Nota del editor: Esta es la tercera de una serie de cuatro partes que cubre los resultados de las pruebas realizadas por “Moms Across America” en los principales restaurantes de comida rápida de Estados Unidos. La Parte 1 informaba sobre antibióticos y hormonas. La parte 2 informaba sobre los pesticidas. La parte 3 informa sobre los metales pesados. La cuarta parte abordará la nutrición.
Los niños consumen cantidades nocivas de metales pesados cuando comen comida rápida, según un informe sobre los metales pesados de la organización sin ánimo de lucro “Moms Across America” (MAA) los cuales están presentes en los alimentos que se ofrecen en los 20 restaurantes de comida rápida con más ventas de Estados Unidos.
El cien por cien de las muestras analizadas por MAA contenían niveles “alarmantes” de plomo y cadmio, y aproximadamente el 93% de las muestras contenían niveles detectables de arsénico, según los resultados de los análisis.
La organización sin ánimo de lucro analizó la comida rápida porque muchos estadounidenses la consumen y algunas cadenas de comida rápida suministran los almuerzos escolares.
En las pruebas de la MAA se encontraron alimentos con niveles de plomo casi 5 veces superiores al máximo diario para niños que ha sido establecido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA). Según la FDA, “el plomo es tóxico para el ser humano y puede afectar a personas de cualquier edad o estado de salud”.
Además, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE.UU. (“Environmental Protection Agency”, EPA por sus siglas en inglés) señala que ningún nivel de exposición al plomo es seguro, especialmente para los niños, ya que puede causar daños de por vida en el coeficiente intelectual.
“El plomo es particularmente peligroso para los niños“, dice la EPA, “porque sus cuerpos en crecimiento absorben más plomo que los adultos y sus cerebros y sistemas nerviosos son más sensibles a los efectos dañinos del plomo.”
Tanto el cadmio como el arsénico son cancerígenos. MAA encontró alimentos con niveles de cadmio más de 11 veces superiores y de arsénico más de 3,5 veces superiores a los niveles que la EPA permite en el agua potable.
Incluso niveles bajos de cadmio pueden causar daños renales, y la exposición al arsénico puede dañar los ojos, la piel, el hígado, los riñones, los pulmones y el sistema linfático, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Zen Honeycutt, fundadora y directora ejecutiva de MAA, el 17 de octubre instó a los responsables políticos en una sesión informativa en el Congreso a apoyar medidas que lleven alimentos ecológicos y no tóxicos a las bandejas de comida de los niños. Le dijo a “The Defender”:
“Estos informes muestran que los estadounidenses están siendo envenenados cada día por la comida rápida y los almuerzos escolares. Nuestros funcionarios electos tienen que hacer su trabajo, y encontrar la voluntad política para implementar medidas políticas que protejan a nuestros hijos y el futuro de este país.”
“La seguridad, el éxito y el futuro de nuestro país dependen de la salud mental y física de nuestros niños”, afirmó en el comunicado de prensa de la MAA.
Comentando los resultados, el abogado Pedram Esfandiary, socio de Wisner Baum, dijo a “The Defender”:
“No puedo decir que me sorprenda. Durante años, la industria alimentaria se ha atrincherado y ha dicho que estos metales se encuentran en el medio ambiente a niveles ambientales y que no hay mucho que puedan hacer al respecto.
“Pero sabemos que esto no es cierto porque muchas empresas alimentarias se abastecen de ingredientes de forma responsable y sus alimentos no están cargados de metales tóxicos”.
Esfandiary representa a miles de niños estadounidenses a los que se diagnosticó autismo o trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) grave tras consumir altos niveles de metales pesados en alimentos infantiles populares.
Según él, “la ciencia que relaciona los metales pesados con lesiones cerebrales que, a su vez, pueden manifestarse como trastornos del neurodesarrollo, como el autismo y el TDAH, es sólida”.
“Incluso a niveles bajos”, dijo, “el arsénico, el plomo y el mercurio pueden causar daños a los niños debido a su pequeño tamaño y a que su cerebro está en desarrollo”.
Esfandiary añadió: “No hay ningún nivel seguro de metales pesados para los niños pequeños, por lo que no debe venderse ningún alimento que contenga niveles elevados de metales pesados. Por otra parte, debería advertirse a los padres de las cosas a las qué podrían estar exponiendo a sus hijos.”
El plomo y el cadmio reducen el cociente intelectual de los niños de por vida
El laboratorio independiente sin ánimo de lucro “Health Research Institute” (HRI) realizó las pruebas. HRI analizó múltiples muestras de las 20 cadenas de comida rápida más importantes del país, además de la californiana “In-N-Out Burger”.
Aunque In-N-Out Burger ocupa el puesto núm. 33, la junta de MAA, con sede principalmente en California, insistió en que se incluyera la cadena para poner a prueba la afirmación de que ofrece una de las comidas rápidas “más sanas”.
