El 4 y el 6 de mayo se presentaron dos peticiones formales ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (‘Food and Drug Administration’, FDA por sus siglas en inglés) para exigir a la agencia que haga su trabajo y garantice que los fabricantes de vacunas divulguen información precisa sobre la cantidad de adyuvante de aluminio en sus vacunas infantiles.

Las demandas se producen a raíz de un informe publicado recientemente un estudio que demuestra que numerosas vacunas infantiles tienen mucho más adyuvante de aluminio del que se especifica en las etiquetas del producto aprobadas por la FDA. El estudio publicado en el ‘Journal of Trace Elements in Medicine and Biology’, requiere la atención urgente de la FDA y de todos los padres.

Un equipo de expertos en aluminio de la Universidad de Keele, dirigido por Christopher Exley, profesor de química bioinorgánica durante los últimos 29 años y autor de más de 200 artículos publicados sobre el aluminio, ha descubierto que seis vacunas infantiles contienen una cantidad estadísticamente significativa de adyuvante de aluminio superior a la indicada en el etiquetado de estos productos. Las seis vacunas son Pentacel, Havrix, Adacel, Pedvax, Prevnar 13 y Vaqta.

Según el estudio, cuatro vacunas infantiles -Infanrix, Kinrix, Pediarix y Synflorix- contienen una cantidad estadísticamente significativa de adyuvante de aluminio inferior a la prevista en el etiquetado del producto.

Estas desviaciones de las etiquetas de los productos son extremadamente preocupantes, según Exley. Las dosis con más cantidad de adyuvante de aluminio de la aprobada plantean graves problemas de seguridad, y las dosis con menos cantidad de la aprobada plantean dudas sobre la eficacia.

De hecho, el adyuvante de aluminio es una sustancia citotóxica y neurotóxica conocida que se utiliza para inducir la autoinmunidad en los animales de laboratorio, y que numerosas publicaciones revisadas por expertos ven relacionada con diversas afecciones autoinmunes.

Estas desviaciones también hacen que los productos y los fabricantes no cumplan con varios estatutos y reglamentos federales, lo que requiere una acción inmediata de la FDA.

Las demandas exigen que la FDA haga pública de inmediato la documentación suficiente para establecer que el contenido de aluminio en cada vacuna en cuestión es coherente con la cantidad indicada en su etiquetado. Las demandas también solicitan a la FDA que suspenda la distribución de las vacunas en cuestión hasta que se haga el cambio.

Aunque el equipo jurídico de la Red de Acción para el Consentimiento Informado se ha centrado en la COVID-19 y otras cuestiones relacionadas, la transparencia en relación con las vacunas infantiles sigue siendo una prioridad absoluta para la organización: no hay nada más importante que la seguridad de las vacunas que se inyectan a los bebés.

Si desea hacer llegar a la FDA un comentario sobre las peticiones relativas a los niveles de aluminio en las vacunas infantiles, puede hacerlo aquí y aquí. Los comentarios deben presentarse el 17 de mayo.

Publicado originalmente por‘Informed Consent Action Network’ (Red de Acción para el Consentimiento Informado).