Desde 2021, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (“Centers for Disease Control and Prevention”, CDC por sus siglas en inglés) han repartido cientos de millones de dólares en subvenciones para la creación de materiales pro-vacunas “culturalmente adaptados” y para la formación de “mensajeros influyentes” que promuevan las vacunas contra la COVID-19 y contra la gripe en las comunidades de color de todos los estados del país.

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Crédito: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Las subvenciones están supeditadas a que los beneficiarios ayuden al gobierno a hacer obedecer las “órdenes federales relacionadas con la cuarentena y el aislamiento”, lo que en la práctica convierte a los beneficiarios en ejecutores de las recomendaciones de las agencias sanitarias estadounidenses y de los mandatos federales.

Los beneficiarios de las subvenciones también deben recopilar datos de ámbito comunitario y facilitarlos a los CDC. Todas las subvenciones estipulan:

“Se espera que el receptor proporcione a los CDC copias y/o acceso a los datos de COVID-19 recopilados con estos fondos, incluidos, entre otros, los datos relacionados con las pruebas de COVID-19. Los CDC especificarán en posteriores orientaciones y directrices lo que abarca este requisito.”

Los beneficiarios recibieron dinero para elaborar material educativo destinado a “combatir la desinformación y la información errónea” sobre la vacuna COVID-19 y para formar a “voces comunitarias de confianza”, como organizaciones comunitarias (“community-based organizations”, CBO por sus siglas en inglés), profesores, líderes religiosos, DJ locales, propietarios de tiendas y otros, para que difundan la información en espacios formales e informales.

Los CDC también concedieron dinero a grupos que organizaron clínicas de vacunación emergentes en comunidades de color, que suelen tener tasas de vacunación más bajas.

El dinero para las subvenciones, que ahora cumplen dos años de un periodo de subvención de cinco años, procede de oportunidades de financiación federal relacionadas con COVID-19, como la Ley de Asignaciones Suplementarias para la Preparación y Respuesta ante Coronavirus y la Ley CARES, según los documentos de la subvención.

Los beneficiarios de las subvenciones deben cumplir las “directrices y orientaciones actuales y futuras” del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos, la organización matriz de los CDC, en relación con el control y la propagación del COVID-19.

En las recientes audiencias del Congreso sobre la respuesta federal a COVID-19, la Directora de los CDC, Dra. Rochelle Walensky, subrayó que las recomendaciones de los CDC no son mandatos. Sin embargo, en el caso de estas subvenciones, la financiación está condicionada a su obediencia.

Varias de las subvenciones se conceden a organizaciones paraguas que, a su vez, distribuyen los fondos entre los beneficiarios de subdonaciones. Los requisitos de las subvenciones de los CDC se extienden también a todos los subdonatarios.

Numerosas investigaciones y organizaciones de todo el país se han dedicado a comprender y superar la “indecisión ante las vacunas“, sobre todo entre la población latina y afroamericana, a menudo enmarcándola como una forma de luchar contra la injusticia racial y económica mediante la creación de “equidad sanitaria”.

El estamento médico suele achacar esta “indecisión” a factores como la “información errónea” y los traumas pasados y presentes infligidos por el sistema médico, alegando que estas y otras cuestiones confunden el proceso de pensamiento de la gente, en lugar de reconocer que algunas personas rechazan las vacunas porque están realizando una toma de decisiones informada.

Los detalles de las subvenciones, disponibles en USASpending.gov, revelan un esfuerzo a escala nacional de los CDC para cambiar la mentalidad sobre la vacuna COVID-19 y la vacuna antigripal entre los grupos raciales y étnicos “en situación de disparidad” mediante la financiación de organizaciones comunitarias locales, médicos de color y asociaciones médicas.

200 millones de dólares para difundir el mensaje de los CDC a través de las organizaciones comunitarias de base (CBO)

En una solicitud de candidaturas (“request for applications”, RFA por sus siglas en inglés) con fecha límite en marzo de 2021, los CDC anunciaron que proporcionarían a cuatro organizaciones de ámbito nacional aproximadamente 10 millones de dólares anuales cada una durante cinco años para financiar y proporcionar apoyo técnico a entre 50 y 100 organizaciones comunitarias de base (CBO) “con fuertes vínculos con comunidades de minorías raciales y étnicas” con el fin de “aumentar el abanico de voces comunitarias de confianza que apoyan la educación y la administración de vacunas.”

Según el RFA, “las organizaciones comunitarias son los mensajeros ideales” para el mensaje de los CDC, capaces de transmitir el mensaje de los CDC sobre las vacunas a la población local de un modo que los CDC no pueden hacerlo.

Pero “el proceso federal de concesión de subvenciones podría resultar un obstáculo importante para que muchas organizaciones comunitarias pequeñas y especializadas con fuertes vínculos comunitarios participen en el programa de financiación”, por lo que los CDC están trabajando a través de organizaciones intermediarias para financiar las organizaciones comunitarias.

“Sin asociaciones, la capacidad de generar confianza y amplificar los mensajes en las comunidades se vería gravemente obstaculizada”, afirmó la RFA.

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Crédito: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Esta subvención financia a los beneficiarios para “equipar a mensajeros influyentes” con formación y materiales, de modo que puedan convencer de la importancia de la vacunación a personas de comunidades “que sufren disparidades raciales y étnicas”, aumentar las oportunidades de vacunación en esas comunidades y establecer relaciones con los departamentos de salud locales.

Los beneficiarios se encargan de identificar organizaciones comunitarias de base que tuvieran “credibilidad, conexiones e ingenio para llevar a cabo actividades relacionadas con la vacunación en las comunidades étnicas o raciales prioritarias que sufren disparidades”.

También conceden subdonaciones y apoyo -mediante información, formación y materiales- para que las organizaciones puedan realizar esta labor.

Los beneficiarios son responsables de recopilar datos sobre todas las actividades de las organizaciones comunitarias y de informar de ello a los CDC.

Los subcesionarios -las propias organizaciones comunitarias de base- identifican y forman a “portavoces de confianza a nivel comunitario” como “líderes religiosos, profesores, trabajadores sanitarios de la comunidad, DJs de radio, propietarios de tiendas locales y barberos” para comunicar las cargas que supone la gripe y la COVID-19 y la importancia de la vacunación a través de los medios de comunicación/medios sociales, lugares religiosos, eventos comunitarios y “lugares culturalmente apropiados”.

También se encargan de poner en contacto a los proveedores de vacunas con lugares de culto, organizaciones comunitarias, programas de recreación, bancos de alimentos/panaderías, escuelas y colegios/universidades, tiendas de comestibles, salones de belleza/barberías/esteticistas, empleadores importantes y otras instituciones comunitarias clave para establecer sitios de vacunación contra la gripe y COVID-19 temporarios y/o móviles, especialmente en comunidades que experimentan disparidades, y abogar para que los lugares que ya brindan atención médica también proporcionen vacunas contra la gripe y COVID-19.

Los CDC pusieron la subvención de 200 millones de dólares a disposición de sólo cuatro organizaciones: el “Urban Institute”, la “CDC Foundation”, “Community Catalyst” y “RF Catalytic Capital”, que forma parte de la Fundación Rockefeller (“The Rockefeller Foundation”; RF por sus siglas en inglés.

Los CDC señalaron que estas cuatro organizaciones tienen la capacidad de encontrar y apoyar adecuadamente a las organizaciones comunitarias en todo el país.

La Fundación CDC es una organización independiente sin ánimo de lucro creada por el Congreso para “movilizar recursos filantrópicos y del sector privado” en apoyo de la labor de los CDC. Pero en este caso, utiliza los recursos de la CDC para movilizar al sector privado.

“The Urban Institute” es una organización de investigación sin ánimo de lucro que proporciona datos y pruebas para ayudar a avanzar en la movilidad ascendente y la equidad, según su sitio web.

“Community Catalyst” es una organización sin ánimo de lucro que pretende reformar el sistema sanitario para que sea más equitativo. Su directora ejecutiva, Emily Stewart, es la antigua vicepresidenta de política pública de “Planned Parenthood”.

Los CDC financiaron sólo a esas tres organizaciones, pero “RF Catalytic Capital” puso en marcha un programa similar financiado con fondos privados con casi 100 organizaciones comunitarias de base (CBO) como parte de su “Iniciativa de vacunación ‘Equity First’.

Los beneficiarios situados en comunidades afroamericanas, latinas, indígenas y de otro tipo de todo el país recibieron subvenciones que oscilaban entre 75.000 y más de 2 millones de dólares, con una media de entre 100.000 y 200.000 dólares anuales en la mayoría de los casos.

Los beneficiarios se comprometen a realizar las actividades descritas en el RFA de los CDC, incluida la formación de voces de confianza locales, la celebración de eventos e instalación de clínicas de vacunación y pop-ups para “combatir la desinformación” y “aumentar la cobertura vacunal”.

Entre los cientos de proyectos financiados cabe citar los siguientes:

  • Los planes de la YMCA de Boston para crear clínicas de vacunación emergentes.
  • El plan de la Fundación de la Asociación de Salud Pública de Iowa de contratar a una empresa de marketing mediático de propiedad negra para crear un “proyecto de cuentacuentos sobre vacunas”, utilizando “voces auténticas para fomentar la vacunación”.
  • El plan de la NAACP de Atlanta de pagar a personas influyentes en las redes sociales y a vendedores digitales para que “influyan positivamente en el público” con respecto a la adopción de vacunas.
  • Un proyecto para formar “embajadores de las vacunas” en el condado de Orange, California, para combatir la “desinformación y la información errónea sobre las vacunas” en la comunidad latina.
  • Campaña de CARECEN para animar a los jornaleros y otros inmigrantes hispanohablantes a vacunarse mediante conversaciones, campañas de vacunación en los barrios y una campaña en las redes sociales.
  • El proyecto de la red HCC de Misisipi de ofrecer 200 dólares a las personas que viven muy por debajo del umbral de pobreza y a los trabajadores inmigrantes para que asistan a “sesiones de escucha” sobre vacunación en las que también se les ofrecerá la vacuna.
  • El plan de Asian Services in Action de crear materiales en favor de la vacunación en mandarín, karen, nepalí, birmano, pastún, dari y swahili y difundirlos en las redes sociales, en actos en centros comunitarios asiático-americanos y proporcionar a 500 personas “ayuda directa” para que se vacunen.

Algunas de las subvenciones más importantes incluyen 2.345.210 dólares para “The Public Good Projects” (PGP) – una organización de salud pública sin ánimo de lucro “especializada en programas de seguimiento de medios de comunicación a gran escala, intervenciones sociales y de cambio de comportamiento e iniciativas intersectoriales” y que trabaja para “combatir la infodemia de las vacunas” – para hacer frente a la desinformación mejorando las normativas de los medios sociales y trabajando para:

“detectar y evaluar continuamente la información errónea utilizando los novedosos y validados sistemas de escucha social y métodos de seguimiento de medios de comunicación de PGP. PGP desplegará su vector de proyectos al tiempo que amplía su atención a las comunidades de color que se consideran prioritarias.

“Por último, el proyecto intervendrá de forma reactiva ante la información errónea mediante alertas a los medios de comunicación y a las plataformas de redes sociales, una novedosa red nacional de personas influyentes activada a través de alertas en redes sociales y por correo electrónico que contienen explicaciones y temas de debate, y una novedosa red de organizaciones comunitarias apoyadas a través de explicaciones, temas de debate y contenidos adaptados a los medios de comunicación.”

Casi 3 millones de dólares fueron a parar a una agencia de diseño creativo llamada Diseño Insomne (“Insomniac Design”) para crear el Centro de recursos sobre vacunas – una base de datos nacional que proporcione “materiales diversos, culturalmente relevantes y precisos que las organizaciones comunitarias de base (CBO) y el público puedan utilizar para educar e informar a su comunidad sobre las vacunas” – y un chatbot que ayudaría a los usuarios a localizar datos, y recopilar datos de ellos.

Aproximadamente 2,8 millones de dólares se destinaron a “Culture One World” para crear un “superequipo” “team-vaxx” que incluye una “empresa de escucha y análisis social” llamada “Reingold Communications” y un equipo de empresas sociales, digitales y de ‘influencers’ para trabajar con las organizaciones de base comunitaria para “desmontar las falsedades y teorías conspiratorias relacionadas con las vacunas, combatir la información errónea online y offline y aumentar la confianza en las vacunas entre sus electores.”

Esta subvención forma parte del programa “Partnering for Vaccine Equity” de los CDC. También es un complemento del programa de los CDC Enfoques raciales y étnicos de la salud comunitaria (“Racial and Ethnic Approaches to Community Health program”), que existe desde 1999.

La subvención apoya actividades para eliminar “la desinformación y la información errónea”, pero no especifica en qué consiste esto.

En el transcurso de la pandemia, se ha descubierto que los propios funcionarios de los CDC hicieron afirmaciones falsas o engañosas con respecto a COVID-19, incluso sobre la seguridad y eficacia de la vacuna y la inmunidad natural.

Los CDC también ofrecieron otros fondos para desarrollar herramientas destinadas a combatir la desinformación y la información errónea, informó “The Defender”.

5 millones de dólares para “We Can Do This – Sí Se Puede”

Otra oportunidad de subvención, con fecha límite el 19 de enero de 2021, ofrecía 5 millones de dólares en cinco años a un máximo de tres organizaciones profesionales y médicas para “reducir la disparidad racial y/o étnica” entre los adultos en cuanto a la aceptación de las vacunas contra la gripe y la COVID-19.

