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20-06-2023 News

COVID

‘Twitter Files’: Una profesora de la Ivy League sin credenciales científicas ni médicas asesoró a Biden sobre la “información errónea” del COVID

En los documentos “Twitter Files” publicados el 14 de junio, el periodista de investigación Paul D. Thacker reveló que la doctora Claire Wardle, profesora de la práctica de Servicios, Políticas y Prácticas de Salud de la Universidad Brown, asesoró a los funcionarios de Biden y a los gigantes de las redes sociales en su intento de censurar contenidos contrarios a la narrativa COVID-19 del gobierno.

claire wardle twitter files covid feature

Una investigadora académica con formación en comunicación, ciencias políticas y estudios estadounidenses, pero sin formación científica ni médic, desempeñó un papel asesor clave en el gobierno de Biden, las agencias federales, las plataformas de medios sociales y las instituciones de la Ivy League en su intento de censurar los contenidos contrarios a la narrativa COVID-19 del gobierno.

En documentos publicados la semana pasada, en el marco de la publicación de las “Twitter Files”, el periodista de investigación Paul D. Thacker reveló que la Dra. Claire Wardle, profesora de Práctica de Servicios, Políticas y Prácticas Sanitarias de la Universidad Brown, asesoró a la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (“Cybersecurity & Infrastructure Security Agency”, CISA por sus siglas en inglés), que depende del Departamento de Seguridad Nacional (“Department of Homeland Security”, DHS por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

En noviembre de 2020, sólo dos días después de que Pfizer-BioNTech publicara los datos de sus ensayos clínicos de fase 3 de COVID-19, Wardle también redactó un informe sobre las narrativas “problemáticas y perjudiciales” relativas a los “argumentos de libertad individual” relacionados con las vacunas COVID-19.

Según el currículum vitae de Wardle, en 2004 se doctoró en Comunicación por la Universidad de Pensilvania, en 2000 obtuvo un máster en Ciencias Políticas por la misma universidad y en 1998 se licenció en Estudios Americanos por la Universidad británica de Hull.

Según Thacker, Wardle desempeñó un papel destacado en la censura de contenidos relacionados con las vacunas en Twitter y otras plataformas de medios sociales que supuestamente estaban difundiendo “información errónea” y “desinformación”.

En una entrevista con “The Defender”, Thacker dijo: “Lo que se ve es gente a la que le gusta aparentar que lo que está haciendo es trabajo académico. Hasta cierto punto, lo que ella está haciendo es investigación académica y tratar de entender los problemas y explicarlos”, dijo Thacker. “Pero lo que está haciendo también es censura”.

Thacker declaró a “The Defender” que se había dado cuenta de que “muchos de estos investigadores ‘desinformadores’ [los cuales] están entrando de repente en la conversación sobre las vacunas… hablan de estas cosas como si tuvieran un doble doctorado en epidemiología y estadística. Y no es así”.

Una “máquina de censura a escala industrial”

En un post de Substack titulado “‘Twitter Files’: Claire Wardle, de la Universidad de Brown, ayuda a la censura” (“Twitter Files: Brown University’s Claire Wardle Aids Censorship”) Thacker profundizó en sus hallazgos y estableció conexiones con una red de organizaciones que han trabajado con el gobierno federal y las plataformas de medios sociales para censurar las narrativas que no siguen al ‘establishment’ relativas a COVID-19 y las vacunas.

Una de estas entidades es CISA, que fue creada dentro del DHS por el Congreso en 2018, para defender la infraestructura fundamentales de Estados Unidos, como los sistemas electorales, de “ataques extranjeros.”

Haciendo referencia a publicaciones anteriores de los “Archivos Twitter”, Thacker dijo que investigadores de la Universidad de Stanford y de la Universidad de Washington trabajaron con CISA “para llenar el vacío de las cosas que el gobierno no podía hacer por sí mismo.” Thacker dijo que esto es una admisión “de que los académicos sirvieron de pantalla para la censura federal de los estadounidenses”.

Por ejemplo, el Proyecto Viralidad (“Virality Project”) con sede en el Observatorio de Internet de Stanford, empezó a trabajar con la administración Biden en febrero de 2021. En el plazo de un año, el ‘Virality Project’ propuso la creación de un “mecanismo de control de rumores” y un “Centro de excelencia en información errónea y desinformación” a nivel federal.

