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21-06-2023 Big Food News

Big Food

El revuelo en torno al recubrimiento alimentario “Apeel” arroja luz sobre cómo las agencias de alimentos ecológicos están capturadas por las grandes empresas de agricultura

Tras la polémica en torno a Apeel, un fungicida sintético y recubrimiento de frutas financiado por Gates, que desató la preocupación sobre cómo se aprueban las sustancias químicas en los productos ecológicos, el organismo de control de la agroindustria OrganicEye exigió esta semana al Departamento de Agricultura de EE.UU. que acabe con el dominio de las grandes empresas alimentarias sobre el proceso de aprobación de los alimentos ecológicos certificados.

apeel big ag capture organic food feature

Esta semana, OrganicEye, un organismo para la vigilancia de la agroindustria, ha solicitado al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (“U.S. Department of Agriculture”, USDA por sus siglas en inglés) que establezca una supervisión reglamentaria formal de las organizaciones públicas y privadas que determinan qué productos pueden etiquetarse como ecológicos.

La petición llega después de que una reciente polémica en las redes sociales en torno a un fungicida y recubrimiento de frutas sintético, Apeel, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates suscitara un debate público sobre los productos sintéticos y herbicidas potencialmente peligrosos que llegan al sistema alimentario bajo la etiqueta de “ecológicos”.

“Los conflictos de intereses en este proceso son alucinantes”, afirmó Mark Kastel, director ejecutivo de OrganicEye, con sede en Wisconsin. “Es hora de que el USDA cambie de dirección para cumplir con la intención del Congreso y salvar el valor de la etiqueta orgánica para los agricultores éticos y sus clientes leales”.

Desde que el Congreso creó el Consejo Nacional de Normas Orgánicas (“National Organic Standards Board”, NOSB por sus siglas en inglés) en la década de 1990 para recomendar las normas de la industria para la regulación de la producción de alimentos orgánicos y el procesamiento en el marco del Programa Nacional Orgánico, la junta se ha encontrado cada vez más dominada por los miembros de la Asociación de Comercio Orgánico (“Organic Trade Association”, OTA por sus siglas en inglés), el más poderoso grupo de presión de la industria,contó Kastel a “The Defender”..

Una vez que el NOSB, dominado por la industria, recomienda las directrices para la aprobación de productos para su uso en el proceso de producción ecológica, una organización diferente -una ONG dirigida y financiada por la industria, el Instituto de Revisión de Materiales Orgánicos (“Organic Materials Review Institute“, OMRI por sus siglas en inglés) se encarga de revisar los ingredientes alimentarios y los insumos agrícolas de nueva marca y formulación que contienen esos productos.

El OMRI, que obtiene la mayor parte de su financiación de las tasas que recauda de las empresas que solicitan la aprobación de productos, es responsable de aprobar productos como la línea ecológica de Apeel, Organipeel, para el consumo público.

Junto con su carta al USDA exigiendo una reforma regulatoria, OrganicEye lanzó una campaña pública para presionar a la administración Biden con el fin de reducir su dependencia de nombramientos por intereses políticos a miembros de la agroindustria corporativa para encargarse de la supervisión regulatoria orgánica.

“En los últimos 20 años he aprendido que estas personas sólo reaccionan ante la presión: la presión pública, política y mediática”, declaró Kastel a “The Defender”. “No hacen lo correcto porque sea lo correcto. Hacen lo correcto para controlar los daños”.

Organismos ecológicos capturados por las grandes empresas de agricultura

Según Kastel, la actual estructura reguladora surgió en los años 80 a causa de la necesidad de normalizar la producción de alimentos ecológicos para proteger a agricultores y consumidores.

En 1990, el Congreso aprobó la Ley de Producción de Alimentos Ecológicos, que, entre otras cosas, creó el NOSB para que sirviera de organización amortiguadora entre los grupos de presión empresariales y los legisladores.

El NOSB se diseñó como una asociación público-privada mediante un panel de 15 miembros con asientos dedicados a diferentes partes interesadas, el cual establece recomendaciones para diferentes aspectos de la industria ecológica con el mandato de actuar en interés de agricultores y consumidores.

Pero bajo la dirección de Tom Vilsack, secretario de Agricultura durante el gobierno de Obama y previamente millonario miembro de un grupo de presión de la agroindustria, el USDA empezó a ocupar puestos destinados originalmente a los agricultores con empleados de la agroindustria.

En la actualidad, el 80% de los miembros del NOSB son miembros del grupo de presión OTA o trabajan para miembros del grupo, según una investigación de OrganicEye.

Con Vilsack, el NOSB también fue despojado de su capacidad para establecer su propia agenda. Se supone que funciona de forma independiente, pero a medida que los pequeños agricultores orgánicos han sido comprados por grandes conglomerados agrícolas convencionales, el dominio corporativo sobre el NOSB también ha crecido y las normas orgánicas se han diluido para beneficiar a los más grandes de estos productores “orgánicos” corporativos, informó Mercola.

Kastel también dijo a “The Defender” que debido a que la industria ecológica está muy dominada por los gigantes de las grandes empresas de la alimentación, Big Food, como “General Mills” o “Perdue Farms”, cuyo principal mercado son los alimentos convencionales, en lugar de serlo los pequeños productores preocupados por la ecología, ejercen una presión constante para “intentar cambiar la definición operativa de ecológico”.

Su objetivo, dijo, es que la agricultura ecológica sea “lo más parecida posible a la convencional, para que tengan que cambiar lo menos posible sus prácticas de cultivo o procesamiento de alimentos”.

Con este espíritu, el NOSB, dominado por las empresas, elabora hoy las normas de producción ecológica, según Kastel.

Cuando las empresas crean nuevos insumos o productos que contienen ingredientes aprobados por el NOSB para venderlos a productores y consumidores ecológicos, un agente certificador u Organización de Revisión de Materiales (“Material Review Organization”, MRO) debe verificar que el producto cumple con la normativa ecológica establecida por el NOSB o las leyes pertinentes.

OMRI es una de las principales OPM.

Por ejemplo, una empresa como Apeel, cuyo Organipeel contiene ácido cítrico, que figura en la lista de productos aprobados del NOSB, como ingrediente activo, presentaría su producto a OMRI para su aprobación y pagaría a OMRI una tasa por el proceso de aprobación.

Según las declaraciones más recientes de OMRI al IRS, la organización sin ánimo de lucro, que opera como una organización benéfica pública, superó los 7 millones de dólares en ingresos el año pasado, procedentes en su mayoría de las tasas de la industria, informó OrganicEye.

También informó de que el actual director ejecutivo de OMRI anteriormente había dirigido la mayor certificadora orgánica acreditada del país,”California Certified Organic Farmers” (CCOF), uno de los mayores miembros y donantes corporativos de la OTA. Y reserva un puesto en su consejo a una persona designada por el grupo de presión comercial.

“Pero”, dijo Kastel, “lo más preocupante es que operan sin ninguna supervisión”.

Los MRO no están acreditados por el USDA ni por ningún otro organismo certificador y no están regulados por el Programa Nacional Ecológico.

Kastel dijo:

“Con un liderazgo dominado por los fabricantes de fertilizantes, por personal de la agroindustria y por certificadores que apoyan financieramente a OMRI, esto es un batiburrillo de conflictos de intereses. Los mismos conflictos existen con las certificadoras pagadas por agricultores y procesadores de alimentos, pero la acreditación/supervisión de sus prácticas por el USDA, si se aplica juiciosamente según lo dispuesto por el Congreso, ayuda a mejorar el impacto. No existe tal escrutinio para los MRO”.

Organipeel de Apeel aprobado por OMRI

Apeel, una empresa que fabrica recubrimientos sintéticos fungicidas/frutales destinados a prolongar la vida útil de los alimentos, y que fue fundada por el Joven Líder Global 2020 del Foro Económico Mundial (FEM) James Rogers con financiación de la Fundación Gates, fue confundida en Internet con un producto de limpieza del mismo nombre.

Una ficha de datos de seguridad del producto de limpieza se hizo viral en las redes sociales, donde los usuarios hicieron referencia a su lista de ingredientes tóxicos para advertir de que Bill Gates estaba recubriendo fruta con una sustancia química peligrosa.

De hecho, Apeel no recubría los alimentos con las sustancias químicas peligrosas que contenía el producto de limpieza. Pero la polémica llamó la atención del público sobre el hecho de que la mayoría de las frutas y verduras que se venden en el supermercado están cubiertas con una película comestible que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) denomina “agentes de acabado superficial.”

Estos agentes están destinados a “aumentar la palatabilidad, preservar el brillo e inhibir la decoloración de los alimentos, incluidos esmaltes, pulimentos, ceras y revestimientos protectores”, según el Código de Reglamentos Federales.

Con el tiempo, estos recubrimientos se han vuelto más complejos que la cera de abeja orgánica tradicional utilizada en el pasado, según el libro blanco de OrganicEye sobre recubrimientos alimentarios.

La empresa Apeel fabrica dos productos, Edipeel para su uso en alimentos convencionales y Organipeel para su uso en productos ecológicos, pero está dejando de lado esa distinción en su comercialización, utilizando en su lugar únicamente su marca, “Apeel”.

Apeel se anuncia así:

“Sí, tenemos fórmulas que figuran en la lista OMRI® para los productores y distribuidores de productos ecológicos certificados por la USDA. Los productos de Apeel ayudan a reducir el desperdicio de alimentos después de la cosecha, el sobreenvasado y el costoso almacenamiento en atmósfera controlada.”

Pero OrganicEye dice que esta es una forma de marketing engañoso porque OMRI en realidad no incluye recubrimientos de frutas o películas comestibles en su lista de productos aprobados. En realidad, la versión “ecológica” de Apeel recubre la fruta con un revestimiento a base de ácido cítrico autorizado por la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE.UU. como fungicida.

El OMRI dio luz verde a Organipeel, probablemente porque el ácido cítrico es el ingrediente activo del recubrimiento fungicida. El ácido cítrico es un ingrediente no ecológico permitido en los alimentos ecológicos siempre que no sea sintético. Sin embargo, sólo constituye el 0,66% de la formulación de Organipeel. Según el libro blanco de OrganicEye, la lista de ingredientes de Organipeel está compuesta en un 99,34% por “otros ingredientes”, que no se hacen públicos.

Apeel describe su recubrimiento alimentario no ecológico, Edipeel, como un recubrimiento incoloro, inodoro e insípido para frutas y verduras compuesto en su totalidad por una mezcla de glicerolípidos de calidad alimentaria, derivados de aceites vegetales comestibles.

Sus ingredientes son generalmente reconocidos como seguros (“generally recognized as safe”, GRAS por sus siglas en inglés) por la FDA.

Pero el producto contiene monoglicéridos y diglicéridos, utilizados habitualmente en alimentos procesados, lo que ha suscitado preocupación entre los defensores de la salud y los investigadores, que pidieron más estudios sobre los posibles efectos adversos en la salud metabólica e intestinal.

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