Un nuevo estudio que se ha considerado un bombazo demuestra que la inmunidad natural contra el COVID proporciona 13 veces más protección contra la variante Delta que la vacunación.

Sin embargo, como señala la comentarista política Kim Iversen en el programa “Rising” de “The Hill”, estos nuevos resultados no son en absoluto un “bombazo”.

La ciencia convencional, dice ella, siempre ha demostrado que haber pasado una infección proporciona una “inmunidad robusta” contra futuras reinfecciones.

“¿Por qué de repente, después de más de 100 años de reconocer la infección previa como una forma robusta de inmunidad”, se pregunta Iversen, “rechazamos de repente la evidencia científica obligando a vacunarse a absolutamente todo el mundo?”

En Israel -uno de los países más vacunados del mundo-se ha realizado la mayor observación en el mundo real y se ha reflejado en un estudio. Los científicos hicieron un seguimiento a 700.000 personas, dividiéndolas en tres grupos: personas vacunadas que recibieron dos dosis de la inyección de Pfizer, las personas no vacunadas que se recuperaron de COVID, y los individuos que se recuperaron del virus y recibieron una dosis de la vacuna de Pfizer.

El estudio ha descubierto que la inmunidad natural confiere una protección más duradera y fuerte contra la infección, la enfermedad sintomática y la hospitalización.

“La hipótesis de los investigadores es que se debe a la memoria de las células B y T”, explicó Iversen. “Y al hecho de que las personas que se recuperaron del virus han estado expuestas a todo el virus, no sólo a la proteína de espiga o pico a la que las vacunas exponen al cuerpo”.

El estudio aún no ha sido revisado por pares, dijo, pero los hallazgos coinciden con otros estudios y datos de salud pública.

“Por alguna extraña y politizada razón”, dijo Iversen, “este hecho científico ha sido muy debatido en Estados Unidos”.

Por ejemplo, explica:

“En la incidencia de la varicela, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (“Centers for Disease Control and Prevention”, CDC por sus siglas en inglés) recomiendan la vacunación para aquellos que no hayan tenido una infección previa. En su página web, bajo el título “¿Quién necesita la vacuna contra la varicela?”, los CDC dicen: “Las personas de 13 años o más que nunca hayan tenido varicela ni se hayan puesto la vacuna contra la varicela deben ponerse dos dosis, con un intervalo mínimo de 28 días”.

“Lo mismo ocurre con el sarampión, e incluso con la polio, si no se combinan con otras vacunas. Incluso durante el brote de viruela, cuando las vacunas se hicieron obligatorias, el certificado de inmunidad da claramente el visto bueno a quienes se habían recuperado previamente de la viruela.”

Entonces, se pregunta Iversen, ¿por qué las autoridades sanitarias mundiales ignoran la investigación científica sobre la inmunidad natural?

“¿Están los funcionarios de salud pública cediendo a las demandas de una población asustada?” se preguntó Iversen. “¿Están cediendo a los deseos de las codiciosas grandes farmacéuticas, “Big Pharma”?”

Iversen dijo:

“En la Unión Europea, donde algunos países han implantado pasaportes de vacunación, las personas pueden obtener uno mostrando una prueba de vacunación, dando negativo en las pruebas del virus en un plazo de 72 horas, o mediante prueba de haberse recuperado de una infección anterior.

“Esto se basa en una ciencia sólida. Entonces, ¿qué es lo que está causando aquí en Estados Unidos este repentino rechazo a evidencia científica ampliamente aceptada?

“Actualmente tenemos universidades, empresas, las grandes tecnológicas o “Big Tech”, a políticos y funcionarios de salud pública de Estados Unidos, todos excluyendo abiertamente la inmunidad natural como base para la exención médica.

“Cuando los pacientes que se han recuperado de la infección se muestran escépticos ante las medidas políticas que les obligan a vacunarse, tanto su educación, como sus medios de vida y su capacidad para participar en la sociedad se ven amenazados”.

Por ejemplo, Jeanna Norris, una asociada administrativa supervisora y funcionaria fiscal de la Universidad Estatal de Michigan, que tiene inmunidad natural tras recuperarse del virus, demandó a la escuela por su mandato de vacunación.

Sin embargo, un juez falló en contra de Norris el martes, argumentando que:

“… debido a que la demandante no tiene un interés de propiedad constitucionalmente protegido en su puesto de trabajo en la MSU, y no se le está negando ningún derecho constitucional en virtud de la Decimocuarta Enmienda, ni el empleo es un derecho fundamental en virtud de la Constitución de los Estados Unidos, este asunto recibirá un escrutinio de base racional…

“Y para que la demandante gane bajo este estándar de revisión, la demandante debe demostrar que el mandato de vacunación de la MSU no está racionalmente relacionado con un interés gubernamental legítimo, es decir, la salud y la seguridad de la población. Es poco probable que la demandante gane bajo la revisión de base racional. Por lo tanto, en esta etapa, la demandante no ha demostrado una probabilidad sustancial de éxito en cuanto al fondo.”

Todd Zywicki, profesor de derecho de la Universidad George Mason, presentó recientemente una demanda similar contra su empleador solicitando una exención médica del mandato de vacunación de la escuela.

Zywicki argumentó que, como tiene inmunidad natural, “no hay justificación para una violación coercitiva de mi autonomía corporal”. La universidad cedió a la demanda y concedió a Zywicki la exención el mes pasado.

Como señala Iversen, los nuevos datos sobre la inmunidad natural plantean una “enorme cuestión ética” sobre la exigencia de vacunar a todo el mundo, independientemente de su estado previo de infección.

Ella dijo:

“Los CDC estiman que más de un tercio de los estadounidenses se han recuperado del COVID. Eso significa que si las vacunas pueden ayudarnos a alcanzar la inmunidad de grupo, sólo necesitamos un 50% de vacunados para llegar a un 80% al combinarlos.

“Actualmente, los Estados Unidos informan de que algo más del 55% está totalmente vacunado, pero sería interesante saber cuántos de ellos se habían infectado previamente para hacernos una imagen real de lo cerca que estamos de este supuesto umbral de inmunidad colectiva.

“Este sería un dato importante que deberíamos conocer para saber si la inmunidad de grupo es siquiera posible con este virus”.

Por suerte, países como Israel mantienen buenos registros, dijo Iversen.

“No han politizado el virus”, dijo. “Son capaces de dar una mejor visión de lo que funciona y lo que no”.

Iversen dijo que espera que este último estudio que demuestra que la inmunidad natural es la mejor protección “cambie finalmente nuestra línea de pensamiento actual.”

Aclara que nadie está abogando por que la gente salga a contagiarse de la COVID. Pero la realidad, dice, es que millones de personas ya han pasado el virus, y muchas más lo tendrán.

“Las personas que se han recuperado tienen una inmunidad robusta”, dijo Iversen. “Eso debería ser aceptado, incluso estudiado por nuestra sociedad, como siempre lo ha sido, en lugar de ser rechazado”.

Vea el segmento de “Rising” aquí: