La Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos (CI) acaba de lanzar una iniciativa para hacer realidad la ropa informatizada, una medida que, según los críticos, podría dar lugar a una vigilancia biométrica masiva de los ciudadanos y a un aumento de la exposición de las personas a la radiación de radiofrecuencia.
La Oficina del Director de Inteligencia Nacional (“Office of the Director of National Intelligence”, ODNI por sus siglas en inglés) anunció el 22 de agosto que la rama de investigación y desarrollo avanzados del CI, Intelligence Advanced Research Projects Activity (“Intelligence Advanced Research Projects Activity”, IARPA por sus siglas en inglés), desarrollaría su programa de ropa informatizada -Sistemas Textiles Inteligentes Electrificados y Conectados en Red, o SMART ePANTS- durante los próximos tres años y medio.
El programa gubernamental SMART ePANTS trabaja para crear prendas con “sistemas integrados de sensores de audio, vídeo y geolocalización que presenten la misma elasticidad, capacidad de doblarse, posibilidad de lavarse y comodidad que los tejidos normales”.
Entre los artículos que se fabricarán figuran camisas, pantalones, calcetines y ropa interior.

IARPA, en colaboración con el Centro Naval de Guerra de la Información (“Naval Information Warfare Center”), Pacific, adjudicó contratos de investigación para desarrollar y fabricar la ropa informatizada por un total de más de 22 millones de dólares a ‘Nautilus Defense’ y ‘Leidos, Inc.’ según un anuncio del Pentágono del 9 de agosto.
‘SRI International’, el Instituto Tecnológico de Massachusetts y Areté recibieron cantidades no reveladas para desarrollar la tecnología, según un artículo publicado en ‘The Intercept’.
Los gigantes de la inversión ‘Vanguard’ y ‘Black Rock’ -que se beneficiaron de la venta de vacunas COVID-19 y tienen participaciones en empresas tecnológicas que desarrollan pasaportes de vacunas y carteras digitales- figuran entre los principales inversores de ‘Nautilus Defense’y ‘Leidos’.
El gestor del programa SMART ePANTS, Dawson Cagle, Ph.D., quien se inspiró en el deseo de mejorar las opciones de seguimiento de la salud de su padre diabético, dijo en una reciente rueda de prensa: “IARPA se enorgullece de liderar esta iniciativa pionera tanto para el CI como para la comunidad científica en general, que aportará una innovación muy necesaria en el campo de los AST. [Active Smart Textiles]”.
Un artículo publicado en enero en PubMed, exaltaba el potencial de los textiles electrónicos como “nueva era de la tecnología ‘wearable’ para soluciones sanitarias y de puesta en forma”, pregonando sus usos en productos tan variados como pañales, mascarillas y ropa de cama, y para aplicaciones como “el seguimiento de las condiciones de salud, el tratamiento de enfermedades crónicas, la rehabilitación y la mejora de la salud y el estilo de vida social”.
“Los ePANTS inteligentes podrían revolucionar la Internet de las cosas al recopilar datos para ayudar a los servicios de inteligencia, médicos y deportivos”, escribió la Asociación de Comunicaciones y Electrónica de las Fuerzas Armadas.
Pero sus detractores -entre ellos Ted Claypoole, experto jurídico y presidente del comité de derecho del ciberespacio de la American Bar Association- afirmaron que el programa de IARPA plantea importantes y “evidentes” problemas de privacidad.
Claypoole declaró a ‘The Defender’ que es probable que los tejidos que está desarrollando el CI “no sólo sirvan para mantener a salvo a nuestra gente, sino también para encontrar y seguir a los usuarios de tejidos inteligentes que no saben que los están siguiendo.”
El desarrollo de tejidos inteligentes y dispositivos informáticos para llevar puestos no es nuevo, afirma.
En su libro, “La privacidad en la era de los macrodatos: Reconocer las amenazas, defender sus derechos y proteger a su familia”(“Privacy in the Age of Big Data: Recognizing Threats, Defending Your Rights, and Protecting Your Family”), Claypoole y Theresa Payton rastrearon los esfuerzos comerciales para crear ropa inteligente en la última década, incluida una chaqueta de esquí con auriculares en la capucha y dispositivos de entrada en la manga que se conectan al teléfono del usuario por bluetooth.
Sin embargo, el hecho de que estos ‘wearables’ inteligentes estén siendo diseñados por el CI preocupa especialmente a Claypoole:
“La tecnología, cuando es utilizada por el gobierno, abre un nuevo nivel de intrusión que plantea serias preocupaciones constitucionales. ¿Necesitará el gobierno una orden judicial para rastrear anónimamente a las personas que utilizan estos tejidos? Debería, pero esa determinación tendrán que hacerla los tribunales con el tiempo”.
“Me pregunto si todo esto es legal”
W. Scott McCollough, principal abogado litigante de ‘Children’s Health Defense’ (CHD) para los casos de radiación electromagnética (REM) de la organización, compartía las preocupaciones de Claypoole.
“Mientras que la persona que elige llevar la ropa informatizada al menos ha dado algún tipo de consentimiento, todos los que la rodean no tienen opción de decir nada”, afirma McCullough.
“Me pregunto si todo esto es legal”, añadió McCollough. “La tecnología recopilará datos biométricos de quienes se encuentren cerca, además de capturar todos los datos sonoros y visuales. Hay estados en los que se requiere el consentimiento de todas las partes para ello”.
Nicole de Haay, portavoz de IARPA, dijo a ‘The Intercept’ que los programas de IARPA están “diseñados y ejecutados de acuerdo con, y se adhieren a, estrictos protocolos de protección de las libertades civiles y la privacidad.”
“IARPA lleva a cabo revisiones del cumplimiento de las libertades civiles y la protección de la privacidad a lo largo de nuestros esfuerzos de investigación”, añadió.
La IARPA no dio más detalles sobre cómo garantizará que no se vulnere la intimidad de los ciudadanos.
Es probable que la ropa informatizada agrave los efectos negativos de la REM en la salud
Miriam Eckenfels-García, directora de los trabajos sobre REM de CHD, señaló que la ropa informatizada también plantea posibles problemas de salud.
“Como ocurre con todas las nuevas tecnologías que se venden como emocionantes y novedosas, hay preocupaciones e inconvenientes. Conocemos las repercusiones negativas de las REM sobre la salud. Tener esta tecnología tan cerca del cuerpo podría suponer riesgos adicionales para la salud”.
Además, Eckenfels-García añadió: “SMART ePANTS es un paso más hacia la fusión entre el ser humano y la tecnología. Esta tecnología, con sus numerosos sensores, te convierte en parte del Internet de las Cosas, que forma parte de la agenda del Foro Económico Mundial“.
Annie Jacobsen, autora de “El cerebro del Pentágono” (“The Pentagon’s Brain“), sobre la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA), señaló que los avances de SMART ePANTS podrían dar paso a nuevas y preocupantes formas de vigilancia biométrica gubernamental.
“Ahora están en una posición de gran autoridad sobre ti”, Jacobsen dijo a ‘The Intercept’. “En la TSA, pueden tomar muestras de tus manos en busca de explosivos. Ahora supongamos que SMART ePANTS detecta una sustancia química en tu piel: imagina a dónde puede llevar eso”.
Las agencias de espionaje estadounidenses gastan miles de millones y quieren gastar más
IARPA señaló que la ropa “inteligente” podría “ayudar al personal y a los primeros intervinientes en entornos peligrosos y de gran tensión, como escenarios de crímenes e inspecciones de control de armamento, sin impedir su capacidad de actuar con rapidez y seguridad”.
Además de dirigir IARPA, el ODNI también supervisa el Programa Nacional de Inteligencia, que en 2022 recibió del Congreso 65.700 millones de dólares de los contribuyentes. Para sus presupuestos de 2023 y 2024, el programa solicitó al Congreso 67.100 y 72.400 millones de dólares, respectivamente. Estos importes aún no han sido aprobados.
El director de la ODNI, nombrado por el presidente con el asesoramiento y el consentimiento del Senado, actúa como jefe de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos asesorando al presidente, al vicepresidente, al Consejo de Seguridad Nacional y al Consejo de Seguridad Interior en asuntos de inteligencia relacionados con la seguridad nacional.
“Necesitamos una carta de derechos de la privacidad electrónica”
Según John Whitehead, abogado especializado en libertades civiles y autor, ya hemos pasado a un sistema de vigilancia total. La financiación por el gobierno de ropa informatizada que espía a sus ciudadanos es otro ejemplo de ello, declaró a ‘The Defender’.
Whitehead dijo que el FBI ya recoge muestras del ADN de los ciudadanos.
“Supuestamente, la policía dice que está haciendo su trabajo al recopilar esta información y que no viola la Cuarta Enmienda. Bueno, eso es un argumento estúpido”, dijo, y añadió que los tribunales siempre están atrasados en lo que respecta a la tecnología.
Whitehead dijo:
“La mayoría de los jueces no lo entienden. La mayoría están tan a favor del gobierno o de la policía que van a hacer cualquier cosa para evitar [decir que es inconstitucional].[saying that it is unconstitutional]
“Lo que necesitamos ahora en este Gobierno es una declaración de derechos de privacidad electrónica”.
Whitehead está trabajando con varios bufetes de abogados para desarrollar el concepto de un documento legal que proteja “de forma realmente clara” a los ciudadanos de este tipo de violaciones de la privacidad electrónica.
Siendo realistas, no hay forma de escapar a la vigilancia, según Whitehead. “La única esperanza que tenemos es que un número suficiente de personas luchen por la libertad y podamos establecer algún tipo de declaración de derechos de privacidad electrónica que limite lo que estas personas pueden hacer”, afirmó.
“La educación precede a la acción, así que le digo a la gente que se informe sobre lo que está pasando y lo entienda”, añadió.
Vea al director del programa IARPA hablar de los SMART ePants: