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29-04-2024 Big Food News

Exposiciones tóxicas

¿Piggy Sooy? El USDA aprueba un plan para modificar genéticamente la soja para producir proteína de cerdo “de origen vegetal”

El USDA ha aprobado este mes el plan de una empresa biotecnológica de modificar genéticamente la soja para producir una proteína cárnica “cultivada en plantas” que la empresa denomina Piggy Sooy. La empresa lo calificó de próxima “revolución” en biotecnología alimentaria, pero los críticos advirtieron que es “un experimento peligroso” destinado al fracaso.

petri dish of soybeans with pig's face on top

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (“U.S. Department of Agriculture”, USDA por sus siglas en inglés) aprobó este mes el plan de una empresa de biotecnología de modificar genéticamente la soja para producir una proteína cárnica “cultivada en plantas ” que la empresa denomina Piggy Sooy.

‘Moolec Science’, con sede en Luxemburgo, está modificando genéticamente la soja para producir mioglobina porcina, una proteína del cerdo. El producto final es una “carne mezclada“, que es parte vegetal y parte animal.

La empresa, filial del grupo biotecnológico argentino Bioceres, también está desarrollando una planta de guisantes amarillos que produce proteína de vacuno.

La tecnología patentada de ‘Moolec’ -que la empresa denomina agricultura molecular- empalma genes porcinos en una soja convencional. La soja resultante es de color rosa carnoso por dentro y la empresa afirma que contiene un 26,6% de proteína animal.

Martín Salinas, cofundador y jefe de tecnología de ‘Moolec’, declaró en un comunicado de prensa que la aprobación sienta las bases para otra “revolución” de la biotecnología alimentaria que está “allanando el camino para la adopción acelerada de la tecnología de Cultivo Molecular por parte de otros representantes de la industria.”

Pero el doctor Brian Hooker, director científico de “Children’s Health Defense” (CHD), calificó la tecnología de “pesadilla en ciernes”.

Hooker dijo a “The Defender”:

“Reducir las complejidades de la carne porcina a una sola proteína (miosina), que es la única proteína porcina producida por los frijoles Franken, es completamente miope. No se trata de un sustituto de la carne de cerdo, sino de una fábrica de producción de miosina recombinante.

“Por lo tanto, los consumidores estarían comiendo una sustancia novedosa que requeriría pruebas exhaustivas y exigiría algo mucho más de lo que la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.] hace rutinariamente para los alimentos transgénicos”.

El doctor John Fagan, cofundador, director general y científico jefe del Instituto de Investigación Sanitaria, declaró a “The Defender” que siempre existe una preocupación muy real y seria de que se produzcan efectos secundarios imprevistos e impredecibles asociados a los alimentos modificados genéticamente.

Este producto es especialmente preocupante, dijo, porque “hasta ahora, la mayoría de los alimentos genéticamente modificados que se suministran a los seres humanos han sido un ingrediente menor dentro de un producto, mientras que aquí el ingrediente modificado genéticamente será el ingrediente principal. Así que las personas que lo consuman ingerirán cantidades mucho mayores de alimentos genéticamente modificado que las que han ingerido en el pasado.”

“Eso significa que plantean mucho más riesgo”, añadió.

‘¿Qué podría salir mal?’

El Servicio de Inspección Zoosanitaria y Fitosanitaria (“Animal Plant Health Inspection Service”, APHIS por sus siglas en inglés) del USDA, que regula los organismos modificados genéticamente (OMG), determinó que no es probable que Piggy Sooy y su progenie supongan un mayor riesgo de plagas para las plantas que la soja normal y, por tanto, no necesita ser regulada por esa agencia.

Moolec dijo que la empresa tiene previsto “acelerar su estrategia de salida al mercado” ahora que cuenta con la aprobación del APHIS. Sin embargo, la empresa aún puede necesitar la aprobación de la FDA y está pasando por ese proceso de consulta.

Los expertos en OMG que hablaron con “The Defender” dijeron que su mayor preocupación con los productos de “carnes mezcladas” es que no se han realizado pruebas de efectos en la salud humana con ninguno de ellos.

