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25-08-2023 News

COVID

La política, no la ciencia ni la salud, detrás del retorno de las mascarillas obligatorias, según los críticos

Mientras algunas instituciones pedían este mes el regreso de las mascarillas obligatorias, los expertos entrevistados por ‘The Defender’ citaban estudios que demostraban la ineficacia de las mascarillas para prevenir la propagación del COVID-19 y otros virus respiratorios, y advertían de los perjuicios que las mascarillas suponen para los niños.

mask mandates return politics feature

En las últimas semanas, un número creciente de universidades, empresas y hospitales han reinstaurado los mandatos de mascarilla y los requisitos de distanciamiento social, y un nuevo informe advierte de que este otoño pueden llegar mandatos más amplios.

Al mismo tiempo, la administración Biden está presionando para que el público se ponga inyecciones de refuerzo de COVID-19 para las temporadas de otoño e invierno, aunque el presidente Joe Biden puso fin a las emergencias nacionales y de salud pública por COVID-19 en mayo, al igual que hizo la Organización Mundial de la Salud (OMS), citando un bajo nivel general de infecciones y hospitalizaciones por COVID-19 .

Mientras tanto, documentos recientemente publicados por los Institutos Nacionales de Salud (“National Institutes of Health”, NIH por sus siglas en inglés) revelan que funcionarios de salud pública cuestionaron en privado la eficacia de las mascarillas y las directrices emitidas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (“Disease Control and Prevention”, CDC por sus siglas en inglés) que promovían su uso.

Aunque algunos expertos han pedido abiertamente que vuelva el uso generalizado de mascarillas, los expertos que hablaron con ‘The Defender’ cuestionaron la necesidad de los mandatos y la eficacia de las mascarillas para prevenir la propagación del COVID-19 y otros virus respiratorios.

“Las mascarillas no son eficaces contra la propagación de virus como el COVID-19”, afirma el doctor Brian Hooker, director científico y de investigación de ‘Children’s Health Defense’ (CHD). “El virus es demasiado pequeño para ser bloqueado por una mascarilla de tela/papel e incluso las mascarillas N95 tienen una eficacia muy limitada para reducir la transmisión”.

La Dra. Meryl Nass, internista y miembro del comité asesor científico de CHD, declaró a ‘The Defender’ que, aunque los profesionales médicos pueden “beneficiarse de periodos cortos” de uso de la mascarilla antes de deshacerse de ella, “las personas habituales que utilizan estas mascarillas y no están formadas en su uso probablemente no obtengan ningún beneficio y es muy posible que corran un riesgo mayor”.

¿Se está utilizando la amenaza de nuevos mandatos para impulsar las dosis de refuerzo COVID?

‘CBS News’ informó de que en las últimas semanas han aparecido varias variantes nuevas de COVID-19 que se están extendiendo por Estados Unidos. Entre ellas se encuentran la variante EG.5, “que se calcula que es la cepa ‘dominante’ en EE.UU.”, FL.1.5.1 y una cepa “muy mutada”, BA.2.86.

Estas cepas han llamado la atención de las autoridades de salud pública y de la OMS, que el 9 de agosto declaró la EG.5 (“Eris”) “variante de interés“, aunque la OMS reconoció que no hay pruebas de que la cepa provoque una enfermedad más grave que sus predecesoras.

Según la CNN, los CDC ya no informan de los recuentos agregados de casos de COVID-19, pero siguen instando a la gente a “usar una mascarilla con el mejor ajuste, protección y comodidad para usted.”

Sin embargo, la CNN también informó de que hubo “cuatro nuevos ingresos hospitalarios por cada 100.000 personas” en EE.UU. durante la semana que terminó el 12 de agosto, “lo que se considera bajo“.

Los CDC siguen recomendando el enmascaramiento universal en zonas donde 20 o más personas por cada 100.000 son hospitalizadas por COVID-19, y el enmascaramiento para individuos de “alto riesgo” donde entre 10-19,9 personas por cada 100.000 son hospitalizadas por COVID-19.

La CNN citó un “creciente número de hospitalizaciones” y el aumento de los niveles del virus en las aguas residuales como “una indicación temprana de un pico de COVID.”

Universidades y hospitales promueven la obligatoriedad de la mascarilla alegando “casos positivos”

El ‘Morris Brown College’ de Atlanta (Georgia) anunció el domingo que, como medida de precaución y durante un periodo de dos semanas, vuelve a imponer el uso de mascarillas, el distanciamiento social y la prohibición de celebrar grandes reuniones, citando “informes de casos positivos entre los estudiantes del Centro Universitario de Atlanta”, pero no en el campus principal de la universidad.

