La semana pasada, una pareja de Maine obtuvo por fin las respuestas que llevaba buscando casi un año, desde que su hijo Sawyer, de 62 días, falleció el 28 de octubre de 2022, 34 horas después de que le administrasen las vacunas infantiles programadas.
Según un informe toxicológico, la sangre de Sawyer contenía 95 microgramos de aluminio por litro, un nivel que sería tóxico para los adultos.
Un toxicólogo dijo a la pareja que los niveles de aluminio y antígenos en la sangre se debían a las vacunas. También dijo que la infección viral por la que Sawyer estaba siendo tratado podría haber sido un factor contribuyente.
Los padres de Sawyer, Melissa -enfermera titulada- y su prometido Nick compartieron su historia la semana pasada con la periodista Jennifer Margulis.
En una entrevista concedida esta semana a “The Defender”la pareja detalló su búsqueda de la verdad, empezando por cómo el médico forense de Maine rechazó repetidas peticiones de que realizara pruebas de laboratorio que podrían haber demostrado la culpabilidad de las vacunas – y en su lugar inicialmente dictaminó la muerte de Sawyer como “asfixia por posición y entorno inadecuados para dormir”.
La historia del bebé Sawyer
El 20 de octubre de 2022, Melissa llevó a Sawyer al médico por un sarpullido persistente alrededor del torso. El médico diagnosticó una infección vírica, dio a Melissa una crema medicinal y le dijo que vigilara la temperatura de Sawyer por si tenía fiebre.
Exactamente una semana después, Melissa acudió al mismo pediatra para una revisión de rutina del bebé, donde el médico insistió en que a Sawyer, a pesar de las reservas de Melissa y de que el bebé seguía teniendo sarpullido, se le administrasen las vacunas infantiles programadas.
Entre ellas: RotaTeq (para rotavirus), Hib (para Haemophilus influenzae b), Prevnar 13 (para 13 tipos de bacterias neumocócicas) y Pediarix (contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B y la poliomielitis).
El Dr. Lawrence Palevsky pediatra, declaró a “The Defender”: “No conozco ninguna advertencia oficial contra la vacunación de niños enfermos”, pero “vacunar a un niño enfermo no tiene ventajas. Sólo hay desventajas”. Y añadió: “Y vacunar a cualquier niño no tiene ventajas”.
Melissa contó a “The Defender” que, a pesar de su formación médica, se había vuelto escéptica sobre las vacunas apenas dos días antes, cuando vio un vídeo de un toxicólogo hablando de los peligros de las vacunas para los niños. Habló de las próximas vacunas con su prometido y decidieron seguir adelante con ellas.
“Teníamos miedo de que el sistema médico le juzgara y nos juzgara y no le dejara ir al colegio”, dice Nick. “Simplemente no habíamos investigado sobre ello”.
Nick tiene dos hijas de un matrimonio anterior, de 11 y 19 años, que recibieron todas las vacunas de su infancia “y nunca pasó nada”, dijo.
Después de la visita al médico, Sawyer llegó a casa gritando y Melissa le dio al bebé el Tylenol que había recomendado el médico.
Al día siguiente, el bebé se había calmado un poco, pero seguía mostrándose “inquieto e incómodo”, así que Melissa le dio más Tylenol y un poco de leche materna extraída.
Cuando Nick llegó a casa del trabajo ese día, metieron a Sawyer en su moisés para que durmiera la siesta sobre las cinco y media. A las 6:15, el bebé ya estaba inquieto y, con un poco de ayuda, pudo volver a dormirse. Durmió de forma intermitente durante otras cuatro horas, mientras sus padres le vigilaban a través del vigilabebés y de las visitas a su habitación.
La última vez que Melissa fue a ver cómo estaba Sawyer, el bebé no se movía ni respiraba. Levantó su cuerpo inerte y sin vida y empezó a gritar. Nick se apresuró a ayudar, pero ya era demasiado tarde.
Los técnicos de urgencias médicas llegaron después de que la pareja llamara al 911. Lo intentaron pero no pudieron reanimar a Sawyer.
La policía del condado y estatal también acudió y, al tratarse de la muerte de un bebé, abrió una investigación formal y ordenó una autopsia.
El médico forense jefe, Mark Flomenbaum, realizó la autopsia al día siguiente. Aunque consideró que Sawyer estaba “bien desarrollado” y sin signos de lesiones o magulladuras, Flomenbaum presentó un certificado de defunción en el que se citaba la asfixia debida a un “entorno de sueño subóptimo”, culpando esencialmente a los padres.
“Fue cerca de Navidad cuando recibimos los resultados de la autopsia”, dijo Melissa a “The Defender”. “Los leímos en Nochebuena. … No hicimos nada en todo el fin de semana”.
Al preguntarles si alguna vez se enteraron de lo que había visto el forense para tomar su determinación, dijeron que no. “Lo único que había en su cuna era la manta sobre la que estaba tumbado”.
La policía buscó indicios de maltrato infantil o alcoholismo, pero rápidamente concluyó que se trataba de una muerte accidental.
Melissa, desconsolada, pidió a todo el mundo que investigara el posible papel de las vacunas en la muerte de Sawyer.
Primero llamó al forense para ver si le hacían pruebas para determinar si el responsable era el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), pero le dijeron que no era necesario “porque no demostraría la causa de su fallecimiento”, recuerda que le dijeron.
En busca de respuestas
Fue entonces cuando comenzó la búsqueda de respuestas por parte de la pareja. “Buscaba gente en Internet, en las redes sociales. Llamaba a cualquier número que encontraba”, cuenta Melisssa.
Finalmente, descubrió un conjunto de pruebas patológicas que podrían determinar si las vacunas habían jugado un papel en la muerte de Sawyer.
Las pruebas miden la proteína C reactiva (que indica inflamación cerebral), enzimas hepáticas, aluminio y mercurio en tejido cerebral y sanguíneo, formaldehído y formalina (otro nombre del formaldehído). Un panel de citocinas también identificaría diversos factores sanguíneos y niveles de títulos de vacunas.
Melissa envió cartas y correos electrónicos a la oficina de Flomenbaum para solicitar formalmente la batería completa de pruebas. El médico se negó, desestimando su preocupación y diciéndole que los metales pesados no causan SMSL.
“Me dieron una razón por la que no era necesario hacer cada prueba”, dijo.
Desde entonces, los correos electrónicos de ambos progenitores a la oficina del forense estatal han sido devueltos como “imposible de entregar”.
Una amiga de Melissa le habló de “Health Choice Maine”, una organización estatal sin ánimo de lucro que trabaja para proteger la libertad sanitaria y los derechos de los padres. Allí conoció a Tiffany Kreck, directora ejecutiva de “Health Choice Maine”, que ayudó a Melissa a organizar su propia investigación.
“Las familias acosadas por un médico o amenazadas por los servicios de protección de menores o lo que sea, pueden ponerse en contacto con nosotros y, en la medida de nuestras posibilidades, les ayudaremos”, declaró Kreck a “The Defender”.
Melissa dijo que Tiffany le dio una lista de cosas que tenían que hacer, “como conseguir informes e información de facturación, gente con la que ponerse en contacto, y eso es lo que hice”.
Su principal objetivo era encontrar un patólogo competente para realizar las pruebas de laboratorio que Melissa había solicitado. Buscaron por todo el país, incluso contaron con la ayuda de Laura Bono, vicepresidenta de “Children’s Health Defense” contó Kreck a “The Defender”, pero volvió con las manos vacías.
Kreck dijo a Melissa que no mencionarían nada sobre las vacunas a los posibles patólogos, para que fuera menos probable que rechazaran la solicitud.
El mayor obstáculo fue encontrar un médico dispuesto a pedir las pruebas.
Su ginecólogo-obstetra le dijo que estaba “fuera de su ámbito de práctica”.
Llamó a su médico de cabecera y ella le dijo que creía que las vacunas habían desempeñado un papel en la muerte de su hijo “y él lo negó”, dijo. Su pediatra también dijo que no.
El informe toxicológico y los próximos pasos
Finalmente, encontraron a alguien en el estado que, respondiendo a la pena de Melissa, accedió a realizar las pruebas el 21 de junio. Aunque algunas de las muestras de tejido de Sawyer se habían degradado, el patólogo pudo realizar suficientes pruebas para emitir un informe definitivo el mes pasado.
El informe era técnico y no iba acompañado de orientaciones ni recomendaciones.
Melissa dijo: “Nunca me llamaron y me dijeron: ‘Oh, escucha, esto es alto. Podría deberse a sus vacunas’. Haremos un informe VAERS [Vaccine Adverse Event Reporting System], ya sabes, y abogaremos por otros bebés que fallezcan. No, no conseguimos nada de ellos”.
Así que tuvieron que contratar a un toxicólogo privado que pudiera interpretar el informe. Ese segundo informe llegó la semana pasada.
“Y ella fue la que nos llamó el otro día y nos dijo que sus niveles de aluminio eran muy altos”, dijo Melissa, “y que deberíamos buscar algunos servicios legales”.
