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25-08-2023 News

Big Pharma

Biden invierte 24 millones de dólares en tecnología de ARNm en el marco del “Cancer Moonshot”

En un intento de fusionar la “seguridad nacional” con la “seguridad sanitaria”, la iniciativa se financia a través de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud (ARPA-H), creada el año pasado para acelerar la investigación biomédica de “alto riesgo y alta recompensa” y que sigue el modelo de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Defensa (DARPA) del ejército estadounidense.

mrna biden cancer moonshot feature

La administración Biden anunció el miércoles que financiará un proyecto de 24 millones de dólares para desarrollar plataformas de ARNm que “entrenen el sistema inmunitario” para combatir el cáncer y otras enfermedades.

Se trata de los primeros fondos de investigación concedidos por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud (“Advanced Research Projects Agency for Health”, ARPA-H por sus siglas en inglés), creada el año pasado por la Administración para acelerar la investigación biomédica de “alto riesgo y alta rentabilidad”, siguiendo el modelo de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Defensa (“Defense Advanced Research Projects Agency”, DARPA por sus siglas en inglés).

Un equipo de la Universidad Emory en Georgia dirigirá un proyecto de tres años para crear “una caja de herramientas de ARNm y tecnologías relacionadas que podrían utilizarse para ‘activar’ respuestas inmunitarias útiles, como incitar a las células inmunitarias a dirigirse a los tumores y atacarlos”, explica la administración en su comunicado de prensa.

La Casa Blanca también promocionó el proyecto -denominado CUREIT (siglas en inglés de “Curing the Uncurable via RNA-Encoded Immunogene Tuning”, Curar lo incurable mediante el ajuste de inmunógenos codificados por ARN)- por su gran potencial para tratar trastornos autoinmunes y enfermedades infecciosas y ayudar en los trasplantes.

El lanzamiento de CUREIT forma parte del plan “cancer moonshot” de Biden para reducir a la mitad las muertes por cáncer de aquí a 2047 mediante la financiación de innovaciones biotecnológicas “revolucionarias”, y no, como señalan los críticos, abordando las numerosas causas medioambientales del cáncer.

Durante su campaña presidencial, Biden prometió que, de ser elegido, “curaría el cáncer“, aunque algunos se mostraron escépticos.

En su anuncio del miércoles, Biden alabó el “éxito” de la tecnología de ARNm en las vacunas COVID-19, que, según afirmó, había “salvado millones de vidas en todo el mundo”. Predijo que la tecnología “transformaría la lucha contra el cáncer y otros diagnósticos difíciles”.

Biden también destacó el papel de DARPA en la creación de estas tecnologías. “Estas terapias, iniciadas por científicos estadounidenses en DARPA, representan el poder del ingenio y la innovación de Estados Unidos”, afirmó.

El anuncio del miércoles se produce poco después de que ARPA-H pusiera en marcha el mes pasado su otra iniciativa centrada en el cáncer, el programa de Intervenciones Quirúrgicas de Precisión.

Aún no se ha concedido ninguna subvención en el marco de este proyecto, pero ARPA-H organizará un acto en Chicago en septiembre para los investigadores interesados, con el fin de identificar y aprobar rápidamente los proyectos.

Las solicitudes de subvención a la agencia no pasan por un proceso de revisión por expertos, sino que son seleccionadas por gestores de programas, varios de los cuales llegaron a ARPA-H procedentes de DARPA.

ARPA-H fusiona la “seguridad nacional” con la “seguridad sanitaria”

Tanto ARPA-H como “Cancer Moonshot” forman parte de la llamada “agenda de unidad” que Biden anunció durante su discurso sobre el Estado de la Unión de 2022. Propuso unir al país en temas con atractivo bipartidista, como la lucha contra el cáncer, hacer más accesibles los servicios de salud mental y apoyar a los veteranos.

Desde el primer gran discurso de Biden ante el Congreso en abril de 2021, en el que pidió “acabar con el cáncer tal y como lo conocemos“, la Administración ha promocionado ARPA-H como una nueva “DARPA de la salud”, que trataría de desarrollar tratamientos “innovadores” y “rompedores” contra el cáncer, el Alzheimer y la diabetes.

Pero los críticos afirman que las promesas de ARPA-H de abordar importantes problemas de salud pública ocultan una agenda peligrosa.

Cuando Biden anunció los planes para lanzar ARPA-H, la periodista de investigación Whitney Webb escribió:

“Lejos de ‘acabar con el cáncer’ en la forma en que la mayoría de los estadounidenses podrían imaginarlo, la agencia propuesta fusionaría la ‘seguridad nacional’ con la ‘seguridad sanitaria’ de tal forma que utilizaría ‘señales de alarma’ tanto de salud física como mental para prevenir brotes de enfermedad o violencia antes de que se produzcan.

“Tal sistema es una receta para una organización tecnocrática ‘pre-delincuente’ con el potencial de criminalizar tanto las enfermedades mentales y físicas como el ‘pensamiento erróneo'”.

ARPA-H está financiando y promoviendo las mismas tecnologías de terapia génica del cáncer que las grandes farmacéuticas productoras de vacunas de ARNm llevan años intentando, escribió Webb, y han invertido cientos de millones de dólares en investigación.

Comentando ARPA-H, Derrick Broze escribió: “La idea de que la investigación que se ha considerado de ‘alto riesgo’ avanza ‘demasiado lenta y conservadora’ puede causar temor en algunos lectores, especialmente después de los últimos 2 años de intentar llegar al fondo de la investigación sobre Ganancia de Función”.

A principios de 2021, poco después de lanzar su vacuna COVID-19, BioNTech proclamó que “el cáncer es el próximo problema a abordar con la tecnología del ARNm” después de COVID-19.

La empresa alemana lleva casi una década desarrollando esa investigación y tiene en proyecto 14 terapias contra el cáncer con ARNm.

BioNTech también colabora con la Fundación Bill y Melinda Gates para crear tratamientos basados en ARNm contra la tuberculosis y el VIH.

Además, Moderna se encuentra en la fase final de desarrollo de una vacuna contra el cáncer diseñada para utilizarse junto con Keytruda, la inmunoterapia de Merck, según informó ‘STAT News’.

La directora de ARPA-H, la doctora Renee Wegrzyn, justificó que la agencia se centrara en esta investigación, declarando a STAT que ARPA-H tenía una posición única respecto a estas empresas porque puede financiar a la Administración de Alimentos y Medicamentos (“Food and Drug Administration”, FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU. para apoyar sus prioridades.

“Queremos ser creativos con esta autoridad”, dijo Wegrzyn a la FDA, y sugirió pensar en formas de incentivar a la industria para que colabore con el gobierno federal “no sólo económicamente”. Wegrzyn preguntó: “¿Podemos hacer más eficiente el sistema regulador?”

ARPA-H fue lanzada en 2022 por la administración Biden con una financiación de 2.500 millones de dólares. Forma parte de los Institutos Nacionales de Salud y su objetivo es crear en ellos “una cultura similar a la de DARPA” para impulsar los avances biomédicos, según el comunicado de prensa de la Casa Blanca en el que se anuncia la inauguración de la agencia.

Pero la idea fue propuesta por primera vez bajo la administración Trump por el ex vicepresidente de ‘General Electric’ y presidente de ‘NBC Universal’, Robert Wright, y el ex director de la Oficina de Tecnologías Biológicas de DARPA, Geoffrey Ling, como un plan para crear un “DARPA de salud, o ‘HARPA’.”

Esa versión también proponía financiar soluciones biotecnológicas para enfermedades incurables y desarrollar formas de vigilar a los estadounidenses en busca de señales de alarma “neuropsiquiátricas”. Las propuestas del programa se centraban en la tecnología para llevar puesta, que aportaría beneficios para la salud al tiempo que recopilaría cantidades ingentes de datos.

Pero las ideas que subyacen a ARPA-H se remontan incluso más atrás. En 2014, DARPA anunció el lanzamiento de la Oficina de Tecnologías Biológicas (“Biological Technologies Office”) con el objetivo de “fusionar la biología, la ingeniería y la informática para aprovechar el poder de los sistemas naturales para la seguridad nacional.”

En 2016, algunos elementos de este plan se habían transformado en la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Salud (“Health Advanced Research Projects Agency”, HARPA por sus siglas en inglés), predecesora de ARPA-H, que impulsaba “avances en biotecnología, supercomputación, macrodatos e inteligencia artificial” para lograr sus objetivos.

ARPA-H nombró el año pasado cuatro áreas iniciales de inversión: “futuros de la ciencia sanitaria”, “soluciones escalables”, “salud proactiva” y “sistemas resilientes”.

Dentro de estos ámbitos, tiene previsto financiar una amplia gama de investigaciones que incluyen el desarrollo de la Internet de los Cuerpos, la ingeniería genética, las vacunas y la vigilancia sanitaria y recopilación de datos mediante inteligencia artificial.

Además de las iniciativas de investigación sobre el cáncer, ARPA-H también puso en marcha un proyecto de Seguridad Sanitaria Digital (“Digital Health Security project”), también conocido como ‘Digiheals’, que busca propuestas de proyectos sobre ciberseguridad y dispositivos relacionados con la salud.

Los proyectos se seleccionarán en los próximos meses.

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