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25-02-2021 Views

COVID

¿Qué puede salir mal? La OMS lanza un programa mundial de indemnización por lesiones causadas por la vacuna COVID “sin culpa”

El anuncio de la Organización Mundial de la Salud de esta semana plantea dudas sobre la financiación, la equidad y la capacidad básica de ejecución del programa, pero esto está claro: los contribuyentes pagarán la factura.

Countermeasures Injury Compensation Program

El lunes 22 de febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció lo que denominó el primer programa mundial de indemnización por lesiones causadas por vacunas “sin culpa” para quienes sufran lo que la OMS describió como” acontecimientos adversos raros pero graves” asociados a las vacunas COVID-19.

El programa estará disponible para los lesionados por las vacunas distribuidas a través de COVID-19 Vaccines Global Access, más conocido como COVAX.

COVAX es una iniciativa mundial para “acelerar el desarrollo, la producción y el acceso equitativo a las pruebas, los tratamientos y las vacunas de COVID-19”. La iniciativa está dirigida por la Alianza Mundial para las Vacunas y la Inmunización (Gavi), la OMS, la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante las Epidemias (‘Coalition for Epidemic Preparedness Innovations’, CEPI por sus siglas en inglés), las Naciones Unidas y otros.

Un total de 92 países y economías de renta baja y media son elegibles para el programa, que será administrado por el Compromiso Anticipado de Mercado (‘Advance Market Commitment’, AMC por sus siglas en inglés) de Gavi del Fondo COVAX. El AMC, según su página web, es el mecanismo financiero a través del cual los países más pobres del mundo tendrán acceso a las vacunas COVID-19.

El programa comenzará el 31 de marzo de 2021. Las personas que hayan sufrido daños por una vacuna COVID distribuida a través de COVAX pueden solicitar una indemnización a través del sitio web de COVAX. Según la OMS, la fecha límite para presentar una petición de indemnización es el 30 de junio de 2022.

¿De dónde saldrá el dinero para indemnizar a los lesionados por las vacunas?

No de los fabricantes de vacunas cuyos productos causaron las lesiones. Y no de la OMS, la Gavi o la ONU, todas las cuales reciben una importante financiación de la Fundación Bill y Melinda Gates que, junto con sus fundadores, se benefician de varias de las vacunas COVID, incluidas las distribuidas por COVAX.

La financiación del nuevo programa mundial de indemnización por lesiones causadas por vacunas provendrá de una tasa aplicada a las vacunas COVID distribuidas a través de COVAX, vacunas que ésta adquirió con dinero proporcionado por los gobiernos, incluido el de Estados Unidos.

Estados Unidos se comprometió a destinar 2.000 millones de dólares en 2021 y otros 2.000 millones de dólares en 2022 para la compra y el desarrollo de vacunas COVID para fondo COVAX.

En otras palabras, se trata de un impuesto global al consumidor para pagar las lesiones causadas por las vacunas, sin que los fabricantes de vacunas o las organizaciones que las distribuyen tengan responsabilidad alguna.

El uso del dinero de los contribuyentes para compensar a las víctimas de las vacunas es sólo una de las cuestiones que plantea el anuncio de la OMS del lunes. Otra que me viene a la mente es ésta: ¿Será este programa de compensación transparente con los informes y datos?

Eso no es probable, dado que el nuevo programa global no está modelado según el Programa Nacional de Lesiones por Vacunas (NVIC) en los Estados Unidos, sino según el Programa de Compensación de Lesiones por Contramedidas (CICP) bajo la Ley de Preparación Pública y de Emergencia (PREP).

Robert Krakow, un abogado de la ciudad de Nueva York y ex fiscal que representa a personas lesionadas por las vacunas, dijo a The Defender en una entrevista telefónica:

“La característica más notable del anuncio de la OMS sobre un programa de compensación por lesiones causadas por vacunas ‘sin culpa’ para ‘países de ingresos bajos y medios’ promocionado como un ‘proceso rápido, justo, sólido y transparente’ es su falta de transparencia. El programa se presenta como una forma de “reducir la necesidad de recurrir a los tribunales, un proceso potencialmente largo y costoso”.

