The Defender Children’s Health Defense News and Views
Close menu
Close menu

You must be a CHD Insider to save this article Sign Up

Already an Insider? Log in

06-07-2023 News

COVID

Tras un largo silencio sobre la “Long Vax”, la revista Science relaciona trastornos autoinmunes con las vacunas COVID

Tras años de organización y defensa por parte de personas que sufren lesiones autoinmunes por la vacuna COVID-19, una de las principales revistas científicas del mundo informa de la existencia de la “Long Vax”.

science long vax covid feature

Las principales publicaciones y agencias reguladoras han cedido a la presión pública para admitir que la vacuna COVID-19 puede causar lesiones como miocarditis y pericarditis, pero hasta hace poco, han publicado poco o nada sobre el considerable número de personas que sufren enfermedades autoinmunes después de la vacunación.

Sin embargo, el martes, la revista Science publicó un artículo que confirma que las vacunas COVID-19 están relacionadas con trastornos autoinmunes, como la neuropatía de fibras pequeñas y el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS).

“Hemos puesto el grito en el cielo por estas cosas”, declaró a “The Defender” Agnieszka Wilson, fundadora de #CanWeTalkAboutIt. “Y por fin, poco a poco, se está reconociendo”.

La campaña #CanWeTalkAboutIt es un esfuerzo mundial para romper el silencio en torno a llos daños provocados por la vacuna COVID-19.

Suzanna Newell, previamente miembro de la junta directiva del grupo de defensa de pacientes lesionados por vacunas React19, declaró a “The Defender”:

“Estoy muy agradecida de que los médicos y las instituciones médicas estén ahora dispuestos a hablar de las reacciones adversas. [Ellos] deberían haber estado escuchando a las personas dañadas. Entre los dañados que han tenido problemas para ser escuchados, tenemos incluso muchos profesionales médicos que sufrieron daños.”

Science informó de que, además de la coagulación anormal de la sangre y la inflamación del corazón, las vacunas con ARNm COVID-19 dan lugar a “otra complicación aparente”:

“[Este] conjunto de síntomas debilitantes que se asemejan al Covid de larga duración, ha sido más esquivo, su relación con la vacunación no está clara y sus características diagnósticas no están bien definidas.

“Pero en los últimos meses, lo que algunos llaman “Long Vax” ha ganado mayor aceptación entre médicos y científicos, y algunos trabajan ahora para comprender y tratar mejor sus síntomas.”

Según Science, los casos de ‘Long Vax’ “parecen muy poco frecuentes”. Incluyen una amplia gama de síntomas, como dolores de cabeza persistentes, fatiga intensa y frecuencia cardiaca y tensión arterial anormales.

Los síntomas pueden empezar a aparecer horas o semanas después de la vacunación y son difíciles de estudiar, según los autores del artículo.

Science informó de que cada vez son más los investigadores que realizan diagnósticos que incluyen neuropatía sensorial de fibras pequeñasque provoca sensaciones de hormigueo o similares a descargas eléctricas, dolor ardiente y problemas de circulación sanguínea, y POTS, una afección que afecta al flujo sanguíneo y puede provocar síntomas como aturdimiento, desmayo y aumento de los latidos del corazón, que aparecen al levantarse de una posición reclinada.

Los síntomas posteriores a la vacunación pueden presentar características de una o de ambas enfermedades. Según el artículo, las personas con COVID prolongado pueden sufrir síntomas similares.

La neuropatía de fibras sensoriales pequeñas y el POTS también se asocian a otras vacunas, como Gardasil, la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) de Merck.

En un comentario sobre el artículo, el submarinista Igor Chudov escribió que los autores reconocen el sufrimiento, pero también lo minimizan, afirmando falsamente que es poco frecuente. “No se para de hablar de lo ‘poco frecuentes’ que son las lesiones por vacunas”.

Brianne Dressen, fundadora de React19, afirma que, a pesar de que el artículo matiza algunas de sus afirmaciones clave, lo considera un paso importante para conseguir un mayor reconocimiento de estas afecciones.

