Sol Peter Ajalat, el primer abogado estadounidense que demandó a Merck por la comercialización fraudulenta de su vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) Gardasil, falleció el 28 de junio.
Según familiares y amigos, Sol, que habría cumplido 91 años el 12 de julio, ejerció la abogacía hasta su muerte.
A lo largo de una carrera jurídica de más de 60 años, Sol trabajó en prácticamente todas las áreas del Derecho. Además de casos de daños corporales por accidente y negligencia médica, Sol representó a demandantes dañados por vacunas ante el Tribunal de Reclamaciones Federales de Estados Unidos.
Según Michael Baum, socio principal de Wisner Baum, Sol fue un “investigador meticuloso e infatigable” que dedicó los últimos años de su vida a exponer los peligros de Gardasil, desenterrando y analizando estudios sobre Gardasil mirando con lupa todos los datos.
Sol descubrió los complejos trucos que llevaron a infradeclarar las debilitantes lesiones neurológicas provocadas por Gardasil y a sobredeclarar la eficacia de Gardasil contra las anomalías celulares inducidas por el VPH.
Como no le daba vergüenza no saber, Sol encontró y entabló amistad con los científicos más entendidos del mundo para que le enseñaran cómo se producían estas lesiones. Aprendió los entresijos del sistema inmunitario y cómo reacciona ante los antígenos inyectados y los adyuvantes, que en el caso de Gardasil provocaron una sobreestimulación del sistema inmunitario de algunas pacientes y una exposición excesiva a neurotoxinas.
Cuanto más aprendía Sol, decía Baum, más se empeñaba en enseñar y difundir los peligros de Gardasil. Abogó ardientemente por sus clientes, especialmente defendiendo ante los tribunales las lesiones neurológicas inducidas por Gardasil de Jennifer Robi, ante los abogados del fabricante y ante el equipo de colegas a los que convenció para que siguieran su ejemplo.
“Sol fue pionero en este campo”, dijo Baum a “The Defender”, “llevando el caso de Jennifer a un tribunal civil de Los Ángeles, donde nadie hasta Sol había podido presentar y mantener con éxito un caso de medicación inyectada.”
“El camino que él trazó fue seguido por mi bufete y por otras de las principales firmas de temas farmacéuticos del mundo, lo que dio lugar a cientos de casos como el de Jennifer en todo el país”, añadió Baum.
Ante la insistencia de Sol, Merck se vio obligada a presentar más de 25 millones de páginas de documentos internos sobre Gardasil; 16 casos han sido seleccionados para proceder a juicio como los principales casos ejemplares en los tribunales federales.
“Sol siempre será mi héroe”, dijo Robi. “Fue mi voz cuando me sentía más vulnerable y un defensor para mí y mi familia. Aunque tenemos el corazón destrozado por su fallecimiento, me consuela saber que seguirá siendo una luz que me guíe durante toda mi vida.”
“Sol será para siempre un modelo de verdad, integridad y honor a mis ojos”, añadió Robi. “Tengo la suerte de haberle tenido en mi vida”.
Sol Peter Ajalat nació en Chicago, Illinois, el 12 de julio de 1932. El segundo de los cinco hijos de Peter y Tesbina, que emigraron de Jordania y tenían una pequeña tienda de ropa al por mayor y al por menor.
En 1945, la familia se trasladó al oeste, a Los Ángeles. Sol asistió al instituto de Fairfax, donde fue un estudiante destacado y una estrella como jugador de fútbol, ganándose el apodo de “El Árabe Loco”. Tras graduarse en el instituto en 1951, fue reclutado por el ejército estadounidense y sirvió durante tres años como instructor de cuidados médicos de urgencia en Fort Sam Houston, en San Antonio (Texas). En 1958 se licenció en Administración de Salud Pública por la UCLA. Siguió estudiando en la UCLA, donde se licenció en Derecho en 1962.
Según su familia, Sol estaba “extremadamente involucrado” en todo lo que le rodeaba: su comunidad eclesiástica, su comunidad jurídica y su comunidad doméstica de Toluca Lake. “La comunidad era su pasión: servir a los demás y unir a otros por un bien mayor, eso es lo que se esforzó por hacer toda su vida”.
Tras su fallecimiento, la familia ha escuchado innumerables historias de cómo Sol ayudó de un modo u otro a aquellos que encontró en el camino de su vida. Se le ha descrito como una persona que siempre estaba dando ánimos y sabiduría, con delicadeza y cariño y con una hermosa sonrisa.
“Más allá de ser uno de los atentos alumnos de Sol, le consideraba un amigo y aliado en una causa por la que luchó hasta el final”, dijo Baum. “Incluso asistió a las reuniones del zoom de revisión de documentos desde la cama tras su desafortunada caída y posterior hospitalización”.
Baum añadió:
“Echaré de menos su seco sentido del humor, su inimitable risa, la alegría de la que se hacía eco cuando encontrábamos documentos calientes y su dedicación para corregir el error de Gardasil. Dejó un gran equipo a su paso, gracias a su persistencia e integridad fundamental.
“Todos somos mejores por haber puesto el hombro al lado de Sol en la rueda de la justicia a favor de los dañados por Gardasil”.