La Universidad de Rutgers, que también exige enmascaramiento en interiores, anunció que mantiene su requisito de vacunación contra la COVID-19 para el nuevo curso académico, y que los estudiantes a los que se conceda una exención médica o religiosa puede que sigan sin poder asistir al campus.

Rutgers anunció previamente que, a partir del 15 de agosto, empezaría a dar de baja a los estudiantes que no hubieran acatado su requisito de vacunación. En junio, un tribunal federal de apelación escuchó los argumentos de una demanda en curso apoyada por CHD contra la normativa de Rutgers.

Según ‘No College Mandates’, 90 universidades estadounidenses exigen las vacunas COVID-19.

En Nueva York, varios hospitales restablecieron los mandatos de mascarilla, entre ellos los hospitales ‘Upstate University’ y ‘Community General’ de Siracusa y el ‘Auburn Community Hospital’.

En California, ‘Kaiser Permanente’ anunció el martes el restablecimiento de la obligación de llevar mascarilla en sus instalaciones de Santa Rosa.

También en California, el estudio de Hollywood ‘Lionsgate’ restableció el uso de mascarillas el lunes, hasta nuevo aviso, para los empleados de las plantas tercera y quinta de su sede de cinco plantas en Santa Mónica, lo que afecta a casi la mitad de los empleados de la empresa. El cambio de normativa se produjo en respuesta a varios casos positivos de COVID-19 entre sus empleados.

Según Deadline.com, todos los empleados de ‘Lionsgate’ están obligados a realizarse un autoexamen diario antes de acudir a la oficina y deben quedarse en casa si presentan algún síntoma o han viajado al extranjero en los últimos 10 días.

Y en un post de Instagram el martes, la actriz Jamie Lee Curtis publicó una foto de sí misma con una mascarilla de tela, acompañada de un mensaje en el que se leía “El COVID está en aumento. MUCHOS amigos están ahora realmente enfermos. TEN CUIDADO. UTILIZA UNA MASCARILLA si es necesario o incluso si te encuentras mal y estás en espacios públicos”, y sugería que la mascarilla “volverá”.

Algunos expertos médicos también se han pronunciado recientemente a favor de las mascarillas. Un informe de la Royal Society publicado el jueves halló “pruebas claras… de que la aplicación rigurosa de paquetes de NPI [intervenciones no farmacéuticas] fue eficaz en algunos países para reducir la transmisión del SRAS-CoV-2”.

Las NPI incluyen mascarillas, distanciamiento social, confinamientos y restricciones de viaje.

En un editorial publicado el martes en la revista ‘Annals of Internal Medicine’, un grupo de médicos de Washington pide que vuelvan los mandatos de mascarilla a los centros sanitarios.

El cardiólogo Dr. Jonathan Reiner declaró a la CNN que los miembros de grupos de “alto riesgo” deberían “tomar algunas precauciones y llevar mascarilla en las aglomeraciones”, mientras que la Dra. Trish Greenhalgh, experta en atención primaria de salud de la Universidad de Oxford, tuiteó el 15 de agosto que “parece que una vez más ha llegado el momento de ponerse MASCARILLA“.

Los denunciantes de la TSA denuncian el regreso de las mascarillas para viajar en avión

El 18 de agosto, Infowars.com publicó un artículo en el que citaba a “informantes” anónimosde la Agencia de Seguridad en el Transporte (“Transportation Security Agency”, TSA por sus siglas en inglés) y de la Patrulla de Fronteras que afirmaban que el gobierno de Biden obligaría a los empleados de la TSA a ir con mascarillas a partir de mediados de septiembre.

A mediados de octubre, afirmaban los denunciantes, “se exigirá el uso de mascarillas a pilotos, personal de vuelo, pasajeros y clientes de aeropuertos”.

‘The Defender’ no pudo verificar las afirmaciones de los denunciantes.

Y el lunes, Natalie Winters, co-presentadora y editora ejecutiva de ‘War Room’ de Steve Bannon, tuiteó información de USASpending.gov, afirmando que muestra que la administración Biden está aumentando el gasto en “equipos COVID-19 y contratando consultores para hacer cumplir los ‘protocolos de seguridad’ de la era pandémica”.