A través de la subvención, “Asociación con asociaciones profesionales y médicas para aumentar la cobertura de vacunación en diferentes poblaciones raciales y étnicas de adultos que experimentan disparidades”, los CDC pretendían “aumentar la probabilidad de que los proveedores, en particular los proveedores de color, recomienden la vacunación a los pacientes de estos grupos raciales y étnicos”.

Los CDC identificaron la temporada de gripe 2020-2021 como “una oportunidad crítica para garantizar la misma aceptación de las vacunas contra la gripe y COVID-19, cuando las vacunas COVID-19 estén disponibles”.

Las primeras vacunas COVID-19 de ARNm se autorizaron para uso de emergencia en diciembre de 2020.

Los CDC concedieron dos premios, uno a la Asociación Médica Nacional Hispana y otro a la Asociación Médica Nacional, cuya misión es promover los intereses de los médicos y pacientes afrodescendientes. Ambos premios se encuentran actualmente en su segunda edición.

La Asociación Médica Nacional Hispana ha recibido hasta ahora 2.070.000 dólares en dos subvenciones anuales para su programa “¡Vacunas! Sí Se Puede, Campaña de Vacunación para Hispanos”, programa que más tarde se convirtió en “We Can Do This“.

Los CDC concedieron 1.808.820 dólares en los dos últimos años a la Asociación Médica Nacional, bajo el título “Aumento de la vacunación de adultos en pacientes afroamericanos con especial énfasis en la gripe y el COVID-19” (“Increasing Adult Immunizations in African American Patients with Special Emphasis on Influenza and COVID-19”). También llamaron a su campaña la “Campaña Podemos hacer esto“.

Ambas organizaciones colaboraron con los CDC en la creación de “contenidos culturalmente adaptados” para pacientes y médicos, con el fin de aumentar la confianza en las vacunas y su aceptación entre las poblaciones destinatarias.

Las campañas de vacunación “We Can Do This” toman su nombre del lema “Sí, Se Puede” del movimiento “United Farm Workers” que se volvió a popularizar durante las marchas de migrantes del Primero de Mayo de 2016 exigiendo amnistía para los indocumentados. El término fue utilizado después por la campaña de Obama para el eslogan de la campaña de 2008, traducido como “¡Sí se puede!”.

El trabajo de estos beneficiarios contribuye a la campaña del HHS, también llamada “Podemos hacer esto“.

66 millones de dólares para incentivar a las sociedades médicas a recomendar, administrar y vigilar las vacunas para los ancianos

La tercera subvención quinquenal ofrecida en abril de 2021 está destinada a adultos con enfermedades crónicas y a quienes trabajan y viven en centros de cuidados de larga duración.

Ofreció 66 millones de dólares a lo largo de cinco años a dos organizaciones, el Consejo de Sociedades de Especialidades Médicas (“Council of Medical Specialty Societies”, CMSS por sus siglas en inglés) y la Sociedad de Medicina de Cuidados Posteriores y de Larga Duración (“Society for Post-Acute and Long-Term Care Medicine”, AMDA por sus siglas en inglés), que son asociaciones médicas basadas en la afiliación.

El CMSS es una coalición de 48 sociedades de especialidades que representan a más de 800.000 médicos. La AMDA es una sociedad de especialidades médicas que agrupa a 5.500 profesionales de la medicina que trabajan en centros de enfermería especializada, comunidades de asistencia y cuidados de larga duración, comunidades de jubilados con cuidados continuados, atención domiciliaria, residencias para enfermos terminales y otros entornos de cuidados de larga duración.

Esta subvención financia a las dos organizaciones para incentivar a sus respectivos grupos miembros y afiliados a adoptar Normas para las prácticas de vacunación de adultos (“Standards for Adult Immunization Practices”)La Comisión Europea se ha comprometido a elaborar declaraciones sobre la normativa de vacunación y a conceder fondos a sus miembros y afiliados para sistematizar la vacunación rutinaria de adultos en los grandes sistemas sanitarios y las cadenas de asistencia a largo plazo.

Las normas recomiendan que, en cada visita del paciente, el médico evalúe el estado de inmunización, recomiende y administre las vacunas y documente las vacunas administradas en los sistemas de información sobre inmunización.

Los beneficiarios deben colaborar con socios y organizaciones externas, incluidas organizaciones profesionales, sistemas sanitarios y cadenas de asistencia a largo plazo. Este programa también se centraba en las minorías raciales y étnicas y en las poblaciones sin seguro o con seguro insuficiente.