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21-02-2023 News

COVID

Exclusiva: Una mujer de 37 años dañada por una vacuna de Pfizer tuvo que “aprender a andar y a hablar de nuevo”

En una entrevista con “The Defender”, Dedra Long describió cómo pasó de ser tecnóloga quirúrgica y ocupada madre de tres hijos a inválida después de que su jefe la presionara para que se pusiera la vacuna COVID-19.

dedra long pfizer covid vaccine injury feature

Antes de la pandemia de COVID-19, Dedra Long tenía una vida plena, trabajando como tecnóloga quirúrgica y criando a sus tres hijos. Tras contraer el COVID-19 en febrero de 2020, y estar expuesta a él varias veces más a través de su trabajo, desarrolló problemas de salud que la llevaron a buscar un nuevo empleo en una cooperativa de crédito.

En 2021, la nueva empresa de Long empezó a presionar a sus empleados para que se vacunaran, y fue entonces cuando las cosas empeoraron para Long.

“Al final decidí aceptarlo para poder seguir trabajando”, declaró Long a “The Defender”. Pero las vacunas que se puso para poder conservar su empleo le provocaron daños que le han privado de la capacidad de trabajar, e incluso de hablar.

Long habló con “The Defender” sobre sus daños por la vacuna, sus síntomas y cómo es su vida hoy en día, aportando abundante documentación médica para corroborar su historia.

“Mi vida cambió para siempre”

Long, que ahora tiene 37 años, declaró a “The Defender” que está “actualmente sin trabajo, ya que mi lesión vacunal me afectó a la voz, lo que me impedía hacer mi trabajo”.

Tras contraer COVID-19 en febrero de 2020, Long experimentó “problemas de dolor e inflamación en las articulaciones” que empeoraron tras exponerse en el trabajo al virus. Fue entonces cuando “decidió entrar en un nuevo campo de trabajo”, encontrando empleo en una cooperativa de crédito.

Cuando su nuevo empleador empezó a coaccionarla a ella y a otros empleados para que se pusieran las vacunas COVID-19, Long dijo a “The Defender” que se sentía aprensiva:

“Le pregunté a mi enfermera de confianza varias veces y a través de unas cuantas citas si [la vacuna] era segura para mí. Ya tenía toneladas de inflamación en el cuerpo y pensaban que podía tener AR [artritis reumatoide].

“Ella y mi reumatólogo me dijeron que tenía que ponérmela cuanto antes. Incluso otro reumatólogo intentó intimidarme diciéndome que no él estaba seguro por mi culpa.”

Finalmente, su empresa comunicó a los empleados que tendrían que pagar de su bolsillo las pruebas semanales si no se vacunaban.

“Después de que varias personas que conocía [que se habían vacunado] estuvieran bien, de que los médicos a mi alrededor me dijeran ‘póntela’, y de que en mi nuevo trabajo me dijeran que tendríamos que pagar las pruebas semanalmente”, explicó Long, decidió vacunarse a regañadientes.

Recibió su ciclo primario de dos dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech el 19 de octubre de 2021 y el 9 de noviembre de 2021.

La salud de Long empeoró inmediatamente tras cada una de sus vacunaciones. Dijo que “empezó a tener dolores de cabeza y migrañas con más frecuencia después de la primera vacuna, y [después de] la segunda tenía migrañas constantes”.

Tres semanas después de su segunda dosis, el 4 de diciembre de 2021, Long experimentó una fuerte migraña y temblores en la mano derecha. Intentó “dormir la mona”, pero cuando se despertó el 5 de diciembre de 2021, su vida “había cambiado para siempre” dijo.

Long contó a “The Defender”:

“Estaba más que agotada con una fatiga severa. Me costaba moverme, pero necesitaba conectarme para trabajar desde casa. De repente me di cuenta de que notaba algo raro en el lado izquierdo de la cara. No sentía nada, sólo una sensación de entumecimiento. Mis labios y mis ojos no se movían.

“Rápidamente se lo hice saber a mi jefe y me desconecté. Mi tía me llevó a urgencias. En cuanto subí a su coche, me pesaba todo el lado izquierdo del cuerpo y me costaba mucho moverlo. Iba arrastrando la pierna izquierda y estaba débil”.

En el hospital, los médicos determinaron que la presión arterial de Long estaba “por las nubes”. Le dijeron que probablemente padecía esclerosis múltiple (EM) y le aconsejaron que acudiera a un neurólogo.