Sin embargo, los datos sobre el gasto no parecen ser concluyentes. Incluye entre 1,7 y 3,3 millones de dólares para el Departamento de Asuntos de los Veteranos de EE.UU. (“Veterans Affairs”, VA por sus siglas en inglés) “para garantizar protocolos de seguridad adecuados de COVID-19 para contratistas federales”, 1,3 millones de dólares para “reactivos y equipos de pruebas de COVID-19 ” para el VA, y 2 millones de dólares en pruebas de COVID-19, VIH y VPH para el VA.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos contrató 1,5 millones de dólares más, concretamente para “servicios de pruebas COVID” en un centro médico del ejército en Washington. Sin embargo, para cada uno de estos cuatro contratos, el importe gastado en el momento de escribir estas líneas es de 0 $.

Sin embargo, el Gobierno de Biden confirmó el domingo que tiene previsto animar a todos los estadounidenses a recibir una dosis de refuerzo de COVID-19 y las vacunas contra la gripe y el VRS (virus respiratorio sincitial) este otoño, según Reuters.

El mismo informe afirmaba que Pfizer-BioNTech, Moderna y Novavax han desarrollado dosis de refuerzo actualizadas dirigidas a la subvariante XBB.1.5 y esperan distribuirlos en las próximas semanas, a la espera de la aprobación reglamentaria. Pfizer y Moderna dijeron que sus dosis de refuerzo también han demostrado eficacia contra subvariantes como “Eris”.

Un funcionario de los CDC reiteró los llamamientos de la administración Biden para que la gente se ponga las vacunas COVID-19, antigripal y antirretrovírica en declaraciones realizadas hoy.

Según la CNN, “los pediatras están preparados para el típico repunte de la vuelta al cole de todo tipo de enfermedades respiratorias, ya sean resfriados, gripe o COVID“.

La administración Biden también nombró recientemente nuevos directores para los CDC, los NIH, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (“National Institute of Allergy and Infectious Diseases”) y la recién creada Oficina de Política de Preparación y Respuesta ante Pandemias (“Office of Pandemic Preparedness and Response Policy”) todos los cuales han apoyado previamente los mandatos de vacunas y mascarillas y las restricciones relacionadas con COVID-19.

Anulado el mandato previo sobre mascarillas de transporte, pero se revoca la decisión

En abril de 2022, un juez federal de Florida anuló el anterior mandato sobre la mascarilla en los transportes la administración Biden, a raíz de una demanda presentada por el Fondo de Defensa de la Libertad Sanitaria (“Health Freedom Defense Fund”). CHD apoyó la demanda.

El Departamento de Justicia de EE.UU. apeló la sentencia en junio de 2022, pero en junio de 2023, el Tribunal de Apelaciones del 11º Circuito de Estados Unidos anuló la decisión y desestimó el caso por considerarlo improcedente, declarando:

“En este caso, el gobierno ha cumplido con su carga: no hay ninguna base razonable para esperar que el Mandato sea restablecido si este caso se considera improcedente. Por sus propios términos, el Mandato expiró después de que el Secretario del HHS [Department of Health and Human Services] declarara que la emergencia de salud pública había terminado, y no hay indicios de que esta decisión fuera un esfuerzo por evitar más litigios.

“Además, nada en el texto del Mandato sugiere que pueda ser revivido después de su expiración, y no hay ni un grano de evidencia de que los CDC tenga planes de promulgar un mandato idéntico”.

El abogado principal de CHD, Ray Flores, dijo a ‘The Defender’ que, aunque tradicionalmente el gobierno federal sólo ejerce su autoridad sobre los empleados federales, “el caso del transporte era diferente”.

Según Flores, los CDC “reclamaron autorización por su interpretación de la palabra ‘saneamiento’, o la frase, ‘y otras medidas que, a [su] juicio, puedan ser necesarias”, de la Sección 264(a) de la Ley de Servicios de Salud Pública, para exigir que todos los que suban al transporte público lleven mascarilla, dijo.

Las mascarillas “no evitan la propagación de los virus respiratorios”

Documentos publicados recientemente muestran que algunos expertos clave en salud pública expresaron reservas sobre la eficacia de las mascarillas.

Una carta de noviembre de 2021 obtenida por la Iniciativa de Gobierno Funcional tras una solicitud de la Ley de Libertad de Información (FOIA) reveló que el Dr. Michael Osterholm, MPH,director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, argumentó que los CDC promovían datos de mascarillas defectuosos y excluían datos que no encajaban en su narrativa.

Osterholm, junto con siete colegas que firmaron la carta, pidió a los CDC que reconsideraran sus afirmaciones sobre la “eficacia de las mascarillas y los cubrebocas para prevenir la transmisión del SRAS-CoV-2″, y añadió que “la información y las recomendaciones tal y como se facilitan pueden, de hecho, poner a una persona en mayor riesgo de infectarse”.

Un metaanálisis publicado en Cochrane en enero descubrió que las mascarillas eran en gran medida ineficaces para reducir la propagación del COVID-19. Cochrane ha sido descrita como “el patrón oro” y “principal fuente de metaanálisis de buena reputación y de alta calidad”.

El autor del estudio es el Dr. Tom Jefferson, tutor asociado principal de epidemiología de la Universidad de Oxford, y otros 11 investigadores, que identificaron “78 estudios relevantes” realizados “en países de ingresos bajos, medios y altos” durante emergencias sanitarias, y evaluaron los efectos de distintos tipos de mascarillas, incluidas las mascarillas quirúrgicas y los respiradores N95/P2.

Los investigadores descubrieron que las mascarillas quirúrgicas “pueden suponer una diferencia mínima o nula en el número de personas que contraen una enfermedad similar a la gripe/COVID”, mientras que los respiradores N95/P2 “probablemente suponen [made] poca o ninguna diferencia en el número de personas con gripe confirmada… y puede suponer poca o ninguna diferencia en el número de personas que contraen una enfermedad similar a la gripe… o una enfermedad respiratoria”.

Un estudio de 2022 publicado en ‘Cureus’ por el doctor Beny Spira, coordinador del Laboratorio de Genética Bacteriana de la Universidad brasileña de São Paulo, analizó las tasas de mortalidad y morbilidad en Europa durante el invierno de 2020-2021, y descubrió que “los países con altos niveles de obediencia en el uso de las mascarillas no obtuvieron mejores resultados que aquellos con bajo uso de mascarillas.”

Spira declaró a ‘The Defender’ que “si se comparan los países nórdicos con los del sur de Europa… la diferencia en el uso de mascarillas es gigantesca”. Suecia, que no exigía el uso de mascarillas, presentaba niveles inferiores de exceso de muertes en comparación con los países que sí lo exigían.

En particular, en 2020, el epidemiólogo estatal sueco Anders Tegnell dijo: “No vemos ningún sentido en el uso de una mascarilla facial en Suecia, ni siquiera en el transporte público”, y agregó que había “al menos tres informes de peso… que todos afirman que la evidencia científica es débil.”

En abril de 2022, Suecia había registrado menos muertes relacionadas con el COVID-19 por millón de habitantes que Estados Unidos y que otros 53 países. Una comisión gubernamental sueca que investigó la respuesta del país al COVID-19 concluyó que la estrategia de no confinamiento era “fundamentalmente correcta” y que, como mucho, las mascarillas deberían haber sido “recomendadas”.

Spira afirmó que las mascarillas “ciertamente no ayudarán, porque los mejores estudios disponibles… ensayos controlados aleatoriamente, han demostrado una y otra vez que las mascarillas no funcionan. No evitan la propagación de los virus respiratorios”.

Spira ha completado un estudio actualizado que confirma sus hallazgos iniciales, pero “la mayoría de las revistas no aceptan este material”, dijo.

Los mandatos de las máscaras suponen un “riesgo especial para los niños”

Un estudio de septiembre de 2022 publicado en ‘Environmental Research’ concluyó que “el uso de [mascarillas quirúrgicas] eleva rápidamente el contenido de CO2 en el aire inhalado hasta un nivel muy alto en niños sanos… que podría ser peligroso para la salud de los niños”.

El autor principal del estudio, el doctor Harald Walach, fundador del ‘Change Health Science Institute’ de Alemania e investigador profesional de la Universidad Kazimieras Simonavicius de Lituania, declaró a ‘The Defender’: “Hemos sido muy críticos con los mandatos del uso de mascarillas, y nuestro estudio reivindicó nuestro escepticismo original”.

“Las mascarillas no parecen haber cambiado la dinámica de la infección”, afirmó Walach. “Muchos de los problemas son realmente creados en casa, ya que las campañas de vacunación podrían haber provocado tanto la aparición de cepas más peligrosas del virus como individuos inmunológicamente comprometidos, mucho más susceptibles”.

“Por ejemplo, si se observan los datos de muertes y mortalidad durante 2020, sin la presencia de vacunas, se ve que las tasas de mortalidad eran mucho más bajas, al menos en Alemania“, dijo Walach. “Tras el inicio de la campaña de vacunación, el número de muertos aumentó. Como mínimo, esto demuestra que la campaña de vacunación no consiguió lo que pretendía: prevenir el exceso de mortalidad. Más bien exacerbó la mortalidad”.

