El Departamento de Salud de Florida y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC por sus siglas en inglés) están investigando la muerte de un médico de Florida que falleció el 3 de enero de un raro trastorno auto-inmune que desarrolló el 21 de diciembre, tres días después de recibir la vacuna COVID de Pfizer.

Como The Defender informó la semana pasada, Heidi Neckelmann, la esposa del Dr. Gregory Michael, dijo que, en su mente, la muerte de su esposo de 56 años estaba “100% vinculada” a la vacuna.

Ahora, al menos un médico se ha presentado públicamente para decir que también cree que la vacuna provocó que Michael desarrollara púrpura trombocitopénica idiopática aguda (idiopathic thrombocytopenic purpura, ITP por sus siglas en inglés), el trastorno que lo mató.

Según el New York Times:

“Dr. Jerry L. Spivak, un experto en trastornos de la sangre en la Universidad Johns Hopkins, que no estaba involucrado en el cuidado del Dr. Michael, dijo que basado en la descripción de la Sra. Neckelmann, ‘Creo que es una certeza médica que la vacuna estaba relacionada’.

“‘Esto va a ser un acontecimiento muy raro’, dijo el Dr. Spivak, profesor emérito de medicina. Pero agregó: ‘Sucedió y podría volver a suceder'”.

Spivak le dijo a el Times que basó su razonamiento en el hecho de que el trastorno de Michael se produjo rápidamente después de la inyección, y “fue tan severo que hizo que su recuento de plaquetas bajara ‘como un cohete'”.

Spivak también ofreció otras dos razones para respaldar su teoría. Uno, el hecho de que Michael estaba más sano y era más joven que la mayoría de las personas que desarrollan formas crónicas de ITP. Y dos, el hecho de que alrededor del 70% de las personas que desarrollan ITP son mujeres.

Como dijo Spivak al Times: “Un caso repentino en un hombre, especialmente uno relativamente joven y saludable, sugiere un desencadenante reciente”.

Pfizer dijo que también está investigando la muerte de Michael, aunque el fabricante de medicamentos dijo a varios medios de comunicación que no “cree en este momento que haya ninguna conexión directa con la vacuna”.

Poco después de que surgieran los primeros informes de la muerte de Michael, Pfizer le dijo a USA Today:

“No hay ninguna indicación— ni de grandes ensayos clínicos ni de personas que han recibido la vacuna desde que el gobierno autorizó su uso el mes pasado, de que pudiera estar relacionada con la trombocitopenia”.

Pero, como dijo la semana pasada Lyn Redwood, RN, MSN,presidente de Children’s Health Defense (CHD), la declaración de Pfizer no cuadra con los hechos, porque la ITP es un evento adverso bien conocido asociado con las vacunas.

La vacuna que más a menudo está implicada en ITP es la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (la triple vírica, MMR por sus siglas en inglés), donde la enfermedad se produce en aproximadamente 1 de cada 25.000 a 40.000 dosis de la vacuna, dijo Redwood.

La ITP también se ha asociado con las vacunas del virus de la hepatitis A y B (VHB)), del virus del papiloma humano (VPH), la varicela-zoster, difteria-tétanos-tos ferina acelular (DTap), polio y vacunas contra el neumococo.

Según Redwood, un estudio que comparó los efectos adversos después de la vacunación antigripal encontró que la ITP era la tercera afección autoinmune más común (después de Guillain Barre y la artritis reumatoide).

Redwood también señaló que se ha informado de casos deITP producidos después de la exposición a medicamentos que contienen polietilenglicol (PEG) , un compuesto utilizado en las vacunas Pfizer y Moderna.

“Considerando que, según el Tribunal de Reclamaciones Federales delos EstadosUnidos, los casos de ITP han sido compensados en el Programa Nacional de Compensación de Lesiones por Vacunas (National Vaccine Injury Compensation Program, NVICP, por sus siglas en inglés), es completamente hipócrita por parte de los fabricantes de vacunas negar este riesgo”, dijo Redwood.

Un funcionario de la oficina del médico forense de Miami Dade el 11 de enero dijo a los medios de comunicación que la causa de la muerte de Michael está “pendiente de la finalización de los estudios” por el médico forense y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.