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octubre 15, 2020

Las aerolíneas prueban la tecnología de “comprobación de inmunidad”, los guardianes de la privacidad dicen que es ‘preocupante’.

Al menos dos aerolíneas están probando CommonPass,una nueva tecnología diseñada para permitir a los pasajeros demostrar que han dado negativo en la prueba de COVID-19 antes de volar.

Sus partidarios promocionan la tecnología CommonPass como una panacea para viajes a nivel mundial en un mundo pandémico. Esperan que un público agotado por los confinamientos y las restricciones provocadas por el COVID-19, pero aún temeroso del virus, le dé una cálida acogida.

Pero los grupos de derechos civiles y de privacidad alertan contra cualquier tecnología que supervise los movimientos y actividades de las personas. Eso incluye cualquier pase de salud digital, como CommonPass, que se puede adaptar para proporcionar una comprobación de que se ha vacunado.

Así es como funciona CommonPass. Una persona realiza una prueba COVID-19 en un laboratorio aprobado y, a continuación, carga los resultados en un smartphone. En el aeropuerto, el personal de la aerolínea y los funcionarios fronterizos escanean un código QR desde el teléfono, lo que certifica que el pasajero está libre de COVID-19.

Los grupos detrás de CommonPass — The Commons Project y el World Economic Forum — dicen que la tecnología tiene el potencial de crear una plataforma digital universal para pruebas COVID-19 que, si se adopta en todos los gobiernos, podrían acelerar la reapertura de las fronteras internacionales.

Tal como está ahora, cada gobierno determina sus propias reglas y procedimientos para las cuarentenas y los métodos de cruzar las fronteras. Eso es inaceptable, según el jefe de movilidad del Foro Económico Mundial, Christoph Wolff. En un comunicado,Wolff dijo: “Las respuestas nacionales individuales no serán suficientes para hacer frente a esta crisis mundial”.

La Electronic Frontier Foundation, una organización sin fines de lucro que aboga por las libertades civiles en un mundo digital, tiene una visión diferente. En mayo, el grupo manifestó su oposición a cualquier tipo de “pasaporte de inmunidad” que obligaría a “las personas a presentar una supuesta prueba de inmunidad al COVID-19 para acceder a espacios públicos, lugares de trabajo, aeropuertos, escuelas u otros recintos”.

Electronic Frontier Foundation argumenta que dicha tecnología amenaza la privacidad y “sería un paso significativo hacia un sistema de identificación digital nacional que se puede utilizar para recopilar y almacenar nuestra información personal y rastrear nuestra ubicación”.

La Unión Americana de Libertades Civiles tambiénadvirtió contra la “infraestructura de vigilancia de inmunidad” y los “viajes condicionados por la inmunidad al COVID-19”.

Aun así, sus partidarios, como el Dr. Bradley Perkins, ex director de estrategia e innovación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, y ahora director médico de The Commons Project, argumentan que la tecnología de comprobación de inmunidad es la solución para abrir las fronteras. Perkins le dijo a la revista de viajes, Afar:

“Sin la posibilidad de confiar en las pruebas COVID-19, y con el tiempo en los registros de vacunas, a través de las fronteras internacionales, muchos países se sentirán obligados a mantener las prohibiciones de viaje completas y los confinamientos obligatorios mientras persista la pandemia”.

Con suicidios, depresión clínica, violencia doméstica y cierres de pequeñas empresas en aumento durante los confinamientos por COVID-19 y con las restricciones a los viajes, ¿se pondrá del lado de los grupos de libertades civiles un público hambriento por “volver a la normalidad”? ¿O verán CommonPass como un sacrificio razonable para obtener una mayor movilidad y sensación de seguridad?

Pronto lo sabremos. El 8 de octubre, dos aerolíneas lanzaron unas pruebas piloto. United Airlines probó CommonPass con voluntarios que iban a volar entre Nueva York y Londres. Cathay Pacific hizo lo mismo con pasajeros que iban a volar entre Hong Kong y Singapur. La Patrulla de Aduanas y Fronteras de los Estados Unidos y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos observaron el proceso.

CommonPass dijo en un comunicado de prensa que después de las pruebas planea expandirse a más aerolíneas y rutas en el mundo entero. En este punto, está limitado a certificar pruebas COVID-19 negativas. Pero en el futuro, CommonPass será capaz de certificar la comprobación de vacunación, dijola compañía . Esto significa que incluso si una futura vacuna COVID-19 no es obligatoria a nivel mundial, las aerolíneas podrían solicitar CommonPass para cualquier persona que desee viajar, a nivel nacional o internacional.

“La esperanza es que CommonPass en última instancia ayude a reducir o eliminar […] las exigencias del confinamiento” según informa el artículo de Afar.

La idea de desplegar tecnología de salud digital a escala global no es nueva. Ya en 2010, la Fundación Rockefeller,cuyo presidente, Rajiv Shah en el pasado dirigía la operación de financiación de vacunas para la Fundación Gates, simuló una serie de “narrativas de escenarios” verosímiles que podrían desarrollarse en respuesta a una pandemia.

La fundación describió uno de estos escenarios como un “mundo de control gubernamental más estricto y jerárquico, con un liderazgo más autoritario”. La fundación enumera los ID biométricos como un elemento de este “mundo más controlado” donde “los ciudadanos voluntariamente renunciaron a parte de su soberanía y su privacidad”.

La Fundación Rockefeller, que tiene vínculos con las Grandes Farmacéuticas,ha proporcionado financiación para el proyecto The Commons Project, que incluye una subvención de $300,000 en 2019 y una subvención de $500,000 en 2020.

El Proyecto Commons se promociona como “sin deudas con ningún gobierno en concreto”. Sin embargo, el proyecto tiene vínculos profundos con los fabricantes de vacunas COVID-19, que inevitablemente se beneficiarán si sus productos son obligatorios para que las personas puedan cruzar todas las fronteras. La fundación se asocia directamente con la Fundación Pfizer y la Fundación Novartis, ambas fundadas por fabricantes farmacéuticos que tienen vacunas COVID-19 en proceso.

La Fundación del Proyecto Commons también trabaja en asociación con CARIN Alliance, un grupo de atención médica digital afiliado a Pfizer.

El director ejecutivo, CEO, de Pfizer, Henry McKinell, una vez elogió a Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial, como “una persona dedicada a una causa verdaderamente noble”.

En su libro, “COVID-19: The Great Reset”, Schwab se hace eco del sentimiento de Bill Gates de que “no se puede concebir un retorno completo a la ‘normalidad’ antes de que se disponga de una vacuna”. Schwab también escribe: “El próximo obstáculo es el desafío político de vacunar a suficientes personas en todo el mundo con una tasa de cumplimiento lo suficientemente alta a pesar del aumento de los anti-vacunas”.

Jeremy Loffredo es reportero de Children’s Health Defense.

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