Mientras la esperanza de vida cae en picado en Canadá, un nuevo informe gubernamental afirma que las “causas no especificadas” se han convertido en la quinta causa de muerte en el país, después del cáncer, las cardiopatías, el COVID-19 y los accidentes.
Según “Statistics Canada” “causas no especificadas” superaron en 2022 a los accidentes cerebrovasculares, los aneurismas, la bronquitis crónica, el enfisema, el asma, la diabetes, la gripe y la neumonía, las enfermedades crónicas del hígado y la cirrosis, el Alzheimer y el suicidio como causas de muerte.
“Statistics Canada”, también conocida como “StatCan”, publicó el informe el 27 de noviembre en “The Daily”, el boletín de noticias en línea de la agencia.
El informe generó una serie de titulares casi idénticos -proporcionados por el servicio nacional de noticias de Canadá- en los principales periódicos canadienses, en la línea de éste del diario “Toronto Sun”: “La esperanza de vida de los canadienses cayó por tercer año consecutivo en 2022, según ‘StatCan'”, seguido del subtítulo: “Murieron más personas de COVID-19 en 2022 que en cualquier otro año desde el inicio de la pandemia, según el informe”.
André Picard columnista de salud en “The Globe and Mail” de Toronto, el periódico de referencia en Canadá, calificó el descenso de la esperanza de vida -de 82,3 años en 2019 a 81,3 años en 2022- de “gran problema”.
“Es la segunda vez que se produce un descenso tan acusado en Canadá en el último siglo”, afirma Picard. “De hecho, la esperanza de vida no ha dejado de subir durante décadas: 71 en 1960, 75 en 1980, 79 en 2000 y 82,3 en 2019”.
Las muertes por COVID-19 en Canadá disminuyeron a 14,466 en 2021 de 16,313 en 2020, muestra el informe. Según Picard, Canadá está en vías de registrar unas 7.000 muertes por COVID-19 en 2023.
Las muertes por COVID-19 no pueden explicar el aumento del 7,3 % de las muertes totales de Canadá en 2022 en comparación con 2021 – ni el aumento del 17 % de las muertes totales del país con respecto a la norma histórica de 2019, ni la caída histórica de la esperanza de vida en Canadá y en todo el mundo, dijo Picard.
Como muchos periodistas y funcionarios de salud pública de EE.UU. que examinan el descenso de la esperanza de vida en ese país, Picardculpó a las enfermedades crónicas, las sobredosis de drogas, las muertes por opiáceos, el tabaquismo, las dietas poco saludables y la “indiferencia” por el declive en Canadá. “Prácticamente ya no existen medidas paliativas como el uso de mascarillas, y las tasas de vacunación han descendido drásticamente”, escribió.
Pero los Dres. Pierre Kory y Peter McCullough dijeron a “The Defender” que creen que el dato más importante y sorprendente que contiene el informe es el aumento del 300% de 2019 a 2022 de las “causas no especificadas” de muerte en Canadá.
McCullough, un cardiólogo con numerosas publicaciones que desarrolló un protocolo de tratamiento precoz del COVID-19 ampliamente utilizado, afirmó que el espectacular aumento de muertes por “causas no especificadas” en Canadá representa un cambio sísmico e inquietante en la medicina occidental.
“Antes de la pandemia, la muerte en los países occidentales se comprendía bien”, dijo McCullough, ya que el 40% se debía a causas cardiovasculares conocidas, el 40% a enfermedades neoplásicas terminales (cáncer) y el 20% a otras causas conocidas como homicidios, suicidios, sobredosis de drogas y accidentes.”
Agregó:
“Desde la introducción de las vacunas COVID-19, hemos sido testigos de un número sin precedentes de muertes sin antecedentes de enfermedad. Una gran serie de autopsias publicado por Hulscher y otros descubrieron que el 73,9% de las muertes tras la vacunación con COVID-19 se debieron a problemas causados por las inyecciones”.
McCullough citó los cientos de estudios que examinan los daños y muertes postvacunales relacionadas con la proteína de espiga o pico y los millones de muertes y daños denunciados por ciudadanos de EE.UU. y Europa a sus gobiernos tras la vacunación con ARNm.
“Todas las muertes deben clasificarse según las dosis y las fechas de vacunación contra COVID-19”, dijo McCullough. “A menos que se demuestre lo contrario, la ‘muerte no especificada’ debe atribuirse a un síndrome de lesión mortal por la vacuna COVID-19”, dijo McCullough.
Kory, antiguo profesor de medicina de la Universidad de Wisconsin y presidente de la Alianza de Cuidados Críticos de Primera Línea contra COVID-19 (“Front Line COVID-19 Critical Care Alliance”), dijo a “The Defender” que las pruebas son abrumadoras de que las inyecciones de ARNm contra COVID-19 causaron más muertes y daños en todo el mundo occidental que cualquier otro medicamento o vacuna anterior en la historia.
“La respuesta a por qué las ‘causas no especificadas’ son ahora una de las principales causas de muerte es simple y llana”, dijo Kory. “Esa causa es la única intervención médica que los gobiernos y los medios de comunicación del mundo han defendido desde el principio [de la pandemia]. … La tecnología de la plataforma de ARNm es y ha sido un fracaso colosal tanto en eficacia como en seguridad”.
Kory y la periodista Mary Beth Pfeiffer publicaron el martes un artículo de opinión en “The Hill” cen el que piden a los gobiernos y a los responsables de salud pública que estudien y aborden el problema de un aumento histórico de la mortalidad en todo el mundo que hasta ahora no ha sido reconocido por las autoridades y del que no han informado los principales periodistas.
El 13 de diciembre, el ensayo fue tendencia como la primera o segunda historia más popular en el sitio web de “The Hill”, que afirma que recibió 32,5 millones visitantes únicos mensuales.
El 30 de noviembre, Robert Califf, Comisario de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), publicó un extraordinario hilo de mensajes en X (antes Twitter) en el que pedía que toda la sociedad se pusiera manos a la obra para resolver el problema del “catastrófico” descenso de la esperanza de vida en Estados Unidos.
“‘JAMA Internal Medicine’ publicó a principios de este mes que nuestra esperanza de vida general ha descendido a 76 años, y sorprendentemente, que la esperanza de vida masculina en EE.UU. ha descendido a 73 años”, escribió Califf.
Pero Kory afirmó que el mensaje del comisario de la FDA, “que incidía en el tabaquismo, la dieta, las enfermedades crónicas y la atención sanitaria, ignoraba lo obvio: la gente está muriendo en cifras anormalmente elevadas incluso ahora y desde hace mucho tiempo, desde que el COVID se desvaneció. Sin embargo, las agencias de salud pública y las sociedades médicas guardan silencio”.
La FDA y los principales medios de comunicación ignoran el hecho de que las aseguradoras de vida han estado “haciendo sonar la alarma sobre estas muertes inesperadas o, en ‘exceso’, que se cobraron 158.000 estadounidenses más en los primeros nueve meses de 2023 de los que hubo en el mismo período de 2019″, escribió Kory.
“Eso excede las pérdidas combinadas de América durante todas las guerras desde Vietnam. El Congreso debería colaborar urgentemente con expertos en seguros para investigar esta preocupante tendencia.”
Amy Kelly, Directora de Operaciones de “DailyClout” y directora del programa del Proyecto de Análisis de Documentos de Pfizer, dijo que para que una autopsia llegue a un diagnóstico adecuado de una muerte causada por una vacuna de ARNm, “es necesario un estudio histopatológico de los tejidos de todo el cuerpo. La mayoría de las veces, aunque se realice una autopsia, no se lleva a cabo el examen histopatológico de los tejidos”.
Citó una entrevista con Dr. Arne Burkhardt que describe los tipos de pruebas que deben realizar los forenses, pero que rara vez lo hacen.
El Dr. Robert Chandler, cirujano ortopédico de Los Ángeles que imparte clases en la Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de California, identificó “categorías de enfermedades completamente nuevas” que denomina “Enfermedades CoVax” en su estudio de las 450.000 páginas de documentos de Pfizer sobre la vacuna COVID-19, documentos que la FDA se vio obligada a hacer públicos por orden judicial, según Kelly.
“Tiene sentido que las causas de muerte no especificadas hayan aumentado tanto”, dijo Kelly. “Cuando un paciente muere con múltiples enfermedades todas a la vez o con un estado de enfermedad nunca antes visto, cosas ambas que suceden con las ‘Enfermedades CoVax’ que el Dr. Chandler ha identificado, me imagino que muchos médicos y/o forenses no saben cómo categorizar esas causas de muerte. Eso llevaría a categorizar las muertes como ‘causa desconocida'”.
Según Naomi Wolf, autora de “Plantando cara a la bestia: Coraje, fe y resistencia en una nueva era oscura”(“Facing the Beast: Courage, Faith and Resistance in a New Dark Age”), “En el mundo preindustrial, la gente moría misteriosamente. Pero en el mundo occidental moderno, no hay muertes misteriosas. Cada muerte tiene un certificado de defunción que por ley debe identificar una causa de muerte”.
“Un pequeño aumento de las muertes no atribuidas es un problema que debe investigarse”, afirmó Wolf. “Un aumento importante, como el que usted ha identificado, no indica un misterio masivo para médicos y forenses, sino que es la prueba de un problema con el mantenimiento de registros del Estado: alguna fechoría burocrática a gran escala”.