El doctor John Fagan, director científico y consejero delegado del HRI, declaró a “The Defender” que le parecía preocupante que todas las muestras tuvieran niveles detectables de plomo y cadmio, ya que se sabe que incluso una cantidad ínfima de cualquiera de estos metales reduce el cociente intelectual.
“Si los niños están expuestos al plomo o al cadmio durante la fase de desarrollo de su vida, se reducirá su cociente intelectual”, dijo, y añadió:
Eso reduce su capacidad de aprender, su capacidad de ser miembros eficaces y exitosos de la sociedad, su capacidad de ganar buenos salarios, su capacidad de adaptarse y juzgar lo que está bien y lo que está mal”.
“Todas estas cosas están dañadas por los metales pesados”.
La hamburguesa “Sonic’s Cheeseburger” contenía la mayor cantidad de plomo de todas las muestras, medida en 45,6 partes por billón (ppb), que es más del triple de la cantidad que, encontrada en el agua, la EPA la considera insegura para beber.
La EPA exige a las instalaciones de tratamiento de agua que comprueben que su agua tiene menos de 15 ppb de plomo; de lo contrario, deben tomar “medidas adicionales“.
Sin embargo, la “American Waterworks Association” afirma que el nivel de acción de la EPA de 15 ppb es confuso porque lleva a algunos clientes a suponer que el agua con niveles de plomo inferiores a ese es segura.
“Pero los profesionales del agua saben que esa cifra no está basada en la salud, sino que es una medida de la eficacia del control de la corrosión”, añadió la asociación.
Según la FDA, el límite reglamentario de plomo para el agua embotellada es de 5 ppb.
El Taco Supremo de Carne de Taco Bell y la Quesadilla de Pollo y Queso de Taco Bell empataron en el segundo puesto, con 8,1 ppb de plomo.
Las patatas fritas de In-N-Out contenían la mayor cantidad de cadmio, medido en 57,9 ppb, más de 11 veces el límite de cadmio establecido por la EPA para el agua potable.
Las patatas fritas de otras cadenas también contenían cantidades elevadas de cadmio: las de Sonic, 55 ppb; las de Jack-in-the-Box, 48,5 ppb; y las de Dairy Queen, 36,9 ppb.
“Esto se debe presumiblemente a que las patatas se cultivan en el suelo y absorben más metales pesados en el proceso de crecimiento”, afirma MAA.
Los fertilizantes industriales desempeñan un papel
El pollo a la naranja con arroz blanco de Panda Express y la ternera y el brécol con arroz frito de Panda Express contenían la mayor cantidad de arsénico, con 36,2 ppb y 32 ppb, respectivamente.
Esto no resulta sorprendente, ya que se sabe que el arroz contiene altos niveles de arsénico debido a procesos industriales y a los pesticidas, señaló MAA.
Fagan se mostró de acuerdo, señalando que una “parte sustancial” de los metales pesados presentes en los alimentos procede de prácticas agrícolas industriales, como el uso de fertilizantes fosfatados.
La EPA admite que no existe un nivel seguro de arsénico en el agua potable.
Sin embargo, el 23 de enero de 2006, la agencia estableció un límite obligatorio de 10 ppb (es decir, 0,010 miligramos por litro), alegando que no era factible fijar el límite reglamentario en cero.
Fagan -que también intervino en la sesión informativa del Congreso- y Honeycutt afirmaron que son necesarias prácticas de agricultura regenerativa que no dependan de fertilizantes o pesticidas industriales.
La geografía natural también determina los niveles de metales pesados
Fagan añadió: “Pero hay otra fuente de metales pesados, y esa fuente es simplemente la geología de ese lugar”.
Fagan explicó que las regiones de EE.UU. tienen diferentes cantidades de metales pesados en el suelo “por lo que hay que evaluar la tierra”.
Los distintos cultivos absorben los metales pesados en mayor o menor medida, por lo que los agricultores “tienen que elegir con mucho cuidado el cultivo que van a plantar en esa tierra y elegir aquellos que no absorban los metales pesados de forma sustancial”.
Fagan señaló que también existen métodos de recuperación para extraer los metales pesados de la tierra. Por ejemplo, hay ciertas plantas, como el cáñamo, que absorben gran cantidad de metales pesados del suelo.
El cáñamo puede plantarse -no como cultivo cosechable para el consumo, sino como medio para extraer los metales pesados del suelo- y luego quemarse para convertirlo en cenizas.
La ceniza puede utilizarse en ladrillos u hormigón para “estabilizarla” y así “sacarla permanentemente del sistema agrícola y alimentario”.
“Es un proceso muy lento, pero es algo que debemos tener en cuenta y asumir a largo plazo para limpiar el terreno”, añadió.