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junio 04, 2020

LA LOCURA DEL CONFINAMIENTO: Guía para una persona que piensa

Para cualquiera dispuesto a mirar, hay muchos hechos que cuentan la verdadera historia, y sería algo así:

Sabiendo lo que sabemos hoy sobre la tasa de mortalidad por infección de COVID-19, el impacto asimétrico por edad y condición médica, la no transmisibilidad de las personas asintomáticas y en entornos al aire libre, la tasa de mortalidad casi nula para los niños y la comprensión básica de los virus a través de la ley de Farr, el confinamiento de la sociedad fue una decisión política descabellada, tan devastadora para la sociedad que los historiadores pueden juzgarla como la peor decisión jamás tomada en toda la historia. Peor aún, a medida que estos hechos claros han estado disponibles, muchos responsables políticos no han cambiado sus posiciones, a pesar del hecho de que cada hora en cualquier etapa del bloqueo tiene un efecto dominó devastador para la sociedad. Mientras tanto, los medios de comunicación, con algunas excepciones notables, permanecen extrañamente en silencio ante todas las buenas noticias. Afortunadamente, un grupo inesperado de héroes de todo el espectro político, muchos de ellos médicos y científicos, han surgido para decir la verdad, a pesar de enfrentarse a críticas y censura extremas por parte de una turba furiosa que está desesperada por seguir luchando en una guerra imaginaria.

Mi objetivo es desgranar hechos conocidos. Usted, el lector, puede decidir si todos estos hechos, cuando los reúne, equivalen a la historia anterior.

Hecho nº 1: La tasa de letalidad por infección (Infection Fatality Rate, IFR por sus siglas en inglés) para COVID-19 está en algún lugar entre 0.07-0.20%, en línea con la gripe estacional

La matemática de la tasa de mortalidad por infección de CUALQUIER nuevo virus SIEMPRE disminuye con el tiempo a medida que hay más datos disponibles, cosa que cualquier virólogo podría decirle. En los primeros días del COVID-19, en los que sólo teníamos datos de China, existía el temor de que la tasa de letalidad (IFR) pudiera llegar hasta el 3,4%, lo que ciertamente sería cataclísmico. El 17 de abril, el primer estudio fue publicado por investigadores de Stanford y debería haber puesto fin todos los confinamientos de inmediato, ya que los científicos informaron que su investigación “implica que la infección está mucho más extendida de lo indicado por el número de casos confirmados” y fijó la tasa de letalidad (IFR) entre 0.12-0.2%. Los investigadores también especularon que el IFR final, a medida que surgieran más datos, probablemente “sería menor”. Para tener un contexto, la gripe estacional tiene una tasa de letalidad (IFR) del 0,1%. ¿La viruela? De un 30%. 30%.

Como fue el primer estudio en reducir la tasa de letalidad por infección (IFR), el estudio de Stanford fue objeto de críticas fulminantes, lo que llevó al investigador principal, el Dr. John Ioannidis a señalar:

“Hay algún tipo de mentalidad mafiosa aquí operando que sólo insiste en que esto tiene que ser el fin del mundo, y tiene que ser que el cielo se está cayendo. Esta mentalidad está atacando estudios científicos empleando datos basados en la especulación y la ciencia ficción. Pero dejar de lado datos reales en favor de la especulación matemática es algo sobrecogedor”.

Como toda buena ciencia, los datos de Stanford sobre IFR ahora se han replicado tantas veces que nuestros propios Centros para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) salieron esta semana para anunciar que su “mejor estimación” mostró un índice de fatalidad (IFR) por debajo del 0,3%. En este artículo analizando los nuevos datos de los CDC,también destacaron cómo las caídas en cascada de la tasa de letalidd (IFR) han eliminado todos los temores de que esté llegando el día del juicio final:

Ese escenario de “mejor estimación” también asume que el 35 por ciento de las infecciones son asintomáticas, lo que significa que el número total de infecciones es más del 50 por ciento mayor que el número de casos sintomáticos. Por lo tanto, implica que el IFR está entre el 0,2 por ciento y el 0,3 por ciento. Por el contrario, las proyecciones que los CDC hicieron en marzo, que predijeron que hasta 1,7 millones de estadounidenses podrían morir de COVID-19 si no había intervención, estaban asumiendo una tasa de letalidad (IFR) de 0.8 por ciento. Casi al mismo tiempo, los investigadores del Imperial College predijeron el peor de los casos en el que morirían 2,2 millones de estadounidenses, basándose en un IFR del 0,9 por ciento.

Si todavía no está convencido de que la tasa de letalidad (IFR) de COVID-19 está más o menos en línea con una mala temporada de gripe, el análisis más completo que he visto proviene de la Universidad de Oxford,que recientemente declaró:

“Teniendo en cuenta la experiencia histórica, las tendencias en los datos, el aumento del número de infecciones en la población en general, y el impacto potencial de la clasificación errónea de las muertes, da una valoración estimada de la tasa de letalidad (IFR) para el COVID-19 que está en algún lugar entre 0.1% y 0.41%.”

Finalmente, la semana pasada, el Dr. Ioannidis de Stanford publicó un metanálisis (porque se han realizado muchos estudios de IFR en todo el mundo entre abril y principios de mayo) donde analizó DOCE estudios de tasa de letalidad (IFR) que se han realizado por separado y su conclusión es tan buena, que simplemente le dejaré con eso:

La tasa de letalidad por infección (IFR), la probabilidad de morir para una persona infectada, es una de las características más críticas y más discutidas de la pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). La carga total de mortalidad prevista para COVID-19 está directamente relacionada con la tasa de letalidad (IFR). Además, la justificación de diversas intervenciones de salud pública no farmacológicas depende de manera crucial del IFR. Algunas intervenciones agresivas que potencialmente inducen también daños colaterales más pronunciados pueden considerarse apropiadas, si la tasa de letalidad (IFR) es alta. Por el contrario, las mismas medidas pueden estar por debajo de los umbrales aceptables de riesgo-beneficio, si la IFR es baja… Curiosamente, a pesar de sus diferencias en diseño, ejecución y análisis, la mayoría de los estudios proporcionan estimaciones de puntos IFR que están dentro de un rango relativamente estrecho. Siete de las 12 tasas de letalidad (IFR) inferidas están en el rango de 0,07 a 0,20 (IFR corregido de 0,06 a 0,16) que son similares a los valores IFR de la gripe estacional. Tres valores son moderadamente más altos (IFR corregido de 0.25-0.40 en Gangelt, Ginebra y Wuhan) y dos son moderadamente más bajos que este rango (IFR corregido de 0.02-0.03 en Kobe y Oise).

Opinión nº 1: Dr. Scott Atlas

Dr. Scott Atlas

Poco después de que el estudio de Stanford publicara sus datos (él no era uno de los autores del estudio), el Dr. Scott Atlas de Stanford publicó un artículo de opinión en el periódico The Hill con el título: “Ya han llegado los datos: detengan el pánico y pongan fin al confinamiento total”. Escribió:

El reciente estudio de anticuerpos de la Universidad de Standordestima ahora que la tasa de mortalidad de los infectados es alrededor del 0,1 y el 0,2 por ciento, un riesgo muy inferior a las anteriores estimaciones de la Organización Mundial de la Salud que fueron de 20 a 30 veces más altas y que motivaron las medidas políticas de aislamiento… Dejemos de restar importancia a la evidencia empírica mientras, en vez de eso, redoblamos la apuesta por modelos hipotéticos. Los hechos importan.

Los hechos sí importan, pero nadie le escuchó. El artículo del Dr. Atlas también ayuda a enmarcar el hecho nº 2.

 

Hecho nº 2: El riesgo de morir por COVID-19 es mucho mayor que la tasa de letalidad (IFR) promedio para las personas mayores y las personas con comorbilidades, y mucho menor que la IFR promedio para las personas jóvenes sanas, y casi cero para los niños

Fuente: CDC

En enero de 2020, Los Angeles sufrió un brote de gripe que estaba matando niños, el LA Times señaló que “una cepa improbable de gripe ha enfermado y matado a un número inusualmente alto de jóvenes en California esta temporada de gripe”. Con el COVID-19 es todo lo contrario. El Dr. Ioannidis de Stanford dijo: “En comparación con casi cualquier otra causa de enfermedad que se me ocurra, realmente está evitando a los jóvenes”.

Italia informó hace tres días que el 96% de los italianos que murieron de COVID-19 padecían “otras enfermedades” y tenían, como promedio, 80 años. Tomado de Bloomberg:

“Las últimas cifras muestran que los nuevos casos y muertes tienen un perfil común: en su mayoría personas mayores con enfermedades previas”, dijo el ministro de sanidad italiano, Silvio Brusaferro, en una conferencia de prensa el viernes.

Los mejores datos de estratificación por edad que he visto provienen de Worldometers.info. Aquí está su gráfico que estima la tasa de mortalidad por grupo de edad. Tenga en cuenta que la tasa de mortalidad es MUCHO mayor que índice de mortalidad (IFR) porque la tasa de mortalidad utiliza casos COVID-19 confirmados como denominador, pero esta gráfica le muestra lo diferentes que son las tasas de mortalidad por edad:

 

Si bien estos datos están en “bruto”, es seguro extrapolar que una persona de más de 80 años tiene un grave riesgo de morir de COVID-19 mientras que un niño no se enfrenta a casi ningún riesgo. Este hecho debería guiar las decisiones políticas, como explica el Dr. Atlas:

De todos los casos mortales en el estadode Nueva York, dos tercios fueron en pacientes mayores de 70 años; más del 95 por ciento tenían más de 50 años de edad; y alrededor del 90 por ciento de todos los casos mortales tenían una enfermedad subyacente. De 6.570 muertes confirmadas por COVID-19 investigadas plenamente para las condiciones subyacentes hasta la fecha, 6.520, o el 99,2 por ciento,tenían una enfermedad subyacente. Si aún no tienes previamente una afección crónica subyacente, las probabilidades de morir son pequeñas, independientemente de la edad. Y los adultos jóvenes y los niños con salud normal casi no tienen riesgo de contraer ninguna enfermedad grave por COVID-19.

Considere este excelente artículo del British Medical Journal,titulado“El blindaje por covid-19 debe ser estratificado por riesgo” escrito por los profesores de la Universidad de Cambridge:

Proteger a quienes corren mayor riesgo de morir por el covid-19 mientras se relajan las restricciones para los demás proporciona una manera de avanzar en la epidemia de SARS-CoV-2, dado que es poco probable que el virus desaparezca en el futuro previsible. Sin embargo, estos enfoques específicos requerirían un alejamiento de la noción de que todos estamos seriamente amenazados por la enfermedad, lo que ha llevado a que los niveles de miedo personal estén notablemente desajustados respecto al riesgo objetivo de muerte. En cambio, la meta debería ser comunicar niveles realistas de riesgo a medida que se aplican a diferentes grupos, no para tranquilizar o asustar, sino para permitir que se tomen decisiones personales informadas en un entorno de incertidumbre necesaria.

Para tomar un ejemplo simple: cerrar escuelas casi no tiene sentido dado lo que sabemos sobre COVID-19, mientras que proteger a los maestros mayores de 60 años —para elegir un límite de edad algo defendible— sí puede tener sentido. Esta es la razón por la que tantos países que parecen respetar los datos más que nosotros aquí en los Estados Unidos ya han reabierto sus escuelas. De hecho, ¡las escuelas de Dinamarca han estado abiertas desde mediados de abril!! Y, para aquellos que se apuntan los datos, Reuters informó ayer que “la reapertura de las escuelas en Dinamarca no empeoró el brote, según los datos”. Aquí hay una cita:

“No se puede ver ningún efecto negativo de la reapertura de las escuelas”, dijo el jueves Peter Andersen, médico de epidemiología y prevención de enfermedades infecciosas del Instituto Danés del Suero, a Reuters. En Finlandia, un alto funcionario anunció hallazgos similares el miércoles, diciendo que nada hasta ahora sugería que el coronavirus se había propagado más rápido desde que las escuelas reabrieron a mediados de mayo.

Otro gran artículo sobre las escuelas, titulado, “Es el miedo – no la ciencia – que está impidiendo que nuestros hijos sean educados” apareció en el periódico The Telegraph la semana pasada, aquí hay una cita:

Hay pocos datos sobre el coronavirus de los que podamos estar absolutamente seguros: esta es una enfermedad completamente nueva y nuestro conocimiento crece día a día. Pero la mayoría de la evidencia disponible hasta ahora sugiere fuertemente que los niños no están sufriendo de coronavirus ni lo transmiten. Estudios en Corea del Sur, Islandia, Italia, Japón, Francia, China, los Países Bajos y Australia coinciden en que los jóvenes “no están implicados significativamente en la transmisión de Covid”, ni siquiera a los padres y hermanos.

La paranoia de los adultos,avivada por mensajes gubernamentales exagerados, por la intransigencia sindical y la conspiración mediática, ahora se está infligiendo a los miembros más jóvenes de nuestra sociedad para quienes el virus representa una amenaza tan pequeña que los científicos la califican de “estadísticamente irrelevante”. En lugar de rimas infantiles, los pequeños que se relacionen con otros pronto pueden ser invitados a cantar algo llamado “canción de los dos metros” mientras extienden los brazos para mantener a raya a sus amigos.

Estudios muy recientes (28 de mayo) llegados desde Irlanda del Norte muestran claramente que los escolares NO sirven como vectores para COVID-19. Titulado, No hay evidencia de transmisión secundaria de COVID-19 de niños que asisten a la escuela en Irlanda, 2020, el estudio no podía ser más claro:

Estos hallazgos sugieren que las escuelas no son un entorno de alto riesgo para la transmisión de COVID-19 entre los alumnos o entre el personal y los alumnos. Dada la carga de cierre descrita por Bayhem [4] y Van Lanker [5], la reapertura de las escuelas debe considerarse como una medida temprana en lugar de tardía en el levantamiento de la restricción.

Finalmente, el Dr. Scott Atlas se ocupó del tema de las escuelas en esta entrevista reciente:

“No hay estudios científicos que justificquen de ninguna manera mantener cerradas las escuelas desde infantil hasta los 12 años, ni para tener que usar mascarillas o distanciamiento social con los niños, ni para mantener los programas de verano cerrados. Lo que sabemos ahora es que el riesgo de muerte y el riesgo incluso de contraer una enfermedad grave es casi cero en las personas menores de 18 años.

Actualización rápida: después de escribir esto, el Wall Street Journal publicó este artículo titulado ¿Es seguro reabrir escuelas? Estos países dicen que sí. Para mí, esto se lee como una prueba de fuego para los países que tienen funcionarios de salud pública independientes y que basan sus decisiones en datos, y le pongo a los Estados Unidos un suspenso por nuestro enfoque actual:

Pero Dinamarca, Austria, Noruega, Finlandia, Singapur, Australia, Nueva Zelanda y la mayoría de los demás países que han reabierto las aulas no han tenido brotes en escuelas o guarderías… En Dinamarca, la apertura de escuelas no tuvo ningún impacto en el progreso de la epidemia, dijo Tyra Grove Krause, un alto funcionario del Instituto Estatal de Suero, la agencia de control de enfermedades del país… Desde que Austria reabrió el 18 de mayo, no se ha observado ningún aumento de las infecciones en las escuelas y jardines de infancia, dijo un portavoz del gobierno… En Noruega, el gobierno no volverá a cerrar las escuelas aunque el número de casos comience a aumentar en el país porque no ha habido consecuencias negativas de la reapertura de las escuelas el 20 de abril, dijo el Ministro de Educación, Guri Melby.

¿Cuántos países más necesitan reabrir antes de que Estados Unidos lo haga? En serio, da un poco de vergüenz ser estadounidenses… En mi opinión parecemos tontos.

Actualización nº 2: El Dr. Scott Atlas dobló las apuestas el 1 de junio con este gran artículo de opinión, una vez más en The Hill,titulado La ciencia dice: “Abre las escuelas”. Como de costumbre, es increíblemente elocuente, aquí hay un extracto, pero bien vale la pena el tiempo para leer cada palabra, porque simplemente lo clava:

Todo esto raya con lo absurdo, cuando ahora sabemos que el distanciamiento social y las cubiertas faciales para los niños son completamente innecesarios.

Nunca las escuelas han sometido a los niños a un entorno tan insalubre, incómodo y antieducativo, por lo que la ciencia no puede definir con precisión el daño total que causará. Pero la ciencia nos dice que los riesgos de COVID-19 son demasiado mínimos como para sacrificar el bienestar educativo, social, emocional y físico, por no mencionar la salud misma, de nuestros jóvenes.

(Nota especial: hay un nuevo hombre del saco, la enfermedad de Kawasaki, que algunos están tratando de vincular a COVID-19. Aquí hay un gran artículo al respecto, o visite el sitio web de la Fundación de Enfermedades Kawasaki del Reino Unido donde analizan el “mal manejo de lainformación“sobre la enfermedad de Kawasaki. La publicación más reciente del Dr. Atlas también analiza esto: “¿Qué pasa con la nueva amenaza similar a la enfermedad de Kawasaki , recientemente sensacionalizada como una asociación COVID-19? De hecho, la asociación es extremadamente baja, y la incidencia del trastorno es en sí poco frecuente, afectando sólo a entre 3.000 y 5.000 niños en los Estados Unidos cada año. Es importante destacar que el síndrome es típicamente tratable y nunca se ha considerado anteriormente como un riesgo tan grave que las escuelas tuvieran que cerrarse.”)

Hecho nº 3: Las personas infectadas con COVID-19 que son asintomáticas (que es la mayoría de las personas) NO propagan COVID-19

Hospital Popular Provincial de Guangdong

El 13 de enero de 2020, una mujer de 22 años con antecedentes de enfermedad cardíaca congénita acudió a la sala de urgencias del Hospital Popular Provincial de Guangdong quejándose de una variedad de síntomas comunes a las personas con su condición, incluyendo hipertensión pulmonar y dificultad para respirar debido a defectos interauriculares (agujero en el corazón). Poco sabía ella que su caso desencadenaría una cascada de eventos que resultaría en un artículo publicado recientemente que debería haber terminado todos los confinamientos en todo el mundo simultáneamente. Tres días después de su estancia en el hospital, su condición estaba mejorando. Se realizaron pruebas rutinarias, y para alarma y sorpresa de los médicos, dio positivo en COVID-19. Como señalaron los médicos, “la paciente nunca tuvo fiebre, dolor de garganta, mialgia u otros síntomas asociados con la infección por el virus”. Dijo de otra manera, ella era completamente asintomática para COVID-19.

No es tan fácil encontrar personas infectadas con COVID-19 pero asintomáticas, porque no buscan atención médica. Aquí en Oregón, donde vivo, ni siquiera puedes hacerte una prueba COVID-19 a menos que tengas síntomas. Así, las estrellas se alinearon para poner a esta mujer en un hospital con investigadores que estudian COVID-19, y se convirtió en objeto de un extenso estudio de contacto publicado el 13 de mayo en Respiratory Medicine,titulado, “Un estudio sobre la infectividad de los portadores asintomáticos de SARS-CoV-2”.

Los investigadores querían averiguar si esta mujer, con una infección COVID-19 pero sin síntomas, había infectado a alguien más, por lo que optaron por observar cada contacto que pudieran identificar dentro de los 5 días previos a su prueba positiva. Entonces, ¿cuántas personas tuvieron que examinar? 455. No es un número pequeño, como explican los investigadores:

455 contactos que estuvieron expuestos al portador del virus COVID-19 asintomático se convirtieron en los sujetos de nuestra investigación. Se dividieron en tres grupos: 35 pacientes, 196 miembros de la familia y 224 empleados del hospital. Extrajimos su información epidemiológica, registros clínicos, resultados de exámenes auxiliares y horarios terapéuticos.

Como se puede ver, ser hospitalizada condujo a la mayoría de los contactos que tuvo esta mujer, tanto con otros pacientes como con muchos miembros del personal del hospital. Cabe destacar que todos estos contactos tuvieron lugar en interiores y uno podría argumentar que muchos de los contactos, al menos con el personal del hospital, habrían involucrado un contacto relativamente íntimo. Entre los pacientes, la edad promedio era de 62 años, lo que posiblemente los hacía de mayor riesgo, y muchos de esos pacientes estaban inmunocomprometidos por una variedad de razones, incluyendo la quimioterapia y enfermedades cardiovasculares. Entonces, ¿cuántas de las 455 personas fueron infectadas por la asintomática mujer de 22 años?

“En resumen, todos los 455 contactos fueron excluidos de la infección SARS-CoV-2…”

Dicho de otra manera, exactamente cero personas estaban infectadas. Los científicos, de manera típicamente discreta, ofrecen un comentario sobre la pregunta que espero que se esté haciendo en este momento (es decir, ¿por qué estamos todos encerrados si las personas asintomáticas con COVID-19 no pueden propagar la infección?), afirmando: “El resultado de este estudio puede aliviar parte de la preocupación pública sobre las personas infectadas asintomáticas”.

Si este estudio se hubiera publicado a principios de marzo, las probabilidades de que el mundo se hubiera confinado son muy, muy bajas. Sin embargo, este estudio, publicado hace sólo dos semanas, no se encuentra por ningún lado en los medios de comunicación y nunca es mencionado por los responsables políticos. Simplemente se ha quedado ahí, compartiendo la verdad con cualquiera que esté dispuesto a escuchar.

Hecho nº 4: La ciencia emergente no muestra una propagación de COVID-19 en la comunidad (ir de compras, a restaurantes, a la peluquería o al barbero, etc.)

“No existe un riesgo significativo de contraer la enfermedad cuando vas de compras. Los brotes severos de la infección siempre fueron el resultado de situaciones en las que las personas estuvieron más juntas durante un período de tiempo más largo…”

– Profesor Hendrick Streek , Universidad de Bonn

Acabamos de enterarnos de que es muy poco probable que las personas asintomáticas infectadas con COVID-19 puedan transmitir la infección a otras personas. La ciencia emergente y publicada muestra que la transmisión de COVID-19 en pequeños comercios es extremadamente improbable. El profesor Hendrik Streeck de la Universidad de Bonn está dirigiendo un estudio en Alemania sobre la castigada región de Heinsberg y sus conclusiones, basadas en el trabajo de laboratorio ya terminado, son muy claras:

Dr. Hendrick Streek

“No existe un riesgo significativo de contraer la enfermedad cuando vas de compras. Los brotes graves de la infección siempre fueron el resultado de situaciones en las que las personas estuvieron más juntas durante un período de tiempo más largo.

“Cuando tomamos muestras de manijas de puertas, teléfonos o baños no ha sido posible cultivar el virus en el laboratorio sobre la base de estos hisopos…”

Vaya, vaya. ¿Quieres decir que cerrar parques, cerrar tiendas, usar guantes y mascarillas en la tienda de comestibles, fumigar nuestros comestibles y simplemente ser generalmente paranoico no era necesario? Como el Dr. Streeck confirma:

“Es importante obtener estos datos para asegurarse de que las decisiones se toman sobre la base de hechos en lugar de suposiciones. Los datos deben servir como base de información para el gobierno para que luego puedan decidir su curso de acción a seguir”, dijo.

Y continúa:

“La gente podría perder su trabajo. Es posible que ya no puedan pagar el alquiler y permanecer dentro por más tiempo puede debilitar nuestro sistema inmunitario”.

“El objetivo no es una contención completa del virus. Necesitamos saber dónde están los límites de capacidad reales de nuestros hospitales. ¿Cuántas infecciones son demasiadas? ¿Qué dicen los médicos de cuidados intensivos?”

Y, finalmente:

“Es importante empezar a pensar en una estrategia de ‘retroceso’ y su esperanza es “entregar los hechos relevantes para que las personas tengan una buena base para sus decisiones”.

Hecho nº 5: La ciencia publicada muestra que COVID-19 NO se propaga al aire libre

No. Sólo que no.

En un estudio titulado Transmisión del SARS-CoV-2 en espacios cerrados y publicado el 2 de abril de 2020, los científicos estudiaron brotes de 3 o más personas en 320 ciudades separadas de China durante un período de cinco semanas a partir de enero de 2020 tratando de determinar DÓNDE comenzaron los brotes: en el hogar, el lugar de trabajo, en el exterior, etc.? ¿Qué descubrieron? Casi el 80% de los brotes ocurrieron en el entorno del hogar. El resto ocurrió en autobuses y trenes llenos de gente. ¿Pero qué hay del aire libre? Los científicos escribieron:

“Todos los brotes identificados de tres o más casos ocurrieron en espacios cerrados, lo que confirma que compartir el espacio interior es un riesgo importante de infección por SARS-CoV-2”.

Dicho de otra manera, realmente no hay estudios científicos que respalden todas las prohibiciones de estar al aire libre que mi estado natal de Oregón y tantos otros estados han implementado. Te dejo con mi cita favorita del estudio porque es realmente muy irritante leerlo si consideras algunas de las formas en que los gobernadores aquí en los EE.UU. se han comportado (y algunos todavía lo hacen) al prohibir todo tipo de actividades al aire libre, arrestando incluso a los surfistas en el agua, etc.:

“La transmisión de infecciones respiratorias como SARS-CoV-2 de los infectados a los susceptibles es un fenómeno que ocurre en espacios cerrados.”