El científico especializado en cultivos y agricultor regenerativo Howard Vlieger afirmó que el peligro potencial de los OMG no sólo procede de los genes empalmados en la planta, sino también del propio proceso de inserción, que puede introducir proteínas extrañas que estresen el sistema inmunitario humano.

“Causa estragos” en la salud humana, dijo.

Mark Kastel, director ejecutivo del organismo de control de la industria alimentaria ‘OrganicEye’, dijo que también le preocupaba la falta de pruebas medioambientales.

“Una vez que liberamos estos OMG en el medio ambiente, no hay vuelta atrás”, dijo. Citó ejemplos del pasado con productos no probados, por ejemplo, el DDT. Una vez que los reguladores se dieron cuenta de que era tóxico, pudieron detener su producción y aplicación, pero como es un producto químico persistente, no pudieron eliminarlo del medio ambiente.

“Una vez que los OMG están en el medio ambiente, dependiendo de la variedad cultivada, pueden cruzarse con otras especies. Puede contaminar cultivos, cultivos que no eran su objetivo”, afirmó.

Vlieger dijo que también se ha demostrado que estos productos plantean graves problemas a las personas que pueden tener una alergia alimentaria a los contaminantes.

En este caso, según Vlieger y Kastel, las personas pueden tener creencias religiosas o de otro tipo que les prohíban consumir la carne de cerdo que podría contaminar accidentalmente sus alimentos.

Piggy Sooy “no es soja y no es cerdo”, dijo Kastel. “Es un alimento novedoso que nunca ha formado parte de la cadena alimentaria humana. Son muchos experimentos en una sola aventura económica”.

“¿Qué podría salir mal?” preguntó Kastel. “Estamos abriendo esta lata de gusanos. No sabemos adónde nos llevará, quizá no haya problema, pero estamos tirando los dados y experimentando”.

Crear una forma de vida patentada con fines lucrativos, con el apoyo del USDA

Kastel dijo que la motivación principal no era abordar ningún problema medioambiental, como afirma la industria de las proteínas alternativas. “Es el beneficio”, dijo.

“¿Qué problema pretenden abordar realmente?”, preguntó. No tenemos escasez de carne de cerdo, ni de soja”. Y los procesos de producción existentes, “por muy inhumanos que sean”, dijo, “son eficientes”.

“Así que el problema que persiguen en realidad es: “¿Cómo creamos una forma de vida patentada que se pueda cultivar bajo licencia y obtener un rendimiento para los inversores?”.

Vlieger dijo que estas empresas pueden conseguir que sus productos pasen fácilmente el proceso normativo porque las normativas son laxas.

Las agencias reguladoras no regulan los OMG de forma diferente a los cultivos alimentarios normales, basándose en el principio de que son “sustancialmente equivalentes” al producto no modificado y, por tanto, no necesitan regulaciones a medida.

“Pero”, dijo, “si no hay diferencia entre éste y otro organismo, ¿por qué deberíais poder patentarlo?”.

El proceso de aprobación es “tan ridículo que resulta difícil de comprender”, añadió.

Los agricultores, los defensores de la soberanía alimentaria y otras personas llevan mucho tiempo protestando contra las patentes sobre plantas y otros organismos vivos, porque restringen el acceso de los agricultores a las semillas y su capacidad de experimentar e investigar, y han conducido a la consolidación de la industria alimentaria.

Las patentes de procesos de modificación genética también suelen reivindicar derechos de propiedad intelectual sobre cualquier semilla o planta que incluya la misma información genética que los productos creados en ese proceso.

“Es casi irrisorio”, dijo Fagan. “Los seres humanos llevan produciendo soja al menos unos cuantos siglos, si no más. Y han influido probablemente en casi todos los genes de la planta. Y ahora llega una corporación y añade una cosa, y en base a eso, pueden poseer toda la soja”.

Los defensores de la soberanía alimentaria han documentado ampliamente cómo patentar alimentos ha perjudicado a los pequeños agricultores y a las prácticas tradicionales.

El crítico gastronómico del ‘Financial Times’, Tim Hayward, escribió en septiembre de 2021 que los derechos de propiedad intelectual -que pueden dar lugar a beneficios extraordinarios- están detrás del impulso a las carnes cultivadas en laboratorio.

