El Secretario de Transporte de EE.UU., Pete Buttigieg, anunció la semana pasada la concesión de 94 millones de dólares en subvenciones para financiar 59 proyectos tecnológicos de ciudades inteligentes en todo el país.
A pesar de la creciente y generalizada oposición contra sistemas biométricos de vigilancia y control asociados a las tecnologías de las ciudades inteligentes y el fracaso del anterior intento de financiar mediante subvenciones del Departamento de Transporte (DOT) de Estados Unidos de subvencionar la transformación de la ciudad inteligente de Columbus (Ohio), Buttigieg declaró a “The Verge” que cree que “las tecnologías de las ciudades inteligentes importan más que nunca”.
Las ciudades sólo tienen que adoptar un planteamiento diferente: experimentar y probar primero distintas tecnologías, en lugar de implantar un “gran sistema unificado” de golpe, dijo Buttigieg.
Las nuevas subvenciones, que forman parte del Programa de Subvenciones para Reforzar la Movilidad y Revolucionar el Transporte (“Strengthening Mobility and Revolutionizing Transportation”, SMART por sus siglas en inglés), son la primera ronda de 500 millones de dólares en financiación que se concederán para proyectos de movilidad inteligente de menor envergadura durante los próximos cinco años, autorizados en virtud de la Ley Bipartidista de Infraestructuras (“Bipartisan Infrastructure Law”) de 2021.
En esta ronda de financiación, el Departamento de Transporte concedió subvenciones inteligentes para una serie de proyectos, que incluyen drones para vigilancia o entrega de paquetes, señales de tráfico inteligentes, vehículos conectados, vehículos autónomos, desarrollo de redes inteligentes, sensores inteligentes y otras infraestructuras del Internet de las Cosas (IoT). Algunas ciudades, como Los Ángeles (LA), recibieron múltiples subvenciones.
El desarrollo de ciudades inteligentes suele centrarse en la implantación de tecnologías como el IoT, la 5G, la computación en la nube y computación en los bordes, y la vigilancia biométrica para rastrear, gestionar, controlar y extraer beneficios de toda una serie de procesos urbanos.
Whitney Webb, periodista de investigación y crítica de las ciudades inteligentes, afirmó que la infraestructura de las ciudades inteligentes pretende facilitar el desarrollo de ciudades “microgestionadas por tecnócratas a través de un sistema omnímodo de vigilancia masiva y un vasto conjunto de dispositivos de “internet de las cosas” (IoT) que proporcionan un flujo constante y masivo de datos que son analizados por la inteligencia artificial (IA)”.
“El concepto de un sensor en cada hogar ya no parece tan brillante como antes”
Los proyectos de ciudades inteligentes empezaron a ganar tracción en Estados Unidos en 2015, impulsados por un programa lanzado por el entonces Secretario de Transporte, Anthony Foxx. Foxx, que llegó a ser director de política de Lyft, trabaja ahora en Tulco, una empresa de capital de riesgo dedicada a la ciencia de datos. Foxx creó el “Desafío de la Ciudad Inteligente“, que ofrecía una subvención de 50 millones de dólares a la ciudad de tamaño medio con la mejor propuesta para rehacer su ciudad como “ciudad inteligente”.
“Vulcan LLC”, una organización de inversión y filantrópica dedicada a materializar la visión del cofundador de Microsoft, Paul Allen, y cuyos servicios lucrativos se centran en el desarrollo inmobiliario, financió en parte la subvención federal.
Columbus (Ohio) se impuso a otras 77 ciudades con su “revolucionaria” propuesta, pero el proyecto fue en la mayoría de los casos un fracaso: los caros quioscos de planificación de viajes instalados en el centro de la ciudad nunca se utilizaron, las lanzaderas autónomas sufrieron accidentes, la plataforma de transporte público apenas se descargó y los camiones conectados por sensores no llegaron a materializarse.
Más tarde, en mayo de 2020, otro proyecto paradigmático de modelo de ciudad inteligente fracasó cuando “Sidewalk Labs”, filial de Google para ciudades inteligentes, desechó sus planes de construir un prototipo de ciudad inteligente en Toronto en medio de las protestas públicas por la vigilancia y la especulación.