Dressen dijo a “The Defender”:

“La revista Science se dirige a un público al que el resto de los que hemos sido encasillados en este rincón no podemos hablar porque ni siquiera saben que existimos. Todos hemos sido censurados hasta la saciedad. ¿Cómo vamos a llegar a esa gente?

“Se les ha machacado una y otra vez en medios como “Science Magazine”, lo que no deja de ser irónico, con la idea de que las vacunas son maravillosas y que no hay forma posible de que ocurra nada malo …

“Así que si alguna vez tenemos la oportunidad de poner un poco de contenido en su carril para que se cuestionen aunque sólo sea un poco lo que está pasando a su alrededor, entonces seremos capaces de llevarlos de vuelta a, ya sabes, a la verdad”.

Los trastornos autoinmunes relacionados con las vacunas están infradeclarados

Científicos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) intentaron estudiar y tratar a pacientes con síntomas de “Long Vax” en 2021. Publicaron un informe preliminar sobre su trabajo, pero el estudio se interrumpió bruscamente sin dar explicaciones y los NIH han puesto trabas a los intentos de descubrir detalles sobre lo que la agencia sabía desde el principio.

Science también citó investigaciones anteriores y futuras de Sujana Reddy en las que se identificaba el POTS postvacunal, y un estudio publicado en “Nature Cardiovascular Research” por investigadores del Centro Médico Cedars Sinai el año pasado que relacionaba el COVID-19 y la vacuna con el POTS.

Otras investigaciones revisadas por expertos informaron de vínculos similares y han revelado una amplia gama de efectos sobre el sistema inmunitario y neurológicos de la vacuna COVID-19.

Numerosas personas con trastornos autoinmunes provocados por la vacuna COVID-19 también han compartido sus historias con “The Defender”. Algunos informaron de dificultades para enviar su información sanitaria al Sistema de Notificación de Efectos Adversos de las Vacunas (“Vaccine Adverse Event Reporting System”, VAERS por sus siglas en inglés).

Entre el 14 de diciembre de 2020 y el 23 de junio de 2023 se enviaron a VAERS un total de 1.569.668 notificaciones de acontecimientos adversos tras la administración de vacunas COVID-19.

Los últimos datos disponibles de VAERS muestran 770 informes de POTS con 578 casos atribuidos a la vacuna de Pfizer, 160 informes atribuidos a la de Moderna y 31 informes a la de Johnson & Johnson.

Según la doctora Jessica Rose, experta en VAERs,“la infranotificación es una desventaja conocida y grave del sistema VAERS”.

Rose escribió: “Por desgracia, nunca podremos saber realmente cuántas personas sufren efectos adversos. Los informes pueden perderse, permanecer en el limbo temporal de VAERS ID o no llegar a presentarse nunca.”

Los científicos se pronuncian con vacilación

“Ves a uno o dos pacientes y te preguntas si es una coincidencia”, declaró a Science la doctora Anne Louise Oaklander, neuróloga e investigadora de la Facultad de Medicina de Harvard. “Pero para cuando has visto 10, 20”, continuó, “donde hay humo, hay fuego”.

Además de Oaklander, uno de los mejores investigadores sobre neuropatía de fibras pequeñas, el Dr. Harlan Krumholz, cardiólogo de Yale, Sujana Reddy, D.O.médico residente de medicina interna en East Alabama Health, Tae Chung, Doctor en Medicina un fisiatra neuromuscular que dirige una clínica de POTS en Johns Hopkins, Dr. Matthew Schelke neurólogo de la Universidad de Columbia y Lawrence Purpura, M.D., MPHespecialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Columbia, y el Doctor William Murphy, inmunólogo de la Universidad de California, Davis, comentaron sus investigaciones en curso sobre las enfermedades autoinmunes asociadas a la vacunación contra COVID-19.

El artículo también informa de que “los reguladores de EE.UU. y Europa dicen que no han encontrado una conexión entre las vacunas COVID-19 y la neuropatía de fibras pequeñas o POTS”.

Pero incluso el Dr. Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (“Food and Drug Administration”, FDA, por sus siglas en inglés), el cual ha negado y restado importancia a la existencia de efectos secundarios autoinmunes de las vacunas, concedió a Science: “Si un profesional médico tiene a alguien delante, puede que quiera tomarse en serio el concepto [de] un efecto secundario de la vacuna”.