Actualización rápida: Aparentemente el ministro de salud de Columbia Británica, Canadá, recibió la información sobre la falta de riesgo por el aire, este artículo apareció el 1 de junio:

 

El artículo dice:

Uno de los altos funcionarios de salud de B.C. sin embargo, dice que los profesionales médicos tienen una imagen bastante clara de cómo se transmite el virus. “No hay absolutamente ninguna evidencia de que esta enfermedad esté en el aire, y sabemos que si estuviera en el aire, entonces las medidas que tomamos para controlar COVID-19 no habrían funcionado”, dijo a CTV Morning Live Monday la Dra. Reka Gustafson, subdirectora provincial de salud de B.C. “Estamos muy seguros de que la mayor parte de la transmisión de este virus es a través de la vía de gotitas y contacto….” La abrumadora mayoría de las transmisiones (COVID-19) ocurren a través de un contacto cercano y prolongado y ese no es el patrón de transmisión que vemos en general para enfermedades transmitidas por el aire”, dijo.

Espero que las Grandes Ligas de Béisbol, la Liga Nacional de Fútbol y la NCAA estén prestando atención… por no mencionar a toda la gente aquí en Portland que todavía monta en bicicleta y va a correr con las mascarillas puestas.

Hecho nº 6: La ciencia muestra que las mascarillas son ineficaces para detener la propagación de COVID-19, y la OMS recomienda que solo deben ser usadas por personas sanas si tratan o viven con alguien con una infección por COVID-19

El 29 de mayo,la Organización Mundial de la Salud anunció que las mascarillas sólo deben ser usadas por personas sanas si están cuidando de alguien infectado con COVID-19:

“Si no tiene síntomas respiratorios como fiebre, tos o secreción nasal, no necesita usar mascarilla”, dice la Dra. April Baller, especialista en salud pública de la OMS, en un vídeo sobre el sitio web del organismo de salud mundial publicado en marzo. “Las mascarillas solo deben ser utilizadas por trabajadores sanitarios, cuidadores o personas enfermas con síntomas de fiebre y tos”.

Justo antes de la locura COVID-19, los investigadores de Hong Kong presentaron un estudio para su publicación con el título de:“Medidas no farmacéticas para la gripe pandémica en entornos no sanitarios: medidas de protección personal y ambientales.” Curiosamente, el estudio, que se acaba de publicar este mes, se encuentra concretamente en el propio sitio web de los CDC, y contradice directamente los recientes consejos de los CDC sobre el uso de la mascarilla. A saber, el estudio afirma:

“En nuestra revisión sistemática, identificamos 10 TTE que informaron estimaciones de la eficacia de las mascarillas faciales para reducir las infecciones por el virus de la gripe confirmadas por laboratorio en la comunidad a partir de la literatura publicada entre 1946 y el 27 de julio de 2018….En el análisis agrupado, no encontramos resultados significativos de reducción en la transmisión de la gripe con el uso de máscaras faciales… Nuestra revisión sistemática no encontró ningún efecto significativo de las máscaras faciales en la transmisión de la gripe confirmada por laboratorio….El uso correcto de máscaras faciales es esencial porque el uso inadecuado podría aumentar el riesgo de transmisión.”

Traducción al inglés: no hay evidencia de que el uso de mascarillas reduzca la transmisión de enfermedades respiratorias y, si las máscaras se usan incorrectamente (como cuando las personas reutilizan mascarillas de tela), en realidad la transmisión podría AUMENTAR. Además, este estudio fue un meta-análisis, lo que significa que se adentró profundamente en el archivo de la ciencia (¡hasta 1946!) para llegar a esas conclusiones. Dicho de otra manera, esto es lo más completo que puede llegar a ser la ciencia, y sus conclusiones fueron claras como el cristal: no hay evidencia de que el uso de mascarillas para la población general ayuden a ralentizar la propagación de virus respiratorios o proteger a las personas.

Suspiro.

Este estudio está lejos de ser el único en llegar a esta conclusión (lo que hace que la elección de una cadena de supermercados como mi amada New Seasons de hacer que las mascarillas sean obligatorias para todos los clientes sea algo realmente increíble). El propósito de la ciencia es arbitrar estos temas espinosos y aunque la ciencia es clara, la histeria continúa. Resulta que la eficacia de las mascarillas tiene una larga historia de debate en la comunidad médica, lo que explica por qué se ha hecho tanta investigación científica sobre el tema. Sólo destacaré algunos estudios antes de que te duermas:

Mi artículo favorito es en realidad una revisión de gran parte de la ciencia y es un gran lugar para comenzar para cualquier persona a la que le guste hacer su propia investigación. Titulado,“Por qué las máscaras faciales no funcionan: una revisión reveladora“,fue escrito para desafiar la necesidad de que los dentistas usen máscaras faciales, pero toda la investigación científica citada y las conclusiones extraídas se aplican a los patógenos en el aire en cualquier entorno. Algunas de las mejores citas:

“La ciencia con respecto a la transmisión en aerosol de enfermedades infecciosas se ha basado, durante años, en lo que ahora se aprecia como una ‘investigación muy anticuada y una interpretación demasiado simplista de los datos’. Los estudios modernos están empleando instrumentos sensibles y técnicas interpretativas para comprender mejor el tamaño y la distribución de partículas aerosol potencialmente infecciosas… La razón principal para exigir el uso de máscaras faciales es proteger al personal dental de patógenos en el aire. Esta revisión ha establecido que las máscaras faciales son incapaces de proporcionar ese nivel de protección.”

Y mi cita favorita:

“De estos y otros estudios similares se debe concluir que el material filtrante de las máscaras faciales no retiene ni filtra virus u otras partículas submicrométricas. Cuando esto se comprende y se combina con el mal ajuste de las mascarillas, se aprecia fácilmente que ni el rendimiento del filtro ni las características de ajuste facial de las máscaras faciales las califican como dispositivos que protegen contra las infecciones respiratorias. “

He aquí un artículo publicado en ResearchGate por el destacado físico canadiense D.G. Rancourt, escrito directamente en respuesta al brote COVID-19, publicado el mes pasado. Se titula “Las mascarillas no funcionan: Una revisión de la ciencia relevante para la política social COVID-19″..

“Las mascarillas y los respiradores no funcionan. Ha habido extensos estudios de ensayos controlados aleatorios (“Random Control Tests”, RCT por sus siglas en inglés) y revisiones de metanálisis de estudios de RCT, que muestran que las máscaras faciales y los respiradores no funcionan para prevenir enfermedades similares a la gripe respiratoria, o enfermedades respiratorias que se cree que se transmiten por gotas y partículas de aerosol. Además, la física y la biología conocidas relevantes, que es lo que yo estudio, demuestran que las mascarillas y los respiradores no deberían funcionar. Sería una paradoja que las mascarillas y los respiradores funcionaran, dado lo que sabemos sobre las enfermedades respiratorias virales: La ruta de transmisión principal son las partículas de aerosol de larga residencia (<2,5 μm), que son demasiado finas para ser bloqueadas, y la dosis mínima para ser infecciosa es menor que una partícula de aerosol.” <

Para poner esto en términos simples: para que una mascarilla fuera realmente efectiva, si cubriera tanto la nariz como la boca, la persona se asfixiaría. En el momento en que la máscara le permite respirar, ya no puede filtrar las micropartículas que le enferman.

Por último, a menudo veo citado este estudio de 2015 del BMJ :“Un ensayo aleatorizado de mascarillas de tela en comparación con mascarillas médicas en los trabajadores de la salud“, y vale la pena repetirlo, ya que la mayoría de las mascarillas que veo que las personas usan en la comunidad en este momento son máscaras de tela. Estas mascarillas no sólo son 100% ineficaces para reducir la propagación de COVID-19, sino que en realidad pueden hacerle daño. Tal como explican los investigadores:

“Este estudio es el primer ensayo controlado aleatorio (RCT) de mascarillas de tela, y los resultados advierten contra el uso de máscaras faciales de tela. Este es un hallazgo importante para informar sobre la salud y la seguridad en el trabajo. La retención de humedad, la reutilización de las mascarillas de tela y la filtración deficiente pueden aumentar el riesgo de infección. Se necesitan más investigaciones para informar del uso generalizado de mascarillas de tela a nivel mundial”.

¿Mayor riesgo de infección? Sí, eso es lo que dice. Otros estudios también han analizado el impacto que las mascarillas tienen en sus niveles de oxígeno (porque la persona se ve obligada a volver a respirar tu propio Co2) y no es bueno. Los científicos observaron los niveles de oxígeno de los cirujanos que usaban mascarillas mientras realizaban la cirugía y descubrieron: “Nuestro estudio reveló una disminución en la saturación de oxígeno de las pulsaciones arteriales (SpO2) y un ligero aumento en las frecuencias de pulso en comparación con los valores preoperatorios en todos los grupos de cirujanos”.

Justo la semana pasada, este artículo apareció en el New England Journal of Medicine, escrito por varios médicos y funcionarios de salud pública con el título, “Enmascaramiento universal en los hospitales en la era Covid-19”, y esta declaración parece una manera perfecta de terminar mi discusión sobre las mascarillas:

Sabemos que usar una mascarilla fuera de los centros de salud ofrece poca, si es que hay alguna, protección contra las infecciones. Las autoridades de salud pública definen una exposición significativa al Covid-19 como el contacto cara a cara dentro de 6 pies (cerca de dos metros) con un paciente con Covid-19 sintomático que se mantiene durante al menos unos minutos (y algunos dicen más de 10 minutos o incluso 30 minutos). Por lo tanto, la posibilidad de contagiarse de Covid-19 de una interacción pasajera en un espacio público es mínima. En muchos casos, el deseo de enmascaramiento generalizado es una reacción reflexiva a la ansiedad por la pandemia.

Hecho nº 7: No hay investigación científica que apoye la magia de una barrera de seis pies (cerca de dos metros)

um… No.

Islandia ya ha hecho la regla de 6 pies (dos metros) opcional, según este artículo. La razón de la recomendación de mantener 6 pies de distancia de sus conciudadanos durante la pandemia se remonta a 1930, aquí está explicado por la BBC:

¿De dónde viene la regla de los dos metros? Sorprendentemente, se remonta a la investigación en la década de 1930. En aquel entonces, los científicos establecieron que las gotas de líquido liberado por la tos o los estornudos se evaporarán rápidamente en el aire o serán arrastradas por la gravedad hasta el suelo. Y la mayoría de esas gotas, según ellos, aterrizarían a una distancia de entre uno a dos metros. Es por eso que se dice que los mayores riesgos provienen de que alguien con el virus tosa en su dirección desde corta distancia o de tocar una superficie – y luego su propia cara – sobre la que alguien tosió. ¿Es eso determinante?

¿Estás impresionado con esas conclusiones científicas? Yo tampoco. Como explica este maravilloso artículo:

Algunos estudios tempranos sugieren que las gotas contaminadas podrían permanecer en el aire durante unas horas y representar un riesgo. Pero esa investigación viene con una advertencia: “Si bien esta investigación indica que las partículas virales se pueden propagar a través de bioaerosoles, los autores declararon que encontrar virus infecciosos ha resultado ser difícil de lograr y se están realizando experimentos para determinar la actividad viral en las muestras recogidas”, escribió el Dr. Harvey Fineberg de las National Academies of Science, Engineering and Medicine a principios de este mes.

Va más allá:

¿Y el temor común de que un transeúnte al azar infecte a un desconocido? Aquí hay más charlas de nivel de escuela primaria de los CDC: “Se cree que COVID-19 se propaga principalmente a través del contacto cercano de persona a persona por las gotas respiratorias de alguien que está infectado. Las personas infectadas a menudo tienen síntomas de enfermedad. Algunas personas sin síntomas pueden ser capaces de propagar el virus [lo que el estudio científico de China ha demostrado que es falso].” [which science from China has proven is untrue]

Este tipo de conclusión no sólo justificaría una calificación de suspenso en cualquier programa post-doctoral, sino que estoy bastante seguro de que el típico profesor de ciencias de octavo grado tomaría un gran bolígrafo rojo para corregir ese pasaje. “Se piensa.” “¿Algunas?” “¿Puede?” Tenga en cuenta que la página no aporta enlaces a ningún estudio o artículo científico que permita que la persona pensante promedio revisela información y decida si esas afirmaciones son legítimas.

