Entre los grandes titanes financieros del mundo se encuentra BlackRock, una empresa con una capacidad económica mayor que la de cualquiera de los países de la Tierra con la excepción de Estados Unidos y China. Gestionan 10 billones de dólares en activos.
En 2002, BlackRock contrató al brillante arribista de Wall Street, Edward Dowd, y pronto le ascendió a director general.
Resulta que BlackRock hizo una muy buena apuesta por Ed Dowd: el fondo de crecimiento que él gestionaba empezó con 2.000 millones de dólares. Cuando dejó BlackRock, la cifra ascendía a 14.000 millones de dólares.
Su trabajo en BlackRock requería una gran capacidad para entender los mercados, seleccionar valores, analizar estadísticas e identificar tendencias.
En 2021, Dowd se vio retirándose de Wall Street para estudiar un tipo de tendencia totalmente nuevo: la epidemia trágica y en expansión de muertes súbitas entre jóvenes sanos.
Todos los países elaboran estadísticas sobre lo que se denomina “mortalidad por todas las causas”, es decir, muertes por cualquier tipo de causa. Ya se trate de accidentes, enfermedades, suicidios, homicidios, catástrofes naturales o muertes inexplicables, existe una base de referencia de mortalidad por todas las causas, establecida desde hace tiempo y bastante constante, año tras año. Todo lo que supere esa línea de base se considera “exceso de mortalidad”.
En 2021, fue Ed Dowd -no los funcionarios de salud pública en los que confían los ciudadanos-, sino Dowd, quien llamó la atención internacional sobre el hecho de que los estadounidenses sanos en edad de trabajar estaban muriendo, y muriendo repentinamente, a un ritmo alarmante nunca antes visto.
Este exceso de muertes no había sido previsto por los actuarios de las aseguradoras y no se atribuyó a COVID-19.
Dowd enmarcó la cuestión de una manera que no puedo olvidar:
“De febrero de 2021 a marzo de 2022, los millennials experimentaron el equivalente a una guerra de Vietnam, con más de 60.000 muertes en exceso. La guerra de Vietnam tardó 12 años en matar al mismo número de jóvenes sanos que acabamos de ver morir en 12 meses”.
Uno tras otro, los informes de las compañías de seguros de vida confirmaban lo que Dowd estaba descubriendo y, a principios de 2022, convocó a un grupo de ejecutivos del sector asegurador para profundizar en el tema.
Más tarde, contrató a expertos analistas de todo el mundo y, a partir de datos de diversas fuentes oficiales de muchos países, él y su creciente equipo se comprometieron a estudiar el tema desde todos los puntos de vista disponibles.
En este libro insólito, “‘Causa desconocida’: La epidemia de muertes súbitas en 2021 y 2022” (“‘Cause Unknown’: The Epidemic of Sudden Deaths in 2021 and 2022”), Dowd demuestra una realidad innegable y urgente, expuesta con hechos que cualquier lector puede confirmar, punto por punto, página por página.
Nos ha ayudado a todos a comprender algo que muchos poderosos quieren negar, y se saldrían con la suya si no fuera por su capacidad e integridad.
Cualquiera que aprecie la verdad y la precisión le debe su gratitud a Ed Dowd. Ciertamente tiene la mía.