El ministro alemán de Sanidad, Karl Lauterbach, ha “reconocido que los síntomas similares a los de Covid largo después de la vacunación son un fenómeno real”, informó también Science.

Marks declaró a Science que le preocupaba que “el titular sensacionalista” sobre los efectos secundarios de las vacunas pudiera “confundir” al público. Y varios otros investigadores citados en el artículo también expresaron su preocupación por que su investigación pudiera “socavar la confianza en las vacunas COVID-19.”

Dressen dijo que los investigadores dudan en hablar porque conlleva un gran riesgo.

“No hay ni una sola persona, tanto si es nueva en el juego como si lleva décadas en él, que cuando cruza esa línea y habla, no sea castigada”, dijo Dressen.

Y añadió: “No hay una sola persona que sea aclamada como héroe y el dinero fluya y su investigación se lleve a cabo. Siempre hay repercusiones. Y estos investigadores lo sabían, ¿verdad? Por eso salieron juntos y con fuerza”.

El poder de la defensa del paciente

Dressen también dijo a “The Defender” que los médicos e investigadores por fin están hablando debido al trabajo que están realizando los pacientes que han sido dañados por las vacunas.

“Lo interesante de estos investigadores”, dijo ella, “es que también tuvieron que ser desprogramados. Y eso ocurrió a causa de… los pacientes [que] acabaron en sus consultas”, dijo.

“La mayor parte de la defensa que se llevó a cabo para conseguir que estos investigadores estuvieran dispuestos a hablar, se hizo desde la base, con sus propios pacientes. Ése es el poder que tienen los pacientes”.

Newall, que padece la enfermedad autoinmune relacionada con la vacuna COVID-19, declaró:

“Los mejores consejos y apoyo que he recibido sobre mis reacciones han venido directamente de otras personas dañadas. Han sido un salvavidas para mí. Supe que debía pedir una biopsia cutánea por punción solo porque otras personas dañadas me lo habían dicho basándose en mis síntomas.

“Aun sabiendo lo que tenía que pedir, el primer neurólogo quería esperar y hacer otras pruebas porque decía que la neuropatía de fibras pequeñas no se presenta normalmente como yo la estaba presentando. Le dije que estábamos en aguas inexploradas aprendiendo sobre la marcha, así que por favor haga la prueba.

“Finalmente, tras meses de espera, me hizo la prueba y di positivo en polineuropatía de fibras pequeñas”.

Reacción inmunitaria exagerada a la proteína de espiga o pico

El artículo plantea la hipótesis de que los síntomas de ‘Long Vax’ podrían estar causados por una reacción inmunitaria exagerada a la proteína de espiga o pico del SARS-CoV-2. La revista Science escribió:

“Una teoría es que, tras la vacunación, algunas personas generan otra ronda de anticuerpos dirigidos contra la primera. Estos anticuerpos podrían funcionar en cierto modo como la propia proteína de espiga o pico”: La proteína de espiga se dirige a una proteína de la superficie celular llamada receptor de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), lo que permite al virus entrar en las células.”

También se cita al Dr. Bernhard Schieffer, cardiólogo de la Universidad de Marburgo:

“Los anticuerpos rebeldes también podrían unirse a la ACE2, que ayuda a regular la presión arterial y la frecuencia cardiaca. … Si esos anticuerpos interrumpen la señalización de la ECA2, eso podría causar los ritmos cardíacos acelerados y las oscilaciones de la presión arterial que se observan en el POTS.

“Las neuronas de fibra pequeña también tienen el receptor ACE2 en su superficie, así que en teoría los anticuerpos deshonestos podrían contribuir a la neuropatía”.

Rose dijo a “The Defender” que el “mimetismo molecular” es una posible acción para la autoinmunidad inducida por la proteína de espiga o pico. El mimetismo molecular se refiere a una similitud significativa entre los elementos patógenos contenidos en una vacuna y algunas proteínas humanas.

