The Defender Children’s Health Defense News and Views
Close menu
Close menu

You must be a CHD Insider to save this article Sign Up

Already an Insider? Log in

01-08-2022 Updated 03-08-2022 News

COVID

Exclusiva: Una mujer se siente “como un muerto viviente” tras los daños causados por la vacuna COVID

En una entrevista con “The Defender”, Catherine Parker, que tenía una vida completa y plena antes de sufrir daños por una vacuna COVID-19, dijo que había creado un grupo de apoyo para otras personas dañadas que se sienten descartadas por los médicos.

catherine parker covid característica de las lesiones de la vacuna

A los 48 años, Catherine “Cat” Parker tenía una vida completa y satisfactoria: dos hijos adultos jóvenes, un trabajo como gerente de una empresa de construcción y un trabajo como fotógrafa independiente y fotoperiodista especializada en fotografía de conciertos y música, una pasión que permitía a la nativa de Minnesota pasar tiempo en la carretera con su novio, un técnico de guitarra.

Sin embargo, la vida de Parker se vino abajo poco después de que le inyectaran la vacuna COVID-19 de Johnson & Johnson el 1 de abril de 2021.

“A las dos semanas de que me inyectaran la primera vacuna, comencé a tener fatiga crónica e insomnio”, dijo Parker a “The Defender”. “Fui a un par de médicos (…) y sólo me dijeron que la causa era la menopausia”.

Los síntomas de Parker empeoraron significativamente después de que le inyectaran la dosis de refuerzo de Pfizer el 9 de noviembre de 2021. “Al cabo de dos o tres semanas después de la dosis de refuerzo, se me empezó a caer el pelo y empecé a tener severas lagunas mentales y fatiga crónica”, dijo Parker.

“Empecé a tener temblores incontrolables, sacudidas y espasmos, migrañas, lagunas mentales… hasta el punto de no poder comunicarme y no poder caminar”, añadió.

Las dos vacunas de COVID-19 que le inyectaron no fueron más que el comienzo de un largo y arduo camino, durante el cual Parker experimentó un número creciente de síntomas que perturbaron prácticamente todos los aspectos de su vida, incluidos su empleo y sus relaciones personales.

Y, como es habitual con las víctimas de lesiones por vacunas, las preocupaciones de Parker fueron desestimadas repetidamente por los médicos y los expertos en medicina.

Sus síntomas -y la actitud despectiva de gran parte de la clase médica- llevaron a Parker a crear el Grupo de Apoyo a los daños y efectos secundarios de las vacunas  (“Vaccine Injury/Side Effects Support Group”) en Facebook a principios de este año.

Además, Parker ha presentado su historia personal en plataformas de medios sociales, como Facebook, YouTube y TikTok, y ha lanzado una campaña de ‘crowdfunding’ en línea para ayudar a sufragar sus crecientes gastos médicos.

Parker dijo que puso en marcha el grupo de apoyo porque “se sentía muy sola pasando por esto” y “para centrarse más en ofrecer apoyo a los que tienen necesidades inmediatas, ya sea apoyo emocional, recursos para la alimentación, la vivienda, el alquiler, la asistencia financiera y la información educativa/médica relacionada con la ayuda para conseguir el tratamiento, la medicación”.

“Se me rompía el corazón al ver a tanta gente sufrir simplemente tratando de conseguir información y ayuda, y no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo pasaban por esto”, dijo.

“Me siento como un muerto viviente” después de que me inyectaran las vacunas COVID

Parker describió las reacciones adversas que ha experimentado desde sus dos vacunaciones como “de todo tipo, sin ton ni son”, y añadió que “algunas van y vienen, pero la mayoría son constantes y atormentan mi vida todos los días.”

Los síntomas de Parker parecen una lista de la compra de dolencias. Entre ellos se encuentran:

  • Lagunas mentales crónicas.
  • Intolerancia crónica al frío y al calor.
  • Cansancio y fatiga crónicos y extremos, incluyendo quedarse dormida en las sillas y en cualquier lugar que esté sentada a los 5-10 minutos de sentarse.
  • Caída crónica al intentar vestirse/caminar/estar de pie.
  • Dolores de cabeza crónicos.
  • Náuseas crónicas.
  • Ojos rojos y vidriosos crónicos.
  • Dolor crónico e hinchazón en las manos, brazos y en todo el cuerpo.
  • Temblores crónicos en brazos y manos.
  • Manos y pies constantemente fríos.
  • Depresión y ansiedad.
  • Disautonomía.
  • Pérdida de cabello (su primer indicio real de que “algo andaba mal”, en noviembre de 2021).
  • Dolor de cabeza, con sensaciones parecidas a las de una apoplejía.
  • Pérdida de memoria y de concentración.
  • Microtremores y tensión en todo el cuerpo.
  • Narcolepsia.
  • Dolor y dificultad para orinar, relacionados con problemas renales.
  • Pseudoparkinsonismo.
  • Latidos rápidos del corazón.
  • Erupciones y estrías en la piel.
  • Síndrome de las piernas inquietas y dolor de piernas.
  • Zumbidos en los oídos.
  • Erupción cutánea.
  • Apnea del sueño.
  • Dificultad para respirar y tragar al dormir.
  • Tartamudez.
  • Movimientos involuntarios de los ojos.