El informe mostraba que el bebé Sawyer tenía 95 microgramos de aluminio por litro de sangre, un nivel que sería tóxico para los adultos. La toxicóloga dijo a la pareja que los niveles de aluminio y antígenos en la sangre se debían a las vacunas. También dijo que la enfermedad del bebé podría haber sido un factor contribuyente.
Kreck le dijo a Margulis que: “Este informe patológico adicional muestra lo mucho que nuestros médicos forenses no encuentran porque no lo buscan”.
El informe también mostraba altos niveles de plomo, que no se deberían a las vacunas, dijo el toxicólogo, y preguntó por los niveles de plomo en su casa o en el agua. Pero dado que el bebé sólo había consumido leche materna y aún no tenía edad para gatear por el suelo, la cuestión sigue abierta.
Tras recibir la confirmación sobre el aluminio, la pareja se sintió “exonerada” de la implicación de que eran responsables de que Sawyer muriera asfixiado, “pero también seguimos sintiendo que le fallamos a nuestro bebé”, dijo Melissa a “The Defender”.
“Siendo yo enfermera”, dijo, “sentí que le había fallado como enfermera y como madre”.
Nick añadió: “Desde el punto de vista del padre, se supone que debes proteger a tu familia, y yo fracasé en eso. Me pesa cada segundo del día”.
Melissa y Nick tienen previsto presentar una reclamación ante el Programa Nacional de Indemnización por Lesiones Causadas por Vacunas (“National Vaccine Injury Compensation Program”, VICP por sus siglas en inglés). Dice que aún se siente escéptica “porque sé cómo son el gobierno y el sistema médico”.
Kreck está ayudando a la pareja a preparar la reunión del VICP. “Estamos haciendo todas las pruebas que podemos y tratando de poner los puntos sobre las íes antes de entrar en el VICP”, dijo Kreck, “que es históricamente difícil y duro en lo que ellos perciben como casos de SMSL”.
La pareja declaró a “The Defender” que recibieron ayuda para informar del caso al VAERS el pasado noviembre, pero que nunca han recibido ningún seguimiento. Sin embargo, confirmaron que el caso de Sawyer estaba en la base de datos.
“Health Choice Maine” también está estudiando la posibilidad de presentar una demanda contra el certificado de defunción del forense estatal.
Afrontar el duelo
Apenas tres meses después de la terrible experiencia, un terapeuta le dijo a Melissa, que seguía llorando la muerte de su hijo y buscando respuestas, que padecía un “trastorno de adaptación.”
“Me decía más o menos que no me estaba adaptando lo bastante rápido a la pérdida de mi hijo, y me recomendó terapia para el trauma”, cuenta Melissa.
Salió de la consulta llorando, preguntándose si le pasaba algo o no era capaz de desprenderse de su pena. “No he tenido buena suerte con los terapeutas”, dijo a “The Defender”.
“He estado pasando por todo esto yo sola, intentando revisar los informes y toda la información sobre la vida de mi bebé y su historial médico. Y estoy haciendo todo esto mientras trato de llorar su pérdida y es horriblemente doloroso”, dijo. “Es algo por lo que ningún padre debería pasar”.
Un terapeuta le dijo a Melissa que tomara estabilizadores del ánimo y antidepresivos. “El sistema de salud mental no ha sido de gran ayuda en esto en absoluto”, añadió Nick.
Nick descubrió que volver al trabajo y mantenerse ocupado era lo más terapéutico para él. “Simplemente mantener la mente centrada en otras cosas, ya sabes, mientras llevo todo eso encima”, dijo.
Nick se ha unido a Melissa en varias de sus sesiones de terapia, lo que le ha resultado muy útil.
La pareja encontró un grupo de apoyo al duelo llamado “Empty Arms” para padres que han perdido un hijo, que ha sido “increíble”, dijo Melissa. El grupo realiza una suelta de mariposas para los fallecidos el Día de los Caídos y una marcha conmemorativa anual.
También han encontrado el apoyo de sus familiares, aunque Melissa dice que ha sido difícil hablar con su familia sobre la conexión con la vacuna.
La pareja afirma que la pérdida les ha unido más. “No podría seguir adelante, librando la batalla que estamos librando ahora, sin ella”, dijo Nick. “Y no te das cuenta de cuánto quieres a alguien y de lo preciosa que es la vida y lo precioso que es lo que tienes delante”.
“Cuídalo y quiérelo, no lo dejes escapar”, dijo.
“Perdimos la mayor y mejor parte de nosotros dos y si no seguíamos juntos, sentiría que perdía otra pieza”, dijo Melissa.
