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18-10-2023 News

Ciencia

¿Los bebés desarrollan la conciencia mientras están en el útero?

Una nueva revisión, publicada en “Trends in Cognitive Science”, examina múltiples marcadores conductuales y neuronales que pueden señalar el inicio de la conciencia en fetos y lactantes. Las pruebas convergentes sugieren que la conciencia podría surgir antes de lo que se pensaba, posiblemente incluso antes del nacimiento.

babies consciousness womb fetuses feature

Nuevas investigaciones empiezan a arrojar luz sobre uno de los misterios más perdurables de la mente humana: ¿cuándo surge la conciencia en los bebés?

Un nuevo artículo de revisión sostiene que las pruebas convergentes apuntan a que es probable que la conciencia esté presente antes de lo que se pensaba, posiblemente incluso antes del nacimiento.

La revisión, publicada en “Trends in Cognitive Sciences”, examinó las ondas cerebrales, los comportamientos y los sentidos que marcan el inicio de la conciencia en los adultos, mostrando que algunas señales clave están activas en los recién nacidos o aparecen a los pocos meses de nacer.

Las respuestas cerebrales a las sorpresas -que señalan la conciencia en los adultos- eran detectables en fetos de tan sólo 24-26 semanas.

Los autores afirman que, en conjunto, los resultados sugieren que la conciencia podría estar presente al final del embarazo, pero que aún es necesario seguir trabajando para desentrañar los orígenes de la experiencia.

Dirigido por el doctor Tim Bayne, de la Universidad Monash de Melbourne (Australia), el equipo internacional de neurocientíficos y filósofos revisó los estudios de imágenes cerebrales infantiles que afirman detectar la conciencia y distinguirla de su ausencia.

Sus investigaciones revelaron que los bebés tienen un sentido visual más inmaduro que el auditivo, son conscientes de menos elementos que los adultos y tardan más en comprender las señales visuales. Pero los bebés pueden procesar información diversa, como sonidos de distintas lenguas, mejor que las personas mayores.

Bayne y sus coautores presentaron las siguientes cuatro líneas de evidencia que apoyan la aparición temprana de la conciencia en los bebés:

1. Redes de conexiones cerebrales

Un rasgo distintivo de la conciencia es la capacidad de procesar y priorizar los estímulos a medida que se producen y de planificar en consecuencia.

Uno de los componentes de esta capacidad es la red de modos por defecto (“default mode network”, DMN, por sus siglas en inglés), un sistema de áreas cerebrales asociadas con el vagabundeo mental y la conciencia, que está presente poco después del nacimiento.

La DMN está activa cuando a una persona le rodean cosas pero sueña despierta en lugar de comprometerse mentalmente con su entorno.

Las investigaciones anteriores mostraban una actividad marginal de la DMN en los bebés, pero un examen más reciente de los datos de escáneres cerebrales demostró que ocurre mucho más.

Un estudio de 2022 descubrió que la DMN coexiste con otros dos mecanismos de conciencia: DAN(siglas en inglés de “dorsal attention network”, red dorsal de atención) y ECN (siglas en inglés de “executive control network”, red de control ejecutivo). DAN es el “priorizador” del cerebro que asigna atención o importancia a los acontecimientos y cosas que nos rodean, mientras que ECN nos ayuda a planificar, controlar y ejecutar objetivos.

Bayne escribió que la existencia de estas redes indica que “los circuitos neuronales asociados a la conciencia podrían estar en su lugar al nacer.”

2. Mecanismos de atención

Aunque la atención y la conciencia no son lo mismo, la segunda no existiría sin la primera.

Los niños desarrollan la atención descendente o voluntaria -la capacidad de seguir cosas o acontecimientos de interés- entre los 3 y los 6 meses. Pero la variedad involuntaria ascendente -por ejemplo, en respuesta a un sobresalto o a un contacto físico- queda patente en los movimientos oculares de los bebés al nacer.

Si la conciencia requiere una atención ascendente, entonces la conciencia podría manifestarse desde el nacimiento, argumenta Bayne.

3. Combinación de señales sensoriales

También conocida como “integración multisensorial“, la combinación de señales sensoriales implica comprender la conexión entre dos o más estímulos de distintos tipos: por ejemplo, palabras habladas (sonidos) y movimientos de los labios (imágenes).

Aunque la integración multisensorial que se produce de forma inconsciente es limitada, una forma avanzada de este tipo de procesamiento mental se da en niños muy pequeños. Esto sugiere que la conciencia se desarrolla no más tarde de los 4-5 meses.

4. El paradigma local-global

“Local-global” se refiere a la percepción de objetos o acontecimientos complejos, concretamente a si un individuo ve primero los detalles o la imagen global.

