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marzo 06, 2018

Ingredientes de vacunas tóxicas: El diablo está en los detalles

 

Las toxinas nos rodean en muchas formas, pero las que se encuentran en las vacunas cada vez están causando más preocupación entre los padres, y es perfectamente legítimo. A medida que Children’s Health Defense continúa abogando por la transparencia y la ciencia sólida en el programa de vacunas de nuestra nación, es importante tener en cuenta que el mercurio, que todavía se encuentra en algunas vacunas contra la gripe y otras vacunas, no es la única sustancia que se interpone en el camino de un calendario de vacunación más seguro. Otras sustancias peligrosas abundan en las vacunas que nuestras agencias gubernamentales siguen insistiendo en que son seguras. Nadie cuestiona a los padres por investigar hasta encontrar los asientos de coche, cunas o portabebés más seguros para sus hijos. Lo mismo debe ser cierto cuando los padres quieren estar plenamente informados sobre lo que se incluye en las vacunas destinadas a sus hijos.

Más allá del timerosal, conservante a base de mercurio, una neurotoxina conocida que se ha relacionado con muchas condiciones de salud graves, incluido el autismo, las vacunas están plagadas de otros componentes a menudo cuestionables, tales como:

  • Aluminio
  • Antibióticos
  • Proteína de huevo
  • Formaldehído
  • Glutamato monosódico (MSG)
  • Escualeno
  • Gelatina
  • Polisorbato 80
  • Tejido fetal humano abortado

 

… no se han realizado estudios para determinar los posibles efectos sinérgicos de múltiples ingredientes de la vacuna administrados en combinación.

Una extensa lista de todos los ingredientes de todas las vacunas se puede encontrar aquí,pero es importante dar más luz (o bajar la luz, si se quiere) a cuáles son realmente algunos de los componentes más potentes, y qué impacto pueden tener en la salud de nuestros hijos.

Timerosal

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) afirma que el timerosal fue retirado de las vacunas infantiles como medida de precaución en 2001,pero los últimos lotes de vacunas infantiles de rutina con timerosal no expiraron realmente hasta enero de 2003. Nos hicieron creer que el timerosal fue eliminado de todas las vacunas, pero no lo fue. Está en algunas vacunas contra la gripe, incluidas algunas administradas a bebés y mujeres embarazadas, la vacuna contra el toxoide del tétanos (Tt) y las vacunas meningocócicas. Más de 80 estudios compilados por la asociación Children’s Health Defense muestran que los efectos para la salud de la exposición humana al mercurio incluyen dificultades cognitivas (como el autismo), pérdida de memoria y visión, problemas de coordinación, temblores, erupciones cutáneas e inestabilidad del estado de ánimo. El mercurio es una neurotoxina conocida, pero todavía se inyecta en personas de todas las edades con una regularidad alarmante.

Aluminio

Los CDC explican que los geles o sales de aluminio se añaden como adyuvantes para ayudar a la vacuna a estimular una mejor respuesta inmunitaria, es decir, a ser más eficaz. Sin aluminio, podrían ser necesarias más dosis de una vacuna para proporcionar una protección adecuada, según la AAP. El aluminio es un metal tóxico, y uno al que ya estamos expuestos rutinariamente a través de alimentos, aire y agua, dada su presencia de forma natural en la corteza terrestre. Mientras que la mayoría en la medicina convencional insiste en que no plantea problemas, muchos investigadores independientes sospechan de la supuesta seguridad del aluminio. El Centro Nacional de Información sobre Vacunas (NVIC), una organización sin fines de lucro fundada en 1982 para prevenir lesiones y muertes por vacunas a través de la educación pública, destaca en su sitio web la sorprendente falta de evidencia científica de que el aluminio inyectado es seguro. Y los padres deben ser conscientes de que la cantidad de aluminio al que bebés y niños pequeños están expuestos a través de las vacunas ha aumentado sustancialmente en los últimos años. Según el periodista de investigación médica Neil Z. Miller, “Las vacunas que contenían aluminio se añadieron al calendario de inmunización infantil cuando se retiraron algunas vacunas que contenían mercurio. Antes de la eliminación gradual del mercurio (antes de 2000), los bebés recibían 3.925 mcg de aluminio hasta los 18 meses de edad. Después de que las vacunas neumocócicas y hepatitis A se añadieran al calendario, los bebés comenzaron a recibir 4.925 mcg de aluminio durante el mismo período de edad, un aumento del 25%”.

Antibióticos

Los antibióticos añadidos a las vacunas están ahí para prevenir el crecimiento de gérmenes durante la producción y el almacenamiento de la vacuna. Ha habido mucho debate últimamente sobre los riesgos de exponer a los niños a antibióticos demasiado pronto en la vida. Un estudio reciente en particular encontró que el uso múltiple de antibióticos en la primera infancia puede conducir a aumento de peso, aumento del crecimiento óseo, y bacterias intestinales alteradas.

Proteína de huevo

Las vacunas contra la gripe se fabrican con mayor frecuencia mediante un proceso de fabricación a base de huevos, que se utiliza para fabricar tanto la vacuna inactivada (la vacuna contra la gripe) como la vacuna viva atenuada (generalmente llamada “aerosol nasal”), según los CDC. La vacuna contra la fiebre amarilla también se hace de esta manera, poniendo a cualquier persona con alergia al huevo en riesgo si recibe cualquiera de estas vacunas, independientemente de lo bajo que sea el nivel de proteína de huevo real.