La documentación médica del 7 de diciembre de 2021 confirma el relato de Long, que describe una tensión arterial “muy elevada”, “contracciones de los músculos faciales de ambos lados”, “entumecimiento alrededor de la oreja derecha” y “cierta debilidad de los músculos faciales izquierdos”. Long también declaró “tropezar y caerse con facilidad” y sentirse a menudo “mareado”.

Dos tomografías computarizadas y dos electrocardiogramas realizados durante su estancia en el hospital confirmaron que Long no había sufrido un ictus ni una parálisis de Bell.

“Este fue el comienzo de mi pesadilla”, dijo Long. “Entonces empezaron los temblores, espasmos, sacudidas y problemas de habla”.

En una visita médica de seguimiento realizada el 15 de diciembre de 2021, Long dijo a los médicos que, además de sus dolencias anteriores, había desarrollado tartamudez. Los medicamentos que había empezado a tomar, como clonazepam y propranolol, habían “mejorado ligeramente” algunos de sus síntomas, pero, sin embargo, sus temblores y sensación de debilidad continuaban.

Para entonces, Long también había visitado a un reumatólogo que le dijo que padecía fibromialgia. Long recibió múltiples medicamentos para ello, incluido Humira, pero, según consta en su documentación médica, “no le mejoró” y “no toleró la medicación”.

Una resonancia magnética realizada el 12 de enero de 2022 reveló que la silla turca de Long -una estructura ósea que protege la glándula pituitaria en el cerebro- era “anormal” y estaba “dilatada”, lo que llevó a los médicos a dejar abierta la posibilidad de un síndrome de silla turca vacía (“empty sella syndrome”, ESS, por sus siglas en inglés).

El 19 de enero de 2022 la documentación de una cita médica señalaba “algo presionando su glándula pituitaria”. Para entonces, se le había diagnosticado pseudotumor cerebri e hipertensión intracraneal idiopática y se le estaban realizando pruebas para detectar “posibles espasmos [y] actividad epiléptica”.

Long también informó de “problemas para respirar” y “temblores y sacudidas tan fuertes que [los médicos] creen que son convulsiones”.

En una cita del 26 de octubre de 2022, Long informó de “pérdida de mechones de pelo”, además de “piel seca, uñas quebradizas, sofocos, sudoración profusa, escalofríos, fiebres ocasionales” y “nuevos tics”. Long también declaró “respirar con dificultad” unas 10 veces al día.

Las lesiones causadas por las vacunas afectaron a “prácticamente todos los aspectos” de su vida

Long declaró a “The Defender” que sigue padeciendo una larga lista de síntomas:

“Experimento fatiga severa, problemas de memoria, debilidad en el lado izquierdo de todo el cuerpo, convulsiones corporales incontrolables, sacudidas, temblores, dificultad para hablar [que] finalmente derivaron en un acento “ruso”.

“[Soy] incapaz de caminar, tengo presión arterial alta, frecuencia cardíaca elevada al ponerse de pie, caminar [o hacer] casi cualquier cosa. Dolor generalizado, bloqueo de la mandíbula, convulsiones no epilépticas, tics en el cuello, problemas incontrolables de vejiga e intestino, visión borrosa… ahora ha mejorado, pero sigue reapareciendo.”

Long se sometió a una serie de exámenes médicos, desde pruebas del sueño hasta más resonancias magnéticas. Dice que aún le cuesta encontrar un médico “que realmente me mire y me ayude”.

Estos síntomas han afectado prácticamente a todos los aspectos de la vida de Long.

“Tuve que dejar mi trabajo”, dijo. “Intento trabajar, pero tengo miedo de no poder volver a hacerlo nunca. Mi familia está sufriendo por mis elecciones, y ahora mi salud se ha ido junto con mi trabajo.”

“No pude conducir durante casi un año”, añadió Long. “Estaba postrada en la cama. Tuve que aprender a andar y a hablar de nuevo. He luchado mucho para estar donde estoy hoy”.

A diferencia de muchas otras víctimas de daños por vacunas, Long tiene la suerte de haber localizado a un médico que relacionó sus síntomas con la vacuna, aunque afirma que la mayoría de los demás médicos han descartado esa posibilidad.

“Mi médico de cabecera ha dicho que [los daños] se deben a la vacuna, no tiene ninguna duda”, dijo Long. “Tiene otros pacientes que también tienen problemas por ello”.

