Una reciente investigación de la periodista australiana Rebekah Barnett sugiere que la política y los intereses económicos, y no las preocupaciones científicas, llevaron a la retractación de un estudio revisado por pares de 2021 que descubrió que la proteína de espiga del SARS-CoV-2 y la vacuna de ARNm perjudican los mecanismos críticos de reparación del ADN, lo que podría provocar cáncer.
Viruses, publicado por MDPI, se retractó del estudio en 2022, a pesar de las objeciones del autor principal, el doctor Ya-Fang Mei, de la Universidad sueca de Umeå.
Investigaciones y estudios de casos posteriores han validado en gran medida las conclusiones del estudio retractado realizado por Mei y Hui Jiang, Ph.D., doctor de la Universidad de Estocolmo (Suecia).
La investigación de Barnett, basada en el trabajo del periodista independiente John Davidson y del Dr. Ah Kahn Syed, incluía correos electrónicos publicados en virtud de la Ley de Libertad de Información (“Freedom of Information Act”, FOIA por sus siglas en inglé) que revelaban que el Dr. Eric O. Freed, redactor jefe de Virus, supervisó su retractación.
Freed, científico de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), sugirió que la retractación podía proceder sin pruebas de mala conducta científica, lo que suscitó dudas sobre su imparcialidad.
El coautor del estudio solicitó originalmente la retractación. Sin embargo, Mei se opuso enérgicamente, alegando que la Universidad de Estocolmo “forzó” la retractación debido a presiones externas.
Los NIH rechazaron la solicitud de FOIA de Davidson sobre los correos electrónicos de Freed relacionados con la retractación, alegando exenciones de secreto comercial. Sin embargo, la FOIA de Barnett a la Universidad de Estocolmo descubrió algunos de estos correos electrónicos.
El artículo de Barnett contiene imágenes de muchos correos electrónicos de la FOIA que describen la progresión de las discusiones entre varios científicos y el personal de la revista y la universidad que condujeron a la retractación.
TLDR: En octubre se publicó un artículo que muestra cómo las vacunas de ARNm podrían afectar masivamente al riesgo de cáncer de ovario y de mama. Dos científicos vinculados al NIH y a Pharma conspiraron para que no se publicara, poniendo en peligro a una generación de mujeres. https://t.co/I39QmXHBlE
– Thomas Anthony III (@MeasslainteIE) 27 de abril de 2023
Un artículo retirado mostraba que la proteína de espiga podía causar cáncer
Mei y Jiang descubrieron que la proteína de espiga o pico del SARS-CoV-2 -y su análogo derivado del ARNm-vacuna- inhibe significativamente la reparación del daño en el ADN, que es esencial para mantener la estabilidad genómica y prevenir el cáncer.
Los investigadores demostraron que la proteína de espiga o pico se localiza en el núcleo celular e inhibe la reparación del ADN al impedir el reclutamiento de las proteínas reparadoras clave BRCA1 (proteína de susceptibilidad al cáncer de mama tipo 1) y 53BP1 (proteína de unión a p53 1) al lugar del daño.
La supresión por parte de la proteína de espiga del gen p53, conocido como el “guardián del genoma“, es especialmente preocupante, ya que el gen es crucial para prevenir el desarrollo del cáncer, en particular, los cánceres de mama, ovario y otros que afectan a las mujeres.
Además, el estudio descubrió que la proteína de espiga impide la recombinación V(D)J, un complejo proceso genético que tiene lugar en las primeras fases del desarrollo de los linfocitos T y B, que son componentes clave del sistema inmunitario adaptativo.
Este proceso es esencial para generar un repertorio diverso de receptores de células T y anticuerpos (inmunoglobulinas) que puedan reconocer y combatir una amplia gama de patógenos.
No está claro” si la retractación se debió a la presión pública o a una investigación científica defectuosa”
Publicado el 13 de octubre de 2021, el trabajo de Mei y Jiang fue uno de los primeros en establecer la conexión entre la vacunación con ARNm y la inmunodepresión. Generó una publicidad significativa, consiguiendo más de medio millón de descargas en su primer mes.
El proceso de retractación fue inusual. El 9 de noviembre de 2021, Jiang, coautor del estudio, solicitó la retractación. MDPI se opuso en más de una ocasión a la petición de Jiang, alegando falta de pruebas de error científico y reconociendo que el artículo había suscitado “cierta publicidad”.
El Dr. Oliver Schildgen, editor académico de MDPI que aceptó originalmente el artículo, en una carta dirigida a Freed el 21 de noviembre de 2021 describió la carta de Jiang como “bastante genérica”. Dijo que “no estaba claro si la presión pública o los fallos científicos eran la causa de la petición”.
Aumentó la presión exterior de científicos alemanes como el Doctor Götz Schuck – no un virólogo, ni siquiera un biólogo, sino un científico de materiales- que escribió varios correos electrónicos a Schildgen afirmando que el artículo estaba siendo “instrumentalizado como fuente de información errónea” y alegando que MDPI había sido “pirateado por los antivacunas“.
Numerosas organizaciones de verificación de datos se pusieron en contacto con la Universidad de Estocolmo para cuestionar la validez del documento. La universidad, respondiendo a las crecientes presiones, forzó finalmente la retractación.
El aviso de retractación de MDPI de mayo de 2022 afirmaba que el diseño experimental y los métodos del estudio podrían haber caracterizado de forma inexacta los efectos de la proteína de espiga sobre los mecanismos de reparación del ADN y la función inmunitaria.
El autor principal, Mei, nunca firmó el aviso de retractación, afirmando que las razones citadas para la retractación eran “infundadas y la retractación no está justificada“.
En un post de Substack del 2 de junio, el experto en genómica Kevin McKernan escribió: “El argumento para la retractación dado [por MDPI] fue un absurdo cuestionamiento del uso de la Proteína Verde Fluorescente (GFP) en ensayos biológicos. Retractarse de este artículo por ese análisis hará que caigan otros 1000 artículos”.
Freed declaró que la “retractación de un artículo no requiere pruebas de mala conducta científica”, sino que puede deberse a datos poco fiables y a “errores honestos” que lleven a conclusiones erróneas.
Los NIH bloquearon la publicación de documentos clave
Davidson, que estaba investigando la retractación, presentó en 2022 una solicitud FOIA de correos electrónicos entre Freed y Schildgen.
Los NIH tardaron ocho meses en responder, identificando 490 páginas de correos electrónicos que se negaron a divulgar, alegando que contenían secretos comerciales e información comercial confidencial.
Davidson recurrió la decisión, alegando que la divulgación de estas comunicaciones tendría “un importante beneficio para la salud pública” y que los NIH “no habían dado suficiente importancia al interés público en la divulgación”, pero su recurso fue denegado.
En un artículo publicado el lunes, Davidson alegó que los correos electrónicos “demuestran que los NIH eran conscientes de que la proteína de espiga de las vacunas COVID-19 provocaría un aumento de los cánceres”.
Syed (seudónimo, también conocido como Arkmedic), uno de los investigadores originales, señaló que el momento de la retractación también era sospechoso, ya que entre la carta inicial de preocupación a MDPI en diciembre de 2021 y la retractación del artículo en mayo de 2022, “miles de millones de personas seguían recibiendo inyecciones de la vacuna Covid”, según Barnett.
Barnett dijo a “The Defender” que Mei alega que Jiang fue “obligado” a pedir la retractación de su artículo.
“No sé qué haría falta para que un científico desacreditara públicamente su propio trabajo y luego nunca hablara de ello”, dijo Barnett.
Para añadir más misterio a la retractación, Jiang parece haber desaparecido.
Barnett dijo que ninguno de los colegas de Jiang está dispuesto a decir “si abandonó la Universidad de Estocolmo por voluntad propia o si se le aconsejó que lo hiciera”, ni podrían proporcionar ninguna información sobre su paradero o bienestar.
‘El último hilo del que pende el fallido proceso de revisión por pares’
Syed, en Substack, destacó la “red de intereses creados en el encubrimiento“.
Freed, investigador principal del VIH en los NIH, está vinculado a ‘Gilead Sciences’, una empresa farmacéutica que fabrica remdesivir y fármacos para cánceres relacionados con el p53, como el cáncer de mama y el linfoma.
Gilead es también uno de los principales financiadores de la investigación sobre el VIH y ha patrocinado simposios sobre el VIH organizados por Freed y los NIH, dijo Syed.
Freed ha sido coautor de publicaciones con investigadores del Instituto de Virología de Wuhan, incluida la “dama murciélago” Shi Zhengli, figura clave en la controversia sobre la filtración del laboratorio del COVID-19.
Syed afirmó que la investigación “demuestra claramente que la retractación sólo se produjo debido a una presión política fabricada que dio lugar a una petición de retractación forzada al estilo “rehén” por parte de Hui Jiang (“el fantasma”) a la que Ya-Fang Mei se negó a acceder, haciendo lo correcto”.
Tal presión es “precisamente la razón para NO retractarse de un artículo científicamente sólido”, afirmó Syed.
Tras señalar que los documentos de la FOIA también mostraban que tres expertos aprobaron como válido el manuscrito original de Jiang y Mei, Syed dijo: “Es el último hilo del que pende el fallido proceso de revisión por pares”.
Syed planteó esta pregunta:
“Si un director de una revista, con potestad para retractarse de un artículo que demuestra que un nuevo producto conlleva un riesgo significativo, trabaja para una institución que cofinancia o fabrica directamente ese producto, ¿tiene un conflicto de intereses al retirar dicho artículo?”
En respuesta a la controversia, Davidson organizó una petición en Internet para obligar a los NIH a publicar los correos electrónicos de Freed. La petición sigue aceptando firmas.
Las investigaciones de Davidson sobre el artículo retractado pueden encontrarse bajo “NIHGate” en su Substack, BrokenTruth.tv.