Los CDC tampoco pueden decidir sobre la seguridad de las grandes reuniones en la era COVID. A mediados de marzo, la agencia pidió a los estadounidenses que limitaran las reuniones de 250 personas o más. Unas semanas más tarde, la Casa Blanca, a instancias de los CDC, insistió en que los estadounidenses evitaran reuniones de más de 10 personas. Sin embargo, no hay estudio científico que respalde ninguna de las dos cifras. (¿Qué es tan fatídico en un grupo de 250 personas? ¿Por qué no 175? ¿Y por qué 10 personas? ¿Por qué no 16 o 17?)

El artículo apunta certeramente a tantos gobernadores que están tomando decisiones obedeciendo absolutamente estas recomendaciones completamente insoportables:

Incluso ese consejo difuso ha sido pervertidopor el tirano mezquino que acecha dentro de cada gran gobernador del estado, alcalde de pueblo pequeño y presidente de la asociación de propietarios. Durante el fin de semana, la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer prohibió a la gente ir a la casa de un vecino. “Todas las reuniones públicas y privadas de cualquier tamaño están prohibidas”, Whitmer anunció.. “La gente todavía puede salir de la casa para actividades al aire libre . . . las actividades recreativas siguen estando permitidas siempre y cuando se estén llevando a cabo a más de seis pies (dos metros) de cualquier otra persona”. … Habrá que hacer mucho examen de conciencia después de que esta crisis disminuya: exigir saber la razón científica para mantenernos a seis pies de distancia en un momento en el que la gente se necesita más que nunca debe estar en la parte superior de la lista de preguntas para hacer.

Recientemente, uno de los principales asesores científicos en el Reino Unido para el Primer Ministro Boris Johnson ha planteado la misma idea, sus declaraciones presentadas en el Daily Mail la semana pasada aparecieron en un artículo titulado, El asesor científico del gobierno dice que la regla de distanciamiento social de dos metros de Gran Bretaña es innecesaria y se basa en pruebas “muy frágiles”. El profesor Robert Dingwall declaró:

«Creo que será mucho más difícil cumplir algunas de las medidas que realmente no tienen una base en evidencias», dijo. “Me refiero a la regla de los dos metros que se conjuró de la nada.”

Cuando digieres todos los hechos que ahora conocemos sobre COVID-19, las recomendaciones más simples son las que en realidad tienen más sentido en mi opinión: Si tienes COVID-19, quédate en casa. Si tienes que salir, usa una mascarilla. Todos los demás, lávense las manos y sigan con su vida. Debería haber sido así de fácil, pero en cambio elegimos confinar a la sociedad, un paso sin precedentes. ¿Por qué?

Oh, y este es un titular de verdad. Que Dios nos ayude a todos.

 

“Los confinamientos eran el Cisne Negro”

De hecho, ¿por qué confinamos a la sociedad y ha funcionado? Robé la frase anterior de un artículo de opinión en el Wall Street Journal escrito por miembro del consejo editorial Holman, W. Jenkins, Jr., pues creo que lo captó perfectamente:

Empezamos con sensatez. “Esto no es algo de lo que [las familias estadounidenses] generalmente tengan que preocuparse”, dijo la Dra. Nancy Messonnier de los CDC a mediados de enero.[American families] “Es un riesgo muy, muy bajo para los Estados Unidos”, dijo el Dr. Anthony Fauci una semana después. Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, instó a los residentes a seguir con sus asuntos con normalidad tan recientemente como el 11 de marzo. Aunque parece hablar con mucha sangre fría, estas fueron las declaraciones correctas en ese momento. Con el fin de “aplanar la curva”, los cambios en el comportamiento público no son necesarios hasta que se necesitan. Dale vueltas a eso en tu mente un poco. Cuanto mejor equipemos los hospitales locales, menos necesitaremos llevar a la bancarrota a las empresas locales y a sus trabajadores para frenar el virus a medida que avanza en la sociedad. Esa fue la idea con la que empezamos. Ni siquiera el estudio del Colegio Imperial del Reino Unido que alarmó tanto a los responsables políticos del mundo recomendaron cierres indiscriminados y órdenes de confinamiento. Si queríamos decir lo que dijimos, hemos exagerado en muchos aspectos. Las camas están vacías. La escasez de ventiladores no se materializó. No pudimos reservar suficiente capacidad para tratar otras afecciones médicas como derrames cerebrales y ataques cardíacos. Esto está costando vidas.

¿Qué ha pasado? Desde Bill Gates hasta tu editorialista local, una nueva prioridad se abrió paso para ponerse en primer plano. Decidimos que, si algo contribuye a matar a los estadounidenses a una tasa total rutinaria de 8.000 o así al día, no debería ser el coronavirus.

De accidentes, sí, 6% de las muertes. De enfermedades cardíacas, sí, 23%. De gripe y neumonía, sí, 2%.

Estas muertes están permitidas, pero no las muertes por coronavirus, incluso a costa de la ruina económica de millones de personas. Por supuesto, los medios de comunicación y el público son libres de decidir ahora que nunca quisieron aplanar la curva; querían ser salvados del virus por completo. Pero explica cómo se puede conseguir esto. Y explica por qué. La revista The Economist dice que no podemos reiniciar la economía sin un régimen de pruebas “sin precedentes” de 180.000 millones de dólares. Sin precedentes es una palabra interesante porque China, un país de 1.400 millones de personas con ocho ciudades más grandes que Nueva York, debe haber desarrollado un sistema de este tipo sin que nadie se dé cuenta o quizá no lo ha encontrado necesario.

¿Por qué nos confinamos en primer lugar? Aquí están los hechos.

Hecho nº 8: La idea de encerrar a toda una sociedad nunca se había hecho y no tiene una base científica que la sustente, sólo modelos teóricos

Dr. D.A. Henderson

De hecho, la primera vez que se planteó la idea de encerrar a todos fue en 2006, en este artículo titulado Diseños de distanciamiento social focalizados para la gripe pandémica. El documento detallaba “cómo se puede diseñar y modelar la mitigación centrada en la red de contactos sociales” y modeló (¡más sobre eso en un momento!) varios resultados basados en cómo se comportaban las personas. En ese momento, las cabezas más frías prevalecieron y criticaron las ideas en el periódico, en particular esta crítica del Dr. D.A. Henderson, el hombre que lideró el esfuerzo público para erradicar la viruela. Según el New York Times:

El Dr. Henderson estaba convencido de que no tenía sentido obligar a las escuelas a cerrar o a que las reuniones públicas se detuvieran. Los adolescentes se escaparían de sus casas para pasar el rato en el centro comercial. Los programas de almuerzo escolar cerrarían, y los niños de hogares empobrecidos no tendrían suficiente para comer. El personal del hospital tendría dificultades para ir a trabajar si sus hijos estuvieran en casa.

Las medidas aceptadas por los Drs. Mecher y Hatchett “resultarían en una interrupción significativa del funcionamiento social de las comunidades y darían lugar a problemas económicos posiblemente graves”, escribió el Dr. Henderson en su propio artículo académico respondiendo a esas ideas.

La respuesta, insistió, era resistir: Deje que la pandemia se propague, trate a las personas que se enferman y trabaje rápidamente para desarrollar una vacuna para evitar que vuelva.

Poco después, el Dr. Henderson y varios otros colegas proféticos escribieron un importante documento que encapsulaba muchas de estas ideas, Medidas de mitigación de la enfermedad en el control de la gripe pandémica,incluida esta sorprendente conclusión (dado lo que acaba de suceder):

No existen observaciones históricas ni estudios científicos que apoyen el confinamiento por cuarentena de grupos de personas posiblemente infectadas durante períodos prolongados con el fin de frenar la propagación de la gripe. Un Grupo de redacción de la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de revisar los artículos científicos y considerar la experiencia internacional contemporánea, concluyó que “el aislamiento forzoso y la cuarentena son ineficaces y poco prácticos”. 2 A pesar de esta recomendación de los expertos, algunas autoridades y funcionarios gubernamentales siguen considerando la cuarentena obligatoria a gran escala como una opción. 35,43

El interés por la cuarentena refleja opiniones y condiciones que prevalecen desde hace más de 50 años, cuando se sabía mucho menos sobre la epidemiología de las enfermedades infecciosas y cuando había muchos menos viajes internacionales y nacionales en un mundo menos densamente poblado. Es difícil identificar las circunstancias en el último medio siglo cuando la cuarentena a gran escala se ha utilizado eficazmente en el control de cualquier enfermedad.

Y terminaron con una frase tan importante que voy a usar un tamaño de letra realmente grande:

Las consecuencias negativas de la cuarentena a gran escala son tan extremas (confinamiento forzoso de personas enfermas con personas sanas; restricción completa de la circulación de grandes poblaciones; dificultad para obtener suministros críticos, medicamentos y alimentos para las personas dentro de la zona de cuarentena) que esta medida de mitigación debe eliminarse si se hace una consideración seria de posibles alternativas.

Si desea leer más sobre los orígenes de la idea del confinamiento y cómo continuó circulando en los círculos de salud pública, eche un vistazo”a “Los Orígenes de la Idea de Bloqueo de 2006.”” Si desea leer más sobre el Dr. D.A. Henderson, consulte, “Cómo una sociedad libre se ocupa de las pandemias, según el epidemiólogo legendario y erradicador de la viruela, Donald Henderson.” Ambos artículos son impresionantes y te te harán sentir mal del estómago cuando te des cuenta de cuántos buenos científicos sabían que un confinamiento sería un desastre y costaría más vidas de las que podría salvar.

Es probable que esté igualmente sorprendido al ver que ya en 2019, la Organización Mundial de la Salud NO INCLUYÓ la idea de un confinamiento total en su informe titulado: “Medidas de salud pública no farmacéuticas para mitigar el riesgo y el impacto de la gripe epidémica y pandémica.” Aquí está su tabla de 18 posibles medidas no farmacéuticas para que los países tomen en el caso de una pandemia; tenga en cuenta todas las cosas enumeradas en la fila “No se recomienda en ninguna circunstancia” que ahora ¡están sucediendo todos los días!

 

Pregunta obvia: si no había ciencia que respaldara un confinamiento y nunca habíamos hecho uno antes y muchos expertos en salud pública dijeron que sería una idea terrible, ¿por qué sucedió? Realmente hay dos respuestas que son lo mejor que puedo decir. La primera respuesta es que la Organización Mundial de la Salud, al principio de la pandemia, optó por elogiar la respuesta china de encerrar a la provincia de Hubei, lo que efectivamente sirvió para legitimar la práctica, a pesar de las limitaciones extremas de los datos de que disponía nadie sobre la eficacia real del encierro chino. En este artículo se describe el problemay se plantea la pregunta:

¿Qué cambió la opinión de la OMS y la impulsó a elogiar la respuesta de las autoridades chinas en la provincia de Hubei, que incluyó el encarcelamiento virtual de 60 millones de personas? Fue esto, más que cualquier otra cosa, lo que persuadió a los gobiernos de todo el mundo para encerrar a sus ciudadanos.

La segunda respuesta es que los modelos sobre enfermedades recién creados dieron un susto de muerte a los líderes mundiales, y los creadores de esos modelos estaban listos para ofrecer una solución simple a sus números inventados: ¡cierren todo, AHORA!

Hecho nº 9: Los modelos epidémicos de COVID-19 han sido desastrosamente erróneos, y tanto la gente que realiza el modelaje como la práctica del modelaje tienen una historia terrible

Si bien se han utilizado muchos modelos de enfermedades durante la pandemia COVID-19, dos han sido particularmente influyentes en la política pública de los confinamientos: el delImperial College (Reino Unido) y el del IHME (Washington, EE. UU.). Ambos han demostrado ser unos completos desastres.

Imperial College: Es seguro decir que la razón por la que los Estados Unidos cerraron, y la razón por la que la Casa Blanca extendió sus confinamientos se debió casi exclusivamente a los modelos creados por el profesor del Imperial College, Neil Ferguson. Como explicó el Washington Post:

Los funcionarios han dicho que la asombrosa proyección de 2,2 millones de muertes del Imperial College convenció a Trump de dejar de descartar el brote y tomarlo más en serio. Del mismo modo, dijeron los funcionarios, la nueva proyección de 100.000 a 240.000 muertes es lo que convenció a Trump de extender las restricciones durante 30 días y abandonar su empuje para reabrir partes del país en Semana Santa, lo que muchos expertos en salud creen que podría haber empeorado el brote.