“Lo que la OMS no menciona es que el objetivo principal del programa es allanar el camino para la distribución masiva de vacunas, aislando a los fabricantes de vacunas de la responsabilidad por las lesiones graves causadas por las vacunas, lesiones que todo el mundo está de acuerdo en que ocurrirán inevitablemente. Es probable que el programa de la OMS se inspire en el Programa de Compensación de Lesiones por Contramedidas (CICP) de la Ley PREP de Estados Unidos, que utiliza un proceso opaco que limita gravemente el acceso de las víctimas de lesiones por vacunas a la compensación por lesiones graves.”

En Estados Unidos, el CICP ya está recibiendo muchas peticiones por lesiones supuestamente relacionadas con las vacunas COVID, y también con otras “contramedidas”, incluidos dispositivos médicos y medicamentos.

Entre las flagrantes deficiencias del sistema del CICP se encuentra el hecho de que los peticionarios no pueden llamar a expertos médicos para que testifiquen sobre su lesión y el mecanismo del daño, lo que según algunos juristas es inconstitucional. Dado que el CICP no reembolsa a los abogados, muy pocos de los perjudicados tendrán los recursos necesarios para reunir pruebas convincentes de la causalidad.

Sin expertos que ayuden a guiar a los peticionarios a través del proceso administrativo, que evalúen su lesión y que ayuden a proporcionar un curso de tratamiento médico para futuras necesidades, la mayoría de los peticionarios del CICP estarán perdidos y serán completamente incapaces de recuperar cualquier compensación.

El nuevo programa COVAX sigue el modelo del CICP, por lo que es probable que presente los mismos problemas.

Las vacunas COVID utilizadas hasta ahora han sido aprobadas únicamente para uso de emergencia, lo que significa que todavía están en fase experimental.

También significa que es probable que las lesiones relacionadas con las vacunas sean difíciles de probar y, lamentablemente, también difíciles de tratar.

De hecho, a diferencia de lo que ocurre con otras vacunas, todavía no existen perfiles de lesiones de la vacuna COVID. En el NVIC, por ejemplo, hay perfiles de lesiones por vacunas, o tablas, para cada vacuna. Para que alguien pueda alegar que una lesión está relacionada con una vacuna específica, dicha lesión debe figurar en el perfil de lesiones por vacunas.

Sin estos perfiles para las vacunas COVID, ¿cómo gestionará COVAX estas peticiones?

Además, con las múltiples vacunas COVID en uso, que utilizan diferentes tipos de tecnologías y contienen diferentes ingredientes, sería necesario que hubiera distintos perfiles de lesiones por vacunas para cada una de ellas.

¿Quién tendrá acceso a las decisiones finales de concesión o denegación de la indemnización?

La estructura propuesta parece ser únicamente administrativa, sin recurrir a un sistema judicial de ningún tipo, como ocurre en Estados Unidos con el CIPC.

Otra preocupación es la fecha límite arbitraria del programa, el 30 de junio de 2022, para solicitar la compensación. COVAX prevé que podrá vacunar a un tercio de la población de todos los países elegibles para finales de 2021.

Si esto es así, ¿se podrá vacunar a los dos tercios restantes, es decir, aproximadamente el 67%, para finales de 2022? Si no es así, ¿qué ocurre con las personas que se vacunan posteriormente y que luego sufren una lesión?

Al anunciar su programa de indemnización por lesiones causadas por vacunas, la OMS también anunció su asociación con Chubb, una compañía de seguros suiza. Chubb se promociona como la mayor compañía de seguros de propiedad y accidentes del mundo que cotiza en bolsa, con presencia en más de 54 países: otra asociación “público-privada”, con la clara implicación de que también participarán otras compañías de seguros.

La filial de Chubb, ESIS, Inc. firmó un acuerdo para administrar el programa de compensación. ESIS ofrece servicios de gestión de siniestros y riesgos a una amplia variedad de clientes comerciales.

¿Tendrá el ESIS los conocimientos médicos necesarios para interpretar una avalancha de reclamaciones por lesiones relacionadas con el COVID? ¿Existe un perfil de lesión COVID conocido?

La cuestión que más preocupa es el establecimiento y la aplicación de un programa de compensación global. El otoño pasado, escribí sobre cómo la Ley PREP dio el primer paso para federalizar la política de vacunación al permitir a los farmacéuticos administrar el calendario de vacunación infantil.

Ahora tenemos un programa de compensación parcial a nivel mundial para 92 países que será dirigido por la OMS, la ONU, Gavi y UNICEF, ¿qué podría salir mal?

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