La capacidad de pasar de lo local (detalles) a lo global (visión de conjunto) según lo exija la situación es un signo de conciencia.

Un primer estudio descubrió esta capacidad a los 3 meses, mientras que trabajos más recientes informan de ella al nacer y en fetos de más de 35 semanas.

Los autores señalaron que, aunque los signos de consciencia aparecen antes de lo que se creía, factores como el nacimiento prematuro podrían afectar al momento en que se produce este hito del desarrollo.

Pruebas de la aparición temprana de la autoconciencia corporal

Las pruebas del desarrollo de la conciencia en la primera infancia se basan en signos, biomarcadores y comportamientos observables o mensurables externamente.

Sin embargo, la conciencia puede desarrollarse mucho antes del nacimiento, incluso antes de las 35 semanas de edad gestacional, a través de la conciencia y las reacciones del feto ante los acontecimientos que ocurren dentro de su cuerpo.

Bayne utiliza la analogía de adultos flotando en tanques de privación sensorial que simulan un útero. Mientras están dentro, los adultos experimentan una mayor conciencia de sí mismos a pesar de la ausencia de estímulos externos, o quizás debido a ella.

La evolución de la conciencia consiste sobre todo en ampliar la percepción: reconocer y responder adecuadamente a una mayor variedad de experiencias. Pero también se produce un “estrechamiento perceptivo”, por el que los bebés pierden ciertas capacidades discriminativas.

Por ejemplo, a los 6-10 meses, la mayoría de los bebés de hogares anglófonos pueden diferenciar las consonantes del hindi. Pero pierden esa capacidad a los 10 meses.

El estrechamiento perceptivo también se produce en el reconocimiento facial, donde los niños de 3 meses reconocen a personas de otras razas, pero pierden gran parte de esa capacidad a los 9 meses.

Nuevos métodos para evaluar la conciencia

Cómo y cuándo comienza la conciencia sigue siendo un misterio, pero los métodos desarrollados para estudiar la conciencia en animales no humanos y personas con lesiones cerebrales están proporcionando pistas.

Los avances dependerán de nuevas formas de utilizar las técnicas de imagen cerebral existentes y de analizar sus datos.

Los últimos avances en magnetoencefalografía (MEG) -un método de imagen que estudia la actividad cerebral a través de los campos magnéticos derivados de la actividad eléctrica del cerebro- son uno de los métodos.

Las imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf), una rama de las imágenes por resonancia magnética que se utiliza para detectar el cáncer y otras anomalías en el interior del cuerpo, son otro ejemplo.

Ambos métodos muestran qué zonas del cerebro intervienen en las respuestas a los estímulos. Se utilizan tanto para diagnosticar irregularidades como para establecer conexiones cerebrales que funcionen con normalidad.

Pero ambas tienen defectos: La MEG sólo identifica a grandes rasgos qué zonas del cerebro intervienen en una respuesta, mientras que la RMf no puede determinar con precisión cuándo se produce una respuesta.

Una tercera técnica basada en imágenes para medir la actividad cerebral, el índice de complejidad perturbadora (ICP), desarrollada originalmente para detectar la consciencia en individuos que no responden, podría resolver las limitaciones temporales y espaciales de la MEG y la RMf.

La ICP consiste en estimular magnéticamente el cerebro y calcular la complejidad de la respuesta a lo largo del tiempo y en todas las regiones cerebrales.

El ICP afirma que puede dar una respuesta afirmativa o negativa sobre la existencia de la conciencia. Se diferencia de las imágenes convencionales, que miden la actividad cerebral en curso, en su capacidad para cuantificar la capacidad del cerebro para mantener interacciones internas complejas.

Pero ahí está el problema: dado que se desconocen todos sus efectos sobre el cerebro en desarrollo, la estimulación magnética cerebral en bebés no es ética a menos que sea médicamente necesaria.

Sin embargo, en un estudio de junio de 2023, Bayne y sus coautores propusieron una versión “sensorial” de la ICP que utiliza estímulos más seguros y familiares -vistas, sonidos u olores- en lugar de la estimulación magnética.

Preguntas sin respuesta

Bayne concluye su análisis con una lista de cuestiones sin resolver:

  • ¿La transición de la inconsciencia a la consciencia se produce de repente o la consciencia surge poco a poco? ¿Es posible que distintos aspectos de la conciencia, como la comprensión de lo que ocurre dentro y fuera del cuerpo, se manifiesten en momentos diferentes?
  • ¿Existen estados intermedios entre la conciencia y la inconsciencia?
  • ¿Podemos generalizar de adultos a bebés dadas las diferencias funcionales y de desarrollo entre adultos y bebés o fetos?
  • ¿Sueñan los lactantes o los fetos y, en caso afirmativo, con qué?
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