El jefe de una organización médica nacional que pidió públicamente que los médicos perdieran sus licencias a menos que apoyaran las narrativas del gobierno sobre los tratamientos y las vacunas COVID-19 ocultó su relación con una empresa de relaciones públicas cuya lista de clientes también incluía a Pfizer, Moderna y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
El Dr. Richard Baron, presidente y consejero delegado de la Junta Americana de Medicina Interna (“American Board of Internal Medicine”, ABIM por sus siglas en inglés) es cliente de “Weber Shandwick”, según informó el miércoles el periodista de investigación Paul D. Thacker.
A finales de 2021, Baron presionó públicamente para que los médicos que difundieran “información errónea” sobre COVID-19 y las vacunas perdieran su licencia y certificación. Baron dijo entonces que “difundir información errónea flagrante es poco ético y peligroso durante una pandemia”.
‘Weber’, la segunda empresa de relaciones públicas del mundo, ha presentado a su equipo como expertos en “información errónea y desinformación ” y afirma que ofrece a sus clientes servicios para ayudarles a gestionar cualquier amenaza que representen los difusores de este tipo de información.
La empresa ha organizado mesas redondas sobre “información médica errónea” en las que ha participado Baron.
El año pasado, Baron se asoció con “Weber Shandwick” para proponer un panel en “South by Southwest” (SXSW) titulado “Cuando los médicos recetan información errónea“. La propuesta fue posteriormente aceptada y el panel tuvo lugar en el SXSW de Austin (Texas) el 13 de marzo.
Según Thacker, “el panel de “Weber Shandwick” en el que participará el Dr. Baron ha sido ampliamente promocionado por los empleados de la empresa de relaciones públicas”, incluida Sarah Mahoney, vicepresidenta ejecutiva de Comunicaciones, Estrategia y Planificación Sanitarias de “Weber Shandwick”, quien en un post de LinkedIn escribió que “no se le ocurre un tema más importante en este momento.”
Con el moderador @amohsen, SVP @webershandwick-cliente @RichardBaron17, Presidente + CEO de @ABIMcert y @WasimKhal, CEO/Co-Fundador @blackbird_ai, desentrañar el papel de las instituciones para hacer frente a la información médica errónea. Vota: https://t.co/ESp0cVxhkd pic.twitter.com/NDO9jHirkW
– Weber Shandwick (@WeberShandwick) 19 de agosto de 2022
En septiembre de 2020, el Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias (“Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias”, NCIRD por sus siglas en inglés) de los CDC adjudicó a Weber un contrato de 50 millones de dólares “para promover la vacunación de niños, mujeres embarazadas y personas con riesgo de contraer la gripe y aumentar la aceptación y el uso general de las vacunas”, según el sitio web de la empresa de relaciones públicas.
En virtud del contrato, los empleados de ‘Weber’ se integraron en el NCIRD para “comunicar los riesgos y las medidas recomendadas en caso de brote y transmitir las recomendaciones sobre vacunas a los profesionales sanitarios”, según Thacker.
La medicina siempre ha estado “en la cama con las grandes farmacéuticas, ‘Big Pharma'”
Varios médicos se han enfrentado a medidas disciplinarias de las juntas médicas estatales por presunta difusión de “información errónea”. Una de ellas es la Dra. Meryl Nass, internista y epidemióloga especializada en guerra biológica, miembro del comité asesor científico de “Children Health Defense”.
Nass demandó el jueves a la Junta de Licencias de Maine, que canceló su licencia en enero de 2022.
La cancelación que hizo la junta se planteó tras adoptar una declaración de posición promulgada por la Federación de Juntas Médicas Estatales (“Federation of State Medical Boards”, FSMB por sus siglas en inglés) que amenaza a los médicos “que generen y difundan información errónea sobre la vacuna COVID-19” con la cancelación o revocación de su licencia médica.
En 2021, el ABIM y la FSMB colaboraron para crear la declaración utilizada para penalizar a Nass.
Nass explicó a “The Defender” que, para obtener la certificación de organizaciones como ABIM, hay varios requisitos, principalmente relacionados con demostrar competencia en el campo de especialización de cada uno, entre ellos completar una residencia, recibir la certificación del director de la residencia y pagar y aprobar los exámenes de la junta.