Dr. Harvey Risch, Doctor en Medicina profesor emérito e investigador científico principal de epidemiología (enfermedades crónicas) en la Escuela de Salud Pública de Yale, declaró a ‘The Defender’: “No hay pruebas de que el uso de mascarillas contribuya de forma apreciable al control de la fuente de las infecciones por virus respiratorios. Esto se ha demostrado en todos los estudios sobre el control de la fuente”.

El cardiólogo Dr. Peter McCullough declaró a ‘The Defender’ que, aunque el análisis Cochrane “descubrió que las mascarillas son ineficaces… 17 estudios, incluidos tres grandes ensayos aleatorizados, han demostrado que los aerosoles nasales viricidas y las gárgaras (yodo, xilitol) son muy eficaces para reducir la propagación del virus”, sugiriendo que se fomente su uso.

Para el Dr. David Bell, médico especialista en salud pública, consultor en biotecnología y ex director de Tecnologías Sanitarias Mundiales en ‘Intellectual Ventures Global Good Fund’, los mandatos del uso de mascarillas suponen un riesgo especial para los niños.

“De lo que podemos estar seguros es de que perjudicará el desarrollo infantil”, afirmó Bell. “También podemos estar seguros, por la práctica habitual de llevar mascarillas para las sesiones fotográficas y luego quitárselas para hablar, de que nuestros líderes políticos saben perfectamente que esa práctica es esencialmente inútil desde el punto de vista de la salud”, afirmó.

“Una comprobación para ver si la gente sigue acatando tonterías obvias”

Los resultados de una encuesta reciente indican que la mayoría de los estadounidenses no están muy preocupados por el COVID-19 y no se apresuran a usar mascarillas.

Según la encuesta ‘Axios/Ipsos American Health Index’ realizada entre el 11 y el 14 de agosto, “el porcentaje de personas que utilizan mascarilla alguna vez o todas se ha reducido a la mitad en los últimos seis meses, hasta el 15%”, mientras que el 69% afirma que “contraer COVID supone [un] riesgo pequeño o nulo para su salud y bienestar”.

Sólo el 2% de los encuestados afirmó que el COVID-19 era la mayor amenaza para la salud pública en Estados Unidos, frente a los opioides/fentanilo, con un 26%, la obesidad, con un 23%, y las armas de fuego, con un 20%.

Varios expertos que hablaron con ‘The Defender’ afirmaron que es la política -y no la ciencia o la salud- la que impulsa las decisiones de los responsables políticos.

“Parecía que habíamos llegado mucho más allá de la medicina basada en la evidencia”, afirmó Bell. “Parece que se trata de política, y de demostrar que se sigue a un bando y por tanto no se le puede asociar con el otro”, dijo Bell. “La alternativa es vista como ‘extrema derecha’ o algo similar. La ironía es que en realidad se trata de imponer dictados totalitarios o fascistas”.

Beny dijo desconocer por qué se ha vuelto a hablar de reimplantar los mandatos sobre mascarillas, pero afirmó que “puede ser por razones políticas. No por razones científicas, eso seguro”.

Para Walach, “esto demuestra lo poco ‘racionales’ o ‘basadas en pruebas’ que se han vuelto estas instituciones, supuestamente las más racionales de las nuestras”. Cabe preguntarse si están cediendo a la presión política, ya sea de los patrocinadores o de los partidos políticos, o de ambos”, dijo.

Walach añadió que en países como Alemania, Suiza y Austria, las mascarillas todavía “no parecen ser un tema público”, mientras que “los confinamientos están fuera de discusión”.

Otros afirmaron que las autoridades podrían estar poniendo a prueba la disposición de los ciudadanos a acatar las nuevas medidas.

“Es obvio que hay un esfuerzo concertado para aumentar el miedo e imponerse una vez más al público”, dijo Flores. “Los medios de comunicación lanzan globos sonda. Siempre muestran las cartas. Habrá un aumento dramático de mandatos por parte de figuras de autoridad de todo tipo y en todos los ámbitos.”

Bell describió los últimos acontecimientos como “una comprobación para ver si la gente sigue acatando tonterías obvias”.

“La decisión de seguir adelante puede depender de la percepción de si esa obedicencia se seguirá produciendo o no”, dijo. “Esperemos, por el bien de la humanidad, que la mayoría de la gente pueda ver más claro ahora”.

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