Poseer derechos de propiedad intelectual sobre la carne, escribió Hayward, daría a las empresas privadas el poder de sustituir la carne que se consume actualmente por un producto patentado.

Tanto Vlieger como Kastel dijeron que el núcleo del problema en el proceso de aprobación es que la industria ha capturado a los reguladores.

Tom Vilsack, secretario del USDA de Biden, que también estuvo ocho años bajo el mandato de Obama, fue gobernador de Iowa. Según el Centro para la Seguridad Alimentaria, que se opuso a su nombramiento como secretario en 2021, Vilsack ha sido reconocido durante mucho tiempo por su “agresiva promoción de la ingeniería genética”.

Fue nombrado “Gobernador del Año” dos veces por la Organización de Innovación Biotecnológica.

También utilizó su autoridad para impulsar la aprobación de cultivos de ingeniería genética (“genetically engineered”, GE) sin apenas supervisión científica, debilitó la normativa sobre cultivos transgénicos y se puso del lado de las empresas biotecnológicas “en todos y cada uno de los casos de interés público que intentaban detener los daños de los cultivos transgénicos o regularlos mejor”, afirmó el Centro para la Seguridad Alimentaria.

Fagan afirmó que hoy en día también existe una “enorme falta de transparencia” en relación con los cultivos modificados genéticamente. Incluso la información que se comparte con las agencias reguladoras suele ser inaccesible al público porque se considera reservada.

Como resultado, dijo, “los consumidores son, con razón, muy escépticos respecto a ellos [alimentos GE] porque no se les ha dado ninguna información sobre su valor nutricional, sobre su seguridad, su composición molecular, todas esas cosas.”

¿Un salvador para el tambaleante mercado de las “carnes alternativas”?

La mayor parte de la carne cultivada en laboratorio se hace tomando células madre de animales y colocándolas en grandes tanques de acero llamados cultivadores o biorreactores. Las células son “alimentadas” con una mezcla de azúcares, aminoácidos y ácidos grasos, sales y vitaminas para que proliferen rápidamente. Los procesos patentados que utilizan las distintas empresas varían. Algunos producen músculo y tejido conjuntivo en grandes láminas y otros en grandes masas.

La tecnología de ‘Moolec’ es diferente, pero la empresa hace promesas similares: que su tecnología “superará los problemas del cambio climático y la seguridad alimentaria mundial”, al tiempo que “creará riqueza para los accionistas y el planeta”, afirma.

El director general Gastón Paladini, miembro del consejo de administración y heredero de la dinastía cárnica argentina Paladini SA, fundó la empresa en 2020. Presentó al mundo su soja porcina en junio de 2023.

La empresa salió a bolsa en enero de 2023 tras fusionarse con ‘LightJump Acquisition Corp’. En aquel momento estaba valorada en 504 millones de dólares y era la primera empresa de tecnología alimentaria de entramado molecular que cotizaba en bolsa.

En octubre de 2023 anunció que había recaudado 30 millones de dólares para ampliar sus operaciones de cultivo molecular. Tiene una instalación industrial en Argentina con capacidad para triturar 10.000 toneladas de soja al año.

En aquel momento, ‘Moolec’ preveía un mercado de 65.000 millones de dólares para sus productos, según una presentación a inversores.

En un comunicado de prensa de esta semana, Paladini comentó con entusiasmo la aprobación del USDA de su producto Piggy Sooy.

“‘Moolec’ adoptó el eslogan de Nasdaq ‘Reescribe el mañana’ y se lo tomó al pie de la letra. Hemos logrado un hito sin precedentes en biotecnología con la primera aprobación de este tipo del USDA-APHIS”, afirmó.

Las acciones de ‘Moolec’ se dispararon un 121% con la noticia, pero en general bajaron considerablemente. En las tendencias a largo plazo, las acciones de la empresa cotizaron a un máximo histórico de 20$. La semana pasada alcanzó un máximo de 2,17$ por acción. El lunes por la mañana, había vuelto a bajar a 1,45 $ por acción.

Paladini atribuyó esto a “un desajuste entre la comprensión del mercado y la oportunidad real”, y dijo que la empresa necesita más visibilidad para cambiar esto, informó “Green Queen”.

Los inversores han invertido miles de millones de dólares en fabricar “carnes alternativas”, ya sea en laboratorio o, más recientemente, en plantas. Las inversiones procedían de capitales de riesgo y fondos soberanos como SoftBank y Temasek, y de grandes empresas cárnicas como Tyson, Cargill y JBS, según informó “The New York Times”.

Los directores ejecutivos de las empresas pregonaron audazmente “una nueva era” en la agricultura, y multimillonarios inversores como Bill Gates y Richard Branson se apresuraron a invertir fuertemente y a promocionar públicamente varias empresas de carne cultivada o “cultivada en laboratorio” y sustitutos de la carne producidos en laboratorio, como la “Impossible Burger”.

Según los informes, las empresas emergentes de carne cultivada en laboratorio “Eat Just” y “Upside Foods” tenían valoraciones de más de 1.000 millones de dólares cada una. Y el año pasado el USDA autorizó la venta de la primera carne cultivada en laboratorio en el mercado estadounidense.

Sin embargo, el entusiasmo que atrajo a miles de millones al sector ha decaído en los últimos meses.

El capital inversor inicial se agotó, la producción ha resultado ser muy cara, los beneficios medioambientales pregonados resultaron ser erróneos o fraudulentos, los científicos han cuestionado su seguridad y las empresas han sido incapaces de convencer a los consumidores de que compren sus productos.

Líderes del sector como “Upside Foods” informaron a principios de año de que pausarían sus grandes planes de expansión de la fábrica.

Incluso “The Times” declaró “muerta” la “revolución” de la carne cultivada en laboratorio, y la financiación de capital riesgo para la tecnología alimentaria cayó en picado en 2023.

Las empresas de carne de origen vegetal como “Impossible Foods” y “Beyond Meat” también fracasaron, y muchos restaurantes retiraron la carne falsa de sus menús y los beneficios cayeron en picado tras el escrutinio de los consumidores sobre los productos ultraprocesados y la decepción con el sabor y la asequibilidad de los productos.

Kastel dijo que la gente confunde el término “de origen vegetal” con saludable, pero la mayoría de los llamados alimentos de origen vegetal están muy procesados, separados del microbioma natural de la tierra y ninguno de ellos es orgánico.

En su lugar, dijo, las empresas utilizan materiales orgánicos industriales convencionales e ingredientes sintéticos para crear “sustancias similares a los alimentos.”

Un nuevo informe del “Good Food Institute” muestra que las ventas de carne, lácteos y marisco veganos cayeron un 26% entre 2021 y 2023.

Paladini dijo que los productos de su empresa serán diferentes, porque venderán los productos mezclados de soja y guisantes con la carne incorporada, en lugar de extraer la carne, lo que ahorrará costes.

Con ello, ‘Moolec’ se une a un nicho de mercado de “carne mezclada“, con varias otras empresas, como ’50/50 Foods’, ‘SciFi Foods’ y ‘Mush foods’, que dicen combinar alimentos de origen vegetal con carnes cultivadas.

Estas empresas afirman que la carne cultivada “no está preparada para el prime time“, y que sus productos pueden ayudar a que la gente coma menos carne y a que más gente consuma proteínas vegetales.

‘Moolec’, autodenominado “hacker de la alimentación “, tiene una cartera internacional de patentes de más de 25 patentes concedidas o pendientes de concesión.

Paladini dijo que sus productos harán “proteínas alternativas” de mejor sabor, mejorando las proteínas vegetales con material molecular de animales. Lo hacen “abrazando la ciencia”.

En 2025, ‘Moolec’ tiene previsto lanzar un aceite nutricional que contiene ácido gamma-linoleico (un ácido graso omega-6) producido mediante otra tecnología patentada aplicada a una cepa de cártamo.

La FDA y el USDA aprobaron el aceite, por lo que ‘Moolec’ puede cultivar, importar y trasladar sus plantas a través de las fronteras estatales sin necesidad de permiso.

También está desarrollando una proteína de quimosina bovina utilizada en el queso, también con luz verde del USDA.

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