Según la revista Nature, esta similitud puede conducir a una reactividad cruzada inmunitaria, en la que la reacción del sistema inmunitario hacia los antígenos patógenos puede dañar las proteínas humanas similares, causando esencialmente una enfermedad autoinmunitaria.

El “‘gaslighting’ innecesario” debe terminar

Los defensores de las personas dañadas por vacunas afirman que es imperativo investigar mucho más este tipo de efectos adversos.

“Ésta es sólo una de las muchas lesiones y efectos secundarios de los que se habla en este artículo. Queda mucho trabajo por hacer en este ámbito, mucha más atención que prestar a muchas personas que sufren hoy en día”, afirmó Wilson.

Newell afirmó que cuando los dañados por vacunas pueden acceder a tratamientos tempranos, tienen más probabilidades de recuperarse.

“Pero eso requiere reconocimiento”, dijo, y añadió: “Al igual que [el síndrome de] Guillain-Barré se reconoce como una reacción a una vacuna, necesitamos que la neuropatía de fibras pequeñas y el POTS también se reconozcan”.

Añadió:

“Si hubiera existido una red de seguridad médica y financiera junto con procesos para investigar con precisión a loas personas dañadas y apoyarnos adecuadamente, estaríamos mucho más avanzados de lo que estamos y no se habría descalificado y ‘gaslighted’ a tantos innecesariamente en la consulta del médico por sufrir todos estos nuevos síntomas”.

“Desearía que aquellos de nosotros que no utilizábamos el sistema médico antes de nuestras vacunas Covid y que ahora aparecemos de repente con síntomas debilitantes y aterradores hubiéramos sido, como mínimo, investigados.

“Necesitábamos reconocimiento aunque nuestras verdades sean incómodas. Ha sido un viaje doloroso y solitario que no le desearía a nadie. Tenemos que poder hablar abiertamente de las reacciones, porque lo que no se habla conduce a la vergüenza y al aislamiento. El aislamiento puede conducir al suicidio. Hemos visto a demasiadas personas dañadas quitarse la vida.

“Hemos esperado años porque nuestras reacciones podían provocar dudas sobre la vacuna. Eso ha retrasado el progreso. Formamos parte de la ciencia. El mundo médico tiene que estudiar nuestras reacciones para que esta nueva vacuna sea más segura para todas las personas.”

Science informó de que algunos proyectos de investigación patrocinados por universidades siguen adelante. El estudio LISTEN de Yale examinará tanto los casos de COVID de larga duración como los de “Long Vax”.

React19 también tiene previsto distribuir pequeñas subvenciones para estudiar la inmunología, los biomarcadores y otras características de la enfermedad posvacunal. “Incluso un apoyo modesto es importante”, declaró Krumholz a Science, ya que “nos incumbe producir datos preliminares” para ganarnos a los financiadores que tienen mucho dinero.

“Los adinerados financiadores de las vacunas Covid no tuvieron ningún problema en invertir miles de millones en ellas sin ningún dato preliminar, pero ayudar a sus víctimas no es una de sus prioridades financieras”, comentó Chudov.

Y añadió: “Así, los investigadores que ayudan a los personas dañadas por las vacunas operan con decenas de miles de dólares, mientras los accionistas de Pfizer disfrutan de su multimillonaria ganancia inesperada.”

Wilson, que también es periodista y entrevista a médicos y científicos en su programa, el “Aga Wilson Show“, añadió: “Esta no es una lucha entre los anti-vacunas y los pro-vacunas. Es una lucha a favor de la salud de la gente”.

En su opinión, los organismos de salud pública deberían encargarse de crear mejores sistemas de seguimiento de los daños y financiar la investigación para comprenderlos, tratarlos y evitar que vuelvan a producirse.

“Estamos en una situación muy mala porque los gobiernos no asumen su responsabilidad. Hay que financiar esta investigación”, afirmó.

Suggest A Correction

Share Options

Close menu

Republish Article

Please use the HTML above to republish this article. It is pre-formatted to follow our republication guidelines. Among other things, these require that the article not be edited; that the author’s byline is included; and that The Defender is clearly credited as the original source.

Please visit our full guidelines for more information. By republishing this article, you agree to these terms.