Nass explicó a “The Defender” que para obtener la certificación de organizaciones como ABIM hay varios requisitos. Ella detalló:
“Se completa una residencia médica en tu campo de especialización. El director de tu residencia certifica tu competencia y tu carácter moral, y debes pagar y aprobar tu examen del consejo para demostrar tu dominio de tu especialidad.
“Cuando les has pagado por la certificación de la junta y has completado con éxito todos los requisitos, ¿cómo pueden cambiar las normas 20 o 50 años después y decir: ‘ahora vamos a quitarte el certificado porque no nos gusta tu punto de vista’?”.
“No había nada en ninguna documentación de la Junta de Medicina Interna sobre la información errónea, o cualquier otro estándar que la junta pueda imponer aparte de ver que estás preparado para ejercer cuando se emitió la certificación.”
El Dr. Richard Eggleston, oftalmólogo jubilado de Clarkston, Washington, también se enfrenta a medidas disciplinarias -por parte de la Comisión Médica de Washington- derivadas de los artículos que publicó en un periódico local en 2021, en los que cuestionaba la narrativa oficial y el asesoramiento médico relacionados con el COVID-19.
Algunos médicos, como la Dra. Mary Kelly Sutton, médicina integral, han sido señalados porque su apoyo a las vacunas COVID-19 no llega al 100%.
El mes pasado, la junta médica de Massachusetts revocó la licencia médica de Sutton, alegando que eximió indebidamente a ocho niños de las vacunas escolares obligatorias. Esto ocurrió un año después de que California también revocara la licencia médica de Sutton.
Sutton declaró a “The Defender”: “La voz de la medicina actual está determinada por la sabiduría de mercadotécnica que llega de Madison Avenue, no por información sólida procedente de la investigación científica.”
Sutton afirmó que toda la práctica de la medicina se basa en compartir y facilitar la información necesaria para tomar decisiones y dar consentimiento con conocimiento de causa. Cuando las juntas de especialidades emiten acusaciones vagas, incurren en “acoso” y en una “extralimitación atroz de poder” y están obstruyendo la práctica de la medicina.
Una ley californiana destinada a castigar a los médicos por proporcionar “información errónea” a sus pacientes se encuentra ahora en un “limbo legal” tras las sentencias contradictorias dictadas en los tribunales estatales a principios de este año, lo que podría afectar a los casos de Sutton y de otros médicos californianos que se encuentran en los tribunales.
Este rastro de pruebas demuestra que las juntas médicas no actúan simplemente bajo su propia autoridad, sino en connivencia con los gobiernos estatales, las agencias federales y las empresas privadas.
“No hay nadie que sea un experto en ‘información errónea’ o ‘desinformación’ cuya opinión no esté alineada con el gobierno y con las corporaciones”, dijo Thacker a “The Defender”. “Eso es lo que les convierte en ‘expertos’.”
“Lo que siempre ha sido cierto es que la medicina ha estado en la cama con las grandes farmacéuticas, ‘Big Pharma’,” añadió. “Ahora se está volviendo mucho más transparente. Estas relaciones son mucho más transparentes”.
“Un intento muy político de impedir que la gente tenga puntos de vista alternativos”
Según Thacker, Baron comenzó su “cruzada por la industria biofarmacéutica” en septiembre de 2021. En un post para el blog de ABIM, Baron dijo: “Quiero afirmar inequívocamente que ABIM puede tomar y toma medidas, independientemente de las juntas estatales de licencias, para retirar la certificación a los médicos por comportamiento poco profesional y poco ético.”
Para Thacker, la preocupación de Baron por la “información errónea” se desencadenó por primera vez cuando los médicos se pronunciaron en contra de la seguridad, eficacia y efectos secundarios de la vacuna COVID-19. “Estas son las mismas preocupaciones de “Weber Shandwick”, a quien Pfizer y Moderna están pagando mucho dinero para promocionar sus vacunas”, dijo.
“La relación de Baron con “Weber Shandwick” no fue revelada” por JAMA, dijo Thacker, “ni tampoco en un artículo de opinión que Baron escribió para JAMA“.
Tras una investigación de Thacker, la redactora jefe de JAMA, Kirsten Bibbins-Domingo, declaró: “Iniciamos nuestra investigación interna a principios de esta semana, de acuerdo con nuestros procesos estándar para las acusaciones de no revelación de conflictos de interés.”
“Es notable que Baron haya hecho todo lo posible por engañar al público y a otros médicos sobre lo que está haciendo”, dijo Nass. “Afirma que el ABIM intenta ‘proteger la legitimidad de la experiencia médica’ en lugar de intentar censurar los puntos de vista que no le gustan”.
Nass dijo que Baron “conjura ejemplos para sugerir lo que la junta podría censurar”. Señaló un artículo del 23 de febrero de 2023, en el New England Journal of Medicine (NEJM) del que Baron es co-autor con el abogado Carl J. Coleman, en el que declaró:
“Cuando un médico colegiado insiste en que los virus no causan enfermedades o que las vacunas COVID-19 magnetizan a las personas o las conectan a torres de telefonía móvil, los colegios profesionales deben poder actuar en apoyo de los hechos y de la práctica basada en pruebas.”
“Sin embargo, esto es una invención”, dijo Nass, añadiendo:
“En cambio, el Dr. Baron, que gana alrededor de 1,2 millones de dólares anuales del ABIM y de la Fundación ABIM, ha quitado sus certificados a los Dres. Peter McCullough, Paul Marik y Pierre Kory, todos ellos doctores célebres, con muchas publicaciones y que son estimados en sus campos.
Ninguno de ellos ha dicho tonterías sobre torres de telefonía móvil, magnetismo o una etiología no vírica de la COVID-19. A todos ellos se les ha anulado la certificación por los puntos de vista que han expresado, puntos de vista que están respaldados por la mayoría de la literatura médica”.
En enero de 2022 en un artículo para ‘Health Affairs’, Coleman escribió: “Los consejos de licencias son organismos estatales sujetos a la Primera Enmienda, y como tales están limitados en su capacidad de sancionar a los médicos en función del contenido de su discurso.”
Sin embargo, un artículo del NEJM de 2022 del que Baron es coautor sostenía que, si bien “las diferencias de opinión en medicina son necesarias para el progreso… hay algunas opiniones que han sido tan profundamente repudiadas por las pruebas existentes como para ser consideradas definitivamente erróneas”.
“Todo este dinero va de acá para allá ahora para la investigación sobre información errónea”
Según Thacker, “las empresas de relaciones públicas están entrando ahora en el espacio de la ‘desinformación’ tras décadas de engaños en nombre de múltiples industrias”, y “Weber Shandwick” “se expandió al espacio de la desinformación a finales de 2021”, promoviendo tácticas que ayudan a “las firmas a combatir la información errónea y la desinformación que puedan implicarlas.”
En declaraciones a Thacker, el Dr. Aaron Kheriaty, director de bioética del Centro de Ética y Política Pública (“Ethics and Public Policy Center”), dijo: “El ABIM es claramente parte de este impulso de ‘información médica errónea’, que está orquestado por las compañías farmacéuticas y sus aliados de relaciones públicas” y que sirve “a los intereses de las grandes farmacéuticas, ‘Big Pharma’.”
Refiriéndose a la presencia de un panel sobre “información médica errónea” en el SXSW, conocido desde hace tiempo como festival de música, cine y tecnología, Thacker declaró a “The Defender”: “Cualquier persona de todo tipo se está involucrando en la ‘información errónea’ y la ‘desinformación'”.
“Barón ha dado una charla TED, por ejemplo. ¿Por qué participa ‘TED Talks’ en esto?”, preguntó.
En 2019 Baron dio una charla en TEDx Chicago titulada “Por favor, no confundas tu búsqueda en Google con mi título de médico” (“Please Don’t Confuse Your Google Search with My Medical Degree”).
Para Thacker, la respuesta está relacionada con los intereses financieros. “Todo este dinero va de acá para allá ahora para la investigación sobre ‘información errónea’. Cualquiera puede ponerse a dar saltos diciendo ‘soy un experto en información errónea y desinformación, consíganme una subvención, llévenme a un panel’,” afirmó.
‘Weber’ incorporó personal en los CDC mientras representaba a Pfizer, Moderna
Thacker escribió que antes de descubrir los vínculos de Baron con “Weber Shandwick”, había confirmado los vínculos de la empresa de relaciones públicas con los fabricantes de la vacuna COVID-19, Pfizer y Moderna.
