“Children’s Health Defense” (CHD) ha ganado hoy su histórico caso contra la Comisión Federal de Comunicaciones (“Federal Communications Commission”, FCC por sus siglas en inglés), un caso que desafía la decisión de la agencia de no revisar sus normativa de salud y seguridad de 1996 en relación con las tecnologías basadas en la tecnología inalámbrica, incluyendo 5G.

Vea nuestro rueda de prensa que se celebró el lunes 16 de agosto a las 10 de la mañana. PT/1 p.m. ET.

El Tribunal de Apelación de Estados Unidos para el Circuito de DC publicó su decisión el 13 de agosto. El tribunal dictaminó que la FCC no tuvo en cuenta las evidencias no relacionadas con el cáncer relativas a los efectos adversos para la salud de la tecnología inalámbrica cuando decidió que sus normativas sobre emisiones de radiofrecuencia de 1996 protegían la salud del público.

La sentencia del tribunal dice:

“Se devuelva el caso a la comisión para que dé una explicación razonada de su decisión de que sus directrices protegen adecuadamente contra los efectos nocivos de la exposición a la radiación de radiofrecuencia…”

El presidente de CHD y abogado del caso, Robert F. Kennedy, Jr:

“La decisión del tribunal expone a la FCC y a la FDA como agencias cautivas que han abandonado su deber de proteger la salud pública en favor de esta cruzada enfocada en aumentar los beneficios de la industria de las telecomunicaciones.”

El caso de CHD se unificó con otro similar presentado por “Environmental Health Trust”. Las organizaciones presentaron escritos conjuntos en el caso.

El abogado principal de CHD para el caso, Scott McCollough, un abogado especializado en telecomunicaciones y derecho administrativo que representó a los demandantes en la audiencia, dijo:

“Es una victoria histórica. La FCC tendrá que reabrir el proceso judicial y, por primera vez, enfrentarse de forma significativa y responsable a la gran cantidad de pruebas científicas y médicas que demuestran que las normativas actuales no protegen adecuadamente la salud y el medio ambiente.

La decisión del tribunal continuaba diciendo:

“…la FCC no reconoció en absoluto, y mucho menos respondió, a los comentarios relativos al impacto de la radiación de radiofrecuencia en el medio ambiente… El expediente contiene pruebas sustanciales de los posibles daños ambientales”.

Los demandantes del caso presentaron 11.000 páginas de pruebas de los daños causados por el 5G y la tecnología inalámbrica que la FCC ignoró, incluidas las pruebas ya existentes de enfermedad generalizada.

La abogada Dafna Tachover, directora del “5G and Wireless Harms Project” (Proyecto 5G y Daños Inalámbricos) de CHD, que inició y dirigió el caso para CHD, dijo:

“La FCC tendrá que reconocer por fin el inmenso sufrimiento de los millones de personas que ya se han visto perjudicadas por el fracaso sin precedentes de la FCC y la FDA a la hora de proteger la salud pública. Por fin la verdad ha salido a la luz. Tengo la esperanza de que tras esta decisión, la FCC haga lo correcto y detenga cualquier despliegue adicional de 5G.”

El fallo del tribunal fue una decisión de dos a uno. El juez Robert Wilkins escribió la opinión mayoritaria. La jueza Patricia Millett se unió a él y la jueza Karen Henderson, que presidía el panel, emitió un comunicado de disconformidad.

La presidenta de CHD, Mary Holland, dijo:

“La decisión del Tribunal de Apelación de Estados Unidos en el caso de CHD contra la FCC reafirma mi fe en el poder judicial. En estos días caóticos, los tribunales aún pueden albergar la esperanza de decisiones sobrias y acordes con el estado de derecho. Espero con impaciencia que la FCC actúe en cumplimiento de la sentencia del tribunal”.

Este caso histórico fue presentado por CHD el 2 de febrero de 2020. El caso cuestionaba la decisión de la agencia de no revisar sus directrices sobre emisiones de radiofrecuencia (RF), que tienen 25 años de antigüedad y regulan la radiación emitida por los dispositivos de tecnología inalámbrica (como los teléfonos móviles y los iPads) y la infraestructura (torres de telefonía, Wi-Fi y contadores inteligentes), y de promulgar normativas basadas en datos biológicos y en pruebas que protejan adecuadamente la salud pública.

En 1996, la FCC adoptó unas normativas que sólo protegen a los consumidores de los efectos adversos que se producen a niveles de radiación que provocan efectos térmicos (cambio de temperatura en los tejidos), mientras que ignora las pruebas sustanciales de los profundos daños que provoca la radiación de radiofrecuencia pulsada y modulada a niveles no térmicos. La FCC no ha revisado sus normativas ni las pruebas desde entonces, a pesar de las claras evidencias científicas de los daños y las crecientes tasas de enfermedades relacionadas con la radiofrecuencia.

En 2012, la “Government Accountability Office” (Oficina de Responsabilidad Gubernamental) del Congreso publicó un informe en el que recomendaba a la FCC reevaluar sus normativas. Como resultado, en 2013 la FCC publicó una investigación para decidir si las normativas deberían ser revisadas. Ha abierto el expediente 13-84 para que el público presente sus comentarios.

Se presentaron miles de comentarios y pruebas científicas de científicos, organizaciones médicas y doctores, así como cientos de comentarios de personas que han enfermado a causa de esta radiación, en apoyo de las nuevas normas. Sin embargo, el 4 de diciembre de 2019, la FCC cerró el expediente y publicó su decisión, afirmando la idoneidad de sus normativas sin evaluar adecuadamente los comentarios o las pruebas.

La demanda, denominada Petición de Revisión, sostiene que la decisión de la agencia es arbitraria, caprichosa, no está basada en pruebas, supone un abuso de discrecionalidad y viola la Ley de Procedimientos Administrativos (“Administrative Procedures Act”, APA por sus siglas en inglés).

A la demanda de CHD se sumaron nueve demandantes individuales. Entre los demandantes se encuentra el profesor David Carpenter MD, un científico de renombre mundial y experto en salud pública que es coeditor del Informe de BioInitiative, la revisión más completa de la ciencia sobre los efectos de la radiofrecuencia; médicos que ven las enfermedades causadas por la radiación inalámbrica en sus clínicas; y una madre cuyo hijo murió de un tumor cerebral relacionado con el teléfono móvil.

La demanda de CHD se presentó ante el Tribunal de Apelación del Noveno Circuito de Estados Unidos. Sin embargo, fue transferida al Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito de DC, donde se unió a una demanda similar presentada por el “Environmental Health Trust” y “Consumers for Safe Cell Phones”. El escrito principal y el de réplica fueron presentados conjuntamente por todos los demandantes.