con la seguridad de las vacunas no están aislados solo para los niños

Funcionarios federales y estatales están considerando mandatos para la nueva vacuna COVID-19. El Colegio de Abogados del Estado de Nueva York, una organización por la que tengo un gran respeto, ha dado su visto bueno a un mandato de vacuna COVID-19 para todos los neoyorquinos si los “expertos” lo consideran necesario. Pero esos expertos son principalmente reguladores de agencias de salud pública capturadas con enredos financieros generalizados y corruptos con los fabricantes farmacéuticos.

El consejo de los medios de comunicación que están controlados por las empresas farmacéuticas de que “confiemos en los expertos” es antidemocrático y anti-ciencia. Usted y yo sabemos que los “expertos” pueden diferir en cuestiones científicas y que sus opiniones pueden variar de acuerdo con las demandas de la política, el poder y los intereses económicos propios. En cada demanda, los principales expertos altamente acreditados de lados opuestos ofrecen rutinariamente posiciones diametrales antitéticas basadas en el mismo conjunto de hechos. El problema es que hoy, en el ámbito político, las voces disidentes que cuestionan las políticas gubernamentales y las proclamas corporativas son silenciadas por la censura y los vilipendios.

En este informe especial, nuestro equipo de CHD explora los derechos legales al consentimiento informado, a la integridad corporal, el derecho a rechazar intervenciones médicas no deseadas, a la expresión religiosa y a la autonomía. Todos estos derechos se restringirán dramáticamente si los empleadores, los estados y/o el gobierno federal imponen mandatos de vacunas.

Espero que“Proteger los derechos individuales en la era de COVID-19”pueda ayudarle a trabajar con cualquier cliente futuro mientras navega por el incierto paisaje de mandatos de las vacunas COVID-19.

Atentamente suyo:

Robert F. Kennedy, Jr.
Presidente de la Children’s Health Defense