El viaje de la pareja para advertir a los demás
“Sólo quiero concienciar a otras personas y poner fin a esto”, dijo Melissa.
Melissa dijo que advierte a las madres de niños enfermos que cancelen sus citas para las vacunas al menos hasta que el niño se haya recuperado. Añadió:
“Los niños no necesitan vacunas. Y si tuvieran que ponérselas, no las necesitan hasta que tienen al menos 2 años. El problema es que tienen una barrera hematoencefálica que no se ha cerrado hasta que tienen 2 años o más.
“Y si se vacuna antes de los dos años, el aluminio puede atravesar la barrera hematoencefálica. Por eso los niveles son tan altos y eso detiene la respiración y causa paro cardíaco”.
Nick dijo: “Yo no le diría a nadie ‘No vacunéis a vuestros hijos’. Pero sin duda le diría: ‘Investiga. Id hasta el final en Internet, aseguraos de que lo que estáis haciendo es lo correcto, de que conocéis todos los resultados posibles'”.
“Infórmate más y sé un firme defensor de tu bebé”, añadió. “Porque es tu bebé, no del médico”.
Preguntada por qué no hablan más profesionales médicos, Melissa se limitó a decir: “Suicidio profesional”.
“Ya ni siquiera quiero ser enfermera”, dijo. “¿Por qué querría serlo? Pero tengo que pagar mis facturas”.
“Los médicos no tienen más formación sobre vacunas que la mayoría de los alumnos de 16 años, en 10o año”, dijo. “Incluso como enfermera, no recibimos educación. Sólo se nos informa del calendario”.
También afirmó que los médicos forenses deberían tener derecho a realizar pruebas para detectar daños causados por vacunas durante la autopsia e identificarlos como causa en el certificado de defunción. “Las vacunas están matando a personas y bebés y están intentando encubrirlo”, afirmó.
Aunque la pareja dijo que les ayudó compartir su historia, también admitieron que querían pasar desapercibidos. “Es un tema que llevamos con reserva porque ahora tenemos que protegernos”, dijo Melissa.
La pareja está buscando un buen sistema de apoyo. “Buscamos gente que nos apoye y nos respalde en este viaje, que durará unos cuantos años, para conseguir justicia para nuestro bebé. Puede que se alargue durante un tiempo”, dijo Melissa.
A la pregunta sobre qué les da fuerzas para dar la cara y compartir su historia, a pesar de las reacciones negativas que ese activismo podría suscitar, Melissa respondió:
“Esta es la única forma en que siento que puedo seguir siendo madre de mi bebé. Y mi bebé merece justicia. Y merecemos saber la verdad.
“Él es nuestra razón de vivir en este momento. Y él es nuestra motivación”.
Preguntas sobre el médico forense estatal
Kreck dijo a “The Defender” que el forense estatal Flomenbaum procedía de Massachusetts, donde había sido despedido como forense estatal. “Parece que intentó demandarles por despido improcedente y perdió”, dijo Kreck.
Flomenbaum se labró una reputación nacional como médico forense de alto nivel gracias a su trabajo de identificación de cadáveres en Nueva York tras el atentado del 11 de septiembre de 2001, según un artículo del “Portland Press Herald”.
Fue despedido de su puesto en Massachusetts por perder un cadáver y tener un retraso de cuerpos a la espera de ser examinados.
En 2019, la oficina del fiscal general de Maine investigó y luego absolvió a Flomenbaum por las críticas de que dirigía un negocio paralelo como consultor en casos de muerte fuera del estado.
El artículo del “Portland Press Herald” detalla más sobre la polémica historia de Flomenbaum, que incluye la carta de un fiscal de Connecticut a la entonces Fiscal General Jane Mills diciéndole que un juez había determinado que su testimonio en un caso de homicidio infantil era “no creíble.”
Flomenbaum fue amonestado en 2021 por el gobernador de Maine, Mills, por comportamiento inapropiado y poco profesional en el lugar de trabajo, tras lo cual anunció que no solicitaría ser reasignado al puesto.
“Se suponía que sólo le quedaba un mes más o menos de mandato y ahora sigue en el cargo. Todo eso suena muy raro y sospechoso”, dijo Kreck.
Melissa dijo a “The Defender” que Flomenbaum había dejado recientemente la oficina del forense, poniendo en duda la disposición de los restos de Sawyer.
La pareja, con la ayuda de “Health Choice Maine”, pretende retirar las muestras de sangre y tejido de Sawyer de la oficina del forense.
Se ruega a quienes dispongan de información sobre dónde podría encontrarse un nuevo emplazamiento para los restos de Sawyer que envíen un correo electrónico a Tiffany Kreck a [email protected].