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27-07-2023 News

Big Pharma

Un estudio según el cual el 13% de los niños padece dos o más alergias pasa por alto el papel del aluminio y las vacunas

Una nueva investigación analiza la progresión de las alergias, desde el eccema a las alergias alimentarias y el asma en los niños, pero pasa por alto las vacunas como posible desencadenante. Los expertos citan pruebas que relacionan los adyuvantes de aluminio y las proteínas alimentarias de las vacunas con el desarrollo de alergias.

kid allergies asthma vaccine feature

Una nueva investigación publicada el martes en la revista Pediatrics valida un fenómeno conocido como marcha alérgica (o atópica), que se refiere a cómo progresan las enfermedades alérgicas en una persona a partir de la infancia.

En el mayor estudio de este tipo, investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia (“Children’s Hospital of Philadelphia”, CHOP por sus siglas en inglés) analizaron los datos de la historia clínica electrónica (HCE) recopilados entre 1999 y 2020, de más de 200.000 pacientes pediátricos de 0 a 18 años. Su objetivo era descubrir patrones y prevalencia de las enfermedades alérgicas.

El Dr. Stanislaw Gabryszewski, miembro de la División de Alergia e Inmunología del CHOP que dirigió el estudio, afirmó en un comunicado de prensa:

“Las enfermedades alérgicas son una de las causas más comunes de deterioro de la calidad de vida en los niños, por lo que para mejorar el diagnóstico y la atención de los niños con estas enfermedades, es importante que tengamos una comprensión exacta de lo extendidas que están, y los factores de riesgo que están asociados con ellas.”

El estudio reveló que, por término medio, a los niños se les suele diagnosticar primero un eccema a los 4 meses, luego alergias alimentarias y asma hacia los 13 meses, rinitis alérgica (o fiebre del heno) a los 26 meses y una alergia alimentaria poco frecuente llamada esofagitis eosinofílica (EoE) a los 35 meses.

El cacahuete, el huevo y el marisco fueron las alergias alimentarias más diagnosticadas.

El 13,4% de los niños presentaba dos o más afecciones alérgicas. Los pacientes con alergias respiratorias como el asma y la rinitis alérgica tendían a padecer ambas afecciones.

El Dr. David Hill, experto en alergias pediátricas de la Universidad de Pensilvania y uno de los autores del estudio, declaró a la CNN: “Si a un niño se le diagnostica una forma de alergia, su probabilidad de desarrollar una segunda forma es mucho mayor que la de la población general.”

La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud, la Asociación de Alergia y Asma de Pensilvania y un Premio Piloto de Alergia Alimentaria del CHOP. La Academia Americana de Pediatría y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. aportaron financiación adicional para infraestructuras.

Investigador: “Deberíamos detener inmediatamente la administración simultánea de múltiples vacunas”

Para examinar los factores no biológicos que pueden afectar a la predisposición a las alergias, los investigadores analizaron las tendencias demográficas.

Ni en su análisis ni en la información general sobre el estudio se menciona la relación entre las vacunas infantiles y las alergias, ni siquiera por qué se desarrollan los eccemas.

El doctor Jonathan Jay Couey, científico de plantilla de “Children’s Health Defense” (CHD), dijo a “The Defender” que es “difícil entender la hipótesis de los autores” porque “sólo buscan lo que quieren encontrar: disparidades raciales”.

El Dr. Brian Hooker, Director Científico y de Investigación de CHD, ha declarado lo siguiente:

“Me parece increíble que los autores del artículo de Pediatrics pasaran por alto las vacunas como posible causa de alergias, dado que incluso los CDC [Centers for Disease Control and Prevention] ha establecido la conexión entre el aluminio de las vacunas y el asma, así como el eczema.”

Hooker se refería a un estudio financiado por los CDC que mostraba que los niños que recibían 3 miligramos o más de aluminio relacionado con las vacunas tenían al menos un 36% más de riesgo de desarrollar asma persistente que los niños que recibían menos de 3 miligramos.

Según “The Associated Press”, los expertos han criticado el estudio por sus diversas deficiencias, entre ellas no tener en cuenta los efectos de otras posibles exposiciones al aluminio, como en el aire o a través de la dieta.