La administración Biden anunció a continuación la formación de un “Consejo de Gobernanza de la Desinformación” (“Disinformation Governance Board”), que se ubicará dentro del DHS, mientras que agencias federales como la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. lanzaron iniciativas de “Control de Rumores” como parte de los esfuerzos para contrarrestar la “información errónea” y la “desinformación” sobre COVID-19 y de las vacunas.

Chris Krebs, fundador de CISA, fue uno de los coautores de un informe del Aspen Institute de noviembre de 2021 sobre el “Desorden de la Información” (“Information Disorder”), cuyas “conclusiones respaldadas por los contribuyentes” incluían la colocación de los “infractores de la libertad de expresión” en una “zona de espera” y la restricción gubernamental de la “desinformación”, “incluso si eso significa perder la libertad”.

Y según una investigación de la revista Tablet, la CISA transformó en 2021 su Grupo Especial de Lucha contra la Influencia Extranjera (“Countering Foreign Influence Task Force”) para “promover más flexibilidad para centrarse en la MDM general”, refiriéndose a “información errónea, desinformación y malinformación“.

Según Tablet:

“El nuevo grupo de trabajo centrado en el ámbito doméstico contaba con 15 empleados dedicados a encontrar “todo tipo de desinformación”, pero específicamente la relacionada con “elecciones e infraestructuras críticas”, y a ser “receptivos a la actualidad”, un eufemismo para promover la línea oficial de temas divisivos, como fue el caso del lanzamiento de la ‘herramienta de desinformación COVID-19’ para ‘crear conciencia sobre la pandemia’.”

“Juntos pusieron en marcha una máquina de censura a escala industrial en la que el gobierno y las ONG enviaban avisos a las empresas tecnológicas que señalaban contenidos censurables que querían que se eliminaran”, informó Tablet. Esto permitió al DHS subcontratar su trabajo al Proyecto de Integridad Electoral (“Election Integrity Project”), más tarde conocido como Observatorio de Internet (“Stanford Internet Observatory”) de Stanford.

La revista Tablet cita a Alex Stamos, experto en ciberseguridad que fue director de seguridad de Facebook y llegó a ser director del Observatorio de Internet de Stanford, el cual gestionaba el ‘Virality Project’, afirmó que esta estructura funcionaba como una solución para el gobierno, que “carecía tanto de financiación como de autorizaciones legales”.

Stamos también dirige “Krebs Stamos Group”, una consultora privada que fundó con Chris Krebs”, señaló Thacker.

Según Thacker, Wardle entra en escena como “una figura central en la industria de la desinformación” en parte a través de su selección como una de las personas “elegidas para informar al comité asesor de CISA“.

“En gran parte sin que lo supieran la mayoría de los estadounidenses, Wardle … ayudó a organizar muchos de los grupos de desinformación del campus de hoy en 2015 con la financiación de Google”, escribió Thacker. Ese mismo año, “Wardle colaboró con múltiples organizaciones para poner en marcha “First Draft” como medio para estudiar y abordar la confianza y la verdad en los medios de comunicación”.

“‘First Draft’ se convirtió más tarde en un proyecto de la Universidad de Harvard, y afirmó ser ‘la organización sin ánimo de lucro más importante del mundo centrada en la investigación y la práctica para hacer frente a la información errónea y la desinformación’,” añadió Thacker.

Wardle no tiene formación ni experiencia científica, pero “lleva mucho tiempo tratando de definirse a sí misma como experta en vacunas”, dijo Thacker, y “ha conseguido posicionarse como experta de los medios de comunicación en desinformación”.

Wardle ha impartido cursos y charlas sobre “lo que los periodistas necesitan saber sobre el nuevo y cambiante campo de la desinformación”. En una charla en 2022 sobre el futuro del periodismo, dijo: “Tenemos que pensar estratégicamente sobre cómo cubrimos la desinformación”.

Los vínculos de Wardle con Twitter se remontan a 2019

Thacker reveló que Wardle también ha trabajado con Twitter en temas relacionados con vacunas al menos desde 2019. Haciendo referencia a un correo electrónico corporativo interno de Twitter, Thacker escribió: “Wardle trató de involucrar a los ejecutivos de la compañía en un evento ‘TED Talk’ que definiría ‘fuentes creíbles’ e ‘información de calidad en torno a las vacunas'” ese año.

“Mientras trabajaba como becaria de investigación de TED en 2019, Wardle intentó interesar a los ejecutivos de Twitter para que se unieran a un evento para promover las vacunas”, escribió Thacker. “La invitación a Twitter fue enviada por Alexios Mantzarlis. Previamente un verificador de datos, Mantzarlis se ha incorporado a Google, donde se ocupa de la información errónea”.

“‘Este es un tema demasiado importante como para no compartir lecciones’, escribió Mantzarlis en su respuesta, afirmando que los objetivos del evento eran crear una lista de información relevante sobre vacunas que pudiera convertirse en consejos para las plataformas de medios sociales”.

Thacker dijo que “un portavoz de TED rebatió el contenido de los correos electrónicos, afirmando que Wardle participaba en un proyecto encabezado por TED llamado CIVIC, Coalición para Integrar los Valores en la Información Común (siglas en inglés de “Coalition to Integrate Values Into the Information Commons”‘). CIVIC utilizó el financiamiento colectivo (“crowdsourcing”) digital para combatir toda la información errónea en línea y no fue específico de las vacunas”.

Sin embargo, en los correos electrónicos internos de Twitter publicados por Thacker, Wardle le dijo a un funcionario de la empresa que la charla “terminó siendo una conversación realmente estupenda, con verdadero énfasis en la información de calidad en torno a las vacunas.”

En 2020, Wardle volvió a ponerse en contacto con Twitter, después de enviar por correo electrónico a los ejecutivos de Twitter un informe que escribió sobre “conspiraciones antivacunas y narrativas encontradas en las redes sociales.”

El informe, “Bajo la superficie: COVID-19 narrativas sobre vacunas, desinformación y déficit de datos en las redes sociales” (“Under the surface: COVID-19 vaccine narratives, misinformation and data deficits on social media”), afirmaba que “demuestra la complejidad del ecosistema de información sobre vacunas, donde una cacofonía de voces y narrativas se ha unido para crear un entorno de extrema incertidumbre.”

Wardle escribió:

“Las narrativas que cuestionan la seguridad de las vacunas han sido protagonistas perennes del debate en línea sobre las vacunas. Sin embargo, esta investigación muestra que las narrativas relacionadas con la desconfianza en las intenciones de las instituciones y las figuras clave que rodean a las vacunas están impulsando ahora tanto la conversación en línea y el escepticismo sobre las vacunas como las preocupaciones por la seguridad.

“Cuando la gente no puede acceder fácilmente a información fiable sobre las vacunas y cuando la desconfianza hacia los actores e instituciones relacionados con las vacunas es alta, las narrativas de información errónea se apresuran a llenar el vacío. Los hallazgos deberían servir de llamada de atención mientras el mundo espera una vacuna contra el COVID-19 y ve cómo descienden las tasas de inmunización sistemática.”

“Hola mis encantadores amigos”, escribió Wardle en su correo electrónico a Twitter anunciando el informe. “Esperaba que esta semana estuviera llena de masajes relajantes y magdalenas. En lugar de eso, más tonterías electorales y un anuncio de Pfizer que nos obligó a retrasar nuestra publicación prevista de una nueva investigación sobre las narrativas de las vacunas en línea.”

“Desvelar estas narrativas, tanto positivas como negativas, es fundamental para ayudar a los periodistas, investigadores y expertos en comunicación pública que deseen informar y actuar sobre el discurso potencialmente problemático y perjudicial respecto a las vacunas”, añadió.

Uno de los destinatarios del correo electrónico de Wardle fue Yoel Roth, entonces responsable de Confianza y Seguridad de Twitter. Documentos anteriores de “Twitter Files” revelaron más de 150 correos electrónicos entre Roth y el FBI, incluido el agente de la oficina en San Francisco, Elvis Chan, y muchas de estas comunicaciones se referían a la eliminación o señalización de contenidos en la plataforma.

“La narrativa dominante sobre las vacunas está diseñada para socavar la confianza en las instituciones y las fuentes científicas”, alegó Wardle en su correo electrónico a Twitter. Wardle afirmó en su informe que los mandatos de vacunación son “una de las principales narrativas antivacunación”.

Esta “narrativa… demostró ser exacta cuando las empresas estadounidenses, así como los organismos estatales y federales, empezaron a exigir las vacunas COVID”, escribió Thacker.

Thacker escribió en Twitter:

Thacker dijo a “The Defender”:

“Wardle saca un informe que supuestamente explica la ‘desinformación’, ¿y qué contiene? Desinformación. Dicen explícitamente que una de estas narrativas de desinformación que están viendo es que va a haber mandatos de vacunas … y luego hubo mandatos de vacunas.”

Thacker también cuestionó la ética de una investigadora universitaria que promociona “un producto corporativo” como las vacunas. Escribió en Twitter:

“¿Con qué frecuencia los académicos publican libros blancos como éste para promocionar un producto corporativo? ¿Le parece académico?”

Y a pesar de afirmar que los temores de que las vacunas COVID-19 fueran obligatorias eran “desinformación”, Thacker dijo que “una vez que salen a la luz los mandatos de vacunación, pasan a apoyarlos”.

“Haciendo caso omiso de su propio paso en falso, el Primer Borrador de Wardle simplemente avanzó en apoyo de los mandatos de vacunación“, escribió Thacker, “publicando entradas de blog con titulares que describían los debates en torno a las vacunaciones obligatorias como ‘desinformación’.”

Por ejemplo, en una de esas entradas de blog, en una sección titulada “Desinformación altamente adaptativa: El efecto camaleón” (“Highly adaptive disinformation: The chameleon effect”), se afirmaba de forma similar que los temores relativos a posibles mandatos de vacunación eran ejemplos de “narrativas de información errónea”. El mensaje decía, en parte:

“La naturaleza altamente adaptativa de las redes antivacunación demostró ser particularmente notable a través de la adaptación de viejas narrativas de información errónea al contexto actual de la pandemia Covid-19”.

” … una de las principales narrativas antivacunación basadas en argumentos de libertad individual en las comunidades norteamericanas hace referencia a la imposición de normas sobre el uso de mascarillas en espacios públicos para sugerir que pronto se aplicará lo mismo a la vacunación”.

‘Ninguno de estos expertos en información errónea ha encontrado nunca información errónea proveniente de la industria farmacéutica’

Thacker calificó de “descarada” esta fusión de investigadores académicos con intereses empresariales y gubernamentales. Le dijo a “The Defender”:

“El más descarado al respecto, el que ni siquiera lo intenta, es Alex Stamos. Dice rotundamente: ‘nuestro objetivo es hacer operativo nuestro trabajo’. Dice la parte silenciosa en voz alta. Luego dice: ‘y después haremos nuestra investigación académica'”.

Thacker se refería a las declaraciones que Stamos hizo durante una charla en 2020 con la periodista de “The New York Times” Sheera Frenkel, en la que dijo:

“Nuestro objetivo es hacer operativo nuestro trabajo… Y luego seguiremos haciendo nuestra investigación académica. Aún podremos publicar nuestros hallazgos.

“Pero esperemos que cuando lo hagamos, podamos decir que fuimos capaces de encontrar y mitigar el impacto, antes de que ocurriera”.

Thacker dijo que personas como Wardle y Stamos “crean una falsa idea de consenso, simplemente censurando a la gente. No a través de una discusión, sino callando a la gente, etiquetándola”.

Thacker describió esta tendencia como “preocupante” y que “no tiene que ver sólo con las vacunas”.

“Conocen el poder de lo que hacen al etiquetar”, añadió Thacker, señalando que estas personas pueden seguir las narrativas predominantes para evitar ser etiquetadas ellas mismas.

Thacker también señaló que los “verificadores de datos” y otros miembros del ecosistema de investigadores y organizaciones que pretenden combatir la “información errónea” y la “desinformación” no han verificado ni una sola vez los hechos de las grandes farmacéuticas, “Big Pharma”:

“Ninguno de estos expertos en ‘información errónea’ ha encontrado nunca información errónea alguna por parte de la industria farmacéutica, que tiene un historial de información errónea. Son la industria más deshonesta de la historia de EE.UU., habiendo pagado más multas que cualquier otra industria, si se excluye el desastre petrolero de BP [en el golfo de México].

“Nunca se paran un momento a pensar: ‘¿por qué nunca hemos criticado a una empresa farmacéutica?’ Es muy extraño. Se supone que esta gente es tan inteligente. ¿No se paran a pensar que haciendo lo que están haciendo son esencialmente relaciones públicas para la industria farmacéutica?”.

Thacker escribió que “The Washington Post”, en un reciente “artículo torpe y chapucero”, criticó a los miembros del Congreso que solicitan documentos universitarios sobre colaboraciones con el gobierno federal, alegando que están “acosando a los académicos”.

“¿Podemos mantener un debate sincero sobre el tema? dijo Thacker. “No estamos teniendo debates honestos. Estamos creando consensos construidos en torno a la censura que rodea a muchos de estos temas”.

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