Formaldehído

El formaldehído se añade a las vacunas para eliminar las bacterias y virus no deseados que podrían contaminar la vacuna durante la producción. El CDC insisteen que la mayoría del formaldehído se elimina de la vacuna antes de que se envase, lo que es sólo otra forma de decir que no se elimina todo. El formaldehído es un carcinógeno humano según el National Institute of Environmental Health Sciences.

Glutamato monosodio (MSG)

Más comúnmente conocido como aditivo alimentario, el MSG también se utiliza como estabilizador para ayudar a las vacunas a permanecer sin cambios cuando se exponen al calor, la luz, la acidez o la humedad, según los CDC. El consumo de MSG es tristemente famoso por causar dolores de cabeza en algunas personas. También puede causar fatiga, desorientación y palpitación cardíaca, según la Clínica Mayo. MSG ha sido llamado una “excitotoxina”, que es un término utilizado para describir una clase de productos químicos (generalmente aminoácidos) que sobre-estimulan los receptores de neuronas en el cerebro,haciendo que mueran.

Escualeno

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe el escualeno como “un componente de algunos adyuvantes que se añade a las vacunas para mejorar la respuesta inmunitaria”. Es una sustancia natural derivada principalmente del aceite de hígado de tiburón, que se encuentra en alimentos, cosméticos, medicamentos de venta libre, y suplementos. Cuando se combina con otros ingredientes se convierte en un adyuvante, que, al igual que el aluminio, se añade a las vacunas para provocar una respuesta inmune más fuerte del cuerpo. La OMS observa que la mayoría de las personas que han recibido vacunas que contienen escualeno se encuentran en grupos de edad avanzada, y que realmente no sabemos cómo podría afectar este componente a las personas más jóvenes. Un estudio de 2000 encontró que una sola inyección de adyuvante de escualeno producía artritis en ratas, y, aunque se necesita más investigación, muchos creen que la vacuna contra el ántrax que contiene escualeno es el principal culpable en la activación del Síndrome de la Guerra del Golfo entre las tropas estadounidenses que sirvieron en la Guerra del Golfo Pérsico a principios de la década de 1990.

Gelatina

Este ingrediente de la vacuna de uso común se hace hirviendo la piel o el tejido conectivo, típicamente de un cerdo. La gelatina se utiliza como estabilizador para proteger los virus de las vacunas de condiciones adversas. Es un aditivo preocupante porque algunas personas tienen alergias a la gelatina, y recibir una vacuna con gelatina puede provocar una respuesta alérgica, posiblemente incluso desencadenando anafilaxia. Dependiendo de su fuente, la gelatina también puede ser una preocupación religiosa para judíos y musulmanes.

Polisorbato 80

La vacuna contra el VPH se administra principalmente a los adolescentes para proteger contra el virus del papiloma humano (VPH), que ha estado fuertemente relacionado con el cáncer de cuello uterino, el cáncer anal e incluso algunos tipos de cáncer de boca. Esta vacuna y algunas otras contienen un estabilizador conocido como polisorbato 80, un emulsionante utilizado en algunos alimentos y cosméticos. Si bien ha habido informes de que la vacuna contra el VPH causa insuficiencia ovárica prematura en las niñas,se necesita investigación para determinar si existe un vínculo entre este fenómeno y el polisorbato 80 y/u otros ingredientes de la vacuna contra el VPH, como el aluminio. La seguridad del uso de este producto químico en las vacunas ha sido mal estudiada, y de acuerdo con la Ficha de datos de seguridad de materiales (MSDS por sus siglas en inglés) para el polisorbato 80, puede causar efectos reproductivos adversos y cáncer basado en datos de pruebas con animales. El MSDS también indica que no se han realizado pruebas de seguridad en humanos.

Tejido fetal humano abortado

Varias vacunas, como la varicela, la rubéola, la hepatitis A, el herpes zóster y la rabia, se fabrican con células embrionarias fetales y lo han sido durante décadas. La razón dada es que los virus tienden a crecer mejor en estas células,y las células fetales pueden dividirse durante mucho tiempo antes de morir. Sin embargo, el uso de células fetales humanas reales plantea la cuestión de cómo el ADN fetal interactuará con el virus y, finalmente, con el humano en el que se inyecta. Todavía no está claro qué tipo de respuesta inmune peligrosa ha provocado esto, pero según el Sound Choice Pharmaceutical Institute,una organización de investigación biomédica, ha habido picos bien definidos en las tasas de autismo en los años en que se introdujeron las vacunas cultivadas en células fetales humanas. En mi opinión, las implicaciones morales aquí son enormes.

Por muy preocupante que cada uno de estos productos químicos pueda ser por derecho propio, los padres también deben tener en cuenta que no se han realizado estudios para determinar los posibles efectos sinérgicos de múltiples ingredientes de la vacuna administrados en combinación. Las preocupaciones de seguridad se agravan aún más al considerar que los lactantes y los niños pequeños suelen recibir varias vacunas durante la misma visita al consultorio. En medio de declaraciones implacables de compañías farmacéuticas y agencias de salud cargadas de conflictos de intereses diciendo que las vacunas son “seguras y efectivas” (a pesar del hecho de que casi 4.000 millones de dólares han sido pagados por los contribuyentes a las víctimas de lesiones por vacunas), los padres son sabios al hacer su propia investigación antes de tomar decisiones sobre las vacunas que ponen a sus hijos, y al comprender que cuando hay riesgo, debe haber opción.

Deirdre Imus es una autora superventas del New York Times.

 

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