Curiosamente, el profesor Ferguson tiene un historial de sobreestimación enorme de las pandemias, pero aparentemente nadie se molestó en considerar eso al seguir su consejo. El Espectador describió sus increíblemente malas predicciones sobre tres enfermedades emergentes anteriores (en realidad tiene predicciones más terribles, sólo estoy destacando tres):

2002, Enfermedad de las vacas locas:

En 2002, Ferguson predijo que entre 50 y 50.000 personas probablemente morirían por la exposición a la enfermedad de las vacas locas (BSE por sus siglas en inglés) en la carne de vacuno. También predijo que el número podría aumentar a 150.000 si también hubiera una epidemia de ovejas. En el Reino Unido, sólo ha habido 177 muertes por BSE.

2005, gripe aviar:

En 2005, Ferguson dijo que hasta 200 millones de personas podrían morir a causa de la gripe aviar. Le dijo a The Guardian que ‘alrededor de 40 millones de personas murieron en 1918 por el brote de gripe española… Hay seis veces más personas en el planeta ahora por lo que en escala podría aumentar probablemente a alrededor de 200 millones de personas.’ Al final, sólo 282 personas murieron en todo el mundo a causa de la enfermedad entre 2003 y 2009.

2009, gripe porcina:

En 2009, Ferguson y su equipo Imperial predijó que la gripe porcina tenía una tasa de letalidad del 0,3% al 1,5%. Su estimación más probable fue que la tasa de mortalidad iba a ser del 0,4%. Una estimacióndel gobierno, basada en el consejo de Ferguson, dijo que un “escenario razonable en el peor de los casos” era que la enfermedad llevaría a 65.000 muertes en el Reino Unido. Al final, la gripe porcina mató a 457 personas en el Reino Unido y tuvo unatasa de mortalidad de sólo el 0,026% entre las personas infectadas.

No lo sé, ¿no crees que este historial debería haber importado más antes de confiar en su modelo para encerrar a todo nuestro país? En realidad se pone peor. Del National Review:

Johan Giesecke, el ex científico jefe del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades, ha llamado al modelo de Ferguson “el artículo científico más influyente” del que tenemos memoria. También dice que fue, por desgracia,“uno de los más equivocados”.

Y más:

Jay Schnitzer, un experto en biología vascular y ex director científico del Sidney Kimmel Cancer Center en San Diego, me dice: “Normalmente soy reacio a decir esto sobre un científico, pero está bailando en el borde de ser un charlatán que busca publicidad”.

Un ejemplo simple de lo equivocado que estaba el modelo del Imperial College sería Suecia, aquí están los detalles:

De hecho, el modelo del Imperial College de Ferguson ha demostrado ser tremendamente inexacto. Por citar sólo un ejemplo, vio a Suecia pagando un precio enorme por no confinar, con 40.000 muertes por COVID para el 1 de mayo y 100.000 para junio. Suecia tiene ahora 2.854 muertes y alcanzó su punto máximo hace dos semanas. Como señala Fraser Nelson, editor del Spectator de Gran Bretaña: “El modelo del Imperial College está equivocado por un orden de magnitud”.

Y, finalmente:

De hecho, Ferguson se ha equivocado tan a menudo que algunos de sus compañeros modelistas lo llaman “El Maestro del Desastre” (The Master of Disaster).

Ah, y el profesor Ferguson renunció recientemente a su cargo porque rompió el toque de queda del confinamiento…para tener una aventura con una mujer casada. Terminaré con una cita del hombre que creo que surgirá como el héroe más grande de todo este lío, El sueco Anders Tegnell, el hombre que decidió no encerrar a su país:

Una persona que es escéptica del modelo del profesor Ferguson es Anders Tegnell, el epidemiólogo que ha estado asesorando al gobierno sueco. “No es un documento revisado por pares”, dijo, refiriéndose al artículo del Imperial College del 16 de marzo. “Podría estar bien, pero también podría ser terriblemente incorrecto. En Suecia, nos sorprende un poco que haya tenido tanto impacto”.

IHME: Si el modelo del Imperial College fue realmente la motivación tanto para que el presidente Trump, Boris Johnson, y luego muchos otros líderes mundiales confinaran, los modelos del IHME casi siempre han sido la “ciencia” que los gobernadores estatales citan para demostrar cuántas vidas están salvando sus confinamientos. Es un buen espectáculo, la verdad. Encuentre un modelo que sobreestime masivamente las muertes en su estado, confine a todos y luego haga que los modeladores le muestren cuántas vidas has salvado. Por suerte, otros científicos han estado observando, y el modelo IHME ha recibido uno de las palizas más feroces que he visto en la literatura científica por parte de profesores de la Universidad de Sídney, Northwestern y UTEP. Titulado, “Aprendiendo mientras avanzamos: un examen de la precisión estedística de las predicciones diarias del recuento de muertes por COVID-19” y publicado la semana pasada, el estudio dice efectivamente que el modelo IHME es peligrosamente inexacto, pero lo dice de una manera algo cordial y científica. Los autores escriben:

Específicamente, el número real de muertes ocurridas al día siguiente quedó fuera de los intervalos de predicción del IHME hasta el 76% de los casos, en comparación con el valor esperado del 5%. En cuanto a los modelos actualizados, nuestros análisis indican que los modelos de abril muestran poca, si es que existe, o ninguna mejora en la precisión de las predicciones de estimación de puntos.

Y luego dan el gran golpe:

Nuestro análisis pone en tela de juicio la utilidad de las predicciones para impulsar la formulación de políticas y la asignación de recursos.

En inglés: los modelos IHME son tan malos en sus pronósticos que no se debe confiar en ellos para nada. ¿Necesitas más? Andrew McCarthy de National Review fue muy elocuente el 9 de abril al criticar la inexactitud e inutilidad de los modelos IMHE:

El modelo en el que se basa el gobierno simplemente es poco fiable. No es que el distanciamiento social haya cambiado la ecuación; es que los supuestos fundamentales de la ecuación están tan equivocados, que no pueden permanecer razonablemente estables ni durante 72 horas. Y tenga en cuenta que, cuando observamos que el gobierno está confiando en los modelos, nos referimos a la dependencia para tomar decisiones políticas, incluyendo la decisión de cerrar completamente las empresas estadounidenses e intentar encerrar a la gente en sus hogares porque, se dice, que medidas menores no servirán”.

¿Y cómo cree McCarthy, un miembro senior del Instituto Nacional de Revisión, que estos modelos han funcionado?

“Describir como impresionante el colapso de un modelo clave que el gobierno ha utilizado para alarmar a la nación sobre la amenaza catastrófica del coronavirus no haría justicia a este desarrollo”.

A mi propia gobernadora aquí en Oregón, Kate Brown, le gusta invocar la frase de que está “siguiendo la ciencia”. Recientemente, un Tribunal de Circuito revocó su orden de confinamientod después de que se presentara una demanda desde varias iglesias. La gobernadora Brown publicó esta declaración:

Desde el comienzo de esta crisis, he trabajado dentro de mi autoridad, utilizando la ciencia y los datos como mi guía, haciendo caso a los consejos de expertos médicos. Esta estrategia ha salvado vidas y protegido a los habitantes de Oregon de lo peor de la pandemia COVID-19.

¿En qué “ciencia” confía la gobernadora Brown? En el modelo IHME. ¿Aún crees que eso es “ciencia”?

Finalmente, Michael Fumento escribió un excelente artículo argumentando que “Después de los fracasos repetidos, es hora de desechar permanentemente los modelos epidémicos”. Como él explica:

Los modelos tienen esencialmente tres propósitos: 1) Satisfacer la necesidad del público de cifras, cualquier cifra; 2) Llamar la atención de los medios de comunicación para el modelador; y 3) Asustar muchísimo a la gente para conseguir que “hagan lo correcto”. Eso se puede definir como “aplanar la curva” para que los sistemas de atención médica no se colapsen, o animar a las personas a convertirse en ovejas y aceptar restricciones a las libertades que ni siquiera se imponen durante las guerras. Al igual que Ferguson, todos los modeladores saben que no importa cuál sea el extremo inferior, los titulares siempre reflejarán el extremo superior. Suponiendo que sea posible modelar una epidemia en absoluto, cualquiera que los principales comunicados de la prensa convencional habrá sido diseñado para promover el pánico.

Opinión nº 2: Roger Koppl, dentro de la mente de un modelador de enfermedades

Simplemente pensé que ésta era una descripción genial del lado humano de ser un pronosticador de enfermedades, escrito por el profesor de finanzas Roger Koppl de Siracusa:

Piensa que fueras tú. Eres epidemiólogo y el primer ministro llama para preguntarte cuántos morirán si no tenemos un confinamiento. ¿Qué le dices? No puedes simplemente consultar la cifra. La pandemia ahora mismo está despegando y tu conocimiento de ella es correspondientemente incompleto. Es difícil de decir. Cada cifra es una suposición. Si le das una cifra baja al primer ministro, no habrá confinamiento. ¿Y si acepta tu cifra baja y no tenemos confinamiento? Tal vez todo vaya bien. Pero tal vez haya muchas más muertes de las que pronosticaste. Te culparán. La gente te avergonzará como un mal científico. Y, como eres una persona buena y decente, te sentirás culpable. Culpa, vergüenza y culpabilidad. Este es un mal resultado.

Si le das una cifra alta, habrá un confinamiento. Nadie podrá decir que tu estimación era demasiado alta, porque tu estimación suponía que no había ningún bloqueo. Incluso si mucha gente muere durante el confinamiento puedes decir, “¿Ves? Piensa en lo mucho peor que habría sido sin el confinamiento. Por lo tanto, si le das al primer ministro un número alto, obtendrás crédito por salvar vidas. Podrás enorgullecerte de tu excelente reputación como científico. Y no tendrás que sentirte culpable por las vidas perdidas. Elogios, orgullo e inocencia. Este es un buen resultado. La lógica de la situación es clara. Tienes todos los incentivos para predecir miseria y desolación si no se ordena ningún confinamiento.

Tiene sentido, y creo que la mayoría de los gobernadores estadounidenses que confinaron están empleando esta lógica: el modelo dijo que tendríamos un número X de muertes. Ahora el modelo dice que el confinamiento aseguró una fracción de muertes X. ¡Soy su salvador!

Hecho nº 10: Los datos muestran que los bloqueos NO han tenido un impacto en el curso de la enfermedad.

Este es sin duda el hecho con el que la gente tendrá más dificultades: ¿quién quiere creer que todo este sufrimiento y aislamiento fue sin razón? Sin embargo, hay estados y países más que suficientes que no se confinaron, o se confinaron durante un tiempo mucho más corto, o de una manera muy diferente, como para proporcionar una gran cantidad de datos. Tal vez la explicación más simple de por qué los confinamientos han sido ineficaces es la más fácil: COVID-19 estaba en amplia circulación mucho ANTES de lo que pensaban los expertos. Esto por sí solo explicaría por qué los confinamientos han sido tan ineficaces, pero sea cual sea la explicación final, vamos a ver lo que dicen los datos.

Voy a empezar con una fuente que podrías considerar inusual, el banco global JP Morgan. De todos los hechos que he tratado, este sobre la ineficacia de los confinamientos se ha convertido en el más politizado, porque está siendo utilizado para comenzar a jugar el juego de echar la culpa. JP Morgan, por otro lado, crea su análisis para hacer algo muy imparcial: ganar dinero. Sus analistas desmenuzan los datos para ver qué economías es probable que se reinicien primero, y no debería sorprenderse en este punto al descubrir tres cosas: 1) las economías menos dañadas son las que hicieron los confinamientos menos estrictos, 2) levantar los confinamientos no ha tenido ningún impacto negativo en las muertes u hospitalizaciones, y 3) el levantamiento de los confinamientos no había aumentado la transmisión viral. Leer las conclusiones de JP Morgan es profundamente deprimente, porque aquí en los Estados Unidos muchas comunidades están TODAVÍA siendo sometidas a muchos mandatos de confinamiento diferentes, a pesar de la abrumadora evidencia de su ineficacia. Considere esta tabla de JP Morgan que muestra “que muchos países vieron caer sus tasas de infección en lugar de aumentar de nuevo cuando terminaron sus confinamientos, lo que sugiere que el virus puede tener su propia ‘dinámica’ que ‘no está relacionada’ con las medidas de emergencia”.

El estratega de JP Morgan y autor de estudio, Marko Kolanovic, es otro de mis héroes, porque, bueno, dice todo lo que desearía que muchas otras personas estuvieran diciendo, considere esta cita:

“A diferencia de las rigurosas pruebas para los nuevos medicamentos, los confinamientos se administraron con poca consideración del hecho de que podrían no sólo causar devastación económica, sino potencialmente más muertes que el propio Covid-19”.

Kolanovic y su equipo también muestran que la transmisibilidad del virus ha disminuido después de que se hayan levantado los confinamientos en los estados de Estados Unidos, a través de la medición conocida como “RO”. Como explicael Daily Mail, “muchos estados vieron una menor tasa de transmisión (R) después de que se terminaran los confinamientos a gran escala”.