Cuando la investigación se publicó el pasado mes de septiembre en la revista “Academic Pediatrics”, el doctor Christopher Exley, experto en toxicidad del aluminio, opinó sobre la metodología y declaró a “The Defender”:

“[El estudio de los CDC] es un clásico estudio de la industria del aluminio que parece admitir cierta posible toxicidad del aluminio (en las vacunas) mientras que en realidad emite múltiples mensajes que insisten en la seguridad del aluminio en general”.

Hooker habló a “The Defender” de un análisis que realizó con Neil Z. Miller, del Instituto de Investigación Médica y Científica, para comprender mejor los resultados sanitarios en niños vacunados y no vacunados.

“Observamos un cociente de probabilidades de 4,49 (estadísticamente significativa) para el asma en los niños vacunados frente a los no vacunados. Esto se limitó a las vacunas en el primer año de vida”, dijo Hooker. “Los CDC parecen confirmar mis resultados aquí”.

Hooker y Robert F. Kennedy Jr., presidente en excedencia de CHD, publicarán un libro el mes próximo: “Vax-Unvax: Que hable la ciencia” que revisa más de 100 estudios revisados por expertos sobre poblaciones vacunadas y no vacunadas y analiza, en el contexto de esos estudios, las diferencias de salud entre bebés, niños y adultos vacunados y no vacunados.

Un estudio japonés de cohortes de nacimiento a gran escala demostró que la prevalencia de asma, sibilancias y eccema en niños de 12 meses estaba asociada a la administración de un mayor número de tipos de vacunas inactivadas en la inmunización inicial antes de los 6 meses de edad”.

A diferencia de las vacunas vivas atenuadas, las vacunas inactivadas utilizan componentes de virus o bacterias muertos que, al no poder autorreplicarse, necesitan un adyuvante (a menudo se utiliza aluminio) para provocar una respuesta inmunitaria.

Los investigadores japoneses afirmaron que “apoyan firmemente la estrategia global de vacunación”, al tiempo que admitieron que los resultados de su investigación “apoyan la reconsideración de un mejor desarrollo de la vacunación en el futuro.”

Desde hace tiempo existen pruebas de que las proteínas alimentarias de las vacunas provocan la aparición de alergias alimentarias. En el resumen de un estudio publicado en el “Journal of Developing Drugs”, el investigador Vinu Arumugham escribió:

“Muchos estudios realizados desde 1940 han demostrado que las proteínas alimentarias de las vacunas provocan sensibilización en los seres humanos. Los alérgenos de las vacunas no se revelan en su totalidad. No se ha establecido un nivel de dosis seguro para los alérgenos inyectados.

“Como resultado, las cantidades de alérgenos en vacunas e inyecciones no están reguladas. … Es bien sabido que muchas vacunas aprobadas actualmente contienen suficientes alérgenos como para causar anafilaxia.”

Arumughan concluyó que, dados los factores de riesgo desconocidos, “deberíamos detener inmediatamente la administración simultánea de múltiples vacunas.”

Resultados potencialmente preocupantes sobre la EoE, tendencias de la alergia entre grupos raciales

Según “U.S. Pharmacist”, la prevalencia de la EoE ha aumentado en las dos últimas décadas, casi duplicándose tanto en adultos como en niños, y se estima que se da en una de cada 1.500 a 2.000 personas.

Los investigadores del estudio del CHOP también descubrieron que la EoE, que históricamente se ha considerado una enfermedad que afectaba principalmente a los varones blancos, es más frecuente entre los pacientes de raza no blanca, ahora en un 40%, de lo que se había informado anteriormente.

Mientras tanto, un número desproporcionado de niños con eccema y asma eran negros.

Couey dijo:

“Una posible explicación de la disparidad racial que observan los autores podría estar relacionada con los ingresos. Los niños con ingresos más bajos pueden tener más probabilidades de recibir más vacunas a la vez que los niños de familias con ingresos más altos que tienen un mejor seguro y pueden llevar a sus hijos a visitas periódicas para que reciban las vacunas en un calendario [más dilatado].

“… Parece que los autores también trabajan bajo el supuesto de que las alergias se desarrollan como una consecuencia normal de la infancia”.

Esta suposición es improbable, añadió Couey, y “contrasta fuertemente” con los hallazgos analizados en “Vax-Unvax: Que hable la ciencia”.

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