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mayo 05, 2020

Redfield y Birx: ¿podemos fiarnos de ellos con el COVID?

Documentos militares estadounidenses muestran que, en 1992, el actual Director de los CDC, Robert Redfield, y su entonces asistente, Deborah Birx, ambos oficiales médicos del Ejército, falsificaron a sabiendas datos científicos publicados en el New England Journal of Medicine afirmando fraudulentamente que una vacuna contra el VIH que ayudaron a desarrollar era efectiva. Sabían que la vacuna no valía nada.

Redfield ahora dirige la agencia encargada de exigir vacunas COVID. Birx, una protegida de toda la vida de Redfield y Anthony Fauci, sirvió en la junta del Fondo Mundialde Bill Gates. Redfield, Birx y Fauci lideran el grupo de trabajo de coronavirus de la Casa Blanca.

Un tribunal posterior de la Fuerza Aérea sobre Fraude Científico y Mala Conducta estuvo de acuerdo en que la información engañosa o, posiblemente engañosa, de Redfield amenaza seriamente su credibilidad como investigador …

En 1992, dos investigadores militares acusaron a Redfield y Birx de participar en “un patrón sistemático de manipulación de datos, análisis estadísticos inapropiados y presentación de datos engañosos en un aparente intento de promover la utilidad de la vacuna CONTRA el SIDA GP160”. Un tribunal posterior de la Fuerza Aérea sobre el fraude científico y la mala conducta convinieron en que la información “engañosa o, posiblemente, engañosa” de Redfield “amenaza seriamente su credibilidad como investigador y tiene el potencial de afectar negativamente la financiación de la investigación sobre el SIDA para las instituciones militares en su conjunto. Su comportamiento supuestamente poco ético crea falsas esperanzas y podría resultar en un despliegue prematuro de la vacuna”. El tribunal recomendó la investigación por un “organismo de investigación externo totalmente independiente”. Redfield confesó a los interrogadores de la D.O.D. y al tribunal.que sus análisis eran defectuosos y engañosos. Aceptó corregirlos públicamente. Después, continuó haciendo sus afirmaciones falsas en tres conferencias internacionales posteriores sobre el VIH,y cometió perjurio en un testimonio ante el Congreso, al jurar que su vacuna curaba el VIH.

Su maniobra funcionó. Basándose en su testimonio, el Congreso asignó 20 millones de dólares a las fuerzas armadas para apoyar el proyecto de investigación de Redfield y Birx. La revista Public Citizen se quejó en una carta de 1994 al miembro del Comité del Congreso, Henry Waxman, de que el dinero permitió que el Ejército acabara con la investigación y encubriera los crímenes de Redfield. El fraude impulsó a Birx y Redfield a carreras estelares como funcionarios de salud.

NOTA DE CHD: Documentos obtenidos a través de Tom Paine.

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