La píldora COVID-19 de Merck provoca mutaciones virales que pueden dar lugar a nuevas variantes, según un artículo revisado por expertos y publicado el lunes en ‘Nature’.
“El molnupiravir, un medicamento antiviral que se ha utilizado ampliamente contra el SARS-CoV-2, actúa induciendo mutaciones en el genoma del virus durante su replicación”, escribieron los autores del estudio.
Esta capacidad podría hacer más difícil predecir cómo cambiará y se propagará el virus, según los autores, que advirtieron de que los pacientes que no eliminen el virus al cabo de unos días podrían propagar su forma mutada a otras personas.
El Dr. Harvey Risch, profesor emérito de epidemiología e investigador científico principal de la Escuela de Salud Pública de Yale, declaró a “The Defender” que el estudio era “una investigación de muy alta calidad” y que los resultados son “otro momento ‘duh’ (admitir un error evidente)”.
Risch dijo:
“Varios de nosotros, entre los que me incluyo, predijimos a partir de su mecanismo de acción que este sería el resultado cuando se aprobara y pusiera en marcha el molnupiravir. De ahí el “duh”: era obvio. Obvio para todos menos para la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.] que está atrapada en la corrupción farmacéutica “.
Investigadores estadounidenses, británicos y sudafricanos analizaron 15 millones de genomas de COVID-19 y descubrieron que las nuevas variantes surgieron en 2022, después de que el fármaco se introdujera en muchos países, informó la CNBC. Muchas de las nuevas secuencias eran las mismas que las encontradas en los pacientes que recibían el antivírico.
Los investigadores identificaron tasas elevadas de una mutación específica asociada al molnupiravir en países como Australia, donde las residencias de ancianos se abastecieron del fármaco.
Sin embargo, no se ha demostrado que la mayoría de las mutaciones relacionadas con el fármaco sean más graves o transmisibles. Según los autores, la mayoría de las mutaciones debilitan el virus al interferir en su capacidad de autorreplicación.
En respuesta al estudio, Merck afirmó que los autores se basaron en “asociaciones circunstanciales” entre las variantes observadas y el lanzamiento del fármaco, y que los pacientes analizados carecían de “pruebas documentadas de transmisión”, según la CNBC. Merck afirmó que las mutaciones eran “infrecuentes” y sólo se asociaban a “casos esporádicos”.
El estudio se produce en un momento en que vuelve a aumentar la preocupación por los casos de COVID-19. Pero la demanda del fármaco de Merck ha descendido más de un 83% en el trimestre en comparación con el año pasado, cuando las ventas del tercer trimestre alcanzaron más de 1.000 millones de dólares.
No era la primera vez que los científicos determinaban que el fármaco podía provocar la proliferación de variantes.
La preocupación por un posible “círculo vicioso de retroalimentación positiva” es anterior a la aprobación de la FDA
Comercializado bajo la marca Lagevrio, el molnupiravir es un medicamento antivírico oral creado por Merck y “Ridgeback Biotherapeutics”. Se aprobó por primera vez en el Reino Unido el 4 de noviembre de 2021 para el tratamiento de la COVID-19 de leve a moderada en adultos que presentaban al menos un factor de riesgo de desarrollar una enfermedad grave.
En diciembre de 2021, la FDA aprobó el medicamento para adultos de alto riesgo bajo Autorización de Uso de Emergencia. Sin embargo, fue aprobada por el Comité Asesor sobre Medicamentos Antimicrobianos de la FDA por un estrecho margen de 13 a 10, debido a la preocupación por su eficacia y su potencial para crear nuevas variantes que podrían eludir la inmunidad y prolongar la pandemia.
El Dr. James Hildreth, director general del “Meharry Medical College” de Nashville (Tennessee), declaró ante la FDA:
“Incluso si la probabilidad es muy baja, 1 entre 10.000 o 100.000, de que este medicamento induzca un mutante de escape del que las vacunas que tenemos no protegen, la realidad es que eso podría ser catastrófico para todo el mundo”.