Según “The Globe and Mail”, Eric Schmidt, ex director de la empresa matriz de Google, Alphabet, describió el proyecto en estos términos:
“La génesis de la idea de “Sidewalk Labs” surgió cuando los fundadores de Google se emocionaron pensando en ‘todas las cosas que se podrían hacer si alguien nos diera una ciudad y nos pusiera al mando'”.
Visiones como éstas hicieron sonar muchas alarmas tanto entre los expertos como entre el público en general.
Incluso uno de los mayores promotores del concepto de ciudad inteligente, la revista Wired, admitió que el escepticismo sobre las ciudades inteligentes había crecido:
“Hoy en día, cuando los ciudadanos piensan más detenidamente sobre la vigilancia mediante la tecnología, el concepto de un sensor en cada casa no parece tan brillante como antes”.
San Francisco prohibió el uso gubernamental de software de reconocimiento facial. Y Amazon se enfrenta a una demanda colectiva en Nueva York por incumplir la ley de la ciudad que obliga a las empresas a informar a los clientes si están recopilando sus datos biométricos.
Nueva York es una de las ciudades que han aprobado leyes biométricas. Varios estados, entre ellos Texas, Washington e Illinois, también han aprobado leyes similares, informó Nick Corbishly en “Naked Capitalism”.
El mercado mundial de las ciudades inteligentes alcanzará los 696.000 millones de dólares en 2028
Pero la oposición no ha impedido que los visionarios de la tecnología y los Estados sigan adelante con proyectos de desarrollo inteligente. Se prevé que el mercado mundial de las ciudades inteligentes alcance los 696.000 millones de dólares en 2028, frente a los 467.000 millones de 2022, según un informe de investigación de mercado publicado el lunes.
Webb informó de que, poco después de que Schmidt comentara la visión de la ciudad inteligente de Toronto, el entonces gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, le encargó que dirigiera una iniciativa para reimaginar la vida pospandémica en el estado, construyendo una infraestructura de ciudad inteligente mediante asociaciones con el gobierno israelí.
De hecho, los confinamientos de COVID-19 dieron lugar a una serie de piezas de relaciones públicas positivas que promovían la implantación de ciudades inteligentes y a varias conferencias que las “reimaginaban”.
También dio lugar a una serie de documentos académicos y técnicos para promover el potencial de las ciudades inteligentes para ser beneficiosas durante una pandemia mediante el seguimiento de los patrones de viaje utilizando datos del teléfono móvil, facilitando la creación de empresas de reparto, utilizando el Internet de las cosas (“Internet of things”, IoT) para crear el “entorno antivirus”, utilizando la IA y los macrodatos para controlar y predecir los brotes de virus y, en general, “aprovechar el momento para ‘reconstruir mejor’ y reimaginar ciudades más resilientes, inclusivas y sostenibles”, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Los proyectos piloto de ciudades inteligentes siguen proliferando. En Japón, Toyota está construyendo “Woven City”, un prototipo de 175 acres (71 hectáreas), donde las personas y las cosas están completamente conectadas a través de datos y sensores. El proyecto pondrá a prueba nuevas tecnologías, como la conducción automatizada, la robótica y la IA en un “entorno real”.
Los investigadores estudian a los residentes de barrios de Helsinki y Ámsterdam que incorporaron tecnología inteligente a sus hogares y utilizan la información para contribuir al desarrollo de “plataformas experimentales de innovación”.
Incluso ciudades pequeñas como Cary (Carolina del Norte) se han convertido en ciudades inteligentes gracias al despliegue de sensores IoT que “recopilan datos y permiten el análisis para proporcionar información práctica” en toda la ciudad.
En Busan (Corea del Sur), según informó el martes “The New York Times”, 54 familias están sometiendo todos los aspectos de sus vidas a la recopilación de datos para que los desarrolladores puedan utilizar su comportamiento como base para construir una ciudad inteligente “desde los cimientos.”
Las grandes empresas tecnológicas convierten Los Ángeles en una “granja de datos”
El Departamento de Transporte concedió varias subvenciones Smart a Los Ángeles: 2 millones de dólares para la gestión de aceras, 2 millones de dólares para la emisión de billetes de transporte integrada en eventos, y el condado de Orange obtuvo 1,6 millones de dólares para un sistema de señales de tránsito basado en la nube.