Estos vínculos no impidieron que los CDC adjudicaran el contrato de 50 millones de dólares a “Weber Shandwick” en septiembre de 2020 para promocionar las vacunas. “The Daily Mail” informó posteriormente de los hallazgos de Thacker.
“Medical Marketing and Media” informó de que “las funciones de ‘Weber’ incluyen proporcionar 10 empleados de comunicación sanitaria in situ, siete especialistas en comunicación sanitaria, dos especialistas en investigación sanitaria y un especialista en medios sociales” al NCIRD, así como “generar ideas para historias, distribuir artículos y llevar a cabo actividades de divulgación entre las organizaciones de noticias, medios de comunicación y entretenimiento”.
En octubre de 2020, una entrada de blog de Stacy Montejo, vicepresidenta sénior de “Weber Shandwick”, reveló que Pfizer es uno de los clientes de la firma. Un mes después, con la vacuna COVID-19 de Moderna a la espera de la Autorización de uso de emergencia, la empresa contrató a “Weber Shandwick” para que se encargara de la publicidad de la vacuna, según “PR Week”.
Estas relaciones han continuado hasta la actualidad. En junio, Moderna anunció una nueva estrategia de comunicación “para seguir educando al mundo sobre la tecnología de ARNm de Moderna y su promesa de transformar el futuro de la salud humana”.
Laura Schoen, “que a veces ocupa el cargo de presidenta de sanidad mundial en “Weber Shandwick” y otras el de directora principal de sanidad en IPG DXTRA, la empresa matriz de “Weber Shandwick”,” dirige esta iniciativa, escribe Thacker.
Lucy Rieck, empleada de “Weber Shandwick”, ya había tuiteado públicamente su apoyo a un panel que Moderna propuso para el SXSW de este año, titulado “COVID, viruela del mono, enfermedad X, ¿qué viene después?”. No parece que esa propuesta haya sido aceptada para su presentación.
No parece que se hayan revelado los conflictos de intereses entre “Weber Shandwick”, los CDC y el NCIRD, y Pfizer y Moderna.
En octubre de 2022, el senador Rand Paul (republicano de Kentucky) envió una carta a los CDC preguntando por su relación con “Weber Shandwick” y solicitando “información sobre la naturaleza del trabajo de ‘Weber’ para el NCIRD”. No está claro si los CDC atendieron su petición.
Todd S. Richardson, uno de los abogados que representan a Eggleston, declaró a “The Defender”: “Aunque ciertamente es comprensible que los organismos gubernamentales contraten a empresas de relaciones públicas para que les ayuden a difundir su mensaje… me resulta realmente preocupante cuando esos organismos, o las personas que trabajan en ellos, intentan silenciar a quienes no están de acuerdo.”
Según Thacker, la red de relaciones entre “Weber Shandwick” no sólo se extiende a las grandes farmacéuticas, los CDC y sus agencias, o a médicos como Baron. Académicos como la doctora Claire Wardle, de la Universidad de Brown, figura clave en el ámbito de la “investigación de la información errónea“, han participado en algunos de los actos de la empresa.
Wardle, profesora universitaria del ámbito de Servicios de Salud, Política y Práctica en la Universidad de Brown que no tiene credenciales científicas o médicas, participó en una reunión en línea organizada por “Weber Shandwick” en octubre de 2020 para analizar la “información electoral errónea.”
Posteriormente, Wardle desempeñó un papel asesor clave en la administración Biden, las agencias federales, las plataformas de medios sociales y las instituciones de la Ivy League en su intento de censurar los contenidos contrarios a la narrativa COVID-19 del gobierno.
Según Thacker, ella “ayudó a organizar muchos de los grupos de desinformación universitarios actuales… con financiación de Google” y más tarde envió a Twitter un informe destinado a contrarrestar la “creciente amenaza de la desinformación contra la confianza en las vacunas COVID-19″.
Thacker afirmó que la industria biofarmacéutica es “la más inteligente a la hora de desinformar”. ¿Qué otra industria ha comprado a la comunidad médica y científica?”, se preguntó. “Compraron a los investigadores, al gobierno y a las revistas académicas”.
Thacker cree que gran parte de lo que se etiqueta como “información errónea” en la medicina y la investigación académica “es en realidad relaciones públicas de las empresas”, y que “el Congreso debe plantearse más detenidamente si financiar la ‘investigación sobre información errónea’.”