Risch declaró a “Fox News” en diciembre de 2021 que el molnupiravir “podría crear cepas virales mutantes en todo el mundo. Es un medicamento peligroso”.
El Consejo Indio de Investigación Médica bloqueó el uso del fármaco por motivos de seguridad y mutagenicidad.
Tanto la FDA como Merck desaconsejaron el uso del fármaco en niños y mujeres embarazadas, ya que era letal para los embriones en ratas preñadas y causaba defectos congénitos y reducía el peso corporal del feto.
Molnupiravir tampoco está autorizado para pacientes menores de 18 años, debido a su efecto sobre el crecimiento de huesos y cartílagos.
Según un artículo del “Washington Post” de diciembre de 2021,la propia investigación de Merck, en el caso de las personas que tomaban la píldora, el virus aún podía detectarse al tercer día de tratamiento, lo que significaba que la paciente seguía siendo un “caldo de cultivo para virus mutantes viables” que presentaban una “clara oportunidad para que los virus mutantes se transmitieran a familiares o cuidadores”.
El Post expresó su preocupación por el peor de los casos:
“Mientras esté en uso en algún lugar del mundo, podría generar ciclos repetidos de nuevas variantes, con gente tomando desesperadamente el fármaco para combatir las nuevas variantes que engendra, creando un círculo vicioso de retroalimentación positiva al tiempo que causa más sufrimiento y muertes.”
El doctor William Haseltine, ex virólogo de la Universidad de Harvard conocido por su trabajo sobre el VIH/SIDA y autor de “¡Variantes! El reto cambiante de COVID-19” (“Variants! The Shape-Shifting Challenge of COVID-19″), advirtió sobre la “sobrealimentación de nuevas variantes víricas” antes de que la FDA aprobara el molnupiravir, pero fue ampliamente ignorado.
Haseltine escribió en Forbes:
“El molnupiravir actúa como antivírico engañando al virus para que utilice el fármaco para replicarse, insertando después errores en el código genético del virus una vez que la replicación está en marcha. Cuando se produce un número suficiente de errores de copia, el virus muere, incapaz de seguir replicándose. …
“Sin embargo, fuera del laboratorio, cuando el fármaco se administre a millones de personas con infecciones activas, esta desventaja [para la replicación viral] podría desaparecer rápidamente, ya que probablemente proporcionaríamos un entorno de selección óptimo para mejorar la aptitud del virus.”
Los autores del estudio de ‘Nature’, procedentes de organizaciones como el Instituto Francis Crick y el Imperial College de Londres, publicaron en enero un estudio preimpreso en el que se identificaban las firmas genéticas de los tipos de mutaciones causadas por el molnupiravir.
Merck rebatió el estudio y declaró a Bloomberg: “No hay pruebas que indiquen que ningún agente antivírico haya contribuido a la aparición de variantes circulantes.”
El Dr. Jonathan Li, virólogo de la Facultad de Medicina de Harvard, declaró a Bloomberg que la capacidad de mutación de la píldora siempre había sido una preocupación subyacente, aunque hipotética, y afirmó que el artículo de enero “validaba muchas de esas preocupaciones”.
El doctor Paul Alexander, en un post de diciembre de 2022 en el que hacía referencia a un artículo publicado ese mismo mes en el que también se documentaba la capacidad del molnupiravir para inducir mutaciones, afirmaba:
“Nosotros [el Dr. Geert Vanden Bossche, Michael Yeadon, el Dr. Ramin Oskoui, el Dr. Peter McCullough, el Dr. Howard Tenenbaum, Risch y otros] se lo dijimos, se lo advertimos, pero no se plantearon parar…
Entre este fármaco mutagénico fraudulento y fallido (además de las mutaciones provocadas por la propia “vacuna” de inyección genética COVID al someter a un antígeno de de espiga o pico a la presión inmunológica de la población) combinado con el fallido Paxlovid de Pfizer, que provoca el “COVID de rebote”, estamos exponiendo a nuestra gente a un gran riesgo. …
“Tenemos una situación en la que se están administrando inyecciones de COVID y fármacos que mantendrán esta pandemia durante 100 años”.