El concepto aparentemente banal de “gestión de bordillos“, según Bloomberg, “se ha convertido en objeto de seria atención por parte de algunas de las principales empresas tecnológicas del mundo.”
Es un lugar de gran desarrollo para empresas emergentes de ciudades inteligentes como Coord, una empresa derivada de “Sidewalk Labs,” ya que las ciudades tratan de digitalizar, rastrear y regular el espacio en la acera que busca la red de transporte privado de la ciudad inteligente: patinetes, bicicletas, repartidores, conductores de Uber, etc.
Los demás proyectos están directamente relacionados con el plan de Los Ángeles para albergar los Juegos Olímpicos de verano de 2028. De hecho, estos proyectos encajan en el plan de la ciudad SmartLA 2028 de Los Ángeles, desarrollado por la Agencia de Tecnologías de la Información de la ciudad y dado a conocer por primera vez por el ex alcalde Eric Garcetti, el primer “alcalde de alta tecnología‘” de LA en diciembre de 2020 como un plan para “aprovechar la tecnología para hacer frente a los desafíos urbanos.”
Según el fundador de Zillow y promotor de la ciudad inteligente, Spencer Rascoff, el plan de “convertir Los Ángeles de la dependencia de los combustibles fósiles y los coches en una ciudad conectada impulsada por los datos” parecía un escenario lejano cuando se presentó por primera vez.
Sin embargo, escribió en su sitio web: “Fue necesaria esa pandemia para lanzar a todo el mundo a un futuro digital antes de lo que (todos) esperaban. Pero aquí estamos”.
El documento estratégico de 54 páginas, publicado en 2020, ha sido revisado este mes en la conferencia Ciudades Inteligentes para un Futuro Mejor (“Smart Cities for a Better Future”), celebrada este mes en Los Ángeles.
El abogado Ray Flores, que asistió a la conferencia, dijo que el plan era, como mínimo, poco realista:
“Esta ciudad inteligente se anuncia como la panacea para todos los males, o mejor dicho, plagas, de Los Ángeles, con sólo pulsar un interruptor. Eso nunca ocurrirá”.
Peor aún, dijo Flores, la ciudad está utilizando los Juegos Olímpicos para justificar la aplicación de tecnologías draconianas:
“Como anfitrión de los Juegos Olímpicos de 2028, LA28 se está posicionando para una mayor tiranía moviendo la bola de obediencia hacia adelante en una escala aún mayor, en toda la ciudad para que el mundo lo vea.”
SmartLA 2028 esboza a grandes rasgos una visión de la ciudad que visitarán los consumidores de las Olimpiadas: una ciudad inteligente para que Los Ángeles compita en una economía digital.
El abogado Greg Glaser, que estudió el plan, dijo a “The Defender”:
“Sugieren en este documento que la tecnología de las ciudades inteligentes es necesaria porque los residentes de Los Ángeles son víctimas, víctimas de COVID y víctimas de la injusticia racial. La idea es que necesitan impulsar esta ciudad inteligente para competir en una economía digital y porque los residentes de Los Ángeles son víctimas.
“El resultado práctico es redirigir los dólares de los residentes de LA para financiar las grandes empresas tecnológicas, “Big Tech”, y “Big Tech” vigilará a los residentes de LA 24/7 de formas cada vez más distópicas, y el documento de estrategia lo especifica en una línea de tiempo.
“Cada año, la tecnología se vuelve más avanzada, más integrada, y LA está recopilando más datos sobre estos residentes, convirtiendo efectivamente a LA en una granja de datos”.
Según el plan, SmartLA se construirá sobre una infraestructura 5G en toda la ciudad -la primera en Estados Unidos- con conectividad 5G de ultra alta velocidad ubicua en toda la ciudad.
La ciudad utilizará la infraestructura 5G para crear un “lago de datos de la ciudad de Los Ángeles” (“L.A. City Data Lake”) para que los departamentos y las máquinas se comuniquen entre sí y para reunir todos los datos de los sensores IoT de toda la ciudad.
Esa infraestructura hará posible, entre otras cosas, que los residentes utilicen “una plataforma de pago única y digital” para las opciones de transporte público y “micro”.
