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23-06-2023 Big Food News

Big Food

El USDA aprueba la primera carne cultivada en laboratorio en EE.UU., pero científicos y expertos en seguridad alimentaria no están convencidos

El Departamento de Agricultura de EE.UU. aprobó por primera vez el miércoles la venta de carne cultivada en laboratorio, dando luz verde a dos nuevas empresas de tecnología alimentaria con sede en California para vender pollo cultivado a partir de células animales en laboratorio.

usda lab grown chicken feature

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (“U.S. Department of Agriculture”, USDA por sus siglas en inglés) aprobó por primera vez el miércoles la venta de carne cultivada en laboratorio, dando luz verde a dos nuevas empresas de tecnología alimentaria con sede en California para vender pollo cultivado a partir de células animales en laboratorio, informó “The Associated Press” (AP).

La autorización concedida a “Upside Foods” y “Good Meat”, las dos primeras empresas en pasar por el proceso de aprobación reglamentaria, convierte a EE.UU. en el segundo país del mundo, por detrás de Singapur, en permitir la venta de carne cultivada en laboratorio.

La carne se fabrica a partir de células de un animal vivo, un óvulo fecundado o un “banco especial de células almacenadas” y se cultiva en tanques de acero. A lo largo de varias semanas, se convierte en láminas o masas, según la empresa, de músculo y tejido conjuntivo que luego se moldean en forma de chuletas de pollo y salchichas, y se cocinan como alimento.

A pesar del exagerado apoyo por parte de los principales medios de comunicación sobre las supuestas ventajas medioambientales de la carne cultivada en laboratorio, muchos consumidores se muestran escépticos o incluso aprensivos, ya sea por motivos de seguridad o simplemente porque “suena raro”, según una encuesta reciente del Centro AP-NORC de Investigación de Asuntos Públicos.

Además, su producción es extremadamente cara y todavía no se puede producir a gran escala. Los expertos también cuestionan su seguridad.

“Es un sueño hecho realidad”, declaró Uma Valeti, consejera delegada de “Upside Foods”, en una entrevista con Reuters. “Marca una nueva era“.

“Este anuncio de que ya podemos producir y vender carne cultivada en Estados Unidos es un momento importante para nuestra empresa,la industria y el sistema alimentario”,dijo Josh Tetrick, cofundador de “Eat Just” y director general de su filial “Good Meat”, que fabrica la carne de laboratorio, el miércoles por la mañana.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) calificó la carne de “revolución alimentaria“.

Las empresas recibieron la aprobación del USDA para las inspecciones federales necesarias para vender carne y aves de corral en EE.UU., varios meses después de que la FDA dijera el año pasado que la carne era “segura para el consumo humano” y el USDA aprobara sus etiquetas comerciales a principios de este mes.

El doctor Eric Schulze, vicepresidente de regulación y política pública de “Upside Food”, guió a la empresa a través del proceso normativo, asegurándose de que la carne cultivada en laboratorio no estuviera sujeta a obstáculos normativos adicionales a los de cualquier otro producto cárnico normal. “¡Porque nuestro pollo es carne!”. Upside lo indica en su sitio web.

Antes de incorporarse a Upside, Schulze trabajó en la FDA, regulando la industria biotecnológica.

Las empresas tienen previsto lanzar el producto públicamente en restaurantes exclusivos; ambas colaboran con chefs galardonados con estrellas Michelin. La chef Dominique Crenn servirá el pollo de laboratorio de Upside en el Bar Crenn de San Francisco, y los productos “Good Meat” se estrenarán en uno de los varios restaurantes de Washington D.C. propiedad del célebre chef José Andrés.

Otros chefs famosos se muestran menos entusiastas con la carne. El chef Andrew Gruel tuiteó:

“Upside Foods” también anunció un“concurso” para motivar a los consumidores a participar y tener la oportunidad de ser uno de los primeros consumidores estadounidenses en probar el pollo cultivado con células de la empresa emergente.

Y los investigadores universitarios están trabajando para averiguar cómo aumentar entre los consumidores la aceptación de la carne, algunos de ellos con financiación del USDA.

Cómo se hace la “salchicha”

La carne de cultivo celular se elabora con técnicas desarrolladas en la industria biofarmacéutica. Las células de animales vivos o de un banco de células, donde se producen células “inmortalizadas” a partir de células madre cultivadas, se cultivan en grandes tanques de acero llamados cultivadores o biorreactores.

Las células son “alimentadas” con una mezcla de azúcares, aminoácidos y ácidos grasos, sales y vitaminas para que proliferen rápidamente.

Los procesos patentados que utilizan las distintas empresas varían. “Upside Foods” produce grandes láminas de músculo y tejido conjuntivo que luego moldea en formas parecidas a chuletas de pollo y salchichas. El cultivo de la carne dura unas tres semanas.

“Good Meat” hace crecer las células en grandes masas en lugar de en láminas. “El producto de pollo elaborado se parece a un producto de pollo convencional”, escribió “Good Meat” en su expediente a la FDA sobre la seguridad de su producto.

Ambas empresas tienen plantas piloto de producción de carne en California. “Upside Foods” produce su carne en unas instalaciones de 70.000 pies cuadrados en Emeryville y “Good Meat” lo hace en unas instalaciones de 100.000 pies cuadrados en Alameda.

Los expertos del sector calculan que la carne no estará disponible de forma generalizada hasta dentro de siete o diez años.

La AP informó de que ninguna de las dos empresas quiso divulgar el coste de un filete de pollo. Sólo dijeron que el precio se había reducido considerablemente desde que empezaron a probar la carne.

Con el tiempo, esperan que se venda a unos 20 dólares el kilo, que, según dicen, es el precio medio del pollo ecológico.

Ambas empresas prevén ampliar sus operaciones a otros tipos de carne.

Uso “perturbador” de la ingeniería genética para promover el crecimiento celular continuo

Según Jaydee Hanson y Julia Ranney, del Centro de Seguridad Alimentaria (“Center for Food Safety”, CFS por sus siglas en inglés), los métodos de producción utilizados para crear carne cultivada en laboratorio plantean una serie de problemas de seguridad alimentaria y de salud humana.

Escriben que las patentes públicas de empresas como “Memphis Meats” (rebautizada como “Upside Foods” en 2021) y “Eat Just” (“Good Meat”) demuestran que las empresas utilizan factores de crecimiento que podrían promover el desarrollo de células cancerígenas o células mutadas en la carne de laboratorio que podría absorberse en el torrente sanguíneo humano tras la digestión.

En una entrevista con “The Defender”, Hanson dijo:

“La empresa también señala que está utilizando la ingeniería genética para promover el crecimiento continuo de las células. Esto es preocupante, en el sentido de que es probable que los genes manipulados puedan promover cánceres.”

Añadió que “los genes cancerígenos no deben utilizarse en la producción de alimentos. Los aditivos alimentarios que causan cáncer son ilegales. Lamentablemente, la empresa no enumera exactamente qué genes está utilizando para las células modificadas genéticamente.”

El año pasado, en una mesa redonda sobre la carne cultivada en laboratorio, el doctor Michael Hansen, científico jefe de “Consumer Reports”, también puso en duda la seguridad de la carne cultivada en laboratorio.

Según él, los “insumos” utilizados en la carne de laboratorio de cultivo celular son en realidad “recombinantes”, segmentos de ADN manipulados, lo que resulta “más complicado y desconcertante” que los productos de ingeniería genética (señalados como peligrosos para la salud humana) que se encuentran en carnes de origen vegetal como la “Impossible Burger”.

El panelista Tom Neltner, director de política de productos químicos del Fondo de Defensa del Medio Ambiente (“Environmental Defense Fund”, EDF por sus siglas en inglés), dijo estar de acuerdo en que se necesitan fuentes sostenibles de proteínas, pero advirtió que los productos estarán “patentados” y “no sabremos su efecto ni lo que son”.

Los panelistas también expresaron su preocupación por los efectos que los nuevos ingredientes pueden tener en el microbioma humano.

Según el CFS, la carne cultivada tiene una mayor probabilidad de proliferación bacteriana o de otros patógenos y no tiene la misma inmunidad o capacidad de excretar toxinas que tendría la de un animal porque carece de esos sistemas.

Eso podría hacer que la carne cultivada en cubas de biorreactores fuera más susceptible a esas cosas, a menos que se tratara con antibióticos o tratamientos similares.

Como informó recientemente “The Defender”, en 2019 se reveló que “Memphis Meats” estaba empleando CRISPR, tecnología de edición genética, como parte de su proceso patentado para curar la carne cultivada en laboratorio.

En una entrevista concedida a “The Defender” en octubre de 2022, Claire Robinson, redactora jefe de GMWatch, afirmó que CRISPR puede tener efectos no deseados que repercutan negativamente en la salud humana.

En general, debido a la naturaleza novedosa de la “carne” cultivada en laboratorio, la falta de transparencia de las empresas implicadas y los innumerables riesgos potenciales para la salud de los consumidores, es de vital importancia una regulación rigurosa de este producto”, escribió el CFS.

El impacto medioambiental es “órdenes de magnitud” peor que la producción animal

Los defensores de la carne cultivada en laboratorio, las empresas que la desarrollan, las organizaciones sin ánimo de lucro creadas para promoverla y los medios de comunicación e investigadores financiados por inversores del sector, afirman que cultivar carne en biorreactores es clave para reducir el impacto ambiental de la producción industrial de carne y acabar con el sufrimiento animal.