 

TJ Rogers, el fundador de Cypress Semiconductor, y un equipo de sus ingenieros también analizaron los datos, y publicaron sus resultados en este artículo en el Wall Street Journal titulado “¿Los bloqueos salvan muchas vidas? En la mayoría de los lugares, los datos dicen que no.” Ellos explican:

Ejecutamos una simple correlación de una variable de muertes por millón y días de cierre, que osciló entre menos 10 días (algunos estados cerraron antes de cualquier signo de Covid-19) a 35 días para Dakota del Sur, uno de los siete estados con cierre limitado o sin cierre. El coeficiente de correlación era del 5,5%, tan bajo que los ingenieros con los que solía trabajar lo habrían resumido como “sin correlación” y seguirían trabajando para encontrar la causa real del problema.

Traducción: algo que no sea los confinamientos debe explicar el curso del virus (ver Hecho nº 14). Thomas A. J. Meunier, de la Woods Hole Oceanographic Institution, publicó este informe a principios de mayo titulado“Las políticas de confinamiento total en los países de Europa occidental no tienen impactos evidentes en la epidemia COVID-19”. Al igual que el informe de JP Morgan, su conclusión es deprimente:

Nuestros resultados muestran una tendencia general a la disminución de las tasas de crecimiento y las cifras de reproducción de dos a tres semanas antes de lo que se esperaría que las políticas de confinamiento total pudieran tener efectos visibles. La comparación de las observaciones previas y posteriores al confinamiento revela una desaceleración contraintuitiva en la decadencia de la epidemia después del confinamiento.

Y, el factor decisivo:

Las estimaciones de las cifras de muertes diarias y totales que utilizan las tendencias previas al confinamiento sugieren que esta estrategia no salvó vidas, en comparación con las medidas previas al confinamiento, menos restrictivas, de distanciamiento social.

Elain He de Bloomberg y sus colegas también analizaron los datos de este artículo titulado, “Los resultados del experimento de confinamiento de Europa han llegado”. Es poco probable que su conclusión le sorprenda:

Pero, como muestra nuestro siguiente gráfico, hay poca correlación entre la severidad de las restricciones de una nación y si logró frenar el exceso de muertes, una medida que examina el número total de muertes en comparación con las tendencias normales.

Hablando de Europa, todos debemos dar gracias a Dios por Suecia. Al elegir NO confinar, los suecos han demostrado que la sociedad puede sobrevivir sin un cierre estricto, y esperemos que sus resultados eviten que los confinamientos vuelvan a ocurrir. Si ha seguido esta historia de cerca, sabe que los detractores estaban prediciendo la perdición para Suecia (y para Florida y Georgia, más sobre ellos en un momento), y nada de eso ha llegado a suceder. Convenientemente, la Organización Mundial de la Salud pasó de elogiar la respuesta del encierro chino en Wuhan, que probablemente encendió la manía del confinamiento, a presentar a Suecia como modelo de cómo combatir una epidemia. (Lea:“La OMS invierte el curso, elogia que Suecia ignorase el confinamiento”.)

Hecho nº 11: Florida se confinó tarde, abrió pronto, y está bien, a pesar de las predicciones de su destrucción

El mejor artículo que he leído sobre el gobernador de Florida, Ron DeSantis, proviene de éste en la National Review del 20 de mayo. Me sorprendió gratamente ver que el gobernador Desantis era un estudiante racional de la historia, como él mismo explica:

“Una de las cosas que me molestó durante todo este tiempo fue que investigué las pandemias de 1918, 1957, 1968, y se realizaron algunos esfuerzos de mitigación en mayo de 1918, pero nunca simplemente un acuerdo nacional de confinamiento. Realmente no había observaciones de experiencias acerca de cuáles serían los impactos negativos de hacerlo”.

A diferencia de muchos de sus compañeros, el gobernador Desantis encontró que los modelos catastrofistas no son útiles:

El equipo de DeSantis tampocodio mucho valor a proyecciones terribles. “Perdimos confianza en los modelos muy pronto”, dice un funcionario de salud de Florida. “Los observamos de cerca, pero ¿cómo se puede confiar en algo cuando dice que vas a alcanzar el punto máximo en una semana y luego al día siguiente ya has alcanzado el punto máximo?” En cambio, “empezamos a centrarnos realmente en lo que veíamos”.

En su lugar, adoptaron un enfoque de centrarse en los ciudadanos más en riesgo: los residentes de hogares de ancianos, de los cuales Florida tiene el mayor número de la nación:

Inspectores y equipos de evaluación visitaron residencias de ancianos. El estado se centró en instalaciones donde, dice Mayhew, “históricamente habíamos visto problemas con el control de infecciones. Lo usamos para priorizar nuestras visitas a esas instalaciones, entendiendo que la orientación de los CDC estaba cambiando con frecuencia. Por lo tanto, nuestro enfoque inicial era ser una fuente de educación eficaz para proporcionar orientación a estas instalaciones y así asegurarnos de que comprendieran cómo solicitar equipo de protección personal al estado”.

Florida, DeSantis señala, “requiere que todo el personal y cualquier trabajador que entrara fuera examinado por si tenía la enfermedad COVID, mediante controles de temperatura. A cualquiera que fuera sintomático simplemente no se le permitía entrar”. Y requería que el personal usara equipo de protección personal (EPI por sus siglas en inglés). “Ponemos nuestro dinero donde está nuestra boca”, continúa. “Reconocimos que muchas de estas instalaciones simplemente no estaban preparadas para lidiar con algo como esto. Así que terminamos enviando un total de 10 millones de mascarillas sólo a nuestras instalaciones de cuidado a largo plazo, un millón de guantes, medio millón de protectores faciales”.

Florida fortificó a los hospitales con EPI, también, pero DeSantis se dio cuenta de que no haría ningún bien a los hospitales si la infección en los asilos de ancianos se descontrolaba: “Si puedo enviar equipos de protección personal (EPI) a los asilos de ancianos, y pueden prevenir un brote allí, eso va a hacer más para reducir la carga de los hospitales que simplemente enviándoles otras 500.000 máscaras N95”.

Es imposible exagerar la importancia de esta visión, y cuánto impulsó el enfoque de Florida, en contra de las medidas políticas tomadas en Nueva York y otros estados. (“No quiero criticar a los demás, pero es increíble para mí, es impactante”, dice el funcionario de salud de Florida, “que el gobernador Cuomo [and others] [y otros] sean capaces de evitar preguntas reales sobre sus decisiones políticas tempranas de realmente enviar a las personas a las residencias de ancianos, lo cual va completamente en contra de los datos reales.”)

Lo que nos lleva a Nueva York, el estado al que todos los demás gobernadores que confinó a su gente señalan, y dice algo en el sentido de, “al confinar temprano, evitamos ser Nueva York”. ¿Es eso realmente cierto?

(Nota especial: hay MUCHOS otros estados y países con datos similares a los de Florida, incluídos Georgia, Texas, Arkansas, Utah, Japón, y, por supuesto, Suecia, por nombrar sólo algunos. En TODOS los casos, los medios predijeron la perdición, e incluso el presidente Trump criticó la apertura temprana de Georgia por su valiente gobernador Brian Kemp, y las cifras de Georgia hoy son geniales.)

Hecho nº 12: La tasa de mortalidad por encima de la media de Nueva York parece estar impulsada por un error fatal en las decisiones políticas combinado con intubaciones agresivas.

Forbes publicó recientemente un artículo explicando cuán concentradas están realmente las muertes por COVID-19 en una sola población, titulada“La estadística de coronavirus más importante: 42% de las muertes en Estados Unidos son del 0,6% de la población”,explica el artículo:

2,1 millones de estadounidenses, que representan el 0,62% de la población estadounidense, residen en hogares de ancianos y centros de asistencia… Según un análisis que Gregg Girvan y yo llevamos a cabo para la Fundación para la Investigación sobre la Igualdadde Oportunidades,a partir del 22 de mayo, en los 43 estados que actualmente informan de tales cifras, un asombroso 42% de todas las muertes de COVID-19 se han producido en residencias de ancianos y centros de asistencia.

Forbes también señala que el riesgo que las enfermedades de tipo coronavirus representan para las poblaciones de residencias de ancianos no es nada nuevo:

La tragedia es que no tenía que ser así. El 17 de marzo, cuando la pandemia apenas empezaba a acelerarse, el epidemiólogo de Stanford, John Ioannidis, advirtió que “incluso algunos de los llamados coronavirus del tipo de resfriado leve o común se conocen desde hace décadas [tienen] tasas de letalidad de hasta el 8% cuando infectan a personas en hogares de ancianos”. Ioannidis fue ignorado.[to]

En su reciente metanálisis sobre la tasa real de letalidad por infección de COVID-19, el Dr. Ioannidis explicó el error en las decisiones políticas de Nueva York que probablemente contribuyó a miles de muertes prevenibles:

Las muertes masivas de personas mayores en hogares de ancianos, infecciones nosocomiales y hospitales abrumados también pueden explicar la muy alta mortalidad que se observa en lugares específicos del norte de Italia y en Nueva York y Nueva Jersey. Una decisión muy desafortunada de los gobernadores en Nueva York y Nueva Jersey fue enviar a los pacientes con COVID-19 a residencias de ancianos.

El Dr. Ioannidis también menciona la elección por parte del personal médico de Nueva York de poner rápidamente a los pacientes en los respiradores, lo que los médicos ahora saben que probablemente hace más daño que bien (Lea: El 80% de los pacientes con coronavirus de nueva York que se ponen en respiradores en última instancia mueren, y algunos médicos están tratando de dejar de usarlos.):

El uso de un tratamiento innecesariamente agresivo (por ejemplo, ventilación mecánica) también puede haber contribuido a tener peores resultados.

El New York Post fue particularmente duro al criticar las medidas políticas tomadas para las residencias de ancianos de Nueva York:

La carnicería comenzó en marzo, cuando los hospitales inundados de pacientes con COVID-19 insistieron en despejar los hospitales de pacientes de edad avanzada, incluso si todavía estaban infectados, y enviarlos a cualquier residencia de ancianos que tuviera camas vacías. Para colar eso, tuvieron que deshacerse de una regulación de seguridad que obligaba a los pacientes a dar negativo dos veces para COVID-19 antes de ser llevados a una residencia. El Departamento de Salud del estado lo acató voluntariamente.

El 25 de marzo, el Departamento de Salud del Gobernador Cuomo ordenó que los hogares de ancianos tuvieran que aceptar pacientes COVID y prohibió que se requiriese cualquier prueba COVID para la admisión. Instalaciones como Newfane tuvieron que volar a ciegas, sin saber qué pacientes entrantes lo tenían.

La Asociación Estadounidense de Atención médica lo calificó de una “receta para el desastre”. El Comité para Reducir las Muertes por Infección instó a Cuomo a cambiar de rumbo… En resumen: entre 11.000 y 12.000 residentes de hogares de ancianos y de centros de asistencia han muerto a causa de COVID-19,la mitad de todas las muertes por virus en todo el estado… Esa terrible cifra de muertos no tenía que haber ocurrido. Es seis veces mayor que el número de muertes ocurridas en hogares de ancianos en Florida o California, ambos estados más poblados.

Cuando su Gobernador intente decirle que su destructiva decisión de confinar a todos les salvó de ser Nueva York, recuerde Florida y Suecia. Oh, y no se olvide del país del que nadie que preveía graves desastres no quiere siquiera mencionar: Japón:

Japón declaró ayer [25 de mayo] al menos una victoria temporal en su batalla con COVID-19, y triunfó siguiendo su propio libro de jugadas.[May 25th] Redujo el número de nuevos casos diarios a niveles cercanos al objetivo de 0,5 por cada 100.000 personas con distanciamiento social voluntario y no muy restrictivo y sin pruebas a gran escala… La disminución del número de nuevos casos llevó al gobierno a comenzar a levantar el estado de emergencia para gran parte de Japón el 14 de mayo, antes del calendario previsto para el 31 de mayo. El anuncio de ayer completó el levantamiento, aliviando a Tokio y a otras cuatro prefecturas.