Parker también dio positivo en el virus de Epstein-Barr, a pesar de que “nunca había tenido mononucleosis en toda mi vida”, y en los anticuerpos antinucleares y las anomalías renales.

En su vídeo de Facebook, Parker dijo que ella ya padecía una enfermedad autoinmune, y aconsejó al público que no se vacunara contra la COVID-19 si padecía alguna enfermedad de este tipo.

También describió posibles daños en el hígado, dificultad para levantarse y dijo que necesita dormir una media de 13 horas al día.

Parker dijo que su “personalidad ha cambiado”, describiéndose a sí misma como “ya no tan alegre o extrovertida” como solía ser.

Muchos de los síntomas que describió aparecieron más recientemente, meses después de su última dosis de vacuna. Por ejemplo, sus temblores se produjeron por primera vez a principios de abril de este año, mientras que su dificultad para tragar y respirar al dormir se materializó por primera vez en mayo.

En general, Parker dijo que se siente “como un muerto viviente” debido a su fatiga y como si su “cuerpo se estuviera muriendo”, añadiendo que siente que su “cuerpo va a cámara lenta a veces” y “después de un tiempo, sientes que tu cuerpo no es tuyo, tu cerebro no es tuyo, no sientes que tengas el control de nada”.

Parker contó que perdió su trabajo como gerente de una empresa de construcción en abril de este año, porque, según su supervisor, su “producción en el trabajo ya no se daba igual.”

Su negocio de fotografía también se ha visto afectado.

Según Parker:

“Mi negocio como fotógrafa/fotoreportera independiente estaba en la cima del éxito en mi industria cuando comenzaron las reacciones adversas. No puedo fotografiar conciertos o artistas como antes.

“Ahora tengo temblores, y nadie quiere fotos movidas.

“He perdido trabajos por cuenta propia debido a esto y de ser capaz de cuidar de mí y de mi familia he pasado a necesitar que otros cuiden de mí y [que yo esté] luchando día a día sólo para pagar las facturas, poner comida en la mesa y mantener un techo sobre nuestras cabezas”.

“Mi vida ha cambiado en muchos sentidos [simplemente] tratando de cuidarme y de trabajar”, dijo Parker.  “Las reacciones adversas interfieren con mi función cerebral en la concentración, en caminar, la memoria y mucho más. A veces tengo que tener ayuda para vestirme o para caminar”.

Parker dijo que ya no hace planes “porque me lleva dos horas y media salir de las lagunas mentales sólo para levantarme y ponerme en marcha, es decir, si puedo levantarme y ponerme en marcha, porque hay veces que duermo 14, 16 horas”.

Médicos: ‘No hablamos de ello porque perderíamos nuestros trabajos’

Parker dijo a “The Defender” que visitó a decenas de médicos, la mayoría de los cuales han desestimado sus preocupaciones o han intentado atribuir sus síntomas a otras causas, una actitud que Parker describió como “gaslighting”, hacer luz de gas, y “mansplaining”, explicaciones condescendientes de un hombre.

“He estado con muchos médicos”, dijo Parker, “incluyendo un cardiólogo, endocrinólogo, neurólogo, hematólogo, oncólogo, naturópata, médicos generales, médicos funcionales y muchos más”.

“Lo que me dicen algunos de ellos”, dijo, es “‘oh, esto no se atribuye a la vacuna’, y tratan de dar explicacones para que se vaya, que es la menopausia, ansiedad, que no estás comiendo bien, la medicación que tomo o cualquier otra cosa. Lo he oído todo”.

“Al menos dos médicos me han dejado de atender por decir ‘efectos secundarios de la vacuna'”, añadió Parker.

También describió una visita a la sala de emergencias como algo denigrante:

“Mi visita a urgencias en el hospital fue traumática, cuando la enfermera que me estaba dando de alta me menospreció por quitarle un tiempo precioso a otros que lo necesitaban y [me preguntó] qué tipo de milagro podrían hacer por mí, ya que había tardado tanto en ir y quizás no me lo estaba tomando lo suficientemente en serio.

“Es muy descorazonador saber que estamos pasando por esto y a nadie parece importarle. Es una experiencia horrible”.

Parker también contó que algunos médicos le dijeron que “no hablamos de ello [daños por las vacunas] porque perderíamos nuestro trabajo… porque no quieren que hablemos de ello”.

Parker dijo que dos médicos sí la defendieron, entre ellos su neurólogo del sueño y su cardiólogo, que “tiene varios pacientes más que están pasando por las mismas reacciones adversas” y que le diagnosticaron a Parker pseudoparkinsonismo y disautonomía.

En su vídeo, Parker describió los intentos infructuosos de llegar a instituciones médicas prominentes como Johns Hopkins, el Instituto Mayo y la Universidad de Emory. Hizo un “llamamiento abierto” a cualquier médico que estuviera dispuesto a ayudarla con los problemas neurológicos y renales que padece.