Long añadió:

“Todos los demás médicos lo descartan. Algunas de las enfermeras con las que me he encontrado lo decían con sus caras o sus respuestas, pero no podían decirlo con sus palabras, que han visto mucho de esto últimamente y que está relacionado con las vacunas.

“Todos los neurólogos me desacreditaron, haciéndome luz de gas. Yo trabajaba en el campo médico y nunca pensé que la gente me haría luz de gas hasta este punto. Simplemente te dicen que estás loca, de ahí los diagnósticos de trastorno neurológico funcional“.

Long recibió otros múltiples diagnósticos, entre ellos síndrome de sensibilización central y neuropatía de fibras pequeñas. También se inscribió en el Centro de Rehabilitación del Dolor de la Clínica Mayo. Long dijo a “The Defender” que esto “me ayudó algo y me quitó la mayoría de los medicamentos”.

Para confirmarlo, los registros médicos del 26 de octubre de 2022 indicaban que Long tomaba al menos 12 medicamentos, entre ellos clonazepam, ciclobenzaprina, diclofenaco sódico, duloxetina, hidroxicloroquina, Lyrica, metocarbamol, montelukast, Nasonex, propranolol, topiramato y venlafaxina.

Long dijo que todavía toma relajantes musculares tres veces al día, incluyendo pregabalina y celecoxib. Señala, no obstante, que “estirar, hacer ejercicio y nadar” le han sido útiles, incluido el uso de pesas ligeras.

Sin embargo, el tratamiento más eficaz ha sido el uso de una ‘varita de frecuencia’.

“También he empezado a usar una ‘varita de frecuencia’,” dijo Long, “y esa es la verdad de lo que ha cambiado mi vida para poder funcionar”, dijo Long, que atribuye a la varita el fin de sus convulsiones, la disminución de su dolor y la corrección de sus problemas de habla.

“El ‘gaslighting’, hacerte dudar de tu propia cordura, es real”, “estar divididos no nos lleva a ninguna parte”.

Long dijo a “The Defender” que “toda su familia ha estado a favor de las vacunas”. Sin embargo, sus lesiones cambiaron su vida y la de otros miembros de su familia.

“Ahora, no vacunaremos a nuestros hijos, nunca”, dijo Long. “Toda mi familia cree que fue esta vacuna la que me perjudicó. La gente ve cómo estaba antes, y toda mi familia tuvo que arrimar el hombro para cuidarme, ya que estaba postrada en cama y no era más que un cuerpo en una silla de ruedas. No podía bañarme ni ducharme, no podía andar. Tengo la bendición de que mis familiares me ayudasen a mí y a mi pequeña familia”.

Long tiene un mensaje para cualquiera que aún esté considerando la posibilidad de vacunarse o vacunar a sus hijos con la vacuna COVID-19.

“Esta [inyección de COVID-19] ni siquiera es una vacuna”, dijo. “Es jugar a la ruleta rusa con su salud. Por favor, no se vacunen ni dejen que se la administren a sus hijos. Se merecen una vida llena de posibilidades”.

Además del apoyo que Long recibió de su familia, también le ayudaron los grupos de apoyo en línea sobre lesiones por vacunas, como el Grupo de apoyo para daños/efectos secundarios de las vacunas (“Vaccine Injury/Side Effects Support Group”) de Facebook, fundado por otra víctima de daños por vacunas, Catherine “Cat” Parker.

Long dijo que el grupo “me ayudó a conectar con otras personas que entienden perfectamente tu viaje y dónde te encuentras”.

Añadió:

“Nos han dejado para que nos muriésemos solos. Algunos de estos grupos son el único lugar que tenemos para compartir lo que funciona porque, la verdad, todos somos conejillos de indias abandonados a nuestra suerte sin ayuda, sin respuestas, y a casi todos nos avergüenzan y nos dicen que todo está en nuestra cabeza.

“El ‘gaslighting’, hacerte dudar de tu propia cordura, es real. Le está ocurriendo a gente que está cuerda y pide la ayuda que debería recibir. Nosotros también importamos. Todos importamos. Nos avergüenzan por vacunarnos desde un lado y nos gritan por no vacunarnos lo suficiente, todo al mismo tiempo.”

Long dijo que espera que “todos podamos dejar de estar llenos de odio y trabajar juntos para salvar vidas ahora. Estar divididos no nos lleva a ninguna parte”.

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