Una empresa que suministra decenas de miles de animales de investigación -incluidos perros- a universidades, fabricantes de medicamentos y a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) cerrará sus instalaciones de cría de beagles Envigo en Cumberland (Virginia), la revista “Science” informa.

En un comunicado del 13 de junio, Robert Leasure, Jr., presidente y director general de Inotiv, dijo que su empresa cerrará sus “instalaciones caninas destinadas a la cría de animales” debido al “creciente coste de adecuar el complejo de varios edificios grandes a la Ley de Bienestar Animal (“Animal Welfare Act”, AWA por sus siglas en inglés)”.

Los inspectores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (“U.S. Department of Agriculture”, USDA por sus siglas en inglés) documentaron más de 70 infracciones de la AWA, según informó “Science” el año pasado.

En abril, el Estado de Virginia promulgó una ley que impediría a la empresa vender más beagles si comete una sola infracción grave adicional después del 1 de julio de 2023.

Un mes más tarde, el Departamento de Justicia de Estados Unidos (“Department of Justice”, DOJ) demandó a Envigo -que Inotiv compró en noviembre de 2021- por violar la AWA y se incautó de 446 animales que se determinó que estaban “en peligro agudo.”

Eric Kleiman, investigador del Instituto de Bienestar Animal (“Animal Welfare Institute”), declaró a “Science” que no basta con cerrar las instalaciones.

“¿Qué pasa con los más de 40.000 animales que hay en los otros centros de [Inotiv]?” preguntó Kleiman. “Dado su escandaloso historial de bienestar animal, creemos que la licencia de Inotiv debería ser revocada permanentemente”.

John Sagartz, director de estrategia de Inotiv, dijo en una audiencia judicial esta semana que la empresa se está tomando “muy en serio” las preocupaciones del USDA y está tratando de resolver los problemas. “Los progresos han sido rápidos y espectaculares”, dijo Sagartz al tribunal.

Pero Amy Katherine Taylor, investigadora de delitos contra los animales de la oficina del fiscal general de Virginia, dijo en una declaración jurada que durante su inspección del 8 de junio, los perros estaban hacinados en 10 recintos, las temperaturas de los recintos eran de 30℃ a 32℃ (86℉ a 88℉), había cuencos de agua vacíos o desaparecidos, comida infestada de insectos y perros viviendo en sus propias heces y orina.

Según “Science”, en la vista judicial de esta semana los abogados del Departamento de Justicia y de Inotiv discutieron sobre la disposición de los 3.000 perros restantes.

Inotiv quiere vender los beagles a clientes de investigación, mientras que el Departamento de Justicia dijo que sólo se le debería permitir regalarlos hasta que la empresa cumpla plenamente con la AWA.

Se dictó una orden de restricción temporal para impedir que Inotiv vendiera o regalara los perros sin la autorización previa de los abogados del Departamento de Justicia o del juez.

El #BeagleGate llama la atención sobre Fauci y la investigación de los NIH

El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), la división de los NIH dirigida por el Dr. Anthony Fauci, ha financiado investigaciones que incluían experimentos con beagles, aunque no se sabe si Inotiv suministró esos perros.

El mes pasado, el Proyecto de Residuos de Bata Blanca (“White Coat Waste Project”) publicó documentos que muestran que los NIH asignaron más de 1,8 millones de dólares de los contribuyentes para financiar experimentos con fármacos en cachorros, y que el NIAID había firmado un contrato con una organización sin ánimo de lucro para probar la seguridad y eficacia de un fármaco experimental contra la fiebre del heno en perros, ratas y ratones.

La noticia se produjo tras un informe de octubre de 2021, que llegó a conocerse como #BeagleGate, que describía los experimentos financiados por el NIAID en un laboratorio de Túnez, en el norte de África, con 44 cachorros de beagle.

Los experimentos -que costaron 375.800 dólares a los contribuyentes estadounidenses- consistieron en atrapar las cabezas de los beagles en jaulas de malla mientras les picaban las pulgas de la arena, así como en extirparles las cuerdas vocales, supuestamente para que los científicos no tuvieran que oír sus ladridos.

El NIAID también realizó experimentos con los cachorros inyectándoles variantes de laboratorio de bacterias transmitidas por garrapatas antes de exponerlos a cientos de garrapatas que les estuvieron extrayendo la sangre a veces durante una semana.

Esto ocurría dos veces por semana durante ocho semanas antes de que los cachorros fueran sacrificados.

Incluso se realizaron experimentos bajo la supervisión de Fauci en los que se inyectaron larvas del gusano del corazón a los beagles y luego se les practicó la eutanasia para poder utilizar las larvas en futuros experimentos.

“White Coat Waste Project” calcula que cada año se somete a 20.000 cachorros y perros al dolor, la angustia y la muerte para satisfacer la arcaica burocracia de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

En su libro “The Real Anthony Fauci: Bill Gates, Big Pharma, and the Global War on Democracy and Public Health”, Robert F. Kennedy, Jr. presidente de “Children’s Health Defense” y principal asesor legal, detalló los crueles experimentos que el NIAID estaba llevando a cabo en beagles con fondos del pueblo estadounidense.

Según un informe de “The Hill” de octubre de 2021, “White Coat Waste Project” dijo que la FDA no exige que los medicamentos se prueben en perros, ni las pruebas de medicamentos en perros son fiables. Es más, los experimentos son un desperdicio.

El informe llevó a un grupo bipartidista de legisladores a exigir respuestas a Fauci.

La representante Nancy Mace (republicana de Carolina del Sur) encabezó los esfuerzos escribiendo una carta a los NIH en la que decía que los experimentos eran “crueles” y un “reprobable mal uso de los fondos de los contribuyentes”.