Hecho nº 13: Los funcionarios de salud pública y los epidemiólogos de enfermedades NO consideran las otras consecuencias sociales negativas de los bloqueos

Si me pidiera una sugerencia para perder unos kilos y yo le dijera, “Deja de comer o beber completamente”, ¿seguiría mi consejo? Funcionaría para lograr sus objetivos, pero es posible que no le gustasen los efectos secundarios. Eso es básicamente lo que ha pasado aquí. En lugar de ser UNA fuente de información para las decisiones políticas, a los funcionarios de salud pública les dieron las llaves del descapotable sin tener siquiera carnet de conducir, ¡y se lanzaron a toda velocidad! Mire lo que el Dr. Anthony Fauci le dijo al Congreso a principios de este mes:

Soy científico, médico y funcionario de salud pública. Doy consejos, de acuerdo a la mejor evidencia científica. Hay un número de otras personas que entran en eso y dan consejos que están más relacionados con las cosas de las que usted habla, la necesidad de abrir el país de nuevo, y económicamente. No doy consejos sobre cosas económicas. No doy consejos sobre otra cosa que no sea salud pública.

El Wall Street Journal criticó activamente este pensamiento unidimensional por parte de funcionarios de salud pública estadounidenses, señalando: “El Dr. Fauci tiene claro el hecho de que los estadounidenses no deben confiar en él para llevar a cabo un análisis costo-beneficio de las medidas políticas que está recomendando”. Esta excelente crítica del modelo del Imperial College señala un tema similar: “El documento del Imperial College es un análisis unilateral. Analiza los beneficios de un confinamiento sin entrar en los costos”.

Así que espera, todos estos modelos que predijeron la catástrofe del COVID-19 no consideraron las muertes que causaría el confinamiento por suicidios, por las citas médicas canceladas y el desempleo? Entonces, ¿quién debería tomar estas complejas decisiones políticas? Al menos en los Estados Unidos, yo considero responsables a 51 personas: el Presidente y 50 Gobernadores estatales. Y, si usted espera que alguno de ellos emita un mea culpa por haber tomado una decisión terrible, no se quede expectante, dice el Consejo Editorial de Issues & Insights:

No esperes que nadie admita que se equivocó. La comunidad de salud pública, que ha estado vendiendo prediccionesextremadamente exageradas de las muertes, nunca lo hará. Tampoco lo harán los demócratas ni la prensa, que están comprometidos con la narrativa de que cada muerte en Estados Unidos es culpa del presidente Donald Trump. Trump tampoco es probable que lo haga, ya que aceptó cerrar la economía después de que comenzó a seguir las señales de los que predecían catástrofes para la salud pública.

Opinión nº 3: Yoram Lass, ex director del Ministerio de Salud de Israel

A diferencia de los funcionarios de salud pública estadounidenses, que parecen estar de acuerdo con la idea de prevenir COVID-19 sin importar el costo, me ha animado ver a funcionarios de salud pública en otros países con una comprensión mucho más completa del costo TOTAL para la sociedad que cualquier decisión de salud pública causa. Y de todos los funcionarios internacionales de salud pública que hablan directamente, nadie lo dice más claramente que mi favorito: Yoram Lass de Israel. En esta excelente entrevista con Spiked Online,que realmente le recomiento que lea en su totalidad, el Dr. Lass ofrece la siguiente perla:

Es la primera epidemia de la historia que va acompañada de otra epidemia: el virus de las redes sociales. Estos nuevos medios han lavado el cerebro a poblaciones enteras. Lo que obtienes es miedo y angustia, y la incapacidad de mirar los datos reales. Y por lo tanto usted tiene todos los ingredientes para una histeria monstruosa….En comparación con ese aumento, las medidas draconianas son de proporciones bíblicas. Cientos de millones de personas están sufriendo. En los países en desarrollo muchos morirán de hambre. En los países desarrollados muchos morirán por el desempleo. El desempleo es mortalidad. Más personas morirán por las medidas que por el virus. Y las personas que mueren por las medidas son los que ganan el pan de la familia. Son más jóvenes. Entre las personas que mueren por coronavirus, la edad promedio es a menudo más alta que la esperanza de vida de la población. Lo que se ha hecho no es proporcionado. Pero la gente tiene miedo. A la gente se les lava el cerebro. No escuchan los datos. Y eso incluye a los gobiernos.

Hecho nº 14: Existe un modelo predictivo para el arco viral de COVID-19, se llama Ley de Farr, y se descubrió hace más de 100 años

El Dr. Lass, en su entrevista destacada anteriormente, también señaló que ya sabíamos, mucho antes de los confinamientos, cómo se comportaría probablemente el COVID-19 porque, bueno, hemos estado lidiando con nuevos virus desde los albores de la humanidad:

Si nos fijamos en la onda coronavirus en un gráfico, verá que se ve como un pico. El coronavirus viene muy rápido, pero también desaparece muy rápido. La onda gripal es poco profunda, ya que tarda tres meses en pasar, pero el coronavirus tarda un mes.

El Dr William Farr descubrió hace más de 100 años que TODOS los virus siguen una curva de campana natural, con pendientes más o menos iguales en el camino hacia arriba y hacia abajo, y se conoce como la ley de Farr. Recientemente, científicos chinos y estadounidenses publicaron un estudio para ver si COVID-19 se comportaría de acuerdo con la ley de Farr, y aquí está el gráfico de su artículo reciente:

Como se puede ver, la ruta pronosticada del virus en China (línea de puntos naranja) y la ruta real del virus (línea de puntos azul) coinciden. Este documento, que ya había sido creado el 8 de febrero, podría haber ahorrado mucho dolor a los responsables políticos. Un renombrado científico israelí señaló esta misma idea sobre el arco natural del virus hace más de un mes, en medio del confinamiento de Israel:

Un destacado matemático, analista y ex director general israelí afirma que un simple análisis estadístico demuestra que la propagación de COVID-19 alcanza su punto máximo después de unos 40 días y disminuye a casi cero después de 70 días, sin importar dónde ataque, y sin importar qué medidas impongan los gobiernos para tratar de frustrarlo.

El profesor Isaac Ben-Israel, jefe del programa de Estudios de Seguridad en la Universidad de Tel Aviv y presidente del Consejo Nacional de Investigación y Desarrollo, dijo al Canal 12 de Israel (en hebreo) el lunes por la noche, que la investigación que él llevó a cabo con un compañero también profesor, analizando el crecimiento y la disminución de nuevos casos en países de todo el mundo, mostró repetidamente que “hay un patrón establecido” y “las cifras hablan por sí mismas”.

Si bien dijo que apoya el distanciamiento social, el cierre generalizado de las economías en todo el mundo constituye un error demostrable a la luz de esas estadísticas. En el caso de Israel, señaló, unas 140 personas mueren normalmente cada día. Haber cerrado gran parte de la economía debido a un virus que está matando a uno o dos al día es un error radical que le está costando innecesariamente a Israel el 20% de su PIB, acusó.

(El Dr. Ben-Israell, para su información, es posiblemente el científico más famoso de Israel, lea su currículum usted mismo.) Puse la idea de la ley de Farr a prueba con los datos locales que tengo aquí en Oregón, y lo que se puede ver claramente es que COVID-19 estaba YA siguiendo un arco viral natural y esperado ANTES de que nuestra gobernadora Kate Brown impusiera un confinamiento. (Nota: La orden de confinamiento fue emitida el 23 de marzo, así se tardarían 2 semanas en ver un impacto positivo en las cifras de hospitalización, pero el virus ya estaba en declive, como predijeron el Dr. Lass y el Dr. Ben-Israel.)

 

Realmente disfruté de esta explicación de la ley de Farr por Michael Fumento:

El único “modelo” que tiene cualquier tipo de éxito está en realidad bastante logrado y apareció en 1840, cuando el único “ordenador” que existía era un ábaco. Se llama La Ley de Farr,y en realidad es más una observación de que las epidemias crecen más rápido al principio y luego se ralentizan a un pico, y finalmente disminuyen en un patrón más o menos simétrico. Como se puede adivinar a partir de la fecha, precede a los servicios de salud pública y no requiere confinamientos ni realmente ninguna intervención en absoluto. Más bien, la enfermedad toma la fruta que está baja (con COVID-19 son los ancianos con afecciones co-mórbida) y encuentra cada vez más difícil obtener más fruta.

Hecho nº15: Los confinamientos causarán más muerte y destrucción que el COVID-19

Mi último hecho es el más deprimente. Por supuesto, hoy en día es imposible encontrar todos los datos que muestren lo destructivos que han sido los confinamientos innecesarios, pero muchas personas ya lo están intentando. Económicamente, los costos para los Estados Unidos se medirán en los multi billones. No tenía que ser así, Suecia acaba de informar que ¡su PIB creció en su primer trimestre!

Voy a destacar una serie de facetas diferentes para que obtengas la imagen básica, y es realmente fea. La semana pasada, escribiendo en The Hill, un grupo de profesores de Stanford, Duke, Universidad de Chicago, y la Universidad Hebrea escribieron un artículo aleccionador titulado, El cierre COVID-19 le costará a los estadounidenses millones de años de vida,donde explicaron:

Aunque bien intencionado, el confinamiento se impuso sin tener en cuenta sus consecuencias más allá de las cauadas directamente por la pandemia… Estas decisiones políticas han creado la mayor perturbación económica mundial de la historia, con miles de millones de dólares de producción económica perdida. Estas pérdidas financieras han sido falsamente retratadas como puramente económicas. Por el contrario, utilizando numerosas publicaciones de acceso público de los Institutos Nacionales de Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, y varias tablas actuariales, calculamos que estas políticas causarán consecuencias no económicas devastadoras que totalizarán millones de años de vida acumulados perdidos en los Estados Unidos, mucho más allá de lo que el virus mismo ha causado… Teniendo en cuenta únicamente las pérdidas de vidas por falta de atención médica y el desempleo debido únicamente a las medidas de confinamiento, estimamos conservadoramente que el bloqueo nacional es responsable de al menos 700.000 años perdidos de vida cada mes, o unos 1,5 millones hasta ahora, superando con creces el total de COVID-19.

Uno de los autores principales del estudio, el mencionado Dr. Scott Atlas, fue a Fox News para explicar más a fondo los resultados de su análisis:

“Creo que una cosa que por alguna razón no está recibiendo atención es que los CDC simplemente salieron con sus tasas de mortalidad”, dijo Atlas. “Y he aquí, verifican lo que la gente ha estado diciendo desde hace más de un mes, incluyendo a mis colegas de epidemiología de Stanford y todos los demás en el mundo que han hecho este análisis, y es que la tasa de mortalidad por infección es menos de una décima parte de la estimación original. Las decisiones políticas en sí mismas están matando gente. Quiero decir, creo que todo el mundo ha oído hablar de las alrededor de 650.000 personas con cáncer, quimio, la mitad de los cuales no recibieron tratamiento. Dos tercios de las pruebas de detección del cáncer no llegaron. El 40 por ciento de los pacientes con accidente cerebrovascular que necesitaban atención urgentemente no ingresaron”, dijo Atlas.

¿Recuerdas cómo se suponía que el confinamiento se hacía para mantener los hospitales abiertos con el fin de manejar una oleada de pacientes? Bueno, ahora el sistema de salud se enfrenta a un desastre: los médicos se enfrentan a recortes salariales, pérdida de licencias y escasez de suministro, ya que el coronavirus ha llevado la atención primaria al límite, según los informes de CNBC:

No son sólo los consultorios médicos en Nueva York, el epicentro de la epidemia de coronavirus en los Estados Unidos, están experimentando dificultades financieras. Alrededor del 51% de los proveedores de atención primaria no está seguro sobre su futuro financiero en las próximas cuatro semanas, y el 42% ha despedido o suspendido personal, según una encuesta de 2,700 clínicas en todo Estados Unidos realizada por la organización sin fines de lucro Primary Care Collaborative y Larry A. Green Center. Además, el 13% prevé el cierre en el próximo mes.

El Dr. John Ioaniddis de Stanford escribió un excelente artículo para el Boston Review,deletreando el impacto catastrófico que el encierro está teniendo en la atención médica:

Al mismo tiempo, no debemos apartarnos de los daños reales de nuestras intervenciones más drásticas, que también afectan desproporcionadamente a los desfavorecidos. Sabemos que el confinamiento prolongado de toda la población ha retrasado los tratamientos oncológicos y ha hecho que las personas con enfermedades graves como ataques cardíacos eviten ir al hospital. Está llevando a los sistemas hospitalarios a suspender y despedir al personal,está devastando la salud mental,está aumentando la violencia doméstica y el abuso infantil, y ha añadido al menos 36,5 millones de nuevas personas a las filas de los desempleados sólo en los Estados Unidos. Muchas de estas personas perderán el seguro de salud, lo que las pondrá en mayor riesgo de deterioro de la salud y de angustia económica. Se estima que el desempleo prolongado conlleva 75.000 muertes adicionales de desesperación sólo en los Estados Unidos en la próxima década. A nivel mundial, la disrupción ha aumentado el número de riesgo de inanición a más de mil millones, la suspensión de las campañas de vacunación masiva está planteando una amenaza de resurgimiento de las enfermedades infecciosas que matan a los niños, el modelaje sugiere un exceso de 1,4 millones de muertes por tuberculosis de aquí a 2025, y un se espera la duplicación de la cifra de muertos por malaria en 2020 en comparación con 2018. Espero que estas predicciones por modelado resulten ser tan incorrectas como lo han sido varias de las predicciones de modelado para el COVID-19, pero puede que no lo sean. Todos estos impactos también importan. Los responsables de la toma de decisiones deben considerar los daños de las medidas políticas restrictivas, no sólo sus beneficios.