Parker tomaba múltiples suplementos para tratar sus dolencias, pero dijo: “Ahora que el dinero se ha agotado, no puedo permitirme seguir comprándolos”.

Informó de sus lesiones al Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) y a “todos los sitios en los que se puede informar, incluidos los sitios de los fabricantes de vacunas”.

Añadió:

“Acabo de recibir noticias de Johnson & Johnson después de haberles llamado la atención en Twitter varias veces. Antes de eso, nadie había dicho ni mu.

“El VAERS finalmente se puso en contacto por correo electrónico [en mayo] para preguntarme si me había curado o recuperado. ‘No’, le contesté, ‘por supuesto que no, pero gracias por tardar tanto en comprobar cómo estoy'”.

Parker dijo que sus lesiones han afectado a algunas de sus relaciones personales:

“Ha supuesto una gran tensión en la relación que tengo con mi novio. Él se inyectó la vacuna y [no sufrió] ninguna reacción adversa, así que no sabe por lo que estoy pasando.

“Esto me ha alejado de mi vida y ya [casi nunca] veo a nadie. Y cuando me ven, a veces no saben qué hacer o decir.

“Te pone a prueba en tu vida porque se impone como el gran elefante en la habitación y domina todas las conversaciones y nada más tiene prioridad”.

Sus problemas de salud también crearon dificultades para otros miembros de su familia, incluida su hija.

“Mi hija es mi mejor amiga y es mi gracia salvadora, me ayuda y me da el apoyo que necesito con su buen corazón”, dijo Parker. “Sé que le causa ansiedad y le duele verme pasar por esto. La he visto llorar cuando me ve pasar por esto”.

Parker dijo que no permitirá que sus hijos se vacunen, y anima a los padres a hacer lo mismo con sus hijos.

“Tengo mucho miedo por los bebés a los que van a inyectar las vacunas y por los padres que van a permitir que a sus hijos les inyecten esto”, dijo.

“No puedo imaginar lo que estos padres van a empezar a pasar cuando esto ocurra, y ya hemos visto que las cifras [daños causados por vacunas] siguen aumentando”.

Parker tampoco se anduvo con rodeos a la hora de hablar de los fabricantes de vacunas y de las agencias reguladoras federales.

Ella explicó:

“No queremos que nadie más pase por esto, porque no es forma de vivir, y es una negligencia criminal y deliberada lo que nos ha pasado cuando la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos], los CDC[Centers for Disease Control and Prevention] y los fabricantes de vacunas pusieron esto en marcha, sabiendo que las reacciones adversas ya se producían durante sus ensayos clínicos.

“Lo que me molesta es que los CDC, la FDA, Pfizer y Johnson & Johnson sabían de todas las reacciones adversas en 2020 … Si usted va a [un video] de la página de YouTube de la FDA, en su comité consultivo público,, en el minuto 2:33:30, verá que se saltan la diapositiva de las reacciones adversas y la explican como otra diapositiva en una presentación diferente.

“Sabían de todas las reacciones adversas, y aun así lo pusieron en marcha de todos modos”.

Si esta información hubiera estado disponible, Parker dijo que no se habría inyectado las vacunas COVID-19 y cree que otros también se habrían negado.

Ella elaboró:

“Creo que si hubiéramos tenido la opción de saber lo que posiblemente nos iba a pasar a cualquiera de nosotros, habríamos dicho que no.

“Quería haber tenido ese derecho. Quería tener el derecho de saber que estas reacciones podrían ocurrirme y quería tener el derecho de poder estar sana y feliz y trabajar y cuidar de mi familia y de mí misma.

“Ya no tengo ese derecho, porque me lo han quitado”.

Las experiencias de Parker y la dificultad que tuvo para obtener respuestas y tratamiento para sus lesiones causadas por las vacunas fueron la causa de su decisión de crear un grupo de apoyo para personas con lesiones causadas por las vacunas.

Ella dijo:

“Mi ansiedad y mi depresión estaban empeorando, y mi hija me dijo: ‘Mamá, siempre has sido la persona que ayuda a los demás, quizá te hace falta centrarte en eso por el momento'”.

“Así que creé mi grupo de apoyo para centrarme más en ofrecer apoyo a los que tienen necesidades inmediatas, ya sea apoyo emocional, recursos para la alimentación, la vivienda, el alquiler, asistencia financiera e información educativa/médica relacionada con la ayuda para conseguir tratamiento, medicación y otras [necesidades].

“Se me rompía el corazón al ver a tanta gente sufriendo sólo para conseguir información y ayuda, y no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo pasaban por esto”.

Según Parker, el grupo atrajo a 200 miembros en las dos primeras semanas y está “creciendo cada día [con] personas de todo el mundo… con historias que son desgarradoras, pero también mostrando capacidad de resistencia para seguir adelante”.

Suggest A Correction

Share Options

Close menu

Republish Article

Please use the HTML above to republish this article. It is pre-formatted to follow our republication guidelines. Among other things, these require that the article not be edited; that the author’s byline is included; and that The Defender is clearly credited as the original source.

Please visit our full guidelines for more information. By republishing this article, you agree to these terms.