Una familia cuyo hijo de 21 años desarrolló una reacción potencialmente mortal a la vacuna COVID de Pfizer lleva seis meses esperando a saber si el Programa de Compensación de Daños por Contramedidas (“Countermeasures Injury Compensation Program”, CICP por sus siglas en inglés) del gobierno de Estados Unidos le ayudará a cubrir las facturas médicas de su hijo.

El programa CICP, que depende de la Administración Federal de Recursos y Servicios Sanitarios (“Health Resources and Services Administration”), ofrece indemnizaciones por lesiones graves o muerte causadas por determinados medicamentos, dispositivos médicos y vacunas, incluidas las vacunas COVID.

La familia de Kartik Bhakta presentó en agosto de 2021 una reclamación en nombre de su hijo. Hasta ahora, la reclamación ha sido ignorada.

Bhakta, un estudiante de segundo año de premedicina descrito como un “genio” por su padre, enfermó gravemente tras su primera inyección de Pfizer. Según los registros del hospital, después de la vacuna Bhakta sufrió una reacción adversa extremadamente poco frecuente y potencialmente mortal.

 

A las dos horas de su primera dosis, Bhakta experimentó náuseas y vómitos. A continuación, desarrolló dolor de espalda, una grave erupción, tinnitus, problemas oculares, insuficiencia renal, sordera y neuropatía. Pasó tres meses en el hospital.

El día anterior a la vacunación, Bhakta estaba sano y no padecía ninguna enfermedad, dijo su padre. Los médicos dijeron que la neuropatía podría estar causada por los esteroides que se le administraron para el tratamiento, pero atribuyen las otras afecciones a la vacuna.

“Necesitamos algún tipo de ayuda y dirección de algún lugar para que pueda recibir asistencia médica o lo que necesite”, dijo el padre de Bhakta.

Además de una larga hospitalización, Bhakta fue sometido a numerosas operaciones, no puede caminar sin un andador y tuvo que dejar sus estudios a un lado.

Su familia se trasladó a Texas en 2021 para estar más cerca de los servicios médicos que necesitaba su hijo, ya que el programa de seguros de la escuela dejó de cubrir las facturas médicas de Bhakta en agosto.

Su familia no tiene cobertura para las cirugías oculares adicionales que necesita su hijo y no puede trabajar debido a sus citas médicas y a la necesidad de cuidados.

Para poderlo sobrellevar, confían en que el CICP del gobierno le indemnice por sus lesiones.

Los fallos del CICP en la indemnización de los dañados por la vacuna

La familia Bhakta presentó una reclamación al CICP en agosto y recibió un correo electrónico en el que se le informaba de que un miembro del personal se encargaría del seguimiento, pero nunca les llegó otra llamada.

Durante los meses siguientes, distintos familiares se pusieron en contacto con el CICP por teléfono y correo electrónico en múltiples ocasiones. Intentaron sin éxito obtener ayuda de la oficina del diputado Filemón Vela (demócrata de Texas).

Al preguntarle qué haría la familia si se le negara la asistencia, el padre de Bhakta respondió: “No lo sé. Entonces, ¿por qué nos obliga el gobierno a vacunarnos si no se hace responsable?”.

Desde que el CICP se puso en marcha en 2010, se han presentado 7.033 reclamaciones, pero solo se han indemnizado 29.

Hay unas 300 reclamaciones pendientes ante el CICP por lesiones o muertes debidas a las vacunas COVID. Hasta el 1 de febrero, el CICP sólo había aprobado una reclamación, pero ésta no se ha pagado.

Para ser indemnizado por el CICP por una lesión causada por la vacuna COVID, debe establecerse, sobre la base de “pruebas médicas y científicas convincentes, fiables y válidas”, que la lesión o la muerte fueron causadas directamente por la vacuna.

El CICP sólo paga una compensación por gastos médicos pagados de su bolsillo, salarios perdidos o proporciona una prestación por fallecimiento. No indemniza por el dolor y el sufrimiento ni paga los honorarios de los abogados. La reclamación debe presentarse en el plazo de un año desde la lesión.

Según Sean Greenwood, un abogado especializado en lesiones por vacunas en Texas, incluso si la familia consigue que se apruebe una reclamación, podrían tener que esperar “muchos años” hasta recibir el pago de su indemnización.

Una vez que el gobierno apruebe la vacuna para los niños menores de 5 años y las mujeres embarazadas, las solicitudes de indemnización pasarán al Programa Nacional de Indemnización por Lesiones Causadas por Vacunas (“National Vaccine Injury Compensation Program”, NVICP por sus siglas en inglés), dijo Greenwood. El NVICP permite hasta 250.000 dólares por el dolor y el sufrimiento.

La mejor opción para las personas que buscan un recurso por las lesiones causadas por la vacuna COVID es presentar una reclamación al CICP en el plazo de un año tras recibir la vacuna, y esperar que las vacunas COVID se añadan al NVICP, añadió Greenwood.

“Lo mejor que puede hacer para preservar sus derechos es presentar la solicitud en el CICP”, dijo Greenwood. “No tengo mucha confianza en que esta gente vaya a obtener un buen resultado”.

Se desconoce si los solicitantes del CICP también podrán presentarse en el NVICP si se añade la vacuna COVID al programa.

Países como Japón y Francia ya han incorporado las vacunas COVID a sus tribunales equivalentes, y los lesionados reciben indemnizaciones “con bastante rapidez”, según Greenwood.

Italia tiene previsto destinar 150 millones de euros (169,91 millones de dólares) a indemnizar a los perjudicados por las vacunas COVID, según un proyecto de decreto mostrado a Reuters. Unos 50 millones de euros en 2022 y otros 100 millones en 2023 se reservarán para los discapacitados permanentes por las vacunas COVID recomendadas por la autoridad sanitaria italiana.