Diablos, más de 600 médicos recientemente apelaron al presidente Trump para levantar los encierros, según Forbes:

Más de 600 médicos de la nación enviaron esta semana una carta al presidente Trump llamando a los confinamientos por coronavirus un “incidente con un número enorme de víctimas” con “consecuencias negativas para la salud que crecen exponencialmente” para millones de pacientes no COVID.

“Los efectos sobre la salud aguas abajo… se están subestimando a gran escala y no se están recogiendo informes. Este es un error de enorme magnitud”, según la carta iniciada por Simone Gold, M.D., especialista en medicina de emergencia en Los Angeles.

No es de extrañar que los suicidios estén en aumento en las localidades que se cerraron, y que las recetas de medicamentos para el sueño y contra la ansiedad se hayan disparado. Y se acaba de informar que“el aislamiento social puede aumentar el riesgo de muerte prematura de una persona hasta en un 50%, según ha sugerido un nuevo estudio”. Incluso el Dr. Fauci, posiblemente el partidario más entusiasta del confinamiento, se ha convertido recientemente, como informó la CNBC:

Las órdenes de permanecer en casa destinadas a frenar la propagación del coronavirus podrían terminar causando “daños irreparables” si se imponen durante demasiado tiempo, dijo el viernes a CNBC el asesor de salud de la Casa Blanca, el Dr. Anthony Fauci.

“No quiero que la gente piense que ninguno de nosotros siente que permanecer confinados por un período prolongado de tiempo es el camino a seguir”, dijo Fauci durante una entrevista con Meg Tirrell de CNBC en“Halftime Report”.

Dr. Fauci, llega usted muy, muy tarde a la fiesta. De hecho, uno de mis mayores problemas con todo este desastre, es cómo el Dr. Fauci y otros como él no han hecho casi NADA para educar al público estadounidense sobre la nueva investigación científica ni la información que ahora tenemos sobre COVID-19, lo cual no sólo habría reducido significativamente el pánico, sino que también tal vez habría dado a los gobernadores más apoyo para reabrir más rápidamente…

Hecho nº 16: Todas estas reaperturas escalonadas son un sin sentido sin ninguna evidencia científica que los apoye, pero todas ellas serán declaradas un éxito

Encontré que este artículo del Wall Street Journal sobre el gobernador de Washington, Jay Inslee, es particularmente revelador:

“El tablero de instrumentos Covid-19” del Sr. Inslee, que se supone que proporciona un camino basado en la ciencia para la recuperación de Washington, es casi la misma historia. El tablero de instrumentos en línea incluye “marcadores” para cinco variables de seguridad pública, pero no proporciona ninguna indicación de cómo se calcula cada uno o dónde deben estar los marcadores para comenzar las diversas fases de reapertura. ¿Cuándo se permitirá a los constructores iniciar una nueva construcción? ¿Cuándo podrán abrir las pequeñas tiendas como Home Depot está abierto? El panel está diseñado para implicar base científica, pero carece de datos significativos.

Sí, ¿todavía está esperando a su reapertura de Fase 1 o Fase 2? Confía en mí, quienquiera que haya conjurado el plan de tu estado está literalmente inventando las cosas a medida que avanza. Y, dada la extrema gama de planes que tienen lugar, incluso en los condados vecinos, las probabilidades de que tengan ALGO que ver con el arco del virus es exactamente CERO, pero eso usted ya sabía si es que ha leído hasta aquí. La buena noticia es que TODOS todos tendrán éxito, porque, en primer lugar, nunca hizo falta el confinamiento: MISIÓN CUMPLIDA.

(Es interesante mirar los titulares de principios de mayo donde los funcionarios de salud pública predijeron un desastre para Florida—Miami Herald: ¿Cuán seguro es el plan de reapertura de Florida? Expertos en salud pública hacen una crítica sincera—¿Algún otro gobernador pensará por sí mismo como hizo Ron DeSantis?)

¿Cómo diablos llegamos aquí?

Esta semana, me llamó mucho la atención este titular de la Fundación para la Educación Económica:

 

Como explicó recientemente el principal experto en enfermedades infecciosas de Suecia, el enfoque de Suecia respecto de la pandemia es más ortodoxo que el actual enfoque de confinamiento, al menos en comparación con las normas históricas.

“¿Son las personas que están cerrando la sociedad por completo, lo que realmente nunca se ha hecho antes, más o menos ortodoxas que Suecia?” Anders Tegnell preguntó recientemente. “[Suecia está haciendo] lo que solemos hacer en salud pública: dar mucha responsabilidad a la población, tratar de lograr un buen diálogo con la población, y lograr buenos resultados con eso”.[Sweden is doing]

El punto de vista de Tegnell merece atención. Mientras que las naciones de hoy en día parecen sentirse cómodas instituyendo confinamientos masivos para prevenir la propagación de un virus respiratorio mortal, la práctica parece no tener precedentes.

Scott Atlas, de Stanford, es, en mi opinión, uno de los verdaderos héroes de este atolladero, y me pareció que su ensayo sobre la falta de liderazgo por parte de los funcionarios de salud pública estadounidenses durante esta crisis era uno de sus mejores. Si bien los funcionarios de salud pública han hecho un gran trabajo de dar un susto de muerte a los estadounidenses, han hecho muy poco para poner al día a la población sobre la ciencia que iba surgiendo y que ha demostrado que muchos de nuestros temores iniciales no estaban respaldados por la evidencia científica. Todavía tenemos MILLONES de estadounidenses que tienen miedo de salir de su casa, y mi suposición es que muchos piensan que la tasa de fatalidad del COVID-19 está más cerca de la tasa de la viruela (30%) que de la gripe estacional. Como el Dr. Atlas escribió el 3 de mayo en The Hill:

La base de tranquilizar al público sobre la desescalada es repetir los datos sobre la amenaza y a quién se dirige. Por ahora, estudios de Europa y los EE.UU.. todos sugieren que la tasa global de fatalidad es mucho menor de lo que preveían las primeras estimaciones. Y sabemos a quién proteger, porque esta enfermedad, según la evidencia, no es igualmente peligrosa para toda la población. En el condadode Oakland de Michigan, el 75 por ciento de las muertes fueron en los mayores de 70 años; El 91 por ciento estaban en personas mayores de 60 años, similar a lo que se observó en Nueva York. Y las personas más jóvenes y saludables tienen prácticamente cero riesgo de muerte y poco riesgo de enfermedad grave; como he señalado antes, menos del uno por ciento de las hospitalizaciones de la ciudad de Nueva York han sido pacientes menores de 18 años, y menos del uno por ciento de las muertes a cualquier edad se dan en ausencia de condiciones subyacentes.

Todavía lucho por llegar a entender cómo diablos llegamos aquí. Creo que uno de los mejores ensayos que leerás sobre este tema es una serie de 2 partes escrita por el bioingeniero Yinon Weiss:

Parte 1: Cómo el miedo, el pensamiento grupal, provocó confinamientos globales innecesarios. Extracto:

Ante una nueva amenaza de virus, China reprimió a sus ciudadanos. Los académicos usaron información defectuosa para construir modelos defectuosos. Los líderes confiaron en estos modelos defectuosos. La opiniones disidentes fueron suprimidas. Los medios de comunicación avivaron los temores y el mundo entró en pánico. Esa es la historia de lo que eventualmente puede ser conocido como uno de los mayores errores médicos y económicos de todos los tiempos. El fracaso colectivo de todas las naciones occidentales, excepto una, para cuestionar el pensamiento grupal seguramente será estudiado por economistas, médicos y psicólogos durante las próximas décadas.

Parte 2: Cómo el sensacionalismo de los medios de comunicación y las opinones sesgadas de las grandes compañías tecnológicas (Big Tech) alargaron los confinamientos. Extracto:

Los epidemiólogos crearon modelos de confinamiento defectuosos. Los medios de comunicación promovieron el miedo. Los políticos asumieron los peores escenarios, y la gran tecnología suprimió las opiniones disidentes. Así es como los temores de la gente se volvieron desproporcionados respecto a la realidad y como los confinamientos aparentemente a corto plazo se extendieron durante meses.

Voy a terminar estos pensamientos con una cita final de Yoram Lass de Israel,que resumió cuidadosamente lo que acaba de suceder (y todavía sigue sucediendo en muchos lugares):

Es lo que se conoce en la ciencia como retroalimentación positiva o un efecto bola de nieve. El gobierno tiene miedo de sus electores. Por lo tanto, implementa medidas draconianas. Los constituyentes miran las medidas draconianas y se vuelven aún más histéricos. Se alimentan unos a otros y la bola de nieve se hace más grande y más grande hasta llegar a territorio irracional. Esto no es más que una epidemia de gripe si te tomas la molestia de mirar las cifras y los datos, pero las personas que están en un estado de ansiedad son ciegas. Si estuviera tomando las decisiones, trataría de darle a la gente las cifras reales. Y nunca destruiría mi país.

¿Y ahora qué?

Lo que se debe hacer es tan simple, en mi opinión, pero nunca se hará, porque demasiada gente tendría que admitir que estaba equivocada. Pero, lo diré de todos modos. Mi recomendación de política: eliminar el 100% de las reglas de confinamiento recién creadas, asegurar los hogares de ancianos usando el enfoque de Florida, decirle a todos los que tienen una infección COVID-19 activa que permanezcan en casa hasta que los síntomas se resuelvan o usen una mascarilla si necesitan salir en público, y animen a todos los demás a lavarse las manos. Problema resuelto.

Guardé una de mis citas favoritas para el final. Es de Johan Giesecke del Instituto Karolinska (no es de extrañar que sea sueco), de un ensayo que apareció a principios de mayo en The Lancet:

Estos hechos me han llevado a las siguientes conclusiones. Todas las personas estarán expuestas al síndrome respiratorio agudo severo del coronavirus 2, y la mayoría de las personas se infectarán. COVID-19 se está extendiendo como la pólvora en todos los países, pero no lo vemos, casi siempre se propaga desde personas más jóvenes sin síntomas o débiles a otras personas que también tendrán síntomas leves. Esta es la verdadera pandemia, pero continúa bajo la superficie, y probablemente esté en su apogeo ahora en muchos países europeos. Hay muy poco que podamos hacer para evitar esta propagación: un confinamiento podría retrasar casos graves por un tiempo, pero una vez que se alivian las restricciones, los casos volverán a aparecer. Mi predicción es que cuando contamos los números de muertes de COVID-19 en cada país dentro de un año, las cifras serán similares, independientemente de las medidas adoptadas.

Las medidas para aplanar la curva pueden tener un efecto, pero un confinamiento solo empuja los casos graves hacia el futuro , no los impedirá. Es cierto que los países han logrado reducir la propagación para no sobrecargar los sistemas de atención de la salud y, sí, pronto podrían desarrollarse medicamentos eficaces que salvan vidas, pero esta pandemia es rápida y esos medicamentos tienen que desarrollarse, probarse y comercializarse rápidamente. Se pone mucha esperanza en las vacunas, pero tomarán tiempo, y con la respuesta inmunológica protectora poco clara a la infección, no es seguro que las vacunas sean muy eficaces.

En resumen, COVID-19 es una enfermedad altamente infecciosa y se propaga rápidamente a través de la sociedad. A menudo es bastante asíntomática y puede pasar desapercibida, pero también causa enfermedades graves, e incluso la muerte, en una proporción de la población, y nuestra tarea más importante no es detener la propagación, que es un esfuerzo casi inútil, sino concentrarnos en dar a las desafortunadas víctimas una atención óptima.

Si has llegado hasta aquí, gracias. Ahora compartes mi carga al conocer los hechos sobre la locura del confinamiento. Y, gracias a los muchos profesionales médicos y científicos valientes que están corriendo serios riesgos en sus carreras por decir públicamente la verdad.

 

**Acerca del autor: J.B. Handley es el autor más vendido de Cómo poner fin a la epidemia de autismo. Se graduó con honores de la Universidad de Stanford, y actualmente trabaja como miembro gerente de una firma de inversión privada. Se le puede localizar en [email protected]

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