Pero los beneficios medioambientales se suponen en gran medida, basándose en los impactos conocidos del actual sistema industrial de la carne, en lugar de medirse realmente. O se estiman basándose en parámetros limitados y potencialmente engañosos.

Una investigación reciente de la Universidad de California en Davis saltó a los titulares al informar de que el impacto ambiental de la carne cultivada en laboratorio “probablemente sea órdenes de magnitud superior” al de la carne de origen animal, según los métodos de producción actuales y futuros.

La investigación, basada en la producción de carne de vacuno cultivada en laboratorio, evaluó la energía necesaria y las emisiones de gases de efecto invernadero en todas las fases de producción y descubrió que el potencial de calentamiento global de la carne cultivada en laboratorio era 25 veces mayor que el de la carne de origen animal.

Una investigación similar realizada por investigadores del programa LEAP (siglas en inglés de “Livestock, Environment and People”, Ganadería, Medio Ambiente y Personas) de la Oxford Martin School, concluyó que, a largo plazo, era probable que el impacto ambiental de la carne cultivada en laboratorio fuera mayor que el de los animales criados de forma convencional.

Gates, Branson y otros inversores de capital riesgo impulsan la carne cultivada en laboratorio

Más de 100 empresas están desarrollando carne cultivada en laboratorio.

El sector estaba valorado en unos 247 millones de dólares en 2022, según la empresa de estudios de mercado “Grand View Research”, y podría crecer hasta los 25.000 millones de dólares en 2030, según las previsiones de la consultora “McKinsey & Company”.

Las empresas de carne cultivada en laboratorio cuentan con el respaldo de casi 3.000 millones de dólares en inversiones de empresas de la industria cárnica como Cargill, Tyson y JBS, empresas de capital riesgo como “Blue Yard Capital”, “Union Square Ventures”, “S2G Ventures” y “Emerald Technology Ventures”, multimillonarios como Bill Gates y Richard Branson, y organismos públicos de todo el mundo, como la Autoridad de Inversiones de Qatar y el USDA.

La empresa matriz de “Good Meat”, “Eat Just”, antes conocida como “Hampton Creek”, comenzó con el respaldo de Bill Gates, Marc Benioff, CEO de Salesforce, y un consejo que incluía a Kathleen Sebelius, ex Secretaria de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., y a Mustafa Suleyman, cofundador de “Google DeepMind”.

Pero la empresa, cuyos primeros productos incluían mayonesa vegana y otros productos de origen vegetal, estuvo plagada de escándalos, incluidas acusaciones de empleados de que la empresa “manipularon la verdad” en las etiquetas de su carne cultivada en laboratorio para cumplir los plazos, lo que provocó la dimisión de toda su junta directiva, de la que sólo quedó su director general, Tetrick.

Tetrick rebautizó la empresa como “Eat Just” y consiguió nuevos fondos de Qatar, de “Vulcan Capital” del cofundador de Microsoft, Paul Allen, y otros.

“Upside Foods”, antes conocida como “Memphis Meats”, ha atraído más de 600 millones de dólares en inversiones en I+D, entre ellas las de Bill Gates, Richard Branson, Kimbal Musk, hermano de Elon Musk, y el gigante cárnico Cargill. Crunchbase.com estima que la valoración de mercado de “Upside Food” oscila entre 1.000 y 10.000 millones de dólares.

Gates ha declarado: “Todos los países ricos deberían pasar a la carne de vacuno 100% sintética“.

Según “Upside Foods”, otros inversores de la empresa son “Tyson Foods”, el mayor productor avícola del mundo, “Whole Foods”, propiedad de Jeff Bezos y Amazon, y el consejero delegado de “Whole Foods”, John Mackey, que también forma parte del consejo asesor del “Good Food Institute” (GFI) junto a Valeti, consejero delegado de Upside.

El GFI es una organización internacional sin ánimo de lucro multimillonaria cuya misión es “acelerar la innovación en proteínas alternativas”. Sus “expertos” son citados en la mayoría de los artículos de los principales medios de comunicación sobre la carne cultivada en laboratorio.

El mayor donante de GFI, y el único que lo financia sustancialmente, es el proyecto “Open Philanthropy”, uno de cuyos principales financiadores es Dustin Moskovitz, cofundador de Facebook junto con Mark Zuckerberg.

“Open Philanthropy” también financia el Centro Johns Hopkins de Seguridad Sanitaria, la Universidad Rockefeller, la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud e investigaciones sobre la industrialización de la producción de carne de insecto.

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