La ciudad utilizará una “tecnología ética y proactiva” que identificará crisis como incendios, violencia “u otros riesgos para la salud y la seguridad de los residentes de Los Ángeles”, y lo hará “incluso antes” de que necesiten llamar al 9-1-1.
Los hogares estarán equipados con software propio, como “Amazon Echo,” “Google Home” o “Apple Siri,” que utilizarán para acceder a los servicios públicos de la ciudad, incluidos los contenidos de la biblioteca. Los usuarios también podrán utilizar esas herramientas para hablar con chatbots multilingües, que utilizarán IA para responder a todas sus preguntas.
Habrá control automático del tráfico, barredoras guiadas con GPS y farolas inteligentes, que en San Diego están equipadas con cámaras que transmiten datos a los departamentos de policía, cámaras y sensores IoT de toda la ciudad para detectar y tomar decisiones sobre “tráfico, delincuencia, contaminación, socavones y grafitis.”
La ciudad utilizará la Automatización Robótica de Procesos para procesar los documentos municipales y la tecnología “blockchain” para la “contratación inteligente”.
Y la ciudad será el epicentro económico de un nuevo ecosistema de empresas emergentes (“startups”), según el plan.
COVID-19, según el plan de la ciudad SmartLA 2028, mostró que “las herramientas digitales han surgido como una cuerda salvavidas crítica para nuestra sociedad, permitiendo servicios esenciales sin contacto, soluciones médicas aceleradas, formulación de políticas asistida por Inteligencia Artificial (IA), coordinación de protestas a través de los medios sociales, compromiso comunitario en tiempo real y a una escala y ritmo de innovación antes impensables.”
Para hacer frente a los problemas de privacidad y de otro tipo, LA adoptará un código ético digital que garantice que no se hace un uso poco ético de la tecnología digital, como el reconocimiento facial, y asegure un acceso equitativo a todos estos servicios.
El documento estratégico guiará “esta transformación digital para que la ciudad de Los Ángeles acelere nuestra recuperación a corto plazo, mejore la calidad de vida de todos los habitantes de LA a largo plazo y establezca la infraestructura de ciudad inteligente necesaria para acoger eficazmente los Juegos Olímpicos y Paralímpicos del verano de 2028.”
“Una red (‘dragnet’) de infraestructuras de vigilancia”
El presidente francés, Emmanuel Macron, impulsó de forma similar la introducción de sistemas de vigilancia impulsados por IA para los Juegos Olímpicos de París 2024. A principios de este año, cuando el Senado francés aprobó nuevos poderes de vigilancia masiva antes de los Juegos Olímpicos, la comisión de leyes del Senado rechazó una enmienda propuesta que habría permitido el reconocimiento facial.
Pero Amnistía Internacional advierte de que cualquier vigilancia digital impulsada por IA violará los derechos de privacidad y ampliará los poderes policiales al “ampliar el arsenal de equipos de vigilancia del gobierno, de forma permanente.”
“Reaprovisionar los aparatos de seguridad con vigilancia masiva impulsada por IA es un peligroso proyecto político que podría conducir a amplias violaciones de los derechos humanos”, ha declarado Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
“Cada acción en un espacio público será absorbida por una red de infraestructura de vigilancia que socavará las libertades cívicas fundamentales”, añadió.
Amnistía Internacional informó de que, gracias a las nuevas medidas de vigilancia masiva basadas en la inteligencia artificial, como la televisión con subtítulos, las cámaras y los drones presentes en los partidos, se captarán datos de todas las personas que se encuentren en el transporte público o en los estadios. Permitirá a los funcionarios identificar actividades “anormales” o “sospechosas”.
Callamard dijo:
“Estas definiciones excesivamente amplias establecidas por los funcionarios para categorizar las actividades ‘sospechosas’ y ‘anormales’ en las aglomeraciones son muy preocupantes. Debemos hacernos algunas preguntas urgentes: ¿Quién establece la norma de lo que es “normal”?
“Los funcionarios que controlan las designaciones de actividades ‘anormales o sospechosas’ en las sociedades también tienen el poder de exacerbar un efecto amedrentador sobre la disidencia y la protesta, y de sobrealimentar la discriminación contra las